martes, 7 de noviembre de 2017

Mundo-Rusia: Qué fue la Revolución Rusa...Revolución Rusa....La Revolución que cambió el mundo.....Guillermo Almeyra

Qué fue la Revolución Rusa
/ I




Algunas perogrulladas previas: 1) la historia sirve para estudiar los comportamientos humanos en diferentes sociedades, no para formular juicios morales; 2) los grandes acontecimientos no son hechos aislados sino la culminación de procesos (Lenin bailó de alegría bajo la nieve cuando la recién nacida República soviética superó la duración de la Comuna de París porque la hazaña de 1917, para él, era la continuación de 1871 parisino y apenas el segundo de otros asaltos al cielo que salvarían a la revolución de la derrota); 3) las palabras son engañosas y deben ser pensadas en su contexto histórico (un obrero de 1917 no es igual a un obrero actual ni tampoco son iguales su trabajo y su modo de vida); 4) las revoluciones que no se extienden degeneran y perecen (aunque el territorio que abarquen sea inmenso y riquísimo porque deben superar el nivel de cultura y de productividad de los países avanzados ) y 5) el camino de la victoria está sembrado de derrotas, (y el frente de batalla es planetario porque el capitalismo es un sistema mundial, no una suma de Estados no interrelacionados).

Para evitar los anacronismos y comprender bien los conceptos, conviene recurrir al libro de David Mandel Los soviets de Petrograd, Ed. Syllepse 2017, París, 560 pp, estudio sociológico fundamental sobre la composición social de los partidos socialistas, los soviets y la clase obrera rusa durante la revolución de 1917. Veamos algunos datos:

Petrogrado tenía 2 millones 412 mil 800 habitantes, de los cuales 416 mil eran obreros, en 60 por ciento metalúrgicos, concentrados en 90 por ciento en 38 grandes fábricas. La población total del imperio zarista llegaba a 134 millones de personasy en ella los obreros eran 3.5 millones. El partido bolchevique contaba en la ciudad con cinco mil militantes en enero de 1917, y con 42 mil antes de octubre. Más de 80 por ciento de ellos eran obreros, sobre todo metalúrgicos, tenían un promedio de edad de 27 años y estaban alfabetizados en 92 por ciento (en la industria metalúrgica todavía no taylorizada los obreros debían saber interpretar un plano, preparar las tareas y las herramientas y conocer matemáticas y trigonometría. Igual cosa sucedía con los obreros de las imprentas pues debían leer manuscritos y componer los textos con tipos o con las recientemente creadas linotipias).

¿Qué fue la Revolución Rusa? La conjunción entre una inmensa revolución campesina precapitalista, la revolución de las minorías nacionales contra el despotismo asiático de los zares y una revolución anticapitalista de una minoría obrera muy concentrada y una parte era avanzada, culta e inteligente. Esas tres gigantescas olas simultáneas barrieron un régimen hacía tiempo condenado.

En efecto, desde la gran hambruna de fines del siglo XIX y la revolución de 1905, la autocracia zarista vivía de prestado y se enfrentaba a la mayoría de la nobleza y a la burguesía que, aliada al gran capital extranjero, buscaba democracia, la inteligencia y la clase obrera que era socialista cuya aristocracia (los impresores) seguía a los mencheviques y su parte más activa (metalúrgicos y químicos), a los bolcheviques y anarquistas. La guerra (que concentró a millones de campesinos-soldados en el frente junto a obreros y estudiantes socialistas) hizo explotar esa mezcla.

En la revolución de febrero participaron todas las clases, las cuales empezaron a diferenciarse desde marzo hasta octubre porque los gobiernos burgueses y los ministros socialistas moderados prosiguieron la guerra odiada que desangraba y hambreaba al país y no dieron tierra a los campesinos.

La revolución de octubre se hizo por eso sin disparar ni un tiro porque las consignas bolcheviques de ¡Pan, paz y tierra! les permitieron ganar la mayoría de la guarnición de Petrogrado, de los soviets y la gran mayoría de las fábricas y sindicatos y recoger el poder convertido ya en un fantasma.

Las revoluciones son el resultado de la insubordinación de las amplias masas. Los bolcheviques reorientados por Lenin y Trotsky no hicieron la revolución: simplemente la encauzaron y organizaron la toma del poder estatal.

Incluso en la izquierda muchos criticaron la Revolución Rusa diciendo que era prematura. Pero si los bolcheviques no hubiesen tomado el poder lo habría hecho una terrible dictadura de la derecha apoyándose en un sector de los oficiales zaristas y la República democrática nacida en febrero se habría convertido en una semicolonia francoinglesa con un poder dictatorial.

