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sábado, 18 de agosto de 2018

Indignado: ¡Llamamos a los pueblos del mundo a alzarse contra el G20!

Desde los pueblos de todo el mundo tenemos que organizarnos para hacer escuchar nuestro rechazo a las políticas del G20 que traen pobreza, hambre, destrucción y explotación masiva. No necesitamos más fronteras cerradas, más muros levantados, más deuda que pesa sobre la espalda de presentes y futuras generaciones.





Convocatoria a Encuentro Nacional e Internacional Preparatorio
El 30 de noviembre y 1ero de diciembre 2018 se reunirán en Argentina los Jefes y Jefas de Estado del Grupo de los 20 (G20). Estos países representan el 85% del PBI global, dos tercios de la población mundial y 75% del comercio internacional. De estos números deducen la legitimidad de este foro y el derecho de imponer sus políticas a todos los pueblos del mundo. Ahora, sabemos que esas políticas son las principales causas de la crisis económica, social, política y ambiental global que vivimos, y los responsables son quienes las avalan. El reciente acuerdo con el FMI, para preservar los intereses de quienes se llaman acreedores, es una expresión genuina de las políticas del G20 para la Argentina y el mundo.


No es casual que la cumbre se haga en la Argentina. Vivimos un momento histórico en el cual el G20 e instituciones financieras como el FMI luchan por un reordenamiento mundial para superar la crisis del capitalismo. Hallan en el gobierno de Mauricio Macri a su representación genuina e imprescindible. Cuenta con sustento electoral y su agenda es la de las grandes empresas transnacionales y del capital financiero y especulativo. Ahora, la cumbre del G20 no es sólo asunto del pueblo argentino, ni de los 20 cuyos gobiernos conforman este grupo de poderosos defensores del capital. Los pueblos de todo el mundo están llamados a levantar sus cuerpos, voces y puños en contra de este foro donde se define el rumbo del mundo, el futuro de nuestro trabajo, de nuestros bienes comunes y de nuestra vida en esa tierra.
Cabe mencionar que la seguridad para la realización de la Cumbre del G20 se cumplirá militarizando el país, comprando armamento y equipamiento “antidisturbios” y de defensa aérea para disciplinar las protestas sociales en alza. Del presupuesto total del G20 de 3 mil millones de pesos más de un tercio estará destinado para “seguridad y defensa”. Pero aún más, durante los días de la cumbre el gobierno argentino entregará el control sobre la seguridad directamente a las fuerzas represivas de los países centrales, como EE.UU., Inglaterra, Alemania, Francia e Israel (que ni siquiera participa del G20).


Es por eso que desde los pueblos de todo el mundo tenemos que organizarnos para hacer escuchar nuestro rechazo a las políticas del G20 que traen pobreza, hambre, destrucción y explotación masiva. No necesitamos más fronteras cerradas, más muros levantados, más deuda que pesa sobre la espalda de presentes y futuras generaciones. Necesitamos buena educación y salud pública, trabajo de buena calidad en condiciones adecuadas, necesitamos que se respeten los derechos humanos y los derechos de la naturaleza. Necesitamos un mundo que funcione con otra lógica.


 
Para prepararnos ante la llegada de los Líderes del G20 a la Argentina y el avance de sus políticas en el planeta, convocamos desde la Asamblea NO al G20 y en conjunto con otras organizaciones a un Encuentro Nacional el viernes 31 de Agosto en la Facultad de Ciencias Sociales (Santiago del Estero 1029, CABA) Aula HU400 de 10 a 18 horas y a un Encuentro Internacional Preparatorio el sábado 1ero de Septiembre en el mismo lugar de 10 a 17 horas.
¡Construyamos puentes entre nuestros países y pueblos!
¡Vivamos la solidaridad internacional!
¡Unamos nuestra creatividad para ponerle fin a un sistema que excluye, explota, destruye, contamina y mata!
¡Alcemos nuestras voces y nuestros cuerpos contra los gobiernos del G-20
y a favor de la vida!
¡LXS ESPERAMOS EN BUENOS AIRES!


 
Más información: Facebook


vía:
  http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Campanas_y_Acciones/!Llamamos_a_los_pueblos_del_mundo_a_alzarse_contra_el_G20

Indignado: De la guerra comercial a la guerra militar ...Raúl Zibechi...En estos momentos el mundo sufre varias guerras, con armas y sin armas o, mejor, con diversos tipos de armamento, pero todas ellas peligrosas.....Todas las guerras persiguen lo mismo: destruir y aniquilar enemigos, sean éstos naciones, pueblos o sectores sociales. Sin embargo, quienes nos organizamos como pueblos, clases o sexos, los movimientos antisistémicos, no podemos ni debemos encarar la guerra con la misma lógica que los estados mayores de las fuerzas armadas.....La primera es que no debemos desestimar la actual guerra comercial o económica, ya que anticipa una guerra militar porque apunta al mismo objetivo: poner de rodillas al otro......Las guerras las ganan los pueblos que muestren mayor cohesión (que no unanimidad) y coraje para defenderse, y que se hayan dotado de una dirección política que interprete esa voluntad....Por tanto, en estos momentos la clave es la permanencia, persistir y sostenernos para sobrevivir como pueblos. Incluso la retirada sin combatir puede tener sentido si se trata de seguir existiendo. Esto vale para los pueblos y para las naciones, las clases y los grupos sociales. No tiene el menor sentido jugarse el futuro en un arrebato para "destruir" a quien nos ataca.




En la guerra la superioridad del armamento tiene poca importancia. Muchos conflictos bélicos fueron ganados por la parte que tenía armamento más pobre y menos sofisticado, como sucedió en la guerra de Vietnam. Incluso en las guerras entre estados, ha sido frecuente que los ejércitos mejor armados y más capacitados terminaran derrotados, como sucedió con la Alemania nazi.

En estos momentos el mundo sufre varias guerras, con armas y sin armas o, mejor, con diversos tipos de armamento, pero todas ellas peligrosas. La más reciente es la guerra comercial desatada por el gobierno de Donald Trump contra China, una guerra focalizada en las tarifas comerciales que tiene como objetivo poner de rodillas al país asiático.

Todas las guerras persiguen lo mismo: destruir y aniquilar enemigos, sean éstos naciones, pueblos o sectores sociales. Sin embargo, quienes nos organizamos como pueblos, clases o sexos, los movimientos antisistémicos, no podemos ni debemos encarar la guerra con la misma lógica que los estados mayores de las fuerzas armadas. Si disponemos nuestras fuerzas para aniquilar al enemigo, nos convertiremos en algo similar a lo que combatimos. Es la historia de la Unión Soviética bajo Stalin.

En la coyuntura actual, signada por la proliferación de guerras, parecen necesarias algunas consideraciones sobre lo que está sucediendo y las perspectivas que se van abriendo ante nosotros.

La primera es que no debemos desestimar la actual guerra comercial o económica, ya que anticipa una guerra militar porque apunta al mismo objetivo: poner de rodillas al otro. Si observamos el mundo en perspectiva, podemos afirmar que hemos ingresado en un periodo de destrucción masiva capitaneado por el capital financiero y su brazo armado, el Pentágono.

Vivimos un agravamiento del clima bélico que llevará, nada es inevitable por cierto, hacia una confrontación armada entre potencias nucleares. No debe descartarse, por tanto, la utilización de armas atómicas, con toda su gravedad para la vida en el planeta.

Sin embargo, el arma atómica no modifica la lógica de la guerra, como lo anticipó hace décadas uno de los más brillantes estrategas, Mao Tse Tung, con una tremenda frase: la bomba atómica es un tigre de papel, que es utilizada para intimidar a los pueblos.

Las guerras las ganan los pueblos que muestren mayor cohesión (que no unanimidad) y coraje para defenderse, y que se hayan dotado de una dirección política que interprete esa voluntad. El pueblo soviético derrotó a los nazis por su contumaz decisión de defender la patria, al igual que los vietnamitas frente a los yanquis y los argelinos ante los franceses. Cuba superó la agresión y el bloqueo por la energía y la voluntad de su pueblo.

Fueron decisiones tomadas abajo, en los espacios de la vida cotidiana, las que blindaron a esos pueblos para defenderse colectivamente.

La segunda cuestión deriva directamente de la anterior: el punto clave es la defensa, que es mucho más potente que la ofensiva. Es en la defensa cuando un pueblo asume su condición de tal, cuando le da forma y sentido a su ser colectivo. La defensa ante ataques exteriores tiene la capacidad de cohesionar, mientras la ofensiva debilita al enemigo si somos capaces de perdurar.

