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lunes, 3 de junio de 2019
sábado, 9 de febrero de 2019
Venezuela-Mundo: Después de Venezuela, ¿Cuba? .....Peter Kornbluh*
En noviembre pasado, pocos días después de las elecciones intermedias en Estados Unudos, el consejero nacional de Seguridad, John Bolton, viajó al bastión anticastrista de Miami para dar su discurso sobre la troika de la tiranía: un ataque retrógrado, estilo guerra fría, contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. La troika se derrumbará, predijo Bolton con audacia. Sabemos que le aguarda el día de rendir cuentas. Estados Unidos espera ver caer cada esquina del triángulo: en La Habana, en Caracas, en Managua.
En su momento, pocos percibieron en el discurso algo más que un posicionamiento político para atraer el voto de la derecha en Florida. Visto en retrospectiva, en cambio, lo que hizo Bolton fue anunciar la determinación del gobierno de restaurar la hegemonía estadunidense en América Latina. Está claro que promover el mantra de Trump, Hacer grande a Estados Unidos otra vez (MAGA, por sus siglas en inglés), requiere ejercitar el músculo intervencionista en Venezuela y reafirmar la voluntad de Washington en la región.
Pero, mientras Estados Unidos suma esfuerzos para derrocar el gobierno del presidente Nicolás Maduro, presenciamos lo que el Miami Herald ha llamado la cubanización de la política hacia Venezuela. En una grave distorsión de la historia, funcionarios estadunidenses acusan al gobierno cubano de ser el verdadero imperialista del hemisferio occidental y aseguran que ha llegado el momento de liberar a Venezuela de Cuba, según el vicepresidente Mike Pence. Expulsar a Maduro del poder sin duda envalentonaría a quienes favorecen el cambio de régimen en otras partes de la región. De hecho, el juego final del gobierno parece ser Cuba, la nación isleña que ha desafiado el poderío hemisférico de Washington desde el triunfo antimperialista de la revolución encabezada por Fidel Castro hace 60 años.
***
La crisis en Venezuela ha aportado el fruto maduro, en palabras del periodista Jon Lee Anderson, y creado la oportunidad para resucitar la era remota de la diplomacia de las cañoneras, cuando Washington podía dictar el destino de los gobiernos latinoamericanos. En el pasado, la mayoría de las naciones latinoamericanas se habrían opuesto a la intervención imperial de Washington, como hicieron en 2002 con fuerza México y otros países, cuando el gobierno de George W. Bush apoyó en un principio un intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez que tuvo corta duración. Pero los abusos de poder de Maduro han llevado la miseria a vastos sectores de una nación alguna vez próspera, que en tiempos de Chávez parecía en camino de suplantar la influencia económica y política de Washington en la región. Gran número de gobiernos latinoamericanos y europeos aceptan que el pueblo venezolano tiene todas las razones –y todo el derecho– para exigir poner fin a un gobierno represor e incompetente que ha transformado su nación rica en petróleo en un Estado fallido.
Sin embargo, Trump ha tenido el cambio de régimen en Venezuela en su agenda política desde el inicio de su presidencia, como un paso hacia el cumplimiento de su promesa de campaña de poner fin al acuerdo que hizo Obama con Raúl Castro para una histórica coexistencia pacífica con Cuba. Apenas en su segundo día en la Casa Blanca, Trump pidió un informe sobre Venezuela, declaró en fecha reciente un antiguo funcionario del gobierno al Wall Street Journal, para explorar cómo dar marcha atrás a las políticas de la era de Obama hacia Cuba. Entre las opciones para deshacerse de Maduro y terminar con la alianza Venezuela-Cuba estaban cortar los miles de millones de dólares que Estados Unidos paga al país sudamericano por importaciones petroleras, importante y efectiva sanción que el gobierno de Trump impuso hace poco.
En su discurso en Miami, Bolton anunció sanciones adicionales contra Cuba, y prometió que vendrá todavía más. De hecho, como parte de lo que funcionarios estadunidenses describen como un enfoque más amplio y agresivo en la región, se filtran detalles a los medios sobre próximas medidas para revertir la política de la era Obama de una participación positiva con La Habana.
