Los indignados del mundo, luchan en las calles contra el imperio yanqui y sus lacayos
Pedro Echeverría V.
Pedro Echeverría V.
1.
En miles de ciudades del mundo se registran manifestaciones y plantones
hoy 15 de octubre contra el desempleo, la miseria, los deficientes
servicios de salud y educación. En primerísimo lugar estarán los jóvenes
que han tomado las calles gringas de Nueva York, Washington, Chicago y
Boston; pero también los valiosos estudiantes chilenos, españoles,
franceses, italianos, alemanes y griegos. En México estaremos en las
calles manifestantes de por lo menos 10 ciudades demostrando nuestro
repudio a las políticas del gobierno de Calderón que durante cinco años
ha gobernado en medio de la miseria de la mitad de los mexicanos y de un
régimen corrupto que ha llevado a más de 50 mil muertes.
2.
¿Quiénes son los indignados del mundo? Son millones y millones de
jóvenes, de activistas políticos de izquierda radical, de marginados
sociales y desempleados que ya no aguantan vivir bajo condiciones
sociales de opresión. Se han agrupado de manera espontánea, es decir,
sin recibir ninguna consigna o dirección de gobierno, partido o de
empresario alguno. Esta característica de autonomía, de libertad, de
justicia, es la que ha agrupado a grandes capas de las poblaciones a
luchar en muchos países del mundo por reivindicaciones gremiales y
demandas generales. En México se escucharán en las plazas gritos contra
el desempleo, la miseria, la inseguridad y los gobiernos
corruptos.
corruptos.
3.
Gritan los indignados en todo el mundo: “Por una economía justa, toma
la bolsa”. Es la consigna más difundida para mostrar a los pueblos que
en las llamadas “bolsas de valores” –como Wall Street- se concentran
enormes riquezas que deberían repartirse entra los desocupados y
hambrientos del mundo. Por eso también dicen: “Quien siembra miseria
recoge la rabia”. ¿O, acaso, no es exactamente lo que está sucediendo y
anuncia que seguirá por mucho tiempo provocado por una inequitaviva
economía que ha hecho más millonarios a los ricos y más miserables a los
pobres? Ante esa consigna de “toma la bolsa” los poderosos gobiernos
han lanzado a millones de militares para reprimir al pueblo.
4.
La realidad es que todos los que tenemos un grado de dignidad
deberíamos salir a la calle. Vale un comino, es decir, no vale nada que
nos pasemos rabiando, insultando en nuestro hogar contra los gobiernos,
los partidos y los empresarios sin que busquemos agruparnos para hacer
un frente común. Aunque comencemos siendo pocos pronto crecerá la fuerza
con la participación de más compañeros. ¿Cómo poder aceptar que en
México cada año haya más pobres, más desempleados, más jóvenes
rechazados en las escuelas y, al mismo tiempo, sin oportunidad para
trabajar? ¿Cómo seguir aceptando que el gobierno autorice a seguridad el
doble que se destina para educación y
salud?
salud?
5.
En Wall Street de Nueva York, sitiada por los jóvenes indignados a
pesar de la brutal represión que han sufrido, se concentra parte del
poder económico mundial, y en Washington opera el poder político y
militar de ese país yanqui que lleva pisoteando al mundo por lo menos un
siglo. En la Puerta del Sol madrileña y la Bolsa de valores y la
Rambla, paseo de los barceloneses, así como frente al palacio de La
Moneda, donde fue asesinado en 1973 el presidente Allende, hoy son
poderosos centros de concentración de manifestantes. En México hasta
1977 la burguesía solitita celebraba sus elecciones, pero desde entonces
absorbió a la socialdemocracia y a la seudo izquierda para alejarla de
las luchas sociales.
6.
Se espera la consolidación de muchas de las concentraciones de
indignados en el mundo. Son ensayos importantes que nos permiten medir
la correlación de fuerzas con miras en la organización de batallas
futuras. La permanencia de las concentraciones en EEUU y los países
europeos, además de Chile en América Latina, serán sin duda ejemplos que
ayudarán a extender la indignación en otros lugares. Mientras tanto los
gobiernos, muy alarmados y muy temerosos por el despertar de los
pueblos, han puesto a poderosos ejércitos de policías y militares para
reprimir y a sanguinarios grupos paramilitares para asesinar. A pesar de
ello no nos intimidarán e impedirán nuestro derecho a salir a la calle
para demostrar nuestra indignación.


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