Por tanto, en estos momentos la clave es la permanencia, persistir y sostenernos para sobrevivir como pueblos. Incluso la retirada sin combatir puede tener sentido si se trata de seguir existiendo. Esto vale para los pueblos y para las naciones, las clases y los grupos sociales. No tiene el menor sentido jugarse el futuro en un arrebato para destruir a quien nos ataca.

Los pueblos están optando por la defensa no violenta de sus territorios. Es lo que observamos entre los mapuche, los nasa-misak, los zapatistas, los afros y los aymaras que resisten de forma masiva y maciza, organizados comunitariamente. No hay atajos para evitar el dolor y la muerte, pero hay capacidad para transmutarlos en potencia colectiva.

La tercera cuestión es la más compleja, porque los movimientos emancipatorios no tenemos mucha experiencia en un camino tan necesario como inédito: desarmar la estrategia de aniquilar al enemigo porque es, de forma simultánea, el camino para interiorizar la lógica del enemigo.

La racionalidad de la guerra corre pareja con la propuesta de ocupar el Estado y convertirlo en la principal herramienta para la emancipación. Este fue un camino razonable un siglo atrás, cuando no había ninguna experiencia sobre los enredos que esa estrategia suponía para los movimientos anti-sistémicos. Como sabemos, señaló el rumbo de su conversión en movimientos conservadores y represivos.

En este recodo de la historia no tenemos otra alternativa que la creatividad. Repetir las estrategias que nos llevaron al fracaso es garantía de volver a tropezar con las mismas piedras. En un periodo de gran confusión, necesitamos apegarnos a una ética que nos dice que las herramientas nunca fueron ni pueden ser neutrales.


vía:
http://www.jornada.com.mx/2018/08/17/opinion/020a1pol

viernes, 3 de marzo de 2017

Indignado-Las Corporaciones: ¡Paremos la megafusión BaySanto!....




Bayer y Monsanto están intentando por todos los medios fusionarse y convertirse en un gigante agro-químico. Juntos controlarán en gran medida lo que cultivan los agricultores y lo que acaba en nuestros platos. La Comisaria de Competencia de la UE podría parar la fusión. ¡Pidámosle que lo haga!


No a que las multinacionales dicten lo que comemos ¡Parémosles los pies!

 
Bayer es uno de los mayores fabricantes de químicos, fertilizantes y pesticidas para la agricultura. Y Monsanto es uno de los principales productores de semillas modificadas genéticamente [1]. Juntos, podrían tener el control total sobre qué plantan los agricultores, qué pesticidas usan, qué compramos en los supermercados y, a fin de cuentas, qué acaba en nuestros platos.
 
Para que la fusión prospere, las dos multinacionales deben obtener la aprobación de las autoridades relevantes en materia de competencia, incluyendo la UE. Bayer ha logrado “convencer” a Donald Trump para que apoye esta megafusión [2]. Así que ahorasolo queda un organismo con el peso suficiente para impedir la fusión: la Unión Europea.
Sabemos que Margrethe Vestager, la Comisaria de Competencia, ya está negociando con Bayer de manera informal y a puerta cerrada. Si no actuamos ahora, esta megafusión podría ser un hecho consumado. ¡Ha llegado el momento de exigirle que rechace el acuerdo!
 
La fusión entre Bayer y Monsanto no es la única megafusión del sector agro-químico. ChemChina planea absorber a Syngenta, con sede en Suiza, y Dow Chemicals y Dupont también buscan fusionarse. Estos tres nuevos gigantes agrícolas podrían controlar el 70% del sector agro-químico mundial y el 60% del mercado de semillas [3]. Esto representaría un mazazo a la competitividad y afectaría muy negativamente la actividad de los agricultores en todo el mundo, ya que se verían obligados a comprar semillas y pesticidas a una de las 3 grandes multinacionales.


Estas multinacionales ya han demostrado en el pasado que prefieren anteponer sus beneficios a nuestra salud y medio ambiente. La agricultura industrial significa un círculo vicioso de la misma cosecha en campos vastísimos, que cada vez necesitan más fertilizantes y pesticidas para obtener los mismos resultados. Al mismo tiempo, este modelo agrícola provoca la erosión del suelo y la desaparición de la cadena alimentariapara los insectos, aves y pequeños animales.


Nuestra batalla la libramos en Europa, pero la lucha en contra de estas megafusiones es global. Cada vez hay más iniciativas por parte de agricultores, consumidores y ciudadanos como nosotros, que se oponen a este tipo de acuerdos. De momento, ninguna gran autoridad en materia de competencia ha dado su visto bueno a estas fusiones. Ha llegado el momento de exigir responsabilidades a Margrethe Vestager y pedirle que pare la fusión.

 
Notas
[1,3] http://www.politico.eu/...
[2] http://thehill.com/...

 No a que las multinacionales dicten lo que comemos ¡Parémosles los pies!
vía:
 http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Campanas_y_Acciones/!Paremos_la_megafusion_BaySanto
 

viernes, 25 de noviembre de 2016

Chile: Adiós TPP....tppabierto.net


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Durante los últimos 4 o 5 años, hemos estado trabajando intensamente en contra del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica, TPP.

Lo hicimos porque reconocimos en su capítulo de propiedad intelectual un peligro importante para internet y sus usuarios; porque el maximalismo con el cual abordaba los temas relacionados con derecho de autor significaba limitar de manera peligrosa el derecho fundamental a acceder y ser parte de la vida cultural de un país y amenazaba la libertad de expresión. Lo hicimos porque sabíamos que si TPP era aprobado, iba a ser prácticamente imposible enmendar ese error en el futuro.

Lo hicimos también porque consideramos que las condiciones de secretismo con las que se llevaron las negociaciones no se condicen con el estándar democrático al que deberían aspirar los países de la región. Y además porque intuíamos que era un mal trato para los países latinoamericanos, particularmente en el caso de Chile.

Hicimos todo esto conscientes de que iba a ser muchísimo trabajo y que las posibilidades de ganar esta batalla eran escasas, pero era una pelea que no podíamos dejar de dar.

Durante los últimos 4 o 5 años hemos hablando con cualquiera que quiera escucharnos sobre los peligros del TPP, hemos escrito innumerables veces al respecto, analizamos los textos filtrados, hicimos infografías, imágenes de campaña y todo lo que estuviera a nuestro alcance intentando detener el acuerdo.

Hoy, la opinión generalizada es que el TPP está muerto y la sensación es extraña.

No lo vimos venir. La caída del TPP era igual de improbable que la elección de Donnald Trump como presidente de Estados Unidos. Y aunque Trump no fue el único que habló contra el tratado, creíamos poco probable que Hillary Clinton fuera a detener el acuerdo. Había demasiados intereses comerciales involucrados, parecía demasiado grande para fallar.

Que el TPP haya muerto es una buena noticia, pero esta victoria no es nuestra. Nos opusimos al TPP, entre otras razones, porque era un tratado empujado por Estados Unidos para defender sus propios intereses a costa de las necesidades del resto de los países, como en el capítulo de propiedad intelectual. Resulta un poco paradójico que el motivo por el cual el tratado se caiga es porque Estados Unidos ha decidido que tampoco les conviene tanto.

Mientras los tecnócratas que negociaron el tratado ven como su trabajo de años se va por el inodoro y tratan de convencer, al resto y a ellos mismos, de que todavía algo puede ser salvado, nos quedamos con la sensación de haber dado una pelea necesaria y que, con todas nuestras limitaciones, lo hicimos bien.

Nos tomamos un momento para reflexionar, evaluar y prepararnos para el próximo desafío.


Hasta pronto.


vía:http://tppabierto.net/post/153613992862/adi%C3%B3s-tpp

sábado, 9 de julio de 2016

Indignado: TiSA.... un nuevo mega tratado económico que sigue el modus operandis del TPP ....Por Pablo Viollier

El Acuerdo en Comercio de Servicios es un tratado de libre comercio actualmente en negociación, con participación de varios países latinoamericanos y grandes similitudes al TPP, lo que es razón suficiente para preocuparse.

miércoles, 29 de junio de 2016

Las Corporaciones: El surgimiento de la "corporatocracia"...Una forma ‘legalizada’ de delincuencia.... Graham Vanbergen





Graham Vanbergen
Clearinghouse


Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García




Las corporaciones transnacionales están causando estragos en los sistemas financieros, económicos sociales y ecológicos mediante una parsimoniosa colonización de la vida pública en la que apenas 147 organizaciones controlan ahora el 40 por ciento del comercio mundial.