Una de las primeras es volver a clasificar a Cuba como patrocinadora del terrorismo internacional. En 1982, entre las sangrientas campañas estadunidenses de contrainsurgencia en Centroamérica, el gobierno de Ronald Reagan colocó a Cuba en la lista del Departamento de Estado de estados patrocinadores del terrorismo, esfuerzo flagrante por presentar el apoyo de La Habana a la revolución como un apoyo al terrorismo internacional. Pese a la falta de cualquier prueba de que Cuba respaldaba el terrorismo y a la abundante evidencia de que en cambio era blanco de tales actividades, un gobierno tras otro mantuvo a Cuba en la lista. Por fin Obama la retiró en 2015, como parte de las negociaciones para restaurar vínculos diplomáticos normales. Funcionarios estadunidenses han indicado que pueden citar la alianza de Cuba con el gobierno venezolano para justificar esta reinserción.
En las próximas semanas, la Casa Blanca también planea anunciar que los estadunidenses pueden presentar demandas en tribunales de su país para recuperar bienes en Cuba que fueron expropiados después de la revolución, norma punitiva contenida en la Ley Helms-Burton de 1996, que todos los presidentes estadunidenses de Clinton en adelante han desechado para evitar el caos de litigar contra empresas de naciones aliadas que tienen inversiones en Cuba.
Ambos cambios de políticas detendrán inversiones extranjeras que mucha falta hacen en Cuba, entre ellas de firmas mexicanas que probablemente han invertido en propiedades que ahora podrían entrar en disputa.La economía se pondrá mucho peor de lo que ya está debido a la crisis en Venezuela, declaró un agregado comercial europeo en La Habana a la agencia Reuters esta semana, y las nuevas amenazas de Trump ya están alejando a algunas personas.
Sin embargo, en lo inmediato la reinserción de Cuba en la lista de estados terroristas amedrentará a los turistas estadunidenses, cuyos dólares son esenciales para el crecimiento del incipiente sector privado cubano. En la Oficina de Control de Activos en el Extranjero del Departamento del Tesoro, que supervisa y aplica las reglamentaciones sobre los viajes a Cuba, los funcionarios han dado fuertes indicios de que pronto se anunciarán nuevas restricciones a los viajeros.
De interés mucho más inmediato para los cubanos, y para la comunidad latinoamericana, es la amenaza del gobierno de Trump de una intervención abierta en Venezuela, y el potencial efecto de derrame que tendría en su cada vez más agresiva política hacia Cuba. En público y en privado, Trump ha planteado en repetidas ocasiones la opción de enviar a los marines a derrocar a Maduro. En una conferencia de prensa el 28 de enero, Bolton llevaba un pegote amarillo con las palabras 5000 efectivos a Colombia que los periodistas pudieron ver… y reportar. Nicolás Maduro haría bien en no poner a prueba la resolución de Estados Unidos, amenazó dos días después el vicepresidente Pence. Venezuela merece ser libre, gritó ante un público favorable a la intervención, que coreaba Iu-es-ey, Iu-es-ey. Y en la Casa Blanca, con este presidente, prometió, ¡siempre será que viva Cuba libre (en español)!
Tales amenazas podrían ser fanfarronadas, pero detrás de un presidente que se precia de ser un prepotente bravucón hay un equipo curtido en cambios de régimen: el senador Marco Rubio, que ahora actúa como secretario de Estado en la sombra para América Latina y para quien revertir la revolución cubana es alta prioridad; Mauricio Claver-Carona, el principal cabildero cubano-estadunidense de línea dura contra la política de participación de Obama y actual asistente especial del presidente, así como presidente y director de la división de asuntos del hemisferio occidental del Consejo Nacional de Seguridad; Elliott Abrams, secretario auxiliar de Estado en tiempos de Reagan y tristemente célebre por propiciar y encubrir crímenes de lesa humanidad en El Salvador y Guatemala, y convicto (pero perdonado) por crímenes relacionados con el escándalo Irán- contras, y Bolton, quien como embajador de George W Bush en Naciones Unidas diseminó el infundio de que los programas cubanos de investigación médica eran una pantalla para la producción de armas biológicas.
Este grupo formidable tiene una obsesión como la del Capitán Ahab con el cambio de régimen en Cuba, de acuerdo con Benjamin Gedan, ex funcionario de la Agencia Nacional de Seguridad. Para Bolton y compañía, Cuba es la ballena blanca de la política exterior.
He dejado en claro que Estados Unidos no tiene la capacidad ni la intención de imponer el cambio en Cuba, declaró el ex presidente Obama durante su histórico discurso en el Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana, en marzo de 2016. Quiero que sepan, reiteró, mirando a través del auditorio al entonces presidente Raúl Castro, que mi visita aquí demuestra que no necesitan temer una amenaza de Estados Unidos.
