El testimonio de Anel es un ejemplo de la falta de
generación de empleos y la sobreoferta de mano de obra en el país que
“agudiza la precarización de los empleos que existen”, indicó, en
entrevista, Flérida Guzmán Gallangos, investigadora y académica de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
De
acuerdo con Guzmán Gallangos, la recesión profundizó la pobreza, el
desempleo, y la precarización de los empleos, que han ido en aumento
conforme se ha desarrollado el modelo neoliberal en México.
Este
modelo económico plantea que el beneficio del crecimiento económico, el
cual se queda en manos de los grandes empresarios, “se va a filtrar a
la población”, impactando positivamente su desarrollo y calidad de vida.
Sin embargo, “las tasas ascendentes de pobreza, prueban que
ese supuesto no se cumple. No hay reducción de la miseria, lo que
implica que el modelo en términos de crecimiento para algunos, muy
pocos, que son quienes obtienen las grandes ganancias, pero no para el
resto de la población”, precisó.
Por ello, aseveró
que no basta con decir cada trimestre en los medios de comunicación el
número de empleos que se crearon, lo importante es saber “si son de dos
horas a la semana o por tres meses”, ya que estas acciones son un
paliativo para la crisis, que no impacta en la reducción de la pobreza y
en el mejoramiento de la calidad de vida de la población.
El
impacto de este modelo, que opera sin una política laboral, afecta a
mujeres y hombres, pero a ellas las perjudica más por la posición que
ocupan en la sociedad, aseguró la investigadora de Flacso.
Ante
la “reducción y precarización del empleo, sumado a la disminución de
los ingresos, las mujeres tienen que trabajar más horas, y aceptar
condiciones laborales realmente precarias, indignas, sin ninguna
prestación, con salarios muy bajos, para poder sostener el nivel de vida
y que no se precarice más”, mencionó.
Anel
Oropeza atraviesa por esa circunstancia. Desde hace tres años, labora en
Lavex Textil, donde debido a su contacto directo con el potasio, se ve
obligada, como el resto de sus compañeras y compañeros a beber de uno a
dos vasos de leche para contrarrestar los mareos y dolores de cabeza que
le produce el químico.
“Yo llevo poco tiempo, y
tengo molestias, hasta en mi día de descanso, que no estoy en contacto
con el potasio, pero hay casos de compañeras que llevan más tiempo, y se
desmayan en la línea”, comentó alarmada.
Las
trabajadoras utilizan el potasio para “deslavar” las prendas de
mezclilla y “las manos de mis compañeras están teñidas de amarillo, yo
no las tengo así, porque compro guantes de látex, que son los que
permiten manejar los pantalones”.
Además, de que
Lavex Textil no les da el equipo que necesitan para laborar, les niega
el pase al médico, para otorgarles un permiso “tienen que ver que
andamos cortadas o que ya de plano no podamos trabajar”, indicó la mujer
de 34 años de edad.
Ella entra a trabajar a las 6
de la mañana y sale a las 2 de la tarde, gana un poco más que las
trabajadoras de otras áreas, en promedio 600 pesos semanales, sin
vacaciones, ni utilidades.
De acuerdo con Flérida
Guzmán, los niveles de pobreza y de deterioro de la calidad de vida de
la población, sobre todo de las mujeres y jóvenes, “son resultado, no
tanto de la falta de empleo, sino del empleo precario, en temporalidad y
condiciones.
Anel, quien desde los 19 años ha
trabajado en distintas maquiladoras de Gómez Palacio, mencionó que “de
un año y medio para acá, cada 15 días había despidos, se fue casi la
mitad de la gente, éramos casi 800, y ya sólo quedamos como 400
personas”, de las que alrededor del 75 por ciento somos mujeres.
En su comunidad hay “mucha gente desempleada, o en empleos
precarios, pero la necesidad es grande y no tenemos de otra, más que
aguantar”.
Oropeza Reyes es mamá de dos niñas, una
de 8 y otra de 14 años de edad, ambas dependen económicamente de ella.
- ¿Has intentado buscar otro empleo?
fuente, vìa.
http://www.argenpress.info/

No hay comentarios:
Publicar un comentario