Libertad en Oaxaca a David Venegas (El alebrijes), enorme luchador social.
1.
Ningún gobierno podrá adoptar posiciones intermedias o centristas como
muchas veces ha querido mantener el PRI. Quizá le funcionó hasta 1982,
antes de adoptar totalmente el neoliberalismo radicalmente privatizador.
Desde entonces la política está evidentemente muy definida: o se está
con los grandes capitalistas trasnacionales o se defiende los intereses
de los trabajadores y de las clases medias ya empobrecidas. Por eso los
gobernadores de Oaxaca y Guerrero –obligados por las circunstancias-
empiezan a entender las luchas de los maestros y de los padres de
familia que los apoyan, y los gobiernos de Michoacán, Chiapas y Morelos
tendrán que comprender que viven otras realidades. Pero también, así
parece, el mismo presidente Enrique Peña comenzará a entender otra
situación.
2.
Los maestros, además de trabajar con la pedagogía, hacen uso diario de
la sociología, la economía, la historia y la política; casualmente de
las materias en las que se basó Marx y sus seguidores para que la clase
trabajadora entienda al mundo capitalista que hay que transformar. Si
bien el maestro es un asalariado, un trabajador intelectual que
proporciona servicios, no es un trabajador que transforma cualquier
materia prima; es un empleado que transforma seres humanos,
esencialmente su pensamiento. Por ello al maestro se le respeta y cuando
lucha es por causas totalmente justas. Quizá los gobernadores de esos
estados fueron maestros alguna vez o por lo menos alguien los haya
ayudado a saber qué es un maestro rural y maestro urbano de las clases
marginadas.
3.
¿Qué sabe la derecha empresarial, panista, priístas, perredista y de
otros partidos de lo que es ser un maestro de primaria, de ese 80 por
ciento de profesores que trabaja con tesón y honestidad que no pertenece
a esas decenas de miles de comisionados y políticos que sirven para
aglutinar votos al servicio del gobierno? Los maestros son los que
laboran todos los días con millones de niños mal comidos, con dificultad
para pensar y expresarse, después de caminar muchos de ellos varios
kilómetros, vestidos como puedan. La realidad es que no es un simple
profesor que da clases y ordena; es –sobretodo- un maestro (como el
rural) que sabe comprender muchas cosas, que su papel es mucho más
amplio que simplemente dar clases: debe hablar con el abarrotero, hacer
asambleas, jugar deportes, redactar un oficio para la comunidad.
4.
Más aún: quizá las batallas de la Coordinadora (CNTE) contra la
ideología antineoliberal y privatizadora que defiende a favor de la
defensa de la educación: a) pública, b) gratuita, c) laica y d) popular,
despierte el sentido nacionalista y el espíritu de lucha de todo el
magisterio. No me gusta nada eso del “espíritu nacionalista” porque los
trabajadores no tenemos patria y porque las fronteras fueron trazadas
por las guerras del feudalismo y el capitalismo; pero en estos momentos
en que el imperio y las transnacionales se han adueñado de todo, quizá
un “nacionalismo” provoque que nuestro pueblo vuelva a las calles a
luchar por sus derechos. Y no es para “defensa de la patria” sino para
la defensa de la igualdad, la libertad, la distribución equitativa de la
riqueza. Al decir Marx que los obreros no tienen patria, decía que los
proletarios de todo el mundo deberían estar unidos.
5.
Si ante la caída del neoliberalismo el presidente Peña Nieto busca
restaurar la posición centrista del PRI, tiene que entender que no se
puede dedicar a amenazar con represión a los trabajadores y, por otro
lado, tampoco puede permitir que sus secretarías de Gobernación y
Educación, así como sus gobernadores sigan ofreciendo diálogos
mentirosos y amenazantes, tal como todos los “diálogos” que dio
Gobernación a los electricistas del SME que nada resolvieron en
beneficio de 45 mil obreros despedidos. Por cierto: ¿Qué pasó con los
cientos de trabajadores de aviación de Mexicana que igual, están en la
calle? ¡Qué fácil olvidamos! Pareciera que los trabajadores deberían
quemar o provocar estallidos en sus exempresas para recordar que siguen
vivos y sufriendo desempleo, miseria y hambre mientras los tres poderes
obtienen gigantescos ingresos.
6.
Así que Gobernadores no se subordinen más a las políticas nacionales
que están al servicio del capital o son “de chile, dulce y de manteca”;
obedezcan su sentido común y hagan historia. No se están subordinando a
las luchas de los profesores, sino que por primera vez están viendo los
problemas de su pueblo que son esencialmente indígenas, campesinos y
gente pobre que ha sido abandonada por los gobiernos al servicio de los
ricos. Saben que de los 115 millones de mexicanos el 70 por ciento vive
en la pobreza, la miseria, el desempleo y la indigencia. Gobernar en
beneficio de algunos miles de multimillonarios es fácil, pero la
historia les va a condenar, les va a mandar a la basura putrefacta. Los
maestros de la CNTE no buscan imponerse; sólo quieren que la educación y
sus principios se respeten y por ello parecen dispuestos a morir.
(14/IV/13)
Pedro Echeverría V.

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