Apenas tres años después, esas seguridades ya no son válidas.
*Peter Kornbluh dirige el Proyecto de Documentación sobre Cuba del Archivo Nacional de Seguridad, organización no gubernamental de la Universidad George Washington en Washington, EU.
Traducción: Jorge Anaya
vía:
https://www.jornada.com.mx/2019/02/09/opinion/022a1mun
viernes, 23 de junio de 2017
Noticias: En la cuerda floja - Detrás de la noticia
La nueva política de Donald Trump hacia Cuba causa preocupación tanto en la isla y como en el país norteamericano. ¿Estamos ante el fin del histórico deshielo de las relaciones entre ambos países? La sociedad estadounidense parece estar más dividida políticamente que nunca, algo que se refleja en la creciente violencia en el país. En varios estados reflexionan sobre si Julian Assange debe quedar libre o responder ante la justicia.
jueves, 22 de junio de 2017
Cuba-EstadosUnidos-Economía: "La comunidad cubanoamericana tomó como rehén la política de Washington hacia La Habana"
En este episodio de Keiser Report, Max y Stacy hablan sobre las nuevas manifestaciones de la brecha generacional, así como del cambio de la política estadounidense respecto a La Habana anunciado por el presidente Trump. Max entrevista al periodista y empresario Vito Echevarría, de Cuba Ventures Corp., sobre las últimas novedades en las relaciones entre Cuba y EE.UU.
TODOS LOS EPISODIOS: https://actualidad.rt.com/programas/k...
jueves, 4 de mayo de 2017
Cuba: El carácter antisocialista de la llamada Revolución Cubana ....Kaos en la red
El
16 de abril, pero de 1961, desde la esquina de 23 y 12 en el Vedado, en
La Habana, Fidel Castro declaraba el carácter “socialista y democrático
de la Revolución Cubana”.
Prácticamente desde los mismos años 60 muchos socialistas cubanos de distintas generaciones venimos denunciando el rumbo realmente antisocialista que tomó aquel proceso desde sus primeras medidas en el mismo 1959, cuando además de desviarse del primario objetivo de restaurar la Constitución del 1940 y la institucionalidad democrática, el Estado se apropió de enormes cantidades de tierras y empresas y mantuvo en estas el trabajo asalariado que tipifica al capitalismo como sistema económico de producción.
Por eso siempre lo hemos calificado como capitalismo monopolista de estado, nada que ver con el socialismo.
Las tierras incautadas por la Reforma Agraria, que según la “Historia me absolverá”, serían repartidas o convertidas en cooperativas, se mantuvieron como propiedad estatal y solo se entregaron unos 100 mil títulos a colonos, aparceros y precaristas que ya tenían tierras arrendadas, las otras quedaron para ser administradas por el Gobierno.
La medida de carácter socialista más avanzada, fue la creación del Sistema de Cooperativas Cañeras en 1960, controlado por el INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria), pero con limitaciones y dependencias que le permitieron a la propia dirección de esa entidad, cuando fue asumida por Carlos Rafael Rodríguez, en febrero de 1962, desactivarlo completamente y convertirlo en un sistema de “granjas del pueblo”, con trabajadores asalariados.
En virtud de aquella decisión, 120 mil cooperativistas que cultivaban y cosechaban el 50% de la caña del país, tenían creados sistemas productivos de autoconsumo de alimentos para ellos y su zonas aledañas y estructurada una milicia de 70 mil hombres, con zonas de autodefensa y protección, fueron convertidos en asalariados del Estado y desactivadas sus organizaciones productivas y de defensa.
Raúl Castro temía a ese otro ejército de trabajadores, no controlado por las FAR, y el Che, desde el Ministerio de Industrias, no quería pagar la caña a las cooperativas porque se oponía a las “relaciones monetario mercantiles en el socialismo”, aspiraba a controlar las tierras dedicadas a la caña y rechazaba el cooperativismo, según testimonios personales del director general de las Cooperativas Cañeras, el ingeniero Eduardo Santos Ríos, relatados al autor de este artículo.
Por esas razones y para comprometer a Carlos Rafael Rodríguez con el discurso contra Aníbal Escalante y el “sectarismo” un mes después, se desactivaron las Cooperativas Cañeras y fue decretado el inicio de la destrucción de la industria azucarera cubana, pues a partir de entonces se hizo masiva la emigración campesina hacia la ciudad, las granjas se quedaban sin obreros y se aceleraron los planes de “industrialización” de la siembra, cultivo y cosecha de caña, que elevaron los costos y perdieron el interés material de los trabajadores cañeros en la producción.
