La crisis capitalista global y sus
remecidas financieras, los cierres de industrias en Europa y los
despidos de trabajadores han hecho emerger de manera violenta el
endeudamiento que estaba presente en la trama social, pero que ahora
ocupa el conjunto del espacio público. El impacto de esta realidad da
cuenta por sí sola de la importancia y efectos de la economía
capitalista de mercado en nuestras vidas y en las formas políticas de
Gobierno presentes en las sociedades del capitalismo tardío.
Se trata de lo que autores, como el
filósofo y sociólogo Maurizio Lazzarato, han comenzado a estudiar bajo
el concepto del “Hombre endeudado”. El libro que el intelectual italiano
publicó el 2011 (un texto corto, denso y estimulante) tiene el
sugestivo título de “El hombre endeudado, ensayo sobre la condición neoliberal” (1) y se plantea ser una genealogía y exploración profunda de la fabricación o construcción del individuo contemporáneo.
Permítasenos una leve digresión. El
neoliberalismo, además de intentar vendernos la burda pomada que ser
feliz y progresar es consumir (2), hace espejear la ilusión —y para eso
martillea sin cese— que algunos de entre todos podríamos ser
accionistas, propietarios de “emprendimientos” o empresarios. Nunca nos
advierte, por supuesto, que el reverso de la medalla es vivir endeudados
y sometidos al imperio bancario.
Recordemos las mentiras del
“capitalismo popular” de la UDI. Cualquier individuo puede “emprender” o
convertirse en empresario en la “economía social de mercado”, sostenían
los Chicago boys y, aún hoy, pese al ridículo, lo dicen de otra manera.
Tanto así que la figura del
“emprendedor”, en la llamada “modernidad” capitalista, se amalgama con
la del proletario sin trabajo que por razones de precariedad de la
existencia debe ganarse la vida como vendedor callejero. Su paso a una
“etapa superior” en la jungla de la vida (es la postura de los
darwinianos sociales de Hernán Büchi: los más aptos ganan por selección
“social”) dependería —dice el discurso que emana del mismo Estado
chileno— de un crédito salvador que le permitirá dejar su condición
anterior precaria y dependiente, con un empleo mal pagado y patrón, para
transformarse, por obra y magia del endeudamiento con crédito, en un
empresario. El sueño del filósofo liberal inglés John Locke (1632-1704)
de una sociedad de pequeños propietarios es imposible en el capitalismo
tardío, pero sigue siendo un elemento del discurso neoliberal, pese a
ser pre capitalista (ante y no post) (2).
Cabe señalar que este tipo de nueva
ideología neoliberal se desarrolló en reacción a las tesis marxistas y
al proyecto socialista, apoyándose en el fracaso de las experiencias
burocráticas de los países llamados “comunistas” y con la ayuda de las
socialdemocracias europeas y de sus intelectuales que se
neoliberalizaron. El “progresismo” (un sudedáneo de la
socialdemocracia-liberal) también adoptó las tesis libremercadistas como
condición de la libertad humana.
Nada realmente diferente a lo
sucedido en otras latitudes está inscrito en la historia económica de
la “larga y angosta franja de tierra” hoy en manos, no de mercachifles,
sino de poderosos grupos económicos nacionales y extranjeros
explotadores de una mano de obra barata, y legalmente desprotegida .
Sin embargo, ser su propio patrón,
es el sueño del pibe proto capitalista hecho realidad en el propio
Presidente Piñera. La existencia personal (diece el refrán) depende del
esfuerzo individual y competitivo; todo se paga, todo tiene su precio y
nada es gratis. Es el credo piñerista y de la UDI en acción. Obviando
las condiciones de existencia histórica y social y de desarrollo de los
recorridos individuales, de los capitales simbólicos heredados y de las
redes de influencia. Chile, paradigma del discurso neoliberal en
decadencia.
Una economía neoliberal del endeudamiento
Los discursos y prácticas
“incentivadas” por el Estado neoliberal, el bombardeo publicitario en
los medios, el poder económico-financiero y el poder político real que
detentan, (sin olvidar los bajos salarios, la aún débil organización
sindical y los altos niveles de explotación) nos conducen a explorar la
condición existencial de este producto del capitalismo que es un hombre
endeudado, pero, al mismo tiempo, supuestamente responsable y culpable
de su propia situación cuando consume, pide prestado y se endeuda. En
otros términos cuando el individuo-consumidor cae en manos del sistema
financiero y los bancos; condición propia de las capas medias
asalariadas.
Estaríamos en presencia de una
“economía neoliberal de la deuda” y al mismo tiempo de una fábrica de un
individuo endeudado y de esa nueva subjetividad que el sistema produce.
Que funciona con ella y cuyos tentáculos incluyen la participación del
aparato legal (tribunales) y represivo. Ademas de las listas negras del
Dicom. Una nueva forma sui generis y soft de control social.
Para pagar la deuda se debe trabajar sin falta. No ir a paro, no hacer huelgas, susurra el daemon
del crédito bancario o el préstamo. Es la vocesita de la consciencia
cristiana culposa, para cancelarla. Y si no se lo hace, el sistema se
encarga de destruir su reputación y la justicia de embargar sus bienes.
Como lo hemos visto en la España actual en crisis y en el capitalismo
moderno de la crisis de las subprimes en los EE.UU. de Sebastián Edwards (el neoliberal que escribe y da consejos en La 3a.).
Mas los ricos que como Golborne y
Cortázar fraudan el fisco y/o participan en maniobras oscuras (La
Polar), viven del lucro del endeudamiento ajeno y trafican sus dineros
en paraísos fiscales son premiados con puestos políticos. Viven felices e
impunes. La Dura Lex no es para ellos. A lo sumo un cursillo de “business or corporate ethics.”
