Este
sábado 15 de octubre quizás pase a la historia del movimiento social
mundial. Décadas de neoliberalismo y precarización creciente de la vida
nos tienen hartos. No sólo en El Cairo, New York o Madrid, también acá
en Latinoamérica. En varias ciudades de Chile saldremos a mostrar
nuestra indignación.
En Chile, país convertido en el laboratorio de las tesis neoconservadoras de liberalización económica, de Milton Friedman,
las que argumentadas como ‘técnicas’ modificaron profundamente las
estructuras sociales de una sociedad que desde principios del siglo XX
venía experimentando importantes conquistas sociales para las mayorías
en un marco de respeto de la diversidad y pluralismo ideológico.
Hoy,
a ya casi cuatro décadas de la implantación de la ‘economía social de
mercado’ el panorama social, de distribución del ingreso, ecológico, de
oportunidades para todos, de calidad educativa y en las relaciones
sociales ha agotado a las personas que están manifestando su descontento
en las calles.
En Chile pagamos las cuentas de energía más caras de Latinoamérica;
el costo de la educación es el más caro del mundo y financiado en un
80% por las familias; las grandes compañías tributan un 19% cuando el
promedio en cualquier país es un 35%; las mineras del norte que se han
apropiado de los recursos metálicos secan las napas subterráneas y han
contaminado vastas extensiones de terrenos y el parlamento aprueba
convenios para permitir el cultivo de transgénicos y privatizar las
semillas; todo avalado por la clase política que negoció con la
dictadura y juega a las sillas musicales entre cargos públicos y los
directorios de las grandes empresas.
EL INVIERNO CHILENO
En Chile, el rechazo al proyecto hidroeléctrico Hidroaysén y
las masivas protestas estudiantiles han despertado la solidaridad de la
población que ha aceptado en pasividad, por décadas, la implementación
del modelo neoliberal.
Si varios pensaron que la llegada de Sebastián Piñera a La Moneda sería el último ajuste para convertir a Chile en un paraíso del libre mercado, el alza de las cuentas del gas en Punta Arenas;
la aprobación del proyecto Hidroaysén, y la crisis del sistema
educacional instaurado en dictadura, dan cuenta de que las multitudes
chilenas están hartas.
De fondo, la
sociedad que quiere cambios se enfrenta al agotamiento del modelo
político institucional que ya no es capaz de canalizar las inquietudes
ciudadanas.
Un reciente plebiscito
ciudadano por la educación confirmó el ánimo de participar de los
chilenos, quienes pese al ninguneo de los medios masivos y el nulo
aporte institucional logró que participaran casi un millón y medio de
personas.
Pero el Gobierno hace oídos sordos y se empeña en proseguir un camino económico que está en crisis.
Por
ello, en Chile, diversas organizaciones se unen al llamado
internacional contra los cuatro poderes que mantienen el actual estado
de cosas: Financiero, político, militar y mediático.
Esto
se expresa en el país en las ganancias de los bancos que durante el
2010 tuvieron utilidades por US$3.383 millones, o sea, 1 billón 701.649
millones de pesos; la desconfianza en los partidos políticos y en las
dos coaliciones que se han repartido el poder en estos años está por los
suelos; historiadores constatan que el rol más importante de las Fuerzas Armadas
en Chile ha sido intervenir para mantener la estructura de privilegios
de la oligarquía; y los medios masivos en Chile cada día tienen la misma
pauta y agendas noticiosas, que en el último tiempo se han encarnizado
con criminalizar las movilizaciones sociales.
LOS PRIMEROS INDIGNADOS
Una
ligera ventisca que vino a refrescar el asfixiante panorama político
que anunciaba nuevos ajustes económicos luego de la crisis generada por
los bancos el 2008, comenzó el 15 de mayo en Madrid. Miles de personas se congregaron en una marcha y decidieron acampar en la Plaza del Sol en rechazo a los recortes presupuestarios del gobierno del “socialista” José Luis Rodríguez Zapatero, quien luego de la crisis financiera desatada en la Eurozona, redujo significativamente el gasto en seguridad social.