También en los primeros años muchas cooperativas que existían desde épocas anteriores como la de Ómnibus Aliados, la ACTIA (Asociación Cooperativa de Trabajadores de la Industria Aeronáutica) para la construcción de viviendas y mercados para los trabajadores del aeropuerto de Rancho Boyeros y otras agrícolas, pesqueras y manufactureras, fueron estatizadas y sus trabajadores convertidos en asalariados o simplemente desactivadas. No olvidar las clínicas mutuales que existían en toda Cuba, convertidas en entidades de Salud administradas centralmente por el Estado.
El rechazo de la dirección “revolucionaria” al movimiento cooperativo y autogestionario de los trabajadores, encontró su colofón en la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968, donde cerca de un cuarto de millón de pequeños negocios individuales, familiares y cooperativos fueron estatizados en nombre del “socialismo”.
En honor a la verdad histórica, tanto estatalismo no se encontraba en el programa del Partido Socialista Popular, viejo Partido Comunista, pues en este se consideraba al cooperativismo y al trabajo privado libres como partes esenciales del socialismo y muchos viejos comunistas se oponían a ese rumbo.
Ya en épocas posteriores cuando el llamado “Período Especial”, la animadversión de la “Revolución” hacia la autogestión de los trabajadores se puso de manifiesto en el desmantelamiento de más de la mitad de los centrales azucareros y de miles de industrias, que prefirieron cerrar antes que entregarlas a los trabajadores, y en su decisión de compartir la propiedad de empresas importantes con el capital extranjero, manteniendo el trabajo asalariado.
Muchos capitalistas, antes de cerrar sus empresas, han preferido compartir la propiedad, la responsabilidad y las ganancias con sus trabajadores. Hoy las sociedades por acciones, las cooperativas y muchas otras formas asociativas, están extendidas en todos los países capitalistas del mundo.
El verdadero y principal enemigo de la autogestión de los trabajadores siempre fue el mismísimo líder Fidel Castro, tal y como se evidencia en un artículo precisamente publicado bajo la firma del Ingeniero cubano-brasileño Moustafa Hamze Guilart, quien nos descubre un intercambio del fallecido gobernante cubano con estudiantes chilenos, cuando su famoso viaje a Chile.
Allí, refiriéndose al control de los trabajadores sobre las empresas, la autogestión, la esencia del socialismo marxista, se encuentran frases como estas:
“Nosotros no queremos crear privilegios en el seno del pueblo. Nosotros no queremos corromper a la clase obrera. ¿Vamos a cambiar el esqueleto burgués por otro esqueleto tan burgués como el otro? ¿Vamos a trabajar mediante procedimientos fiscales, impuestos, luchas? ¿Sustituir las clases históricas por clases artificiales y tener obreros ricos y obreros pobres, y trabajadores que porque no trabajan con las máquinas no tendrían nada? ¿O vamos a introducir el mercantilismo en las escuelas, y cobrarlas, en las universidades? No hablen de regímenes de impuestos, que en el fondo todo eso es una mentira.
Y puesto que me hicieron la pregunta sobre esta cuestión, digo con toda claridad que es maquiavélico, que es diabólico, que es irresponsable, que es criminal cualquiera que en nuestra Patria o, a nuestro juicio, en
cualquier parte, se le ocurriera semejante locura”.
Fin de la cita.
Queda, entonces, muy claro por qué el estatalismo de los Castro jamás ha mencionado siquiera la Autogestión Socialista, por qué su rechazo al cooperativismo independiente y al trabajo libre, sea privado o asociado, por qué jamás han entregado una empresa a sus trabajadores y todo su “cooperativismo” es dependiente del Estado y está sujeto a infinidad de restricciones.
En verdad nunca la llamada Revolución Cubana enrumbó hacia el socialismo. Nunca tuvo carácter socialista. En todo caso, lo que allí se declaró fue el carácter estatalista, neoestalinista y por tanto antisocialista del camino determinado por el líder y sus más allegados.