La sensación de que hay algo que ya no está del todo bien se ha generalizados. Sabemos que hay una lenta colonización de la vida pública por parte de las corporaciones porque estamos al corriente de que se está produciendo un golpe de Estado a cámara lenta por parte de algunas organizaciones transnacionales, una operación que viene siendo facilitada por nuestros dirigentes políticos. La prueba irrefutable de ello nos golpea en la cara cada día con una oleada tras otra de crisis financieras, económicas, sociales y ecológicas.

Una clara e inquietante imagen del poder de las corporaciones se ha hecho visible en los últimos años en los que la creciente desigualdad es sencillamente lo que hoy día distingue la actividad corporativa en expansión de aquellos que van quedando atrás.

Un estudio realizado en 2000 por Corporate Watch, Global Policy Forum y el Institute for Policy Studies (IPS) reveló algunos hechos alarmantes sobre el crecimiento de la corporatocracia, que debería haber sido metido en vereda hace años por los gobiernos occidentales. En lugar de eso, literalmente las corporaciones han cogido el timón.

Coincidiendo con el cambio de milenio, este estudio confirmó que mientras en el mundo había unas 40.000 corporaciones, las que de verdad tenían alcance e influencia globales eran apenas 200. Estas colosales organizaciones –algunas de ellas mayores que varias economías nacionales– controlaban perfectamente más de la cuarta parte de la actividad económica del planeta al mismo tiempo que cuatro de cada cinco habitantes del mundo estaban completamente excluidos y marginados o eran perdedores netos como resultado directo de las actividades de estas corporaciones.

La lectura del estudio del IPS es muy incómoda. En la larga lista de cargos, lo que más alarma es que al mismo tiempo que se disparaban los beneficios corporativos, continuaba la concentración de la riqueza y, esto se producía en un entorno de estancamiento de los salarios de los trabajadores.

En aras de la perspectiva, el informe destacaba que de las 100 mayores economías del mundo, 51 correspondían a corporaciones; apenas 49 eran de países. Por ejemplo, Wal-Mart era más grande que 161 países. La dimensión económica de Mitsubishi era mayor que la de Indonesia, el cuarto país más poblado del planeta. General Motors era más grande que Dinamarca. Ford era mayor que Sudáfrica.

Las 200 corporaciones más importantes eran más grandes que las economías combinadas de 182 países y tenían el doble de influencia económica que el 80 por ciento de la humanidad.

El lector quizá se sorprenda al enterarse de que esas mismas 200 corporaciones de ámbito global emplean a menos del 0,33 por ciento de la población mundial: apenas a 18,8 millones de personas.

Comercio, fabricación de automotores, actividades bancarias, ventas al detalle y aparatos electrónicos son los sectores en los que se concentran las corporaciones; incluso en estos sectores, un tercio del comercio está constituido por las transacciones entre distintas unidades de la misma corporación.

En 2012, las 25 corporaciones más importantes del mundo estaban ganando 177.000 dólares por segundo; el ingreso anual de una de ellas, Wal-Mart, llegó a los 470.000 millones de dólares.

En estos momentos, el panorama es incluso peor. Tres matemáticos del Instituto Politécnico de Zurich, Suiza, publicaron un notable y profundo informe sobre las corporaciones transnacionales (TNC, por sus siglas en inglés) según sus vínculos con otras TNC. Empezaron estudiando una base de datos –que hoy ha crecido hasta abarcar a 43.000 corporaciones­–, analizando las conexiones de propiedad, hacia arriba y hacia abajo, destacando cuáles eran las empresas más interconectadas. Finalmente, llegaron al ‘núcleo’, compuesto de 147 empresas que hoy controlan un pasmoso 40 por ciento del volumen económico de la muestra; por lo tanto, del comercio mundial.

En algo menos de una década, la participación de las TNC en el mercado mundial se ha incrementado espectacularmente mientras que la competencia entre empresas cayó casi en la misma proporción.

Aun así, conociéndose tan condenatoria y concluyente información, la situación continúa deteriorándose en tanto los responsables políticos se deshacen de cualquier resto de moralidad para favorecer sus lucrativas carreras basadas en el uso de puertas giratorias, dejando así a naciones enteras con poco más que los restos de lo que una vez fueron prósperas economías industriales y con el cadáver de la democracia.

En los últimos setenta, en Europa, la parte de la economía que iba a parar a los trabajadores en forma de salarios era alrededor del 70 por ciento del producto bruto interno (PBI). Con el paso de los años se ha producido un giro por demás nefasto. El capital consiguió un aumento del 10 por ciento en sus beneficios mientras que los trabajadores los vieron caer en un 10 por ciento. Con una economía de unos 13 billones (sí, un 13 seguido de 12 ceros) de euros, la pérdida experimentada por los trabajadores y la clase media –magra de por sí– fue de 1,3 billones de euros al año. Los accionistas solían alegrarse con unos dividendos de digamos 3 o 4 por ciento, pero hoy día pretenden utilidades de dos dígitos; de no ser así, los CEO de las empresas pueden ser destituidos. La consecuencia es que las corporaciones quieren ganar cueste lo que cueste.

En el libro de Susan George State of Corporations se señala que “Desde mitad de los sesenta, los mayores bancos y aseguradoras de Estados Unidos y algunas corporaciones contables transnacionales unieron fuerzas; emplearon a 3.000 personas y gastaron 5.000 millones de dólares para desembarazarse de todas las leyes del New Deal* aprobadas durante la administración Roosevelt en los treinta del pasado siglo –las mismas leyes que protegieron la economía estadounidense durante más de 60 años–. Mediante este trabajo de lobby realizado en forma conjunta, consiguieron libertad absoluta para quitar de los balances cualquier asiento que pudiera significar una pérdida de dinero y trasladar ese dinero a bancos ‘en las sombras’ de modo que no quedara documentado en ningún sitio. Consiguieron libertad para crear y comerciar productos derivados tóxicos, como paquetes de hipotecas ‘sub-prime’ por un valor de miles de millones de dólares, sin ninguna regulación”.

El punto álgido de esta acción colectiva fue el derrumbe mundial de la industria financiera en 2008; han pasado ocho años más y la persistencia del deterioro amenaza con desbancar a la Gran Depresión de 1929 de su puesto de la recesión más prolongada de la historia, que hasta ahora fue la de recuperación más lenta que se recuerde.

Solo en Estados Unidos, más de 10 millones de familias fueron desahuciadas por los bancos y, según Bloomberg, 14,5 billones de dólares –es decir, el 33 por ciento– del valor de las empresas del mundo y cerca del 14 por ciento del producto interior bruto (PBI) de Estados Unidos se esfumaron en la crisis. Esta estimación se olvida de las consecuencias producidas en el desarrollo y la economía de los países del Tercer Mundo, donde los 3,3 billones (sí, otra vez, un 3,3 seguido de 12 ceros) de ayuda prometida se quedaron en eso, en promesas jamás cumplidas.

En la época del “demasiado grande para fracasar e ir a prisión” prácticamente nadie fue perseguido o mandado a la cárcel por esos devastadores crímenes. En estos momentos, la industria bancaria está totalmente fuera de control. El negocio de los derivados es cosa de todos los días y un 33 por ciento más grande que en su momento álgido, cuando se produjo la crisis de 2008. La estafa, el fraude, el uso de información privilegiada y el lavado de dinero llegan a un nuevo récord de ilegalidad cada día, Entre las 20 corporaciones más importantes del mundo hay cinco bancos.

Mientras tanto, después de haber aprendido de las experiencias anteriores, los grupos de presión corporativos –llamados ahora ‘comisiones de expertos’– se encuentran diariamente con funcionarios de la Comisión Europea para negociar acuerdos comerciales en los que no están representados los consumidores ni las organizaciones medioambientales. La sociedad civil está excluida, como también lo están sus representantes, vestidos de eurodiputados y dando la ilusión de una democracia que se extingue rápidamente.