¿Fue la Revolución Rusa una revolución obrera? Sí, desde la de febrero mismo, preparada por grandes huelgas desde 1914-1916, la cual fue sobre todo obrera por el papel de los obreros en las manifestaciones, fundamentales para convencer a los soldados campesinos. El partido bolchevique, por su parte, era la organización militante del sector más decidido, joven y audaz de los obreros altamente calificados que la industria de guerra había concentrado en la ciudad.

Los soviets (consejos obreros cuyos diputados eran elegidos y revocados por asambleas) fueron la escuela que permitió la rápida evolución de la mayoría de los obreros hacia los minoritarios pero firmes y esclarecidos bolcheviques, abandonando a los otros partidos socialistas, mayoritarios en febrero pero que seguían aliados a los capitalistas y eran agentes de Francia y de Inglaterra.

La de octubre 1917 fue una revolución obrera dirigida por un partido obrero revolucionario que se apoyó sobre la lucha de las minorías nacionales por su autodeterminación y en el hambre de paz y de tierra de los 14 millones de campesinos enviados a morir en la guerra. En febrero imitó a la Revolución Francesa pero los bolcheviques aprendieron de ésta y de la Comuna de París, hicieron una revolución obrera y la defendieron esperando extenderla a otros países más avanzados para construir el socialismo.




Revolución Rusa
Guillermo Almeyra / II



La Revolución Rusa de febrero 1917 fue una revolución de todas las clases y de las naciones oprimidas por la autocracia zarista. Fue democrática y libertaria en todos los campos y hasta las orquestas abolieron sus directores. Fue una ola de fondo que hizo que los bolcheviques, que habían sido la parte mayor y más activa de la actividad revolucionaria clandestina, se sorprendieran al quedar en minoría en los soviets porque la revolución puso en marcha incluso a las capas menos politizadas y menos activas de la población, removiendo a toda la sociedad.

Pero la evolución fue rápida y masiva pues los obreros desconfiaban de una burguesía reaccionaria y que había servido al zar y establecieron un doble poder confiando en que los soviets dirigidos por los socialistas reformistas y defensitas vigilasen y controlasen al gobierno provisorio burgués. Pero ya en abril –ante la continuación de la guerra– empezaron a exigir con enormes manifestaciones que los soviets se hiciesen cargo del poder. En junio-julio los bolcheviques obtuvieron la mayoría en los sindicatos, los comités de fábrica, los soviets, la guarnición de Petrogrado y hasta en las municipalidades de los barrios obreros.

Lenin llegó en abril del exilio e hizo suya la consigna de Trotsky de todo el poder a los soviets de obreros y soldados (hasta entonces, los bolcheviques de la capital seguían a regañadientes las consignas de apoyo condicionado al gobierno de su diario Pravda, dirigido entonces por Kamenev y Stalin, recién liberados de su exilio siberiano). Precisaron así, exigiendo un poder de los trabajadores, su consigna de ¡Paz inmediata sin anexiones! y, con gran realismo, modificaron su propuesta sobre la tierra, exigiendo la expropiación de los terratenientes y la entrega de la tierra a los campesinos. A este respecto, vaya esta anécdota: Le hicieron notar a Lenin que esa era una consigna de los socialistas revolucionarios y que hasta el día anterior proponía otra cosa y éste respondió ayer era más tonto que hoy. Nadie más tenía tanta capacidad de aprender.

Por su parte, en las naciones asiáticas oprimidas por el zar ruso (en las que no existía una diferenciación de clases y en la misma Ucrania campesina con apenas un rudimento de burguesía comercial), nadie comprendía la concepción menchevique de que, dado que la revolución era democrático-burguesa, la burguesía debía participar en el poder. En cambio, la línea de los bolcheviques era muy clara. Por eso éstos ganaron apoyo entre los tártaros y otras nacionalidades musulmanas o no cristianas ortodoxas, que odiaban la represión gran rusa y la imposición de la Iglesia ortodoxa prozarista.

Las diversas revoluciones campesinas y nacionales se unieron así a la revolución obrera y, bajo la bandera de un gobierno socialista de los trabajadores, los campesinos y las nacionalidades oprimidas se lanzaron a conquistar sus objetivos democráticos de independencia, restitución de las tierras a los trabajadores y paz inmediata sin anexiones.

