miércoles, 6 de julio de 2016

Sociedad: El mundo va a ser negro ...por Margarita Labarca Goddard



No es que vaya a ser negro porque lo cubra la contaminación y el sol nunca aparezca. Ni tampoco porque lo gobiernen hombres o mujeres de alma oscura, que tienen su plata en paraísos fiscales. Es de otra negritud de la que quiero hablar ahora.
La idea de que la población mundial está creciendo en forma descontrolada y loca es un error. No es que haya menos población, pero al parecer la curva del crecimiento mundial ya se está estabilizando. Las predicciones de la ONU de 27 mil millones de personas en poco tiempo más, han quedado descartadas por los estudios de demógrafos más serios.
Pero en la campaña por detener el crecimiento poblacional, se han cometido errores garrafales. En China, la política del hijo único ha producido resultados catastróficos. Pues este hijo casi siempre resultó ser varón, porque a las niñas las eliminaban de una u otra forma. La “otra forma” la dejo entregada a su imaginación porque es demasiado espantosa para escribirla en esta revista. De lo anterior se deriva que en esta generación de chinos que llegará a la edad de procrear en pocos años más, hay un número muy superior -se podría decir que el doble- de hombres que de mujeres. Aunque ya cambiaron esa política, las consecuencias de esto en materia demográfica son difícilmente previsibles y ya no se pueden corregir.
En todo caso, el crecimiento poblacional es cada vez menor en los países desarrollados, particularmente en Europa y se advierte en algunos países latinoamericanos, como en Cuba. ¿Por qué?, se pregunta una. Yo he observado que las mujeres ahora estudian una licenciatura, después una maestría y después un doctorado o dos, porque sin estos títulos no se llega ni a la esquina. Y cuando quieren tener hijos, ya las dejó el tren. A mí todo esto me parece una estupidez: antes nadie estudiaba maestrías ni doctorados y lo más bien que funcionaba el mundo y Chile, especialmente, funcionaba mucho mejor.
Ahora hay naciones cuya población está disminuyendo de manera alarmante. Entre los países que sufrirán un severo descenso demográfico se encuentra Japón, Ucrania, Bulgaria, y muchos otros. Japón tiene 130 millones de habitantes y en 2050 tendrá solo 95 millones. En Ucrania hay 45 milones y en 2050 habrá 35 millones. En Bulgaria hay 7.2 millones de habitantes y tendrá menos de 6. Son cambios drásticos y rápidos. En algunos porque la natalidad es baja y en otros por las migraciones. Le gente prefiere irse a otros países, y a menudo donde va a parar es al fondo del mar.
Pero volviendo a Europa, vemos que la población en España también disminuye, pero es porque la gente se va a Alemania, a Estados Unidos o Argentina. Nacen unos pocos niños más que los que llegan a viejos, pero pocos. Y los que emigran por las pésimas condiciones económicas y la falta de oportunidades para los jóvenes, son muchos. Una catástrofe.
En Alemania decidieron recibir inmigrantes de otros países: Siria y demás. También van llegando a Europa oleadas de migrantes africanos, muchos negros y algunos “moros”, como llaman los españoles a los que no son muy blanquitos. Es que la falta de mano de obra barata hay que suplirla con algo.
Pero el drama de estos migrantes de que tanto se habla en Europa, no es nada comparado con el de los mexicanos y centroamericanos, alrededor de 400.000 que atraviesan todo México anualmente desde la frontera con Guatemala, para llegar a Estados Unidos en busca del famoso “sueño americano”, ahora convertido en “pesadilla americana”. No todos logran alcanzar la frontera norte, lo hacen unos 200.000 al año. La mayoría viaja en el techo de un tren de carga llamado “La Bestia”, y en el camino son víctimas de asaltos, abusos, extorsiones, robos, todo tipo de violaciones a sus derechos humanos. Muchos caen del techo del tren, que les corta piernas, brazos o los mata. Pero el pueblo mexicano es solidario y compasivo: mujeres humildes, llamadas “Las Patronas” -propuestas para el premio Nobel de la Paz-, los esperan junto a los rieles y les tiran bolsas con agua y comida. Y cuando logran llegar a la frontera, el problema es cruzar la reja, escapar a la “migra” o a los cowboys voluntarios que practican tiro al blanco sobre los migrantes, y salir vivos del hirviente desierto de Arizona. A pesar de todo esto, en Estados Unidos hay alrededor de 13 millones de mexicanos, sin contar a los hijos de éstos nacidos en Gringolandia. El español ya es el segundo idioma que se habla allá.
Todo esto nos dice que en el futuro se van a ir acabando los rubiecitos, pero no creo que eso deba preocuparnos. La población mundial tendrá que ser morena o negra, y punto.
En Chile no disminuye la población, pero aumenta muy poco, sólo por los inmigrantes. Eso pasa en los países más civilizados. Así que deberíamos estar felices de que las chilenas tengan pocos hijos. Pero en el futuro próximo no vamos a ser todos “altos, rubios y de ojos azules”, como somos ahora. Se va a acabar la “gente como uno”, como dicen los oligarcas. Pero no será una gran pérdida. La imaginación humana no tiene límites. No digo que los pongan al lado de hombres muy altos, como el rey de España o el propio director de esta revista, porque sería jugarles chueco, sino al lado de un inglés o un alemán cualquiera, y verán que la gente como nosotros es retaca.
Los chilenos no son feos, pero sí mal agestados. Porque si usted ve a Eduardo Frei hijo, coincidirá conmigo en que no sólo perdió las elecciones por feo, sino por tener siempre cara de estar oliendo mierda. Pero no importa, los peruanos probablemente van a ser gobernados por japoneses y entonces nos conviene ser morenos y de ojos oscuros, de otro modo no vamos a ser competitivos en el mundo del futuro.
Porque en Europa también la población va a ir oscureciendo. Ellos dicen que no, pero la negritud se filtrará por todas las vaginas blancas, como ha pasado siempre entre conquistadores y conquistados, entre los bárbaros invasores y la población autóctona. Y esto será muy justo porque el ser humano nació en Africa, como es bien sabido. Nació en Africa y por lo tanto nació negro. Adán y Eva eran negros, al igual que el dios que los creó a su imagen y semejanza.
El mundo entero volverá a ser negro. Pero desgraciadamente ni usted ni yo alcanzaremos a ver semejante milagro.

Margarita Labarca Goddard

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 853, 10 de junio 2016).


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