Ahora, las corporaciones colocan sus beneficios en jurisdicciones donde los impuestos son bajísimos o no existen y sus pérdidas en otras donde los impuestos son altos; se estima que allí hay unos 32 billones de dólares exentos de hacer cualquier contribución a las sociedades de las extraen su riqueza y del menor –si acaso– escrutinio de sus respectivos gobiernos.

Lo que ahora tenemos es la ‘anarquía’ de los muy ricos y las corporaciones más poderosas. La lista de la vergüenza es interminable: fabricantes de automotores, bancos, laboratorios farmacéuticos, industrias alimentarias, empresas de la energía... por nombrar algunas.

Colosales delitos económico-financieros, evasiones impositivas monumentales, daño ecológico a escala industrial e incesantes guerras ilegales para asegurar un ininterrumpido suministro de recursos constituyen el vergonzoso sistema basado en la codicia corporativa. En su estela reconocemos ahora el estilo de creciente desigualdad de los años veinte del siglo pasado y el aumento de la indigencia que caracterizaba a la época descrita por Dickens. De alguna manera, todo esto conforma la nueva normalidad.

Robe usted una barra de pan e irá a la cárcel, saquee un país entero y será armado caballero. Por ejemplo, los británicos de a pie creen que como resultado de una larga y maliciosa campaña política al estilo de la lucha de clases la supuesta estafa realizada con los beneficios sociales es un enorme problema social. Una encuesta reciente realizada por la central de trabajadores TUC mostró que la gente cree que el 27 por ciento del presupuesto de asistencia social se solicita fraudulentamente. De hecho, la cifra real es del 0,7 por ciento En realidad, los pagos no realizados por el gobierno superan ampliamente el fraude en la utilización de los beneficios sociales.

Contrastemos esto con uno de los mayores estafadores de Gran Bretaña: el HSBC. En unos pocos años ha obtenido miles de millones gracias al lavado de dinero mal habido en beneficio de dictadores y tiranos, delincuentes internacionales, traficantes, barones de la droga, asesinos y todo tipo de criminales de una cadena trófica particularmente odiosa. Incluso alguien fue cogido con las manos en la masa en el escándalo de la gigantesca evasión impositiva en Suiza que beneficiaba a unas cuantas corporaciones antes siquiera de que oyéramos hablar de los Panama Papers. En 2011, el jefe de la trama, Stephen Green, fue agraciado con un atractivo empleo de rango ministerial por los conservadores: ministro de Comercio. Y tiene un escaño en la Cámara de los Lores como un tory más; una ironía que se diluye entro otras y en los medios.

La globalización no ha hecho más que agravar el problema del poder corporativo y consolidar la influencia de las corporaciones en el gobierno mundial. Una vez más, los acuerdos comerciales como el TTP y el TTIP, en los que continentes enteros están sujetos a la dominación corporativa, son la evidencia de eso; sin embargo, el alcance de las corporaciones tiene una consecuencia aún más siniestra. Los grupos de presión corporativos –que en este momento gozan de unos privilegios sin precedentes–, concedidos por los políticos del mundo para soslayar las regulaciones soberanas diseñadas para proteger los derechos de los ciudadanos y el medioambiente, se han infiltrado en Naciones Unidas.

La ONU tiene una sección especial para las corporaciones llamada “Acuerdo global”, que fue creado hace unos 15 años por Kofi Annan y el entonces presidente de Nestle. Para participar en este ‘acuerdo’, una corporación solo necesita refrendar una lista de 15 principios concernientes a los derechos humanos y laborales y al medioambiente.

Las corporaciones del Acuerdo global integran también el Consejo Comercial Mundial para el Desarrollo Sostenible y otros organismos como la Cámara de Comercio. Cuando, en 2012, Naciones Unidas realizó su congreso ‘medioambiental’ en Río, por primera vez los negocios dominaron completamente las discusiones. En este momento, los intereses corporativos tienen un nivel desproporcionadamente alto de influencia política en un ámbito que en realidad debería ser global.

Un buen ejemplo de esto podría ser Cecilia Malmstron, la comisaria comercia principal de la UE en las negociaciones del TTIP entre Europa y Estados Unidos. Hace pocos meses, un periodista de The Independent le preguntó a Malstrom por qué insistía en promocionar el tratado frente al generalizado rechazo del público; su respuesta fue: “Mi mandato no me lo han dado los europeos”.

Hace unas pocas semanas descubrimos que el Parlamento Europeo votó a favor de la “Directiva de Protección de los Secretos en los Tratados”, una ley que otorga a las corporaciones nuevos y alarmantes superpoderes para llevar a juicio y criminalizar a los denunciantes, periodistas y organismos de información que publiquen documentos internos que hayan sido filtrados.

Tal como señaló recientemente el doctor Paul Craig Roberts, subsecretario de Hacienda para la política económica de Estados Unidos y redactor del Wall Street Journal, “Algunas poderosas corporaciones se han hecho con el poder en las ‘democracias’ occidentales para sacrificar el bienestar de la población a la codicia corporativa y sus beneficios sin tener en cuenta a los pueblos, los países y la sociedad. El ‘capitalismo democrático’ es total e irremediable. El TTIP concede a las corporaciones un inexplicable poder por encima de gobiernos y pueblos”.

Hoy en día, la democracia está a punto de pasar de la farsa a la tragedia como consecuencia directa del irrefrenable aumento del poder corporativo.

Vivimos en una época en la que la obscena desigualdad existente entre ricos y pobres es tan patente como el rápido crecimiento de la desigualdad en la distribución de la riqueza. En el Estados Unidos de 1976, el 1 por ciento más rico de la sociedad obtenía el 9 por ciento de la riqueza nacional; 30 años más tarde, su parte de la riqueza nacional casi se ha triplicado y alcanza al 24 por ciento.

Actualmente, lo único que queda frente a este panorama es una gente asediada que se manifiesta en las ciudades europeas y estadounidenses y que presenta peticiones a sus respectivos gobiernos, unos gobiernos que representan a millones de ciudadanos. Esa gente es la misma que debe pagar las consecuencias de esta delincuencia (legalizada): servicios perdidos, puestos de trabajo destruidos y ahorros esfumados; aun así continúa sin ser escuchada.

* New Deal (Nuevo trato), nombre que recibió la política económica y social aplicada en Estados Unidos por el presidente Franklin Delano Roosevelt a partir de 1933. (N. del T.)

Graham Vanbergen colabora en truepublica.org.uk, tiene un blog de información comercial y colabora regularmente en varios portales de noticias.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article44929.htm

vìa:


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213873

martes, 9 de febrero de 2016

Indignado: Viva el héroe Assange y mueran los gobiernos asesinos de EEUU, Inglaterra y Suecia.....por Pedro Echeverría V.





Pedro Echeverría V.

1. Desde 2010 Julian Assange es el héroe de miles de millones de trabajadores del mundo; también desde entonces los asesinos yanquis iniciaron la persecución canina contra él por estar demostrando con datos concretos lo que muchos sabíamos desde hace mucho tiempo. Sabíamos que el gobierno yanqui bombardeaba, invadía, asesinaba, saqueaba las riquezas de los pueblos, pero –al poner con su dinero los medios de información a su servicio- desvirtuaban y manipulaban todo. Fue Assange, Chelsea Manning, Edwar Snowden, los que (valiéndose de archivos ultrasecretos de los EEUU) vinieron a abrir los ojos y oídos de los pueblos los del mundo para ayudar a rebelarse.

2. Se han publicado en la prensa internacional que usa independencia decenas de miles de “documentos secretos” que los gobiernos yanquis escondían. En ellos hablaban de la preparación de sus guerras contra gobiernos y países, de las estrategias que usaron, de los saqueos que realizaron y los negocios que pusieron a funcionar. Hubo gobiernos como Argentina, Brasil, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, que protestaron contra esa actitud criminal de los EEUU, pero para mayoría de los gobiernos –como el de México que siempre ha sido su cachorrito- no solo no protestó sino que pensó que esos tratos son naturales entre vecinos.

3. A nuestro héroe mundial Assange le inventaron que tuvo relación con dos prostitutas a la vez y que en Suecia sería castigado con cárcel y al mismo tiempo sería extraditado a los EEUU para ser juzgado como traidor al publicar sus archivos. Intervino el gobierno inglés para aprehenderlo y entregarlo a Suecia, pero él alcanzó llegar a una embajada –la del pueblo de Ecuador con el gobierno antimperialista de Rafael Correa que se han portado maravillosamente durante casi cuatro años- y desde allí se ha defendido de los tres funestos gobiernos. Ahora parece que la ONU ha despertado de su largo embrujo y al fin ha pedido justicia.