Entre junio y julio los bolcheviques lograron la mayoría en los soviets obreros y de soldados-campesinos de toda Rusia en todos los centros principales del país exigiendo ¡Pan, paz y tierra, consignas que se oponían a la política del gobierno de continuar la guerra y postergar la reforma agraria hasta el fin de aquélla. En la Revolución de Octubre por eso no se disparó un solo tiro. La toma del palacio de Invierno fue un golpe de Estado. Los bolcheviques simplemente ocuparon un vacío ya que el gobierno no gobernaba nada y el Congreso de los soviets, por amplísima mayoría, se hizo cargo del poder.

El partido bolchevique, fortalecido y renovado por el ingreso de la organización de Trotsky y sus compañeros y por la de miles de obreros, era un partido con intensa vida interior en la que se formaban mayorías y minorías y muchas veces Lenin formaba parte de estas últimas. En la dirección de los soviets estaba aliado con los mencheviques internacionalistas y con los socialistas revolucionarios de izquierda, los cuales se negaron a entrar en el Consejo de Comisarios del Pueblo (ministros). Sólo la guerra civil iniciada por la derecha contrarrevolucionaria y apoyada por las tropas de 14 países que invadieron Rusia obligó al partido a suprimir momentáneamente la existencia de tendencias. El monolitismo y el marxismo-leninismo son invenciones stalinistas posteriores a la muerte de Lenin.

La Revolución de Octubre dirigida por los bolcheviques, con Lenin y Trotsky a la cabeza, sacó a Rusia de su régimen medieval y del despotismo asiático, la desarrolló y democratizó. Eso impidió que Rusia se convirtiese en una semicolonia franco-inglesa, cambió al mundo e hizo posible que, pese a los daños terribles para la sociedad y sus fuerzas armadas resultantes de la degeneración stalinista, la Unión Soviética aplastase al nazismo y evitase al mundo un régimen de esclavitud.

El proletariado ruso, sobre todo en Petersburgo y particularmente en el sector metalúrgico, estaba compuesto por obreros calificados, capaces de iniciativa y voraces lectores. La guerra civil lo dispersó en todos los frentes de lucha y los claros que en las fábricas dejó su ausencia fueron llenados por mujeres, mucho menos instruidas, y por campesinos.

Éstos eran analfabetas en su gran mayoría y el país, como otros países asiáticos, jamás había tenido una experiencia democrática ni conocido la libertad. Las raíces de la burocratización, que Lenin y Trotsky intentaron combatir en el último periodo de vida del primero, tienen en ese atraso y en la escasez resultante de la guerra civil, sus factores más potentes. Ellos llevaron a la degeneración posterior del partido y al triunfo de Stalin, el más brillante de los mediocres. La guerra mundial y la guerra civil, que acostumbraron a millones de personas a ver horrores y a acatar mandos y la necesidad de improvisar administradores y técnicos a partir de gente con formación muy elemental, hicieron el resto.
 
 
La Revolución que cambió el mundo
 / III y último



La Revolución de Octubre se realizó sin disparar un solo tiro ni romper ni un vidrio. Pero después de ella el país, amenazado por el avance de las tropas alemanes, estaba exhausto. La producción en 1918 se estancaba al nivel de 1912-1913, los transportes, destruidos y desorganizados, no abastecían al frente ni a las ciudades donde había hambre. La decisión del Congreso de los Soviets de entregar la tierra a los campesinos e iniciar de inmediato una tratativa de paz sin anexiones consolidó de inmediato a los bolcheviques pero produjo una desbandada en el frente pues los soldados-campesinos desertaron en masa para participar en el reparto de tierras.

Los restos del zarismo, los capitalistas, iniciaron la guerra civil lanzando contra el poder de los Soviets regimientos de cosacos y ex oficiales y las tropas de 14 potencias (Inglaterra, Francia, Estados Unidos, hasta Japón entre ellas) les dieron su apoyo. Trotsky entonces creó de la nada y dirigió un Ejército rojo obrero-campesino de más de tres millones de hombres y mujeres y, como la francesa, la Revolución venció con el pueblo en armas. Los obreros más conscientes y los miembros de las nacionalidades oprimidas por el zarismo y liberadas por los bolcheviques constituyeron las tropas de choque en esa guerra particularmente sangrienta y destructiva.

