lunes, 21 de noviembre de 2016

Ciencias: Nuevas drogas sintéticas....Roberto I. Ramírez García / José Manuel Segovia Coronel

Roberto I. Ramírez García / José Manuel Segovia Coronel

 comoves.unam.mx



Nuevas drogas sintéticas
Foto: Shutterstock
Oscar Miyamoto Gómez


Todo lo que tienes que saber sobre la marihuana sintética y las “sales de baño”. Aunque ya figuran entre las nuevas drogas artificiales más consumidas del mundo, apenas empezamos a entender sus peligrosos efectos en el cuerpo y la mente.

Son más baratas que la marihuana, la cocaína y el éxtasis. Sus efectos son más duraderos, y contienen compuestos más tóxicos. La marihuana sintética (MS) y las sales de baño (SB) están entre las 640 nuevas sustancias psicoactivas (NSP) que se han registrado en los últimos siete años. Las NSP son drogas emergentes que se comercializan en un centenar de países. Entre éstas se encuentran plantas y sus derivados, medicamentos de uso humano o veterinario, fármacos retirados
del uso clínico por sus efectos adversos, y sustancias artificiales como los cannabinoides sintéticos (ingrediente psicoactivo de la MS) y las catinonas sintéticas (ingrediente psicoactivo de las SB). La MS y las SB son las que más preocupan a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés). Según ese organismo, de las 75 nuevas drogas reportadas en 2015, 20 fueron catinonas sintéticas y 21 cannabinoides sintéticos. Estas cifras reflejan una tendencia global, que se ha repetido en años recientes, en la que el tráfico de NSP está dominado por esas dos variedades de compuestos sintetizados en el laboratorio. Hoy su consumo se considera una epidemia que amenaza la salud pública de algunos países, particularmente Inglaterra y Estados Unidos.

Los inicios

Los cannabinoides sintéticos fueron diseñados originalmente por el químico estadounidense John William Huffman. En la década de 1980 Huffman trató de sintetizar sustancias que no causaran dependencia, pero que sí tuvieran el potencial para aliviar dolores, prevenir convulsiones y desinflamar tejidos, como algunos cannabinoides naturales (véase ¿Cómo ves? No. 209). Su investigación hizo posible la creación de medicamentos patentados cuyos cannabinoides sintéticos (en concentraciones seguras) estimulan el apetito y alivian el dolor. Hoy, contra el propósito original de su creador, esos compuestos se reconfiguran de manera clandestina para elaborar drogas altamente adictivas, como el compuesto JWH-018, bautizado con las iniciales de Huffman

Cuestión de vida o muerte

 

Orange, condado de California, 11 julio de 2014. Connor Eckhardt es hallado inconsciente por sus padres y trasladado al Hospital Hoag, en Newport Beach. El paciente de 19 años se encuentra en estado de coma por una inflamación cerebral causada por falta de oxigenación. Cinco días después, los médicos declaran la muerte cerebral del joven, aficionado al patinaje y al motocross. El deceso se atribuye a que el muchacho inhaló Spice (una marca de marihuana sintética) unas horas antes de ser internado.

Desde entonces, la familia Eckhardt ha expuesto su caso en los medios y en las redes sociales para alertar sobre la toxicidad de la MS. Esta última, según la Asociación Estadounidense de Centros de Control de Envenenamiento, fue la causa de más de 7 700 casos de intoxicación en 2015. Tan sólo en la primera mitad de ese año se reportaron en Estados Unidos 15 muertes relacionadas con MS, cifra tres veces mayor que la de años anteriores.

Los decesos por consumo de MS más comunes son por ataque al corazón y paro respiratorio en adolescentes. La encuesta Global Drug Survey 2016 —en la que participaron 100 000 internautas de 50 países— sugiere que los consumidores de MS tienen un riesgo 30 veces mayor de requerir atención médica de emergencia que quienes consumen marihuana natural con fines recreativos.
En noviembre de 2012 Dickie Sanders, un chico estadounidense de 21 años, inhaló Cloud 9, una marca de SB. Aunque no padecía depresión crónica ni demencia, el muchacho comenzó a tener episodios de insomnio, terror y delirios. Decía que veía personas armadas y helicópteros frente a su hogar, ubicado en las afueras de Covington, Kentucky. Poco después de consumir las SB, Dickie se infligió heridas en el cuello con un cuchillo. Aunque estuvo bajo el cuidado de sus padres, el joven se suicidó con un arma de fuego cinco días después de haber sido dado alta del hospital. La autopsia sólo reveló rastros del psicoestimulante MDPV, una clase de catinona sintética.