4. Ayer el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbi­trarias, formado por seis expertos internacionales, adelantó que la persecución en contra de Julian Assange por parte de Suecia y Gran Bretaña, que derivó en su asilo en la embajada de Ecuador en Londres –donde permanece desde hace casi cuatro años–, es arbitraria e ilegal. Aunque no obliga a los gobiernos de Londres y Estocolmo a cesar la persecución, es una gran victoria política de Assange y del mundo. Sólo hay que esperar que los representantes de la ONU tiren para siempre el miedo o terror que han tenido de los EEUU y condenen esta clase de persecuciones.

5. ¿EEUU, Inglaterra y Suecia son la cuna, la representación más nítida de la democracia y la justicia en el mundo? Sólo tendrían que pensar un poco los pueblos de América Latina, África y Asia acerca de sus historias, así como las causas de su pobreza y miseria actual. Espero que algún año de estos los pueblos griten basta, salgan a la calle, haciéndoles honor a esos personajes que como Assange, Knowden y Manning pusieron una gran contribución para abrir el corazón y la mente a los que durante siglos no hemos podido liberarnos por falta de conciencia. Por ello: ¡Viva el héroe Assange y mueran los gobiernos asesinos de EEUU, Inglaterra y Suecia! (5/II/16)

http://pedroecheverriav.wordpress.com

El Imperio: "Es el momento más crítico en la historia de la humanidad".....Entrevista al intelectual estadounidense Noam Chomsky...... Agustín Fernández Gabard y Raúl Zibechi


Chomsky repasa las principales tendencias del escenario internacional, la escalada militarista de su país y los riesgos crecientes de guerra nuclear. Se detiene en el proceso electoral estadunidense y esboza una reflexión sobre las esperanzas de paz en Colombia

Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias, sintetiza el lingüista y activista estadunidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, a la que convirtió esencialmente en colonia, para invadir luego Filipinas, asesinando a un par de cientos de miles de personas.
Continúa hilvanando una suerte de contrahistoria del imperio: Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un estado más. Inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en potencia internacional, con un poder sin precedente en la historia, un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo.
Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima de su poder, cuando acumulaba 50 por ciento del producto interno bruto mundial, que ahora ha caído hasta 25 por ciento. Aun así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militar es incomparable.
Un sistema de partido único
En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. El nuestro es un país de un solo partido político, el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos, proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación completa durante el periodo neoliberal.
Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa. El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores. Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros y las pocas políticas que presentan son aterradoras.
Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones.
La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. “Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadunidenses.
En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto.
Invasiones y cambio climático se retroalimentan
Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. Es consecuencia de la invasión estadunidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadunidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes.
Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo.
Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión.
Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global.
En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos, reflexiona.
Aún no hemos pensado detenidamente, destaca, sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos que pretenden acelerarlo: Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad.
Chomsky cree que estamos ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: “Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna, y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global No exagero –remata– es exactamente lo que quieren hacer”.
A continuación cita el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante, solamente acuerdos voluntarios. ¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando, no son cosas de importancia menor.
Guerra nuclear, posibilidad cierta
Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales; su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes del mundo. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca.
El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato de la dominación del Pentágono, porquetiene un sistema militar enorme. El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares, ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva. Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares.
La guerra ha estado muy cerca innumerables veces, admite. Uno de sus ejemplos favoritos es lo sucedido bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuando el Pentágono decidió poner a prueba las defensas rusas mediante la simulación de ataques contra la Unión Soviética.
Resultó que los rusos se lo tomaron muy en serio. En 1983 después de que los soviéticos automatizaron sus sistemas de defensa detectaron un ataque de misil estadunidense. En estos casos el protocolo es ir directo al alto mando y lanzar un contraataque. Había una persona que tenía que transmitir esta información, Stanislav Petrov, pero decidió que era una falsa alarma. Gracias a eso estamos acá hablando.
Sostiene que los sistemas de defensa de Estados Unidos tienen errores serios y hace un par de semanas se difundió un caso de 1979, cuando se detectó un ataque masivo con misiles desde Rusia. Cuando el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, estaba levantando el teléfono para llamar al presidente James Carter y lanzar un ataque de represalia, llegó la información de que se trataba de una falsa alarma. Hay docenas de falsas alarmas cada año, asegura.
En este momento las provocaciones de Estados Unidos son constantes. La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a 200 metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México.
El caso más reciente fue el derribo de un caza ruso que estaba bombardeando fuerzas yihadistas en Siria a fines de noviembre. Hay una parte de Turquía casi rodeada por territorio sirio y el bombardero ruso voló a través de esa zona durante 17 segundos, y lo derribaron. Una gran provocación que por suerte no fue respondida por la fuerza, pero llevaron su más avanzado sistema antiaéreo a la región, que le permite derribar aviones de la OTAN. Argumenta que hechos similares están sucediendo a diario en el mar de China.
La impresión que se desprende de sus gestos y reflexiones es que si las potencias que son agredidas por Estados Unidos actuaran con la misma irresponsabilidad que Washington, la suerte estaría echada.
Visión sobre Colombia
El lingüista estadunidense Noam Chomsky conoce de primera mano la realidad colombiana. Fiel a su estilo y sus ideas, visitó el país en puntillas, lejos de los focos académicos y mediáticos, para adentrarse en el Cauca, donde los indígenas nasa construyen su autonomía en resguardos y cabildos, con base en sus saberes ancestrales actualizados en medio del conflicto armado.
Parece haber señales positivas en las negociaciones de paz, reflexiona Chomsky. Colombia tiene una terrible historia de violencia desde el siglo pasado, la violencia en los años 50 era monstruosa, reconociendo que la peor parte ha sido la de las operaciones paramilitares. Más recientes son las fumigaciones de Estados Unidos, verdaderas operaciones de guerra química que desplazaron poblaciones campesinas para beneficio de multinacionales.
En consecuencia, Colombia es el segundo país del mundo en desplazados, detrás de Afganistán. Debería ser un país rico, próspero, pero se está rompiendo en pedazos, añade. Por eso, si las negociaciones de paz funcionan, eliminarán algunos de los problemas, no todos. Colombia aun sin el problema de la guerrilla sigue siendo uno de los peores países para los defensores de derechos humanos, para líderes sindicales y otros.
Uno de los peligros que observa en caso de que se firme la paz, sería la integración de los paramilitares en el gobierno, una realidad latente en el país. Así y todo, sostiene que la reducción del conflicto con las FARC sería un gran paso hacia adelante, por eso cree que se debe hacer todo lo posible para contribuir al proceso de paz.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/07/politica/002n1pol

vía:
  http://rebelion.org/noticia.php?id=208688

viernes, 29 de enero de 2016

Documentales: El mundo de hoy ...Voces contra la Globalización



Voces contra la globalización es un programa documental de 7 capítulos que emitió semanalmente TVE entre 2006 y 2007 en La 2. Personalidades que son autoridades en la materia como catedráticos, artístas, políticos, activistas y sacerdotes dan sus opiniones, comentan hechos, e ilustran al telespectador sobre la problemática de la globalización.

1. Los amos del mundo: se trata del segundo poder establecido en el planeta: las empresas y sus relaciones con la sociedad. Las cuales tienen hoy día más poder que muchos gobiernos, debido a que su ánimo de lucro les ha llevado a atesorar más capital.

2. La estrategia de Simbad: se habla del problema de la inmigración y sus causas.

3. El mundo de hoy: habla sobre el negocio de la guerra fundamentada en el miedo y sobre la administración Bush respecto a la guerra de Irak.

4. Un mundo desigual: Relata las injusticias del sistema actual y cuestiona su falta de ética aportando cifras de muertes por hambre, entre otros.

5. Camino de la extinción: donde hace referencia de la demente actitud de la sociedad económica.

6. La larga noche de los 500 años: habla sobre los pueblos indígenas de América Latina haciendo referencia al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

7. El siglo de la gente: el capítulo más alegre, donde se muestran movimientos ciudadanos organizativos como el Foro Social Mundial, y además, se plantea que otro mundo es más necesario que posible.

Documentales: La estrategia de Simbad....se habla del problema de la inmigración y sus causas.