.
www.havanatimes.org/sp/?p=123000
vía:
http://kaosenlared.net/el-caracter-antisocialista-de-la-llamada-revolucion-cubana/
Prácticamente desde los mismos años 60 muchos socialistas cubanos de distintas generaciones venimos denunciando el rumbo realmente antisocialista que tomó aquel proceso desde sus primeras medidas en el mismo 1959, cuando además de desviarse del primario objetivo de restaurar la Constitución del 1940 y la institucionalidad democrática, el Estado se apropió de enormes cantidades de tierras y empresas y mantuvo en estas el trabajo asalariado que tipifica al capitalismo como sistema económico de producción.
Por eso siempre lo hemos calificado como capitalismo monopolista de estado, nada que ver con el socialismo.
Las tierras incautadas por la Reforma Agraria, que según la “Historia me absolverá”, serían repartidas o convertidas en cooperativas, se mantuvieron como propiedad estatal y solo se entregaron unos 100 mil títulos a colonos, aparceros y precaristas que ya tenían tierras arrendadas, las otras quedaron para ser administradas por el Gobierno.
La medida de carácter socialista más avanzada, fue la creación del Sistema de Cooperativas Cañeras en 1960, controlado por el INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria), pero con limitaciones y dependencias que le permitieron a la propia dirección de esa entidad, cuando fue asumida por Carlos Rafael Rodríguez, en febrero de 1962, desactivarlo completamente y convertirlo en un sistema de “granjas del pueblo”, con trabajadores asalariados.
En virtud de aquella decisión, 120 mil cooperativistas que cultivaban y cosechaban el 50% de la caña del país, tenían creados sistemas productivos de autoconsumo de alimentos para ellos y su zonas aledañas y estructurada una milicia de 70 mil hombres, con zonas de autodefensa y protección, fueron convertidos en asalariados del Estado y desactivadas sus organizaciones productivas y de defensa.
Raúl Castro temía a ese otro ejército de trabajadores, no controlado por las FAR, y el Che, desde el Ministerio de Industrias, no quería pagar la caña a las cooperativas porque se oponía a las “relaciones monetario mercantiles en el socialismo”, aspiraba a controlar las tierras dedicadas a la caña y rechazaba el cooperativismo, según testimonios personales del director general de las Cooperativas Cañeras, el ingeniero Eduardo Santos Ríos, relatados al autor de este artículo.
Por esas razones y para comprometer a Carlos Rafael Rodríguez con el discurso contra Aníbal Escalante y el “sectarismo” un mes después, se desactivaron las Cooperativas Cañeras y fue decretado el inicio de la destrucción de la industria azucarera cubana, pues a partir de entonces se hizo masiva la emigración campesina hacia la ciudad, las granjas se quedaban sin obreros y se aceleraron los planes de “industrialización” de la siembra, cultivo y cosecha de caña, que elevaron los costos y perdieron el interés material de los trabajadores cañeros en la producción.
También en los primeros años muchas cooperativas que existían desde épocas anteriores como la de Ómnibus Aliados, la ACTIA (Asociación Cooperativa de Trabajadores de la Industria Aeronáutica) para la construcción de viviendas y mercados para los trabajadores del aeropuerto de Rancho Boyeros y otras agrícolas, pesqueras y manufactureras, fueron estatizadas y sus trabajadores convertidos en asalariados o simplemente desactivadas. No olvidar las clínicas mutuales que existían en toda Cuba, convertidas en entidades de Salud administradas centralmente por el Estado.
El rechazo de la dirección “revolucionaria” al movimiento cooperativo y autogestionario de los trabajadores, encontró su colofón en la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968, donde cerca de un cuarto de millón de pequeños negocios individuales, familiares y cooperativos fueron estatizados en nombre del “socialismo”.
En honor a la verdad histórica, tanto estatalismo no se encontraba en el programa del Partido Socialista Popular, viejo Partido Comunista, pues en este se consideraba al cooperativismo y al trabajo privado libres como partes esenciales del socialismo y muchos viejos comunistas se oponían a ese rumbo.
Ya en épocas posteriores cuando el llamado “Período Especial”, la animadversión de la “Revolución” hacia la autogestión de los trabajadores se puso de manifiesto en el desmantelamiento de más de la mitad de los centrales azucareros y de miles de industrias, que prefirieron cerrar antes que entregarlas a los trabajadores, y en su decisión de compartir la propiedad de empresas importantes con el capital extranjero, manteniendo el trabajo asalariado.
Muchos capitalistas, antes de cerrar sus empresas, han preferido compartir la propiedad, la responsabilidad y las ganancias con sus trabajadores. Hoy las sociedades por acciones, las cooperativas y muchas otras formas asociativas, están extendidas en todos los países capitalistas del mundo.
