Juan Pablo Jiménez
Una bala mató a Juan Pablo Jiménez Garrido -presidente del Sindicato
Nº1 de Azeta y de la Federación de Trabajadores-, al interior de las
dependencias de esa empresa contratista de Chilectra. El dirigente tenía
audiencias en tribunales y en la Dirección del Trabajo para denunciar
abusos.
Juan Pablo había terminado su
turno y se sentó a revisar documentación relacionada con su actividad
sindical. Minutos después, a las 15:56 horas, se desplomó muerto. El
trabajador Mario Gutiérrez lo encontró sin vida y en un charco de
sangre. Un video de seguridad grabó lo sucedido.
Lo trasladaron al hospital de la
Mutual de Seguridad, pero fue inútil. Hasta ese momento, todos pensaban
que había muerto por un derrame cerebral. La autopsia del Servicio
Médico Legal (SML) dijo otra cosa: una bala le había perforado el
cráneo. La investigación judicial de este raro caso recién está
comenzando y existen varias hipótesis. “Juan Pablo fue asesinado al
interior de la empresa, al término de su jornada de trabajo, y sin que
la gerencia pueda explicar lo sucedido”, señala el sindicato.
Juan Pablo Jiménez lideró un duro
proceso de negociación colectiva, que culminó en diciembre de 2012. El
sindicato votó la huelga, pues no hubo acuerdo con Azeta. Sin embargo,
la asamblea decidió acogerse al artículo 369 del Código del Trabajo.
“Eso molestó a la empresa porque significaba repetir la negociación en
el plazo de un año, es decir, este año”, dice la abogada Margarita Peña,
asesora del Sindicato Nº1.
Juan Pablo había presentado muchas
denuncias contra Azeta por abusos y condiciones deficientes de
seguridad, entre otras. En junio de 2012, falleció electrocutado el
trabajador Richard Trincado. En los últimos días, las diferencias entre
el sindicato y la empresa se agudizaron, producto del cuestionamiento de
los trabajadores al tipo de arnés de seguridad que se les quiso
imponer. Se trata de trabajadores subcontratistas de Chilectra,
encargados de reponer el servicio y que desarrollan labores en
condiciones de alta peligrosidad.
MALOS ANTECEDENTES
Juan Carlos Jiménez, padre de Juan Pablo, dice a Punto Final:
“No estamos dando entrevistas a ningún medio. Esta la doy porque mi
hijo, aparte de que no pertenecía a ningún partido político, tenía su
tendencia de Izquierda por luchar por los trabajadores, y me había
hablado de Punto Final. Me contaba cosas de su trabajo: tuvo
problemas por las demandas laborales; no amenazas, pero sí mucha presión
de los patrones. El problema grave fue en la negociación del año
pasado. Juan Pablo empezó a tener problemas… a ser presionado. Pero no
como para ser asesinado. Sin embargo, creo que a mi hijo lo mataron.
Estuve sentado donde él murió y creo que se han precipitado mucho con la
hipótesis de la ‘bala loca’. El balazo lo tiene en el lado izquierdo
del cráneo y hay una oficina y un montón de obstáculos en esa dirección.
A mi hijo lo mataron, lo mandaron a matar”.
La viuda del sindicalista, Ximena
Acevedo, agrega que el fiscal le aseguró que todavía no terminan los
peritajes balísticos ni se ha determinado el calibre del proyectil: “Se
están haciendo diligencias. Desconozco cuáles y estoy cooperando en todo
lo que puedo. Lo que tengo claro es que mi esposo fue asesinado en
dependencias de la empresa, es lo que pude ver en el video. Hay que
buscar a los responsables”.
La empresa Azeta tiene un largo
historial de denuncias y demandas laborales por no pago de cotizaciones,
despidos injustificados y prácticas antisindicales. Paga bonos a
quienes no participan en las movilizaciones sindicales e incluso festeja
con asados a los que no se afilian a los sindicatos. Azeta ha sido
fiscalizada y multada varias veces. También se la ha sancionado por no
otorgar descanso al menos dos domingos al mes. Los trabajadores
denuncian que no respeta el contrato colectivo y que hay al menos tres
fiscalizaciones -en junio de 2012- por “vulneración de derechos
fundamentales”. Azeta cometió otra irregularidad al intentar hacer pasar
lo sucedido a Juan Pablo Jiménez como “accidente fatal de trabajo”.
En 2011, dirigentes de los sindicatos del holding Azeta
solicitaron una investigación por “simulación” a la Inspección del
Trabajo. La gerencia impidió el desarrollo adecuado de la investigación
al no entregar la información solicitada. Se constató que las empresas
del holding tienen la misma casa matriz, casino y vestidores
comunes aunque diferentes RUT. Por eso los trabajadores crearon la
Federación de Sindicatos, de la cual Juan Pablo era presidente. Néstor
Sepúlveda, vicepresidente de la Federación, dice que las relaciones con
la gerencia son pésimas. El año pasado acusaron de robo a varios
trabajadores, aunque esto nunca se comprobó. El jefe de seguridad “llamó
a unos amigos carabineros, que llegaron de civil a interrogar
trabajadores al interior de la empresa. Hay muchas denuncias de
maltratos, juicios ganados y acuerdos que no se cumplen y denuncias en
la Inspección del Trabajo”.