Documentales: Los amos del mundo



Los amos del mundo. - Se trata del segundo poder establecido en el planeta: las empresas y sus relaciones con la sociedad. Las cuales tienen hoy día más poder que muchos gobiernos, debido a que su ánimo de lucro les ha llevado a atesorar más capital.

lunes, 25 de enero de 2016

Chile: En Concepción marchan contra el TPP...Resumen-Cl



Por Resumen.cl






En la tarde de este viernes, penquistas se reunieron en Plaza Perú para marchar en contra de la incorporación de Chile al Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio, más conocido como TPP, por sus siglas en inglés. La manifestación en Concepción siguió la convocatoria internacional en su rechazo.

El 5 de octubre de 2015 finalizaron las conversaciones respecto a las condiciones que implicaría la adhesión a este Acuerdo para cada Estado, las cuales garantizan un poder omnímodo de las empresas multinaciones sobre la vida de quienes habitan los países miembros. En Chile, es el Congreso el que debe votar el ingreso a esta instancia en la cual también están involucradas las naciones de Australia, Brunei, Canadá, Estados Unidos, Malasia, México, Japón, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Si bien, este Acuerdo se negoció en secreto, lo cual fue permitido por los congresistas chilenos con su voto a favor, actualmente se conocen varios elementos de éste que ha generado la preocupación y el rechazo hacia este instrumento empresarial.

Una de las medidas de este Acuerdo es la restricción de los derechos digitales con que cuentan los usuarios de internet. El portal TPP abierto ha planteado que “el TPP busca convertir a los proveedores de acceso a Internet en los responsables de censurar contenidos unilateralmente, sin intervención de un organismo superior, como el poder judicial, que garantice nuestros derechos. Además, busca endurecer las sanciones a las infracciones del derecho de autor, penalizándola con multas, desconexión de Internet y hasta cárcel”. Agregando que, “prácticas hoy comunes, como postearle un video a un amigo, podrían desaparecer, cambiando por completo el modo en que Internet se ha convertido en una herramienta vital para nuestras vidas.”

Por otra parte, informa el mismo medio, que “el TPP busca expandir el plazo de protección a las patentes de medicamentos, lo que significa mayores trabas para la fabricación de genéricos y, en consecuencia, medicinas cada vez más caras.”

También el Convenio UPOV 91 está dentro de las obligaciones que deben suscribir las partes integrantes del TPP. Es decir, la participación del Estado de Chile en el TPP, lo obligaría a adherir a este Convenio, el cual persigue la privatización del uso de las semillas en favor de empresas multinacionales, de las cuales, sólo diez han llegado a concentrar el 75,3% del mercado mundial de las semillas, según cálculos de ETC Group.

El periodista Ruperto Concha denunció hace unos meses que “En el Tratado Transpacífico, hay 480 representantes de las grandes empresas y sólo 86 puestos que se reparten los representantes del sector social, el sindical y el político”. También, en un comentado artículo, el Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz y el economista Adam S. Hersh han explicado que el TPP impone el uso de“sistemas de arbitraje de diferencias estado-inversor”, especies de tribunales que dirimen controversias entre empresas y los Estados de las naciones donde éstas operan. Los autores explican que “bajo estos sistemas de arbitraje… los inversionistas extranjeros adquieren nuevos derechos para demandar a los gobiernos nacionales en arbitraje privado vinculante en casos de que se instituyan reglamentos que ellos consideran como un factor que disminuye la rentabilidad esperada de sus inversiones”. De hecho, recientemente, se han dado diversos casos en los cuales, Estados que han restringido las operaciones de alguna empresa en su país, han sido demandados para pagar cuantiosas cantidades de dinero como resarcimiento.

La manifestación en Concepción avanzó por Avenida O’higgins, donde, frente a los estudios de Radio Bío Bío, miembros de la coordinadora contra el proyecto energético OCTOPUS – Biobío Genera denunciaron el apoyo que este medio le brinda a cambio de publicidad. Plantearon que en su parrilla programática reproducen continuamente propaganda de la empresa, difundiendo mentiras destinadas a engañar a la población respecto a esta iniciativa. A la altura de la Municipalidad penquista, algunos manifestantes increparon a miembros de los partidos de Gobierno, cuestionándolos por sus gestiones en favor del ingreso de Chile a este Acuerdo. Posteriormente, se dirigieron hacia el Mall del Centro, donde denunciaron las consecuencias de este vil engendro del empresariado multinacional. En todo momento, la protesta fue seguida por la militarizada policía chilena.

Algunos artículos referidos a las repercusiones de la aprobación del ingreso de Chile al TPP.

Las Naciones Unidas cuestionan el TTP

[AUDIO] Crónica de Ruperto Concha: Destape al TPP

UPOV 91 ataca de nuevo. Aprobación del TPP implica la privatización de las semillas.

TPP es el peor acuerdo comercial, denuncia Médicos Sin Fronteras

El TPP ¿un golpe de estado internacional?

TPP y TISA: hacia el gobierno mundial de las transnacionales

Inaceptable: Gobierno sella acuerdo TTP a espaldas de todos los chilenos





















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vìa:
http://kaosenlared.net/chile-en-concepcion-marchan-contra-el-tpp-fotos/

Indignado : ¿QUÉ ES EL TPP?


El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, también conocido como TPP por sus siglas en inglés, es un tratado de libre comercio multilateral que se negocia en secreto.
Fuertemente promovido por Estados Unidos, el tratado involucra también a otros 11 países: Japón,  Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, y los latinoamericanos México, Perú y Chile.
En sus más de 26 capítulos de negociación, el acuerdo busca regular un gran número de temáticas, que van desde el comercio de lácteos, hasta la regulación laboral, pasando por derechos de autor, patentes, inversiones estatales y medio ambiente.
Las negociaciones del TPP comenzaron en marzo del 2010 y han sido hechas de espalda a la comunidad de los países afectados. Hoy, todo lo que sabemos al respecto, es gracias a filtraciones de los textos oficiales, como las realizadas por Wikileaks entre noviembre de 2013 y que analizamos acá.
El contenido de estos textos ha creado alerta mundial respecto a diversos temas, como:
Después de meses de activismo, en Chile no solo logramos que no se firmara el TPP, sino que en un declaración pública, 34 diputados y 15 senadores de la nación exigieran transparencia en las negociaciones. Asimismo, el programa de Gobierno de Michelle Bachelet incluyó re-estudiar el texto del TPP debido a las amenazas que podrían significar para Chile.
A pesar de las buenas señales, las negociaciones continúan y en caso de que Chile firme el acuerdo, antes debe pasar por el Congreso para aprobarlo o no, sin hacer modificación alguna al texto.
¡Ayúdanos a levantar las alertas antes de que sea demasiado tarde!

vìa:http://tppabierto.net/que-es-tpp

Chile: Profesionales de los servicios de salud piden a Bachelet no firmar el TPP...tppabierto.net/

La Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (Fenpruss) hizo un llamado a la presidenta chilena, Michelle Bachelet, a Bachelet no firmar el TPP y a crear un frente sindical contra este tratado.
 La presidenta de Fenpruss, Gabriela Farías,  delcaró que el TPP amenaza “nuestra democracia, la salud pública y el acceso a los medicamentos con varias medidas, entre ellas una que pretende prolongar la propiedad intelectual de segundos usos de medicinas, y que podría favorecer el monopolio de algunos medicamentos".
Fenpruss representa a más de 25 mil trabajadores que laboran en los hospitales y establecimientos públicos de Chile.
 Más información acá.