Los bolcheviques pagaron, sin embargo, un caro precio por la victoria porque, entre la guerra con los Imperios centrales (Alemania, Austria-Hungría, más Bulgaria y Turquía) y la guerra civil, el país perdió más de cuatro millones de combatientes y millones de civiles sin contar la enorme cantidad de heridos, mutilados y enfermos graves. Además, las guerras habituaron a las atrocidades y formaron una generación en la violencia y la brutalidad de las relaciones así como en el mando y la obediencia, cuando la lucha por el socialismo requiere, por el contrario, civilidad, amor al prójimo, solidaridad, espíritu crítico, independencia.

Lenin murió el 21 de enero de 1924 a los 53 años de edad. Ya en ese año los Soviets estaban muy debilitados y el aparato de Estado hipertrofiado por la guerra civil tendía a sustituirlos. El partido había cambiado radicalmente con la muerte de su secretario general, el intachable Sverdlov y su remplazo por Stalin, grosero, brutal y nacionalista gran ruso y con la incorporación en masa de militantes sin la experiencia democrática de la discusión interna ni el aprendizaje político de la militancia en el extranjero. De los 43 mil bolcheviques de Petrogrado en octubre de 1917, en agosto de 1918 quedaban siete mil, los 406 mil obreros de la ciudad se habían reducido a 120 mil 533 y 33 mil obreros combatían como voluntarios en los diversos frentes.

Miles de los mejores militantes obreros sobrevivientes se habían improvisado como directores de empresas, eran altos funcionarios del Estado o integraban la nueva oficialidad del Ejército Rojo. Peor aún, los obreros, que habían esperado que la revolución en Austria y en Alemania completase la Revolución Rusa e hiciera posible el socialismo, se decepcionaron porque, pese a los Consejos y las milicias obreras, en esos países la socialdemocracia salvó al capitalismo. Además, dado el grave atraso ruso, los nuevos administradores y jefes de empresas tomaban como modelo lo que se hacía en los países imperialistas avanzados o lo que hacía antes el Estado zarista y buena parte de cuyos burócratas siguieron en sus puestos porque no había cómo sustituirlos.


Ese cansancio de las masas, ese atraso cultural y técnico y las relaciones de mando jerárquicas que se contagiaron al partido fuertemente modificado y fusionado con el Estado que aquél debía conducir a su agonía produjeron lo que Lenin calificó de Estado obrero y campesino con deformaciones burocráticas.

Es estúpido decir que la Revolución Rusa fue prematura, es inactual o fue la vía rusa al capitalismo moderno. No fue prematura porque si los bolcheviques no hubiesen tomado el poder lo habría hecho una terrible dictadura militar al servicio de los imperialismos anglo-franceses. No es inactual porque un momento excepcional, como una guerra mundial o un desastre ecológico, podría provocar una rebelión armada de los oprimidos en otros países y una desburocratización hubiera hecho posible evitar el triunfo del capitalismo que el estalinismo preparó.

Como la Comuna de París, su muerte se debió a su aislamiento, en este caso mundial, y a la incapacidad de su dirección una vez muerto Lenin y marginado Trotsky. Pero, si la Comuna duró dos meses y medio, la Unión Soviética, aunque degenerada, subsistió y creció durante más de 70 años.

Lenin fue el personaje más importante del siglo pasado y Trotsky le sigue en importancia y, en comparación con ellos, los demás estadistas notables (Churchill, Roosevelt, De Gaulle, Mao, Nehru, Perón) no fueron nada. Por su parte, la Revolución Rusa cambió el mundo.

Por temor de las burguesías, sobre todo europeas pero no sólo del Viejo Continente, a la revolución socialista y al comunismo, Estados Unidos tuvo que entrar en el New Deal, los países colonialistas tuvieron que abandonar sus colonias y a partir de 1946 se obtuvieron muchísimas reformas sociales y conquistas obreras que el capital pretende hoy anular. Muchas descolonizaciones fueron posibles (como en Cuba) porque la Unión Soviética vendía armas y daba un apoyo político que, aunque interesado, era eficaz y disuasivo.

El recuerdo de las atrocidades del estalinismo ocultó la Revolución de Octubre y desprestigió la palabra socialismo (que hace pensar a sus contemporáneos en las miserias de la socialdemocracia, en la burocracia estalinista o en el capitalismo ruso o chino). Pero la Revolución Rusa, después del asalto al cielo de los parisinos, es otra piedra miliar en el largo camino por la liquidación de la explotación y la opresión nacional y social y en pos de la libertad, la igualdad, la fraternidad y como tal será recordada en los siglos venideros si la Humanidad consigue sobrevivir al capitalismo.

almeyraguillermo@gmail.com
 
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