Juan Pablo, durante la última
negociación colectiva, participó en un programa de Radio Popular Enrique
Torres, de la que era un miembro activo, donde afirmó: “Nos ofrecen un
3,5% de reajuste de sueldo. No están reconociendo el IPC y nos quieren
quitar beneficios. Azeta es un holding que tiene cinco empresas.
El gran problema es que todos conocemos cómo trabajan: la gran tajada se
la llevan ellos. Hubo una huelga en junio y la empresa perdió varios
proyectos, pero fue por mala gestión administrativa. Quieren traspasar
esos costos a los trabajadores, que somos los que al fin y al cabo les
llenamos los bolsillos. Tengo que destacar la cohesión que se ha
producido. Hace unos años había mucha división de los trabajadores, que
laboran en áreas distintas. Afortunadamente hemos logrado cohesionar a
los trabajadores”.
AZETA TIENE
RESPONSABILIDAD
La primera hipótesis de la PDI fue la
“bala loca”. El 2 de marzo, el 12º Juzgado de Garantía acogió la
querella por homicidio simple, presentada por la familia de Jiménez y
organizaciones sindicales. La causa se agregará a la indagatoria que
encabeza el Ministerio Público. Aunque se han realizado diligencias, aún
no existen un informe oficial y conclusiones. “La hipótesis de la bala
perdida es una más. Hay antecedentes que se entregarán directamente a la
Fiscalía. A Juan Pablo lo asesinaron y sólo falta determinar quién es
el autor del crimen. Entregaremos antecedentes de ex uniformados
contratados por Azeta que utilizan medios policíacos”, dice la abogada
Margarita Peña. En una marcha convocada por la familia, la Conferencia
Intersindical de Trabajadores y la CEPCH, participaron más de tres mil
personas, y fue reprimida por Carabineros, impidiendo un acto frente al
edificio de Endesa.
Según Margarita Peña, la querella
permitirá solicitar diligencias y peritajes externos si es necesario:
“Todavía no se reciben informes oficiales. Tanto la Brigada de
Homicidios como la Fiscalía consideran que esta investigación es
compleja. Se han acotado las líneas de investigación, el espacio físico
desde donde provino el disparo. Cuando alguien aparece muerto por un
disparo en la cabeza, la primera hipótesis es el suicidio. Acá se
descartó absolutamente, se trata de un homicidio. Ahora bien, hay que
preguntarse quién lo mató y por qué. La Fiscalía está dispuesta a
interrogar a 400 personas. En el ámbito de sus relaciones sociales y
personales, Juan Pablo no tenía enemigo alguno. ¿Quiénes podrían tener
interés en asesinarlo? Estamos trabajando un par de hipótesis. Hay que
preguntarse a quiénes puede haberles convenido que Juan Pablo muriera.
Tenemos algunas convicciones que en tanto no se vean refrendadas con
pruebas, no corresponde pronunciarse. Azeta tiene responsabilidad porque
sus gerentes han declarado que en la empresa ‘llueven balas’. ¿Qué
medidas de seguridad han tomado para proteger la vida y salud de sus
trabajadores?”, dice.
LAS MANOS NEGRAS
DE “AZOTA”
La Brigada de Homicidios y la Fiscalía
investigan a ex uniformados que trabajan en Azeta. El Fiscal Nacional
(s) Alberto Ayala, señaló que se investigará también “si era o no
efectiva la existencia de amenazas”. “Azota” es el nombre que los
trabajadores dan a la empresa. Según Sepúlveda, en conversación con
Francisco Negrete, uno de los dueños, y el gerente general, Alfredo
Jamett, “le pedimos ayuda humanitaria para que siguieran pagando el
sueldo de Juan Pablo a su familia, que tiene que sobrevivir… Nos
contestaron que este mes lo van a cancelar -como corresponde por ley-,
pero que ‘en los meses siguientes dependería de las querellas y demandas
que llegaran’. Le recordé a Negrete que el gerente Daniel Belmar
declaró a la prensa que aquí ‘caían balas’. Me contestó: ‘¿Y qué querís,
que te hubiera puesto una cúpula?’. Le dije, ‘Usted tiene expertos en
seguridad… Algo tendría que haber hecho’”.
Los trabajadores señalan que los están
presionando para que cambien de turnos, pues los sindicalizados no
están trabajando horas extras ni los sábados. Les han amenazado que si
no van a trabajar los sábados, los sacarán de las cuadrillas donde hay
más producción. La abogada del sindicato sostiene que “Azeta comete
demasiados abusos. Juan Pablo ganaba muy poco, algunos meses no rozaba
ni el sueldo mínimo. Su último salario fue de 133 mil pesos, y él era
supervisor”.
Vía,fuente:
http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/50014-chile-%C2%BFqui%C3%A9n-mat%C3%B3-a-juan-pablo-jim%C3%A9nez?.html
http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/50014-chile-%C2%BFqui%C3%A9n-mat%C3%B3-a-juan-pablo-jim%C3%A9nez?.html

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