sábado, 3 de noviembre de 2012

México : “Mientras exista pobreza, las Normales rurales no desaparecerán”..../ Testimonio recogido por Adazahira Chávez en la Ciudad de México/ desinformemonos

tiripetio marcha

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Mi nombre es Camilo Ceja Durán, vengo de la comunidad de Tzintzuntzan, por la ribera del lago de Pátzcuaro. Mi madre es ama de casa y trabaja por temporadas en el campo; como la mayoría de los estudiantes de las Normales rurales, soy hijo de campesinos.
Decidí estudiar en la Normal porque los recursos económicos en mi familia no son suficientes para entrar a la universidad, yo quería estudiar una carrera como Contaduría o Derecho. La otra cuestión que influyó fue ver a los docentes en la comunidad, que te impresionan y los alabamos porque tienen el mayor conocimiento. En mi comunidad sí hay maestros que se merecen ese respeto de ser llamados docentes, son personas representativas para las familias y la comunidad.
Antes de entrar a la Normal vivíamos en unas condiciones que no eran satisfactorias para mi familia y para mí. Vivía en un mundo de ignorancia donde nada más nos enfocábamos a lo que los medios nos manejaban. Ahí en los alrededores del lago de Pátzcuaro se vive un grado de violencia por el crimen organizado y la tala clandestina del bosque; nosotros vivíamos fuera de los derechos que la ley marca que debemos conocer y exigir.
Al entrar a la institución conoces cosas que no sabías de los derechos que tenemos como seres humanos y como estudiantes. Sientes la necesidad de tener una educación y que el resto de la sociedad también la tenga -porque la mayoría de la comunidad no tiene ese derecho-. Cuando somos jóvenes, por las condiciones económicas tenemos que conseguir un trabajo para satisfacer las necesidades de la familia. Yo nada más tengo a mi mamá, mi papá nos abandonó; entonces tenemos que apoyar en lo que más se pueda y nos desviamos de la educación.
Al entrar a la institución, valoramos más las cosas. También conocemos el sufrimiento nuestro y de nuestros padres porque nos dan temas de estudio donde analizamos e investigamos lo que sucede con el sistema, lo que manejan los medios de comunicación y la información que nos ciega a los estudiantes y a la sociedad. Las Normales rurales nos brindan totalmente el apoyo de alimentación, hospedaje y una educación laica y gratuita. No requerimos ningún gasto porque así lo marca la Constitución.
Las Normales y la reforma
Las Normales rurales que hay en el país son importantes porque son una creación del pueblo y una exigencia de la misma sociedad a partir de la Revolución Mexicana. José Vasconcelos y Álvaro Obregón dan la apertura a la educación, retoman la Constitución de 1917 y se crean las 40 Normales para cubrir la necesidad de que haya más docentes, porque no había quienes dieran esa educación. En ese entonces la mayoría de las poblaciones eran rurales y ya hubo docentes para ir a los lugares más alejados.
Sin embargo, al paso de los años las Normales rurales fueron desapareciendo; en 1968 desaparecen más de la mitad. Con esto disminuye el número de docentes y hay un declive de la educación; ya no hay educación gratuita porque nos hacen falta espacios y docentes, aunque el gobierno argumente lo contrario.
Las 16 Normales que existen hoy han presentado un trabajo contra las propuestas neoliberales que presenta el mismo gobierno, porque vemos las condiciones y hemos tenido la experiencia de ir a las comunidades rurales donde vemos las problemáticas de niños que van descalzos, sucios, porque no cuentan con los recursos y las condiciones que deberían de tener.
Hay puntos a favor y en contra en la reforma que quieren implementar. Estamos de acuerdo en que las condiciones del mundo y del país se actualizan, pero si queremos implementar la tecnología, en algunos lados no hay condiciones, no cuentan con electricidad o con las aulas necesarias. Además, si implementamos las tecnologías es como si los mismos medios de comunicación dieran esa educación y nosotros como docentes nos apartáramos. Si el niño tiene una pregunta, la televisión no se la va a contestar. Las tecnologías sí son un medio de recibir información, pero es en base al contexto.
Sí me gustaría aprender el purhépecha. El plan de estudios maneja educación artística y las culturas, pero más que nada como historia que ya pasó y no debemos retomar. Nosotros lo que queremos es recuperarlo, porque ¿qué es lo que está haciendo el sistema? Pues implementar otras culturas que no conocemos y no tienen una identidad.
Un día en Tiripetío
Dentro de la institución el trabajo es arduo. Manejamos cinco ejes durante el día: académico, cultural, político, productivo y deportivo. Por las mañanas asistimos a clases; por la tarde tenemos talleres, como carpintería y serigrafía, o clubes de danza, rondalla o deportivos – futbol, basquetbol, natación y atletismo-. En lo productivo tenemos nuestra parcela y nuestros módulos de reproducción de puercos, borregos, conejos y codornices, que es lo que tenemos en la Normal de Tiripetío. En las tardes trabajamos con algunos veterinarios que tiene la institución; los fines de semana lo abordamos en la comunidad y damos ese conocimiento a nuestros padres.