Si bien hay pacientes que se recuperan físicamente después de la intoxicación por MS y SB, es muy probable que padezcan trastornos psiquiátricos y psicológicos que llegan a persistir durante meses. Hay estudios toxicológicos que indican que ambas sustancias tienen el potencial de causar psicosis, es decir, distorsionar la personalidad y la percepción de la realidad. Esto incluye ansiedad, dificultad para recordar acontecimientos recientes, alucinaciones auditivas y visuales, delirios paranoides, agresividad, euforia e irritabilidad. Los consumidores de MS y SB afirman tener pensamientos suicidas y homicidas justo después de administrarse la droga. Se especula que por eso las muertes asociadas con las SB se deben frecuentemente a comportamientos de riesgo y automutilación.

Desde la primera vez que se prueban, la MS y las SB provocan un deseo compulsivo de consumir más. Las personas tienden a volverse dependientes y, aunque suspendan el consumo, desarrollan el síndrome de abstinencia, manifestado en forma de cansancio y depresión, así como incapacidad de concentrarse y de realizar tareas cotidianas.

Cannabonoides y catinonas sintéticos
Cannabinoides sintéticos 
 
Efectos clínicos comunes:
  • mareos
  • convulsiones
  • sequedad en la boca
  • dolor en el pecho
  • dificultad para respirar
  • aumento del ritmo cardiaco y presión sanguínea
  • dolor en el abdomen
  • náusea y vómito
  • sudoración excesiva
  • temblores incontrolables
  •  
La marihuana sintética (MS) tiene una mezcla de hierbas deshidratadas y pulverizadas que no son marihuana, sino plantas como rosa mosqueta (Rosa eglanteria), cola de león (Leonotis leonurus) y loto azul (Nymphaea caerulea). Este agregado vegetal, a su vez, está impregnado con uno o más cannabinoides sintéticos (a menudo son más de 10), cuya variedad y concentración no se especifican en la etiqueta del producto. La MS suele venir en sobres pequeños de aluminio plastificado.

Sobrenombre: Marihuana sintética, potpourri incienso herbal
Nombres comerciales: K2, Spice, Black mamba, Yucatan Fire, Skunk, Scooby Snack, etc.
Nombres farmacológicos: JWH-018, JWH-073, JWH-200, CP47,497, HU-210, etc.
De las 75 nuevas drogas reportadas en 2015, 20 eran catinonas sintéticas y 21 cannabinoides sintéticos.

Catinonas sintéticas 
 
Efectos clínicos comunes:
  • visión borrosa
  • sangrado de nariz
  • zumbido en los oídos
  • sequedad en la boca
  • dificultad para respirar
  • aumento del ritmo cardiaco y presión
  • contracción muscular
  • disfunción sexual y anorgasmia
  • sudoración excesiva
  • erupciones en la piel
  •  
Las “sales de baño” (SB) son una mezcla de catinonas sintéticas que nada tienen que ver con el producto aromático. Son un conjunto de derivados de la catinona, alcaloide producido por la planta sudafricana Catha edulis. Su presentación más común es en forma de polvos blancos o amarillentos, pastillas o cápsulas. Sus empaques suelen tener la leyenda “no apto para el consumo humano” para pasar como productos de limpieza y no someterse a evaluaciones farmacológicas.

Sobrenombre: Sales de baño, droga caníbal.
Nombres comerciales: Molly, Flakka, Ivory Wave, Cotton Cloud, White Lightning, Vanilla Sky, Don Gato, etc.
Nombres farmacológicos: Mefedrona, metilona, MDPV, α-PVP, etc.
Se conocen unas 30 catinonas sintéticas y 700 cannabinoides sintéticos que se comercializan bajo 500 marcas.

