jueves, 21 de enero de 2016

Chile: La colusión de las castas....Eleine Escobar



Colusión de la élite política, así sin más, es la frase que describe y devela las últimas decisiones y acuerdos que se han llevado en el Congreso respecto a la Nueva Ley de Partidos Políticos y que están dejando mucho por desear.

Parte del problema por el cual se convocó a la Comisión Engel en aras de una nueva ley era porque se hacía evidente que esta casta política sólo se representaba a sí misma a costa del poder obtenido por el voto entregado por los ciudadanos
Recordemos que el “Consejo Asesor Presidencial Contra los Conflictos de Interés, el Tráfico de Influencias y la Corrupción”, más conocida como Comisión Engel, fue presentada en marzo del año 2015 como instancia que apuntaba a realizar diagnóstico y establecer medidas recogidas de la experiencia mundial sobre buenas prácticas y probidad en la política, haciendo frente a los casos SQM y Penta, entre otros acontecimientos que estallaron y que terminaron de sepultar cualquier rastro de credibilidad al ejercicio de la política y sus instituciones.
En abril del mismo año la Presidenta Bachelet da a conocer públicamente parte de las medidas del informe que se materializarían en proyectos de ley: “son medidas severas, y algunos querrán resistirlas para que las cosas queden igual. Pero mi principio es claro: la democracia y la política son de todos y no podemos tolerar que sean capturadas por el poder del dinero.” señalaba nuestra mandataria.
Lamentablemente con el paso del tiempo y con la responsabilidad de llevar a buen puerto la ley, fuimos testigos de cómo la propuesta de la comisión fue distanciándose cada vez más del original. Dentro de los puntos  reprochables fue la insistencia en reducir el plazo (de 2 a 1 año) para perseguir delitos e infracciones electorales, situación que ameritó una indicación acogida por la Comisión de Hacienda del Senado y negociada con la Comisión de Probidad para que se respetara el tiempo original propuesto; la inversión y administración de patrimonio; el re-fichaje de militantes; la constitución y disolución de partidos; la modalidad de elecciones internas de los partidos quedó reducido al arbitrio de cada conglomerado rechazando el principio “un militante un voto” como vía única y estandarizada que permitiría tener verdadera representatividad al interior de ellos y la gota que rebalsó el vaso: la  eliminación del requisito de paridad de género en la composición de los órganos colegiados de los partidos políticos anulando en un dos por tres el camino ganado para ampliar y potenciar la participación de mujeres en política.
Es claro que parte del problema por el cual se convocó a esta comisión en aras de una nueva ley era porque hacía evidente que esta casta política solo se representaba a sí misma a costa del poder obtenido por el voto entregado por los ciudadanos. Gabriel Salazar en su texto La Enervante Levedad de la Clase Política Chilena (2015) lo explica muy bien: “una máquina dedicada a perpetuarse a sí misma en el poder y en enervante goce de los privilegios asociados a éste”. Así sea ha dicho y se ha manifestado con sus actos, faltaría enfatizar que esta clase política ha perdido los cabales y juicio de realidad, el poder se les fue a la cabeza y se sienten intocables, se han creído intocables, armando familias y lazos que aseguren esa perpetuación en el poder, creyendo que el pueblo no entiende o no alcanza a darse cuenta de su accionar y lo que es peor, un pueblo sin herramientas de control ¿No se suponía que ellos debían representar el sentir de sus electores? y, más aún, ¿en plena crisis de la democracia representativa?
Esta colusión política no es exclusiva a un bando, es incluyente a todos los sectores y se manifiesta así de descaradamente en esta Ley que siendo respetada en su origen y esencia haría trastabillar los altares en que se encuentran y posibilitaría que, de una vez por todas, la política y sus representantes se pudiesen sacudir el polvo y comenzar una nueva era con la casa limpia y en orden.
La colusión de la élite política no se diferencia de la colusión del papel higiénico, supermercado, ni pollos. La RAE define Colusión como “pacto ilícito en daño de tercero” ¿Alguna duda? ¿Con la nueva Constitución pasará igual? Si hay alguna colusión que debiera darse y con fuerza debiera ser la colusión ciudadana en post de devolver la cordura y la decencia sin castas.

vìa:
http://www.elquintopoder.cl/politica/la-colusion-de-las-castas/

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