En Chile, el actual presidente se
enriqueció implantando el sistema más óptimo y rentable de endeudamiento
ciudadano: las tarjetas de crédito. Bancard. Muchos chilenos, que no se
enriquecieron (sino que se endeudaron) más por tener un
Presidente-Forbes (multimillonario en dólares) prefieren ahora una
funcionaria internacional y tecnócrata a un trabajador-intelectual o
pobladora como ellos.
De vuelta a Lazzarato. El
sociólologo-filósofo italiano que recurre a Marx y Nietzsche en sus
análisis quiere dejar bien sentado que con el sistema crediticio y de
endeudamiento en sus manos, los poderes económicos capitalistas tienen
un formidable dispositivo de poder social. La deuda obliga à
“comprometer por adelantado su futuro” (venderle el alma al diablo por
un goce inmediato y supuestamente “bien calculado” según los economistas
de pacotilla a la Gary Becker).
La deuda o endeudamiento personal
“impide, dice Lazzarato, toda bifurcación imprevisible de los
comportamientos”. Dicho así, es una amenaza a la libertad misma puesto
que regula la vida, normaliza y domestica. Detrás de ella hay una moral
disciplinaria de la punición y de la culpabilidad de genealogía
cristiana, sostiene el sociólogo y filósofo apoyándose también en los
estudios de Michel Foucault (¿no nos dijeron cuando niños que hay que
pagar por los pecados?). Algo así como, del consumo paradisíaco al
infierno del endeudamiento para felicidad de los que tienen las riendas
del dispositivo de lucro financiero bancario y multitiendas y sus
proyecciones políticas: los partidos del duopolio cuyos parlamentarios
reciben emolumentos que no se condicen con la realidad del 90% de los
chilenos y chilenas y de la gran mayoría de endeudados.
El mercado no es algo “natural”, son
prácticas voluntarias, individuales e incluso “libertarias” de los
agentes económicos afirma el neoliberalismo en sus bases filosóficas
actuales que desnaturaliza (no son leyes” naturales” afirman ahora, eso
era antes) al mercado para mejor adaptarlo a las concepciones
posmodernas de los liberales a la Velasco, en versión dura, y la blanda
de Enríquez-Ominami. Para que funcione bien son necesarias unas pocas
regulaciones y mayor competencia libre, afirman de desde el PS a la DC,
pasando por el PPD.
Luchas venideras y endeudamiento
“Cuando entramos en la economía de
la deuda entramos en territorio enemigo”, dice Maurizio Lazzarato. Por
eso conviene dotarse de algunas armas de defensa contra ella y la usura
bancaria para librar los combates venideros. La primera, la vimos, fue la movilización social contra el endeudamiento en la educación. Recordemos cuán iracundo el economista neoliberal Joseph
Ramos increpaba a un dirigente estudiantil diciéndole que endeudarse
para estudiar era lo mismo que endeudarse con la hipoteca de su casa (3).
Transformar cada individuo en un
“sujeto económico endeudado” (sujetado para vivir con y de una deuda;
sujeto a ella -amarrado- y, al mismo tiempo éste sujeta al sistema
financiero en su conjunto puesto que si el sistema podría caerse con los
embates de un movimiento social anti endeudamiento; si los
consumidores-soberanos soltaran las deudas; no las pagaran más, el
dispositivo financiero se cae al vacío), tal es la lógica del sistema en
el cual vivimos hoy y al mismo tiempo ahí mismo se encuentran las
posibilidades de su negación.
Cabe destacar que en Chile ya hay
experiencia social en el terreno de estos enfrentamientos sociales. Es
contra este sistema de endeudamiento y de embargo de viviendas que las
luchas de pobladores y pobladoras, con el liderazgo colectivo que
cuenta con la participación de la actual candidata presidencial del
partido Igualdad, Roxana Miranda, se han dado.
“El “Homo debitor” es la nueva figura del “Homo economicus“”,
afirma el filósofo italiano Maurizio Lazzarato: ya no hay derecho a la
vivienda, sino un crédito o préstamo inmobiliario para pagar la hipoteca
bancaria. Tampoco existe el derecho a la educación, sino créditos y
préstamos para pagar sus estudios. Y como algunos constitucionalistas
“progresistas” rechazan inscribir estos derechos socio-económicos en una
nueva Constitución (a la vivienda, a pensiones dignas, a salud y
educación públicas, universales y gratuitas), en la más pura tradición
liberal y “progresista” quieren, sin decirlo así, por lo tanto,
dejárselos a las fuerzas del mercado…. capitalista.
Por Leopoldo Lavín MujicaEl Ciudadano
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(1) “La Fabrique de l’homme endetté. Essai sur la condition néolibérale”, de Maurizio Lazzarato. Paris, Editions Amsterdam, 125 pages.
(2) Para evitar confusiones, mercados existen desde hace miles de años (fenicios, griegos hace más de 2.000 años, vascos, incas, mayas, menos), pero el proto capitalismo mercantil con economía-mundo hace no más de 500 años (Fernand Braudel). El siglo XV crea las condiciones, pero el capitalismo desarrollado o de la revolución industrial es una formación histórica-social que tiene menos de 300 años.
(3) En una columna dominical de El Mercurio, Carlos Peña, el rector de la UDP, cantaba loas a los “malls” como expresión de la modernidad capitalista. Le faltó decir, parafraseando a Hegel, que los templos del consumismo de “marcas” eran el paseo obligado del hombre moderno y … endeudado …
(4) Era el joven dirigente estudiantil de la Fech Francisco Figueroa, hoy un flamante candidato a diputado por Ñuñoa.
Vía:http://www.elciudadano.cl/2013/08/19/78733/neoliberalismo-y-homo-debitor-la-fabrica-del-hombre-endeudado/


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