 

 http://tppabierto.net/

viernes, 22 de enero de 2016

Indignado: Los derechos de los inversionistas extranjeros en el TPP.....por Alberto Arroyo Picard


 
Alberto Arroyo Picard Investigador de la UAM y miembro de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC)  alberto.arroyo60@gmail.com
El llamado Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP) no es otra cosa que un Tratado de Libre Comercio (TLC) y como tal es mucho más que comercial. Es un conjunto de reglas y disciplinas obligatorias que pretenden someter la economía y en general la vida social a una lógica dominada por la competencia y la utilidad económica del más fuerte. Lo único que importa es la ganancia y frente a ello pasan a segundo término las consecuencias y los derechos sociales y ambientales.
El capítulo sobre inversiones lo expresa a la perfección. Fija derechos para los inversionistas que pueden hacer valer en tribunales de arbitraje internacional que pueden sancionar efectivamente cualquier incumplimiento. En cambio los capítulos laboral y medioambiental se quedan en exhortaciones y mecanismos de cooperación y diálogo para que cada país cumpla sus propias leyes. Para los derechos sociales no hay ningún mecanismo internacional que obligue a que se cumplan, ni sanciones en caso de violación.
Además, en los capítulos laboral y ambiental, el objetivo del diálogo y la cooperación no busca garantizar los derechos de los trabajadores y de los pueblos, sino que no se utilicen los bajos estándares ambientales y laborales como una ventaja indebida en la competencia por inversiones o ganar mercados.
Veamos brevemente qué derechos se otorgan a los inversionistas extranjeros.
  1. Ser tratados como si fueran nacionales (artículo 9.4). Garantía de que no se dará ninguna ventaja a las empresas del país, ni siquiera a las empresas del Estado que estarán sometidas a la competencia con privadas. Se presenta eufemísticamente como derecho a no ser discriminados. Con ello se acaba el papel del Estado como promotor de un proyecto de desarrollo nacional, de implementar políticas públicas para fortalecer la economía interna.
  2. Se asienta el principio de trato de Nación más Favorecida (artículo 9.5), es decir a ser tratados como al mejor de los socios. Con ello se bloquea cualquier estrategia de integración regional sobre la base de la cooperación y la complementación económica. Cualquier concesión a un país “amigo” con el que se pretenda apoyo mutuo o complementación para fortalecer la posibilidad de una integración exitosa en la dinámica mundial, o fortalecer alianzas políticas para fortalecer la soberanía regional e ir superando la dependencia de las grandes potencias, tendría automáticamente que hacerse extensiva a los miembros de este tratado.
  3. El libre flujo de entrada y salida de los capitales (artículo 9.8), incluidas las inversiones especulativas. Más aún: a diferencia de otros TLCs, expresamente se incluye en el TPP los derivados, que son los instrumentos financieros que llevaron a la crisis global en 2008.
  4. Protección contra expropiaciones, incluso contra expropiaciones llamadas indirectas o medidas equivalentes a la expropiación (artículo 9.7). Es decir medidas gubernamentales que tengan como consecuencia disminuir ganancias de los inversionistas se pueden considerar expropiación de dichas ganancias y por tanto deben ser compensadas o pagadas como cualquier expropiación. Debemos reconocer que en el TPP, a diferencia del TLC de América del Norte (TLCAN) y de otros TLCs, se precisa mejor lo que se puede considerar medidas equivalentes a la expropiación y no se deja tanta discrecionalidad a los tribunales de arbitraje en su interpretación.
  5. El derecho a que no se les impongan requisitos de desempeño, ni siquiera para ser merecedores o conservar algunas ventajas (artículo 9.9). Se plantea una lista amplia de lo requisitos que no se les puede exigir. Cabe destacar, entre muchos, dos: 1) Que compren en el país un porcentaje de sus insumos. Con los TLCs y tratados sobre inversiones ya vigentes, esto ha sido uno de los factores principales por los que la llegada de inversión extranjera no ha tenido los resultados positivos que se presumía. La gran empresa extranjera importa casi todos sus insumos y con ello deja de tener un efecto de arrastre sobre la economía nacional y en la creación de empleos. Y 2) Que transfieran tecnología, más aún, se fortalece y amplía la protección de la propiedad intelectual.
  6. El derecho a que cualquier cambio legislativo o reglamentario no disminuya los beneficios pactados en este tratado. Ello significa renuncia a la soberanía legislativa (artículo 9.11). ¿El Senado mexicano está dispuesto a perderla? Una vez más el TPP blinda las llamadas reformas estructurales, ya que un cambio que disminuya los derechos ya adquiridos por los inversionistas en el sector sería sujeto de demandas en tribunales de arbitraje internacionales.
  7. A que no se les impongan obligaciones sociales vinculantes. Todo queda a “la responsabilidad social corporativa”, que es auto diseñada y de cumplimiento voluntario (artículo 9.16).
  8. Las medidas que cualquier gobierno tome para garantizar los derechos ambientales tienen que ser consistentes con las obligaciones adquiridas en el capítulo sobre inversiones (artículo 9.15)
Estos derechos de los inversionistas extranjeros se potencian y agravan si consideramos, entre otros, cuatro elementos sustanciales de este tratado.
  1. La definición de inversión extranjera (artículo 9.1) considera como tal “todo activo propiedad o bajo control de un inversionista extranjero”. Ello incluye explícitamente no sólo empresas, sino capital especulativo en acciones o bonos de deuda; derivados financieros; deudas en general; derechos de propiedad intelectual; los llamados derechos administrativos, es decir licencias, concesiones de explotación minera, petrolera, de servicios o contratos de construcción, etcétera, etcétera).
  2. A diferencia de los TLCs vigentes a la fecha, en el TPP los sujetos obligados a cumplirlo no son sólo el gobierno federal sino todos los niveles de gobierno: estados y municipios (artículo 9.2.2, letra a), e incluso los organismos reguladores autónomos y las empresas del Estado (artículo 9.2.2, letra b). Lo anterior viola la Constitución, pues el gobierno central no puede comprometer facultades constitucionales de otros niveles de gobierno. Además, como todos los TLCs vigentes, no sólo cubre las inversiones posteriores a su entrada en vigor, sino todas y no sólo la de los países que firman el tratado, sino en algunos compromisos cualquier inversión extranjera. En la lucha contra la ratificación del TPP por parte del Senado, debemos explorar la posibilidad de que algunos estados o municipios interpongan una controversia constitucional. O la exigencia de que implique la necesaria aprobación de los Congresos estatales, dada la magnitud de los compromisos.
  3. Todos estos derechos de los inversionistas extranjeros y obligaciones de los gobiernos se litigarán en tribunales internacionales (sección B del capítulo 9), en los que la única ley aplicable es el texto del tratado (artículo 9.24); sólo en los excepcionales casos listados en anexos pueden aducirse leyes nacionales. Es decir, las inversiones extranjeras no están sometidas ni a la legislación ni a los tribunales del país en que operan.
  4. Los otros TLCs que México ha ratificado siguen vigentes. En caso de incompatibilidades entre el TPP y otros TLC, los países implicados se pondrán de acuerdo sobre cuál aplicar (artículo 1.2), lo que significa que nuestros principales socios comerciales e inversionistas podrán evadirse de las pocas cosas que, debido a la experiencia de demandas millonarias, están precisadas y acotadas en el TPP. Se evadirán con la aplicación del TLCAN.
Como en todos los TLCs, el problema no es sólo la apertura de fronteras a mercancías y servicios e inversiones extranjeras, sino los derechos (sin obligaciones) de los inversionistas, que se concretan en los capítulos de inversiones, servicios (que se profundizarán en las negociaciones del Acuerdo en Comercio y Servicios, TISA, por sus siglas en inglés), compras y obras públicas, reglas de competencia y propiedad intelectual, que son precisamente la materia que fracasaron en incorporar en los mandatos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
El TPP, más que ningún otro TLC vigente, se acerca a la vieja pretensión expresada por el ex-presidente de la OMC, Renato Ruggiero, crear una “constitución mundial de los derechos del capital”.