Embotellamiento sináptico

 

Las SB actúan alterando el tránsito de neurotransmisores entre las neuronas. Por ejemplo, la mefedrona y la metiliona (catinonas sintéticas) actúan como semáforos que controlan el flujo de dopamina y norepinefrina, encargadas de hacernos sentir placer. Al mismo tiempo, otra catinona de las SB, la metilendioxipirovalerona, impide que se active la luz roja del semáforo. Así, los neurotransmisores siguen circulando libremente en los espacios entre neuronas, llamados sinapsis, aunque ya hayan cumplido su función.

Los científicos especulan que esta saturación de neurotransmisores —aparte de ser la causa de los efectos alucinatorios de las SB— provoca inflamación neuronal, lo cual también explicaría por qué sus efectos llegan a persistir varios días y por qué son aproximadamente 10 veces más potentes que los de la cocaína y el éxtasis (véase ¿Cómo ves? No. 46). Los daños causados por este embotellamiento neuroquímico pueden extenderse al sistema nervioso autónomo, que controla los latidos del corazón y la digestión. Se sabe de un caso clínico en el que la aplicación intravenosa de SB provocó descomposición de tejido muscular, lo que puede liberar al torrente sanguíneo proteínas que causan daños irreversibles al hígado y a los riñones.

El mecanismo de acción de la MS es distinto. Los compuestos artificiales que contiene están diseñados para activar los receptores celulares del sistema endocannabinoide, relacionado con el estado de ánimo, la memoria, el apetito y la sensación de dolor. El cannabinoide sintético JWH-018 activa descontroladamente las proteínas CB1 y CB2. La primera se encuentra en el sistema nervioso central y periférico, así como en huesos, corazón, hígado, pulmones y sistema reproductivo; mientras que la segunda se distribuye en las células sanguíneas e inmunitarias. Al ser aspirados, fumados, ingeridos o inyectados, los cannabinoides sintéticos harán reaccionar a esas proteínas como lo hace el ingrediente psicoactivo de la marihuana vegetal. No obstante, los cannabinoides de la MS son hasta 100 veces más potentes y causan algunos efectos totalmente opuestos a los de la marihuana.

Amenaza latente

En México los cannabinoides sintéticos en general y una catinona sintética (la mefedrona) ya están clasificados como sustancias psicotrópicas controladas por el Estado. En enero de 2014 se actualizó la Ley General de Salud para reflejar que esos compuestos tienen escaso valor terapéutico y pueden volverse sustancias de abuso. Pese a esta modificación, aún no hay estudios públicos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) que revelen las tasas de consumo de la MS y las SB en el país. De igual forma, estas drogas no están consideradas en los estudios más recientes de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría ni en las del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México. La última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes (2014) tampoco sugiere que estas sustancias ya sean muy populares en México, donde las drogas más consumidas por personas de entre 12 y 17 años son la marihuana, los inhalables y la cocaína.

Engaño digital

 

En 2014 el FBI desmanteló el portal Silk Road, apodado el “Amazon de las drogas ilegales”. Esa plataforma, lanzada en 2011, llegó a vender más de 220 variedades de sustancias ilícitas a un millón de clientes, y tuvo ventas anuales equivalentes a 22 millones de dólares. Sus usuarios realizaban transacciones mediante la moneda digital Bitcoin. Tras la ausencia de este portal clandestino ha surgido una oleada de sitios alternativos que ofrecen MS y SB.

La encuesta Global Drug Survey 2016 indica que la mitad de los encuestados ha comprado nuevas sustancias psicoactivas en tiendas en línea convencionales, mientras que uno de cada 10 las ha comprado mediante páginas como Silk Road, ocultas en la llamada “Dark Web”. En este dominio de la red de redes —inaccesible desde buscadores como Google o Yahoo— los usuarios protegen su identidad usando conexiones anónimas o proxys basados en software de encriptación de mensajes. La encuesta también sugiere que el éxito del tráfico digitalizado se debe a que los clientes encuentran una gama más amplia de sustancias que en un punto de venta físico, y a que realizar transacciones de manera remota les evita ir a lugares peligrosos y vigilados.