Pronto el movimiento se extendió por España, produciéndose acampadas en varias ciudades y pueblos y esa fecha pasó a la historia de los movimientos sociales como el 15-M.
De
a poco, las demandas en contra de la reducción de los sueldos fiscales y
del fondo estatal para la educación, evolucionó hacia la crítica de la
raíz misma de la crisis económica y la imposición mundial de
democracias virtuales, cuyos políticos carecen de representatividad de
las aspiraciones reales de las personas.
La protesta despertó simpatías en otros países de la eurozona asolados por las mismas políticas neoliberales promovidas por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea, que en este año han impuesto severos recortes al presupuesto público en Grecia.
En Estados Unidos,
país cuyo principal producto de exportación cultural es el discurso
democrático de la “igualdad de oportunidades”, también se ha expresado
el descontento. Desde mediados de septiembre miles de norteamericanos
ocupan una plaza en las cercanías de Wall Street, calle
neoyorquina que alberga el epicentro de las transacciones empresariales
de todo el mundo y símbolo de la prevalencia de la especulación como
“mano invisible” -que manipula los precios de la oferta de productos a
nivel universal-, en el marco del creciente desempleo en la “tierra de
las oportunidades”, que para el octavo mes de este año contaba con 14
millones de desocupados.
PROTESTAS EN CHILE
En Santiago la cita es a reunirse con pancartas a las 15 horas en el frontis de la Universidad de Chile. Desde allí se partirá en marcha hacia el Parque O’higgins. El recorrido ya fue autorizado por la Intendencia Metropolitana.
En regiones el encuentro está fijado para las 12 del día.
Las organizaciones convocantes son El Observatorio, Indignados de Chile, Revoluciónate Chile, Agrupación Wall-Mapu, Chile Sin Transgénicos y Alerta Isla Riesco.
En el sitio de Facebook se puede revisar la programación para el resto de las ciudades chilenas.
DÓNDE JUNTARSE EN CIUDADES
ARICA: Plaza Colón frente a la Catedral.
►IQUIQUE: Plaza Condell.
►ANTOFAGASTA: Frente a la Intendencia.
►CALAMA: En Fuente del Minero del Paseo Ramírez.
►COPIAPO: Frente a la Intendencia.
►COQUIMBO Y LA SERENA: Plaza Buenos Aires, La Serena.
►LA LIGUA: Plaza de La Ligua.
►VALPARAÍSO: Plaza Sotomayor.
►SAN ANTONIO: Plaza de Armas.
►LOS ANDES: Plaza de Los Andes.
►SANTIAGO: Plaza Italia.
►PEÑAFLOR: Plaza de Armas.
►MELIPILLA: Plaza de Armas.
►BUIN: Paso Nivel Sobre la Carretera.
►PAINE: En Paine centro, al lado del Supermercado Montserrat, Calle Presidente Prieto.
►RANCAGUA: Plaza los Héroes.
►RENGO: Plaza de Armas.
►SAN FERNANDO: Plaza de Armas.
►TALCA: Plaza de Armas.
►CURICO: Plaza de Armas.
►LINARES: Estación de Trenes.
►CONCEPCIÓN: Plaza Perú (Punto reorganización en caso de represión: Campanil de la U. de Concepción).
►CORONEL: Plaza de Coronel.
►CHILLÁN: Plaza de Armas de Chillán.
►LOS ÁNGELES: Plaza de Armas.
►TEMUCO: Plaza Teodoro Smith.
►VALDIVIA: Plaza de la República.
►OSORNO: Plaza Yungay.
►PUERTO VARAS: Plaza de Puerto Varas.
►PUERTO MONTT: Plaza de Armas.
►PUERTO AYSÉN: Frente a la gobernación.
►ANCUD: Plaza de Ancud.
►CASTRO: Frente a la Municipalidad.
►PUNTA ARENAS: Colón con Bories.
►COYHAIQUE: Frente a Catedral Regional.
Por Paula Figari – Mauricio Becerra R.
El Ciudadano
+ INFO 15october.net
http://www.elciudadano.cl/2011/10/15/42459/razones-para-indignarse-no-faltan/



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