Es un internado y tu tiempo lo ocupas en el fortalecimiento de talleres. Eso es en un día. Yo me quedo toda la semana; a mi casa voy cada mes o cada vacaciones para no ocasionar tanta molestia en mi casa en cuanto a los gastos.
Es muy grato pertenecer a las Normales porque te desarrollas. No tienes que estar encerrado todo el tiempo, como en algunas ocasiones se menciona, sino que puedes salir a algunas comunidades para conocer y difundir conocimientos. En las prácticas, vas a las comunidades y conoces contextos indígenas donde hablan su lengua y te quedas impresionado, porque en mi caso yo no hablo algún idioma. Al escucharlos te motivas y quieres aprender qué es lo que significa, es lo que quisiéramos conocer dentro de la institución.
En las cuestiones organizativas tenemos un espacio como base estudiantil por los problemas muy fuertes que se presentan contra las Normales. Se entra por convicción y tenemos que investigar reformas, leyes y planes que perjudican a la educación y al artículo tercero de la Constitución, para poder enfrentarlos. Así como nos ponemos a estudiar en cuanto al desarrollo docente, también nos ponemos a estudiar la cuestión educativa y los derechos de la sociedad.
La convivencia con los compañeros es diaria, nos conocemos todos y somos una familia de alrededor de 500 o 600 compañeros. La Normal Rural es nuestra segunda casa. Al permanecer ahí, nos conocemos más a fondo, compañero tras compañero, los lugares de donde somos; inclusive hay compañeros de otros estados. A cualquiera que le pase algo, cuenta con apoyo.
Cada año que paso en la Normal es una experiencia muy grata y muy importante para el desarrollo integral como docente. Conoces de todo, toda la situación mundial, nacional, estatal, en los diferentes contextos que vive la sociedad.
El gobierno contra las Nomales
Estas Normales rurales en todo el país, desde el norte hasta el sur, impactan a la sociedad porque de ahí se fortalece y ahí envía a sus hijos para que ellos mismos le brinden educación a su propia comunidad. Al ingresar, establecemos un pacto entre comunidad, estudiantes e institución.
El papel de un normalista es fundamental porque tiene el trabajo de quitar la venda de los ojos a la sociedad; si no hubiese docentes o normalistas, seguiríamos oprimidos y con una gran ignorancia. Es fundamental que los normalistas salgan a los lugares más más recónditos del estado, atravesando sierras y ríos.
Tienes que pasar por esta experiencia para sentir la necesidad del pueblo, tal y como nos lo manejan los ideales que trabajamos. Si no sentimos ese amor y esa necesidad, no seríamos normalistas rurales y no tendríamos una razón de ser.
Los ataques que recibimos son porque exigimos, alzamos la voz y brindamos apoyo a diferentes organizaciones para que hagan los mismo; damos la orientación a las organizaciones, a las comunidades o a la sociedad de cómo exigir una audiencia, de cuál es el proceso.
Actualmente eso es lo que desarrollamos en las comunidades que son autónomas o que quieren serlo porque sus derechos son violentados; algunos son despojados de sus tierras, les quitan hogares, les quitan todo lo que tienen. Entonces, el gobierno ve que organizamos a la sociedad y dice que somos un foco rojo, y que las Normales rurales tienen que desaparecer o transformarse, como sucedió en el 68.
El futuro
Me gustaría que las Normales rurales siguieran con su trabajo y que funcionaran con esas mismas ideas que manejaban Emiliano Zapata y Francisco Villa; si no, seguiríamos decayendo. Manejamos la consigna de que mientras exista la pobreza, las Normales rurales seguirán existiendo. En México hay pobreza en gran porcentaje; entonces, las Normales tienen que funcionar porque es una educación gratuita que nos brinda todas las oportunidades y todos los beneficios.
Anteriormente, un maestro normalista cursaba tres años de estudio, saliendo de educación secundaria, para ser docente. Actualmente son cuatro años de formación docente egresando del bachillerato, tres años de estudio y uno de práctica.
El sueldo varía, pero es de entre 2 mil 500 y 3 mil pesos al mes. Al compararlo con otros sueldos, como los de funcionarios, que son excedentes, parece poco, pero si tienes ese amor y esa necesidad, no importa. A mí no me importaría recibir ese sueldo siempre y cuando apoyara a la sociedad, porque la misma sociedad te apoya con alimentación, con algún taco. Eso es lo importante.
Saliendo de la Normal me veo en una comunidad donde realmente pueda desarrollar mi trabajo como docente rural y la comunidad me tome en cuenta.

 http://desinformemonos.org/2012/10/mientras-exista-pobreza-las-normales-rurales-no-desapareceran/

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