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En estos últimos años, pero especialmente los dos últimos, la
presidenta Cristina Fernández ha repetido innumerables veces la
importancia de seguir la senda de la aplicación de ciencia y tecnología
para crear valor agregado en los productos primarios y por ende, trabajo
para la inclusión social.
En este objetivo se instruyó en todo momento al Ministro de ciencia y
tecnología, Lino Barañao, a que implementara políticas que propicien la
innovación nacional desde el campo de la investigación científica.
El modelo vendido a la presidente y abogada Cristina Kirchner fue el
implementado por medio del Conicet y la Agencia nacional de Ciencia y
Tecnología basado en la protección mediante patentes de los resultados
de las innovaciones logradas por científicos y tecnólogos argentinos y
financiados por medio de créditos del BID con fondos específicos
orientados a desarrollos supuestamente autóctonos e indepedendientes de
toda influencia extranjera.
Sin embargo, y de acuerdo a información volcada por el INTA lego del
intento de los fondos buitres por expropiar las patentes "argentinas" en
Estados Unidos; de las 14 patentes presentadas por el Conicet en la
Oficina de Marcas y Patentes de ese país, 13 están relacionadas a
innovaciones de semillas transgénicas adaptadas a suelos nacionales y
otras tantas en procesos de desarrollo.
La estrategia disfrazada como innovación argentina supone desarrollar
una variedad de semilla de soja, maíz o algodón resistente a
insecticidas o plaguicidas en sociedad con empresas norteamericanas
alimentarias como Monsanto, registrar la patente en EE. UU y transferir
la titularidad de la patente a la empresa que realizará las inversiones
en producción de las semillas adaptadas a los suelos argentinos,
comercializadas finalmente junto a otras empresas como Nidera, Syngenta o
Dreyfus, entre otras.
Estas semilleras globales pagarán luego regalías al Conicet y sus
científicos luego de investigar y patentar los resultados con créditos
que todos los argentinos debemos pagar lo cual representa una
privatización encubierta de los resultados científicos financiados con
dinero público cuyo reultado es el bolsillo de los científicos
repatriados por el Estado argentino que ya no lavan platos como los
mandaba Cavallo pero que unos pocos ahora tendrán ingresos
extraordinarios a expensas del resto de los científicos que nada reciben
(pues unos pocos son quienes reciben los fondos para patentar) pagados
con dinero del conjunto del pueblo, sin recibir los supuesto beneficios
de esta ciencia y tecnología que si reciben las corporaciones semilleras
de Monsanto.
Esta empresa consiguió alcanzar un acuerdo directo con Cristina
Kirchner para instalar plantas de tratamiento de semillas en la
provincia de Córdoba a cambio de recibir protección por propiedad
intelectual de los futuros desarrollos de semillas transgénicas para ser
exportadas a China, si este país acepta las variedades genéticamente
modificadas en Argentina.
El negocio de los granos transgénicos fue aceptado por la presidenta
pero el establishment sin embargo optó por financiar la campaña del
principal contrincante en las recientes elecciones primarias, Sergio
Massa, quien también aseguró a los voceros de la multinacional
transgénica aprobar los proyectos de propiedad intelectual de las
semillas de Monsanto para el actual y el próximo período parlamentario.
Varios de los científicos del Conicet apoyaron la lista de Massa en
Buenos Aires.
nicoguevara@gmail.comFuente: http://www.matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=27791%3Amonsanto-y-el-conicet-financiaron-a-sergio-massa&catid=47%3Aconocimiento-y-tecnologia&Itemid=69
Vía:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172641&titular=monsanto-financi%F3-a-sergio-massa-en-argentina-
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172641&titular=monsanto-financi%F3-a-sergio-massa-en-argentina-

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