El verdadero y principal enemigo de la autogestión de los trabajadores siempre fue el mismísimo líder Fidel Castro, tal y como se evidencia en un artículo precisamente publicado bajo la firma del Ingeniero cubano-brasileño Moustafa Hamze Guilart, quien nos descubre un intercambio del fallecido gobernante cubano con estudiantes chilenos, cuando su famoso viaje a Chile.
Allí, refiriéndose al control de los trabajadores sobre las empresas, la autogestión, la esencia del socialismo marxista, se encuentran frases como estas:
“Nosotros no queremos crear privilegios en el seno del pueblo. Nosotros no queremos corromper a la clase obrera. ¿Vamos a cambiar el esqueleto burgués por otro esqueleto tan burgués como el otro? ¿Vamos a trabajar mediante procedimientos fiscales, impuestos, luchas? ¿Sustituir las clases históricas por clases artificiales y tener obreros ricos y obreros pobres, y trabajadores que porque no trabajan con las máquinas no tendrían nada? ¿O vamos a introducir el mercantilismo en las escuelas, y cobrarlas, en las universidades? No hablen de regímenes de impuestos, que en el fondo todo eso es una mentira.
Y puesto que me hicieron la pregunta sobre esta cuestión, digo con toda claridad que es maquiavélico, que es diabólico, que es irresponsable, que es criminal cualquiera que en nuestra Patria o, a nuestro juicio, en
cualquier parte, se le ocurriera semejante locura”.
Fin de la cita.
Queda, entonces, muy claro por qué el estatalismo de los Castro jamás ha mencionado siquiera la Autogestión Socialista, por qué su rechazo al cooperativismo independiente y al trabajo libre, sea privado o asociado, por qué jamás han entregado una empresa a sus trabajadores y todo su “cooperativismo” es dependiente del Estado y está sujeto a infinidad de restricciones.
En verdad nunca la llamada Revolución Cubana enrumbó hacia el socialismo. Nunca tuvo carácter socialista. En todo caso, lo que allí se declaró fue el carácter estatalista, neoestalinista y por tanto antisocialista del camino determinado por el líder y sus más allegados.
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www.havanatimes.org/sp/?p=123000
vía:
http://kaosenlared.net/el-caracter-antisocialista-de-la-llamada-revolucion-cubana/
martes, 17 de enero de 2017
Economía-Estados Unidos: La realidad y el deseo .....En este episodio de Keiser Report, Max y Stacy hablan del programa sanitario que los votantes de Trump realmente quieren… y que no es el que los congresistas republicanos tienen previsto poner en marcha. En la segunda parte Max entrevista a Obi Egbuna, primer corresponsal en Estados Unidos del periódico zimbabuense ‘The Herald’, que explica por qué considera que debe ponerse fin tanto al embargo a Cuba como a las sanciones contra Zimbabue.
viernes, 9 de diciembre de 2016
Cuba: Caro pagué por dar voz a Fidel Castro.....Ramonet hace recuento de la represión aplicada en su contra por la ‘‘dictadura mediática’’ ..../ Ignacio Ramonet
Periódico La Jornada
La muerte de Fidel Castro ha dado lugar –en algunos grandes medios occidentales– a la difusión de cantidad de infamias contra el comandante cubano. Eso me ha dolido. Sabido es que lo conocí bien. Y he decidido, por tanto, aportar mi testimonio personal. Un intelectual coherente debe denunciar las injusticias. Empezando por las de su propio país.
Cuando la uniformidad mediática aplasta toda diversidad, censura cualquier expresión divergente y sanciona a los autores disidentes, es natural, efectivamente, que hablemos de ‘‘represión’. ¿Cómo calificar de otro modo un sistema que amordaza la libertad de expresión y reprime las voces diferentes? Un sistema que no acepta la contradicción, por muy argumentada que sea. Un sistema que establece una ‘‘verdad oficial’’ y no tolera la transgresión. Semejante sistema tiene un nombre, se llama: ‘‘tiranía’’ o ‘‘dictadura’’. No hay discusión.
Como muchos otros, yo viví en carne propia los azotes de ese sistema... en España y en Francia. Es lo que quiero contar.