Negociado con perspectiva
consumidora, el AGRO es
sacrificado en el TPP

Enrique Domínguez Lucero Economista consultor en desarrollo organizacional
Alentados por la inercia cuasi dogmática de las pasadas décadas, los negociadores mexicanos en un afán inusitado deciden unilateralmente (sin consulta alguna al sector productivo nacional) sumarse tardíamente a un nuevo Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP). Un Acuerdo que tiene visos de fortalecer la posición de los corporativos con asiento en territorio estadounidense.
Siempre fue preocupante el no poder apreciar las ventajas o ganancia que aportaría. No había y nunca ha habido una consideración del “beneficio-costo” que representaba para México. Más aún que México ya tenía puntualmente tratados específicos con los países más importantes en este TPP. Más preocupante será el costo real adicional que nos traerá finalmente, porque hasta ahora ningún Acuerdo o Tratado Comercial lo ha cuestionado y mucho menos reculado el Senado de la República.
Los representantes gubernamentales hasta hoy sólo han venido negociando con una visión miope y cortoplacista y con un orientación de favorecer al consumidor aun a costa de la producción nacional. Aunque en las pasadas décadas México se distinguió por una política aperturista unilateral fincando varios acuerdos, el comercio se concentró aún más con nuestro socio vecino del Norte.
México has sido observado y analizado ampliamente desde varios foros internacionales para conocer de las ventajas logradas en los acuerdos regionales y comparativamente respecto del Acuerdo Multilateral del Organismo Mundial de Comercio. Así pareciera en concreto que México es el único país que negocia lo que consume, no lo que produce como lo hace el resto del mundo.
Sustentándose con el posicionamiento de un grupo menor de importadores y empresas nacionales privilegiadas, los negociadores gubernamentales mexicanos del TPP han mantenido secuestrada la participación del sector productivo nacional, en particular al sector agropecuario nacional y más aún su estructura campesina y de pequeños productores.
Son cuestionables los argumentos esgrimidos por los negociadores mexicanos para subirnos a un Acuerdo tan lejano, que poco aporta, y que más bien menoscaba las ventajas de Tratados que México ya tiene negociados. En este sentido, con la mayoría de los países que son parte de este TPP, y que son los más importantes (Estados Unidos y Canadá dentro del TLCAN, Japón, Chile y Perú), México ya tiene tratados comerciales. Estos tratados ya negociados, en bloque y en lo particular, nuestro país registra más de 95.5 por ciento del intercambio mercantil actual en esa nueva región. Así que la adición de los países del Sureste Asiático es inconveniente. Además de que resulta marginal por su potencial, no contamos con infraestructura alguna. Por lo contario, fueron esos países como Vietnam, Australia y Nueva Zelanda los que buscaron apertura por parte de México.
Ningún sector agropecuario dentro del país solicitó de manera alguna subirnos a ese Tratado Transpacífico que representa en conjunto cerca de 40 por ciento del comercio global. Nuestra ganancia, en caso de haberla, sería marginal, y en cambio el Tratado implica concesionar a terceros derechos nuevos a la vez que otros países accederán a las ventajas ya obtenidas por México en los Acuerdos previos. Por consecuencia, al equiparar condiciones, perderemos tales ventajas sin compensación alguna en muchos productos agropecuarios nacionales.
En su propósito de buscar mayor acceso a corporativos o empresas globales con asiento predominantemente estadounidense, el TPP no está enfocado a bajar aranceles donde ya de por sí son bajos. Más bien pretende imponer nuevas disciplinas de comercio internacional, mismas que no han prosperado en el acuerdo multilateral de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Con ello, se eludirá la responsabilidad de cumplir con el Acuerdo de Doha o Ronda del Milenio del 2001, cuyo objetivo era equilibrar el desarrollo y poner disciplinas a medidas que distorsionan el comercio internacional como los subsidios directos y encubiertos, así como atender los temas de concentración o competencia. Situación ya manifiesta en la Décima Reunión Ministerial celebrada en Nairobi en diciembre de 2015.
El Acuerdo de Doha expresa muchas de las legítimas aspiraciones de las naciones en desarrollo, y el sector agropecuario representa un ancla y frena su avance, debido al rechazo sistemático de los países desarrollados, en especial Estados Unidos, a desmantelar o recortar sus subsidios, y debido al surgimiento constante de nuevas barreras no arancelarias con mayor efecto proteccionista que el de los aranceles. Ello, en medio de un manifiesto estancamiento del comercio mundial y del crecimiento económico, mientras se profundiza la concentración del ingreso en los países desarrollados y muy especialmente en las grandes corporaciones.
Por otro lado, de manera explícita el TPP cubre el interés de la administración del presidente Barack Obama de contener a cualquier costo el avance o influencia de China en la región.
El pasado 8 de mayo en la Riviera Maya, Joseph Stiglitz, en su participación en el Foro Económico Latinoamericano (organizado por el World Economic Forum), al respecto comentó a pregunta específica: “[…] El TPP no es un tratado de comercio, sino busca imponer nuevas disciplinas exigibles a los gobiernos suscriptores que benefician a las grandes corporativos, principalmente farmacéuticas, al imponer nuevas reglas sobre derechos de autor sobre genéricos; igualmente sobre regulaciones sobre inversión para limitar y sancionar acciones gubernamentales que con motivo de salud, cambio climático, etcétera, pudiera afectar los intereses de los inversionistas extranjeros”. Serán sólo las corporaciones las que tengan derecho a esa defensa frente a gobiernos y regulaciones, y las resoluciones serán determinadas por árbitros internacionales y no sujetas al derecho de los países signatarios. Al respecto pareciera que el TLCAN ya tiene esa consideración, misma que ha sido ampliamente rechazada por los europeos en las negociaciones en curso entre Estados Unidos y la Unión Europea.
El TPP es el mayor acuerdo comercial existente, e involucra a 12 naciones (Brunei, Nueva Zelanda, Australia, Vietnam, Malasia, Singapur, Estados Unidos, Canadá, Japón, Chile, Perú y México). Nuestro país entró tardíamente este Tratado, al mismo tiempo que presentaba con China el déficit comercial más grande con una sola nación. Para el año 2009 este déficit se ubicó en 34 mil millones de dólares (sin tratado, y debido a una anticipada apertura unilateral). Para el 2014 esta cifra se elevó a poco más de 60 mil millones de dólares y no debemos de sorprendernos de un aumento importante del déficit con las cifras que tendremos para el cierre del 2015.
Testimonios de legisladores estadounidenses y de la prensa especializada dan cuenta de cómo las grandes corporaciones de Estados Unidos lograron un amplio acceso e injerencia en tales negociaciones –y un ejemplo particular se observa en la industria farmacéutica- y en cambio los funcionarios gubernamentales tuvieron un acceso limitado.
En el caso del sector agropecuario mexicano, algunas organizaciones –varios representantes miembros del Consejo Nacional Agropecuario (CNA) de las ramas de cárnicos (res), lácteos, tabaco, uva y vinicultura, arroz, aguacate, café, azúcar y manzana- presentaron posicionamientos para esta negociación, buscando cubrir sus riesgos. Pedían desde una exclusión hasta aperturas tardías. Absolutamente nadie pidió apertura comercial con los países con los que México no tenía tratado. Lo prioritario para muchos de ellos era mejorar las negociaciones que ya se tienen con Japón. En el caso de los productores de lácteos, la petición fue de una exclusión de su sector en el TPP ante la competencia dura que representa Nueva Zelanda, que pugnó por una apertura total. Hubo una ausencia total en las negociaciones de las organizaciones campesinas y de los pequeños productores. Al final, hubo una escasa capacidad de maniobra de negociación de México ante una apertura unilateral adelantada por el gobierno federal, y el sector agropecuario se convirtió en “moneda de cambio” para la negociación en otros sectores como el automotriz.
Hoy por hoy las preocupaciones del sector agropecuario respecto del TPP son: 1.- La omisión completa a acuerdos sobre subsidios a la producción y al consumo. El TPP sólo menciona los subsidios a la exportación; 2.- El TPP implica una renuncia a salvaguardas en la agricultura, y 3- La forma en que se definieron las reglas de origen, donde la acumulación se puede realizar de terceros países y donde un proceso menor puede conferir origen. Los cambios de partida tendrán que ser analizados por cada sector. Sin embargo, la negociación extiende beneficios a terceros no convenidos en el TPP. India y China previsiblemente serán los más beneficiados sin haberles implicado costo alguno.
Asimismo, 4.- en el tema de propiedad intelectual y derechos de autor, es necesario analizar las implicaciones en material biogenético, elementos vegetativos, semillas, fertilizantes, agroquímicos y fármacos veterinarios, entre otros; 5. El tema de competencia económica, por la existencia de grandes corporativos privados y empresas de Estado, y la concentración de insumos, acopio, comercialización, financiamiento, beneficio o industrialización, rubros que han sido altamente copados por grandes conglomerados extranjeros, y 6.- Prevalece y se acrecienta el rezago de normas de calidad en nuestro país, pues naciones con alta regulación tienden a enviar saldos y productos que no cumplen sus propias normas a los países con normas deficientes.

Y preocupaciones estructurales son: la carencia de una política agrícola –al tiempo que los países desarrollados aplican generosamente protección y apoyo a sus productores del campo-; el hecho de que prevalezca el posicionamiento dogmático del gobierno de que el comercio es un fin en sí mismo (pretendiendo así favorecer al consumidor a costa de la producción nacional, y con un rompimiento de las cadenas de valor del sector agroalimentario), y también el que soslayen las circunstancias que enfrenta México, con crecientes desempleo, pobreza, economía informal y crimen organizado, todo ello ante la falta real de oportunidades.

vìa:
 http://www.jornada.unam.mx/2016/01/16/cam-derechos.html
 

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