Hoy la oferta en línea de MS y SB es tan diversa que los fabricantes recurren a estrategias publicitarias para bautizar nuevas variedades de droga. Sus nombres comerciales y logotipos coloridos son plagios de la imaginería de películas y series animadas. Por ejemplo, la marca de SB Black Mamba toma su nombre de un personaje del filme Kill Bill, de Quentin Tarantino; y la marca de MS Scooby Snax retrata al protagonista de la caricatura Scooby Doo. Las tiendas virtuales que anuncian MS y SB las describen como si fueran legales e inofensivas, e incluso afirman que sus productos, “100% orgánicos” y “a base de hierbas”, no son detectados por pruebas antidopaje.

Es tal la importancia de Internet para estudiar el fenómeno de las nuevas sustancias psicoactivas, que se han implementado estrategias internacionales para detectar sitios donde se promuevan nuevos modos de consumo. Por ejemplo, el programa Psychonaut Web Mapping Project, coordinado por la Unión Europea, observó durante 2010 y 2012 cientos de blogs, redes sociales, expendios en línea, buscadores y páginas web. Sus siete centros de investigación identificaron y clasificaron 400 nuevas sustancias psicoactivas antes de que algunas se popularizaran en el mercado y fueran prohibidas. La eficacia de esta iniciativa se debió, en parte, a que descifró el lenguaje coloquial de los internautas a fin de saber el sobrenombre de las sustancias en diferentes idiomas. Aunque existen más redes preventivas como ésta, no sólo los distribuidores de NSP van un paso adelante de las autoridades que las prohíben, sino también los fabricantes.

Guerra química y legal

 

Es típico que no se preste atención a una nueva sustancia psicoactiva hasta que se relaciona con varios casos de intoxicación aguda. Para cuando la UNODC se pone al corriente con esos incidentes y prohíbe una sustancia, los diseñadores de drogas ya han creado nuevas moléculas —pero similares— que no están incluidas en las listas actualizadas de compuestos ilegales. Esta carrera entre los fabricantes clandestinos y los químicos analíticos que trabajan para las agencias antidrogas es una de las razones por las que actualmente se conocen decenas de catinonas sintéticas y alrededor de 700 cannabinoides sintéticos que se venden bajo 500 nombres o marcas.

La mayoría de la MS y de las SB se produce en laboratorios ubicados en China, India, Sudáfrica y Pakistán. Esas industrias operan como si fueran compañías farmacéuticas; es decir, emplean científicos y personal de laboratorio que surten órdenes específicas de distribuidores. En sus instalaciones se utilizan como materia prima ciertos precursores químicos o ingredientes en bruto que comúnmente provienen de países como Nigeria, Etiopía, Mozambique, Malawi y República Democrática del Congo. Sin embargo, de acuerdo con la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), se han desmantelado laboratorios —tanto profesionales como caseros— y decomisado ambos tipos de drogas en prácticamente todas las regiones donde opera el organismo. Los reportes de incautación de MS y SB aún no han mencionado incidentes en México, el mayor exportador de metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos.
No todas las nuevas sustancias psicoactivas están reguladas por convenios internacionales que insten a los gobiernos a vigilarlas y controlarlas. Esto implica que persisten vacíos legales en cuanto a si se debe restringir el empleo de ciertas drogas emergentes y sus ingredientes para propósitos exclusivamente científicos. Por otro lado, es común que un fármaco descartado de la investigación médica (por sus efectos negativos) sea retomado por los diseñadores de drogas, que aplican la ciencia de la adicción (véase ¿Cómo ves? No. 177) para crear sus peligrosas recetas.

Más información

  • Ruíz Loyola, Benjamín, Las drogas, DGDC-UNAM, México, 2015
  • Prospéro García, Oscar, “El cerebro, las drogas y los genes”, Salud Mental, México nov-dic., 2010 (en línea).
  • “Conceptos básicos sobre adicciones”, Comisión Nacional contra las Adicciones: www.conadic.salud.gob. mx/pdfs/nueva_vida/prevad_cap1.pdf
Oscar Miyamoto Gómez es maestro en Comunicación por la UNAM. Ha ejercido el periodismo de ciencia desde 2011.


vía:http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/216/nuevas-drogas-sinteticas

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