La represión contra mi persona empezó en 2006, cuando publiqué en España mi libro Fidel Castro: biografía a dos voces, o Cien horas con Fidel (Editorial Debate, Barcelona), fruto de cinco años de documentación y de trabajo, y de centenares de horas de conversaciones con el líder de la revolución cubana. Inmediatamente fui atacado. Y comenzó la represión. Por ejemplo, el diario El País (Madrid), en el que hasta entonces yo escribía regularmente en sus páginas de opinión, me sancionó. Cesó de publicarme. Sin ofrecerme explicación alguna. Y no sólo eso, sino que –en la mejor tradición estalinista– mi nombre desapareció de sus páginas. Borrado. No se volvió a reseñar un libro mío ni se hizo nunca más mención alguna de actividad intelectual mía. Nada. Suprimido. Censurado. Un historiador del futuro que buscase mi nombre en las columnas del diario El País deduciría que fallecí hace una década...
Lo mismo en La Voz de Galicia, diario en el que yo escribía también, desde hacía años, una columna semanal titulada Res Pública. A raíz de la edición de mi libro sobre Fidel Castro, y sin tampoco la mínima excusa, me reprimieron. Dejaron de publicar mis crónicas. De la noche a la mañana: censura total. Al igual que en El País, ninguneo absoluto. Tratamiento de apestado. Jamás, a partir de entonces, la mínima alusión a cualquier actividad mía.
Como en toda dictadura ideológica, la mejor manera de ejecutar a un intelectual consiste en hacerle ‘‘desaparecer’’ del espacio mediático para ‘‘matarlo’’ simbólicamente. Hitler lo hizo. Stalin lo hizo. Franco lo hizo. Los diarios El País y La Voz de Galicia lo hicieron conmigo.
En Francia me ocurrió otro tanto. En cuanto las editoriales Fayard y Galilée editaron mi libro Fidel Castro: Biographie à deux voix en 2007, la represión se abatió de inmediato contra mí.
En la radio pública France Culture yo animaba un programa semanal, los sábados por la mañana, consagrado a la política internacional. Al publicarse mi libro sobre Fidel Castro y al comenzar los medios dominantes a atacarme violentamente, la directora de la emisora me convocó en su despacho y, sin demasiados rodeos, me dijo: ‘‘Es imposible que usted, amigo de un tirano, siga expresándose en nuestras ondas’’. Traté de argumentar. No hubo manera. Las puertas de los estudios se cerraron por siempre para mí. Ahí también se me amordazó. Se silenció una voz que desentonaba en el coro del unanimismo anticubano.
En la Universidad París-VII yo llevaba 35 años enseñando la teoría de la comunicación audiovisual. Cuando empezó a difundirse mi libro y la campaña mediática contra mí, un colega me advirtió: ‘‘¡Ojo! Algunos responsables andan diciendo que no se puede tolerar que ‘el amigo de un dictador’ dé clases en nuestra facultad...’’ Pronto empezaron a circular por los pasillos octavillas anónimas contra Fidel Castro y reclamando mi expulsión de la universidad. Al poco tiempo se me informó oficialmente que mi contrato no sería renovado... En nombre de la libertad de expresión se me negó el derecho de expresión.
Yo dirigía en aquel momento, en París, el mensual Le Monde diplomatique, perteneciente al mismo grupo editorial del conocido diario Le Monde. Y, por razones históricas, yo pertenecía a la Sociedad de Redactores de ese diario, aunque ya no escribía en sus columnas. Esta sociedad era entonces muy importante en el organigrama de la empresa por su condición de accionista principal, porque en su seno se elegía al director del diario y porque velaba por el respeto de la deontología profesional.
En virtud de esta responsabilidad precisamente, unos días después de la difusión de mi biografía de Fidel Castro en librerías, y después de que varios medios importantes (entre ellos el diario Libération) empezaron a atacarme, el presidente de la Sociedad de Redactores me llamó para transmitirme la ‘‘extrema emoción’’ que, según él, reinaba en el seno de la Sociedad de Redactores por la publicación del libro. ‘‘¿Lo has leído?’’, le pregunté. ‘‘No, pero no importa –me contestó–; es una cuestión de ética, de deontología. Un periodista del grupo Le Monde no puede entrevistar a un dictador.’’ Le cité de memoria una lista de una docena de auténticos autócratas de África y de otros continentes a los que el diario había concedido complaciente la palabra durante décadas.
“No es lo mismo –me dijo–, Precisamente te llamo por eso: los miembros de la Sociedad de Redactores quieren que vengas y nos des una explicación.” “¿Me queréis hacer un juicio? ¿Un ‘proceso de Moscú’? Una purga por desviacionismo ideológico? Pues vais a tener que asumir vuestra función de inquisidores y de policías políticos, y llevarme a la fuerza ante vuestro tribunal”. No se atrevieron.
