Carlos Salinas eliminó la posibilidad de una política industrial
soberana y de un sano desarrollo para el campo con sus privatizaciones
corruptas, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y
sus propias reformas al artículo 27 constitucional. Ernesto Zedillo
privatizó las pensiones del IMSS y con el Fobaproa obligó al pueblo a
pagar el oneroso rescate bancario de las familias más adineradas del
país. Vicente Fox traicionó los indígenas de México con su
desconocimiento de los acuerdos de San Andrés y favoreció a las empresas
monopólicas con el otorgamiento de generosos beneficios fiscales.
Felipe Calderón facilitó la quiebra de la aerolínea Mexicana,
desapareció a Luz y Fuerza del Centro y privatizó las pensiones del
Issste.
Hoy Peña Nieto da continuidad a esta tendencia destructora al proponer
borrar de un plumazo el petróleo, la electricidad, la petroquímica y
todos "los demás hidrocarburos" del listado de "áreas estratégicas" de
la nación enumeradas en el párrafo cuarto del artículo 28
constitucional. Asimismo, sus reformas al artículo 27 permitirían a las
empresas trasnacionales controlar la extracción, refinación y transporte
del petróleo y el gas natural en todo el país...
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