igualdad, fraternidad y libertadel que niega sus orígenes formales e imprime toda la violencia derivada de la crisis que lo atraviesa sobre la población gitana, desde siempre objeto de persecución por su naturaleza incomprendida.
El pretexto formal para las deportaciones de estas semanas es siempre
el mismo: seguridad. Y aunque las críticas no hayan faltado –tanto por
parte de las instituciones de la Unión Europea (UE) como por la Iglesia
católica, la ONU y el amplio abanico de organizaciones pro migrantes–,
Sarkozy insiste en expulsar y deportar cientos de ciudadanos de Bulgaria
y Rumania –y por ende ciudadanos europeos– bajo la excusa del supuesto
carácter ‘criminal’ de estos ciudadanos:
las expulsiones son legales, pues se puede restringir el derecho a la libre circulación (de los ciudadanos europeos) por razones de orden público, seguridad y salud, se responde desde París a las críticas. Y desde Bruselas se declara que el caso se está estudiando con atención. Claro, mientras los burócratas europeos encuentren la razón legal de tanta infamia institucional, el daño ya estará cumplido: al menos 700 ciudadanos gitanos –según el programa francés– serán alejados de sus vidas en tierras gálicas y regresados a un futuro anterior en sus tierras de origen.
no está haciendo nada más que copiar a Italia. Es más, Maroni insiste con su vieja idea:
Hay que hacer más, es decir llegar a las expulsiones de los ciudadanos comunitarios (de la UE) que no respeten las reglas de legal estancia.
Exagerado. Aún así el italiano corre el riesgo que su tesis pegue y
tenga el éxito necesario, sino en sede legislativa, al menos ahí en
donde la crisis hoy está llevando sus mayores consecuencias: en el
estomago de la vieja Europa, hambrienta hoy como lo fue hace menos de un
siglo de un enemigo a quien golpear. Se desbarata y finalmente se
desvanece así la validez del criterio jurídico y social de acceso a los
derechos contemplado en la idea originaria que separaba a los ciudadanos
de la unión de los ciudadanos de países terceros. Ya era discutible esa
postura, hoy la creación de
ciudadanos de segunda(los gitanos y
los criminales) rompe inclusive ese postulado de la ciudadanía europea. Así las cosas, la Europa de la integración y la cohesión social, la misma que invirtió 17 mil 500 millones de euros para el periodo 2007-2013 justamente en la integración de los gitanos en 12 países de la UE, es continuamente rebasada y vencida por la Europa policiaca de la seguridad a cualquier precio.
Y sin embargo, asusta aún más la ausencia más o menos absoluta de algún tipo de reacción por parte de los
otrosciudadanos europeos. La indiferencia o inclusive el beneplácito frente a las acciones de la policía francesa hoy, italiana ayer, mas europea en general, deja sin palabras al más optimista de los analistas. Este parece ser el presente europeo: no sentirse nunca responsables de alguna manera del destino ajeno porque demasiados ocupados en defender el propio sin siquiera entender que existe una interdependencia que no se puede borrar. Hasta que no llegaran a nuestras casas, podría uno decir, y entonces descubriremos que ya no habrá nadie que se preocupe y proteste por nuestro destino.
fuente, vìa :
http://www.jornada.unam.mx/2010/08/29/index.php?section=opinion&article=022a1mun
http://www.jornada.unam.mx/2010/08/29/index.php?section=opinion&article=022a1mun
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