No me puedo quejar; no fui encarcelado, ni torturado, ni fusilado como les ocurrió a tantos periodistas e intelectuales en el nazismo, el estalinismo o el franquismo. Pero sufrí represiones simbólicas. Igual que en El País o en La Voz, me desaparecieron de las columnas del diario Le Monde. O sólo me citaban para lincharme.
Mi caso no es único. Conozco en Francia, en España, en otros países europeos, a muchos intelectuales y periodistas condenados al silencio, a la invisibilidad y a la marginalidad por no pensar como el coro feroz de los medios dominantes, por rechazar el dogmatismo anticastrista obligatorio. Durante decenios, el propio Noam Chomsky, en Estados Unidos, país de la caza de brujas, fue condenado al ostracismo por los grandes medios, que le prohibieron el acceso a las columnas de los diarios más influyentes y a las antenas de las principales emisoras de radio y televisión.
Esto no ocurrió hace 50 años en una lejana dictadura polvorienta. Está pasando ahora, en nuestras democracias mediáticas. Yo lo sigo padeciendo en este momento. Por haber hecho simplemente mi trabajo de periodista, y haberle dado la palabra a Fidel Castro. ¿No se le da acaso, en un juicio, la palabra al acusado? ¿Por qué no se acepta la versión del dirigente cubano, a quien los grandes medios dominantes juzgan y acusan en permanencia?
¿Acaso la tolerancia no es la base misma de la democracia? Voltaire definía la tolerancia de la siguiente manera: No estoy en absoluto de acuerdo con lo que usted afirma, pero lucharía hasta la muerte para que tenga usted el derecho de expresarse. La dictadura mediática, en la era de la post-verdad, ignora este elemental principio.
vía:
http://www.jornada.unam.mx/2016/12/09/mundo/048n1mun
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Cuba: Fidel, el camarada Alejandro.... Luis Hernández Navarro
Fidel Castro es un mito, lo era antes de morir. Lo es en la doble acepción del concepto: como parte de una historia imaginaria en la que se deforman las verdaderas cualidades de una persona, y como elemento movilizador de la política en el que se sintetizan proyectos y anhelos colectivos.
Sobre Fidel Castro se han contado multitud de relatos fantásticos. Hay quienes aseguran que buscó, sin suerte alguna, jugar beisbol con los Yanquis de Nueva York y con los Senadores de Washington. Se dice también que, en 1946, a los 20 años de edad, fue extra en dos producciones de Hollywood: el musical Holiday in Mexico y la comedia Easy to Wed. En 2005, la CIA informó que sufría mal de Parkinson.
Estos inventos (y muchos otros por el estilo) son inofensivos al lado de la andanada de calumnias que sus enemigos le fabricaron para tratar de desprestigiarlo. Forbes lo acusó sin dar una sola prueba de tener 900 millones de dólares en una cuenta, cuando es más o menos evidente la sencillez con que vivía, que personalidades cercanas han descrito como casi espartana. Vivió sin lujos. Otros le imputaron ser un monarca, un torturador y lindezas por el estilo.
Hay quienes, escandalizados, le achacaron promover el culto a la personalidad. Sin embargo, en Cuba no hay calles, estatuas o plazas que lleven por nombre el de Fidel Castro. Más aún, él rechazó en vida que su fotografía se colgara en las oficinas de los edificios públicos. Algo inusual en el mundo de la política institucional.
Quienes lo trataron son testigos de su capacidad de escuchar y preguntar. Ignacio Ramonet lo describe como un hombre casi tímido, bien educado y muy caballeroso, que presta interés a cada interlocutor y habla con sencillez, sin afectación. Con modales y gestos de una cortesía de antaño, siempre atento a los demás.
El asunto es otro. Sus detractores nunca lo absolvieron de tener la osadía de levantarse en armas contra el tirano Fulgencio Batista, organizar un ejército con un puñado de hombres, ganar la guerra, derrocar la dictadura, enfrentarse al imperio, frenar el despojo, hacer realidad la soberanía nacional, emprender la construcción del socialismo, redistribuir la riqueza, involucrarse activamente en la lucha anticolonial en África, resistir junto a su pueblo el bloqueo económico, sobrevivir al derrumbe de la Unión Soviética, retirarse ordenadamente del poder y ver cómo su semilla libertaria germinaba en América Latina.
Nunca lo exoneraron del delito de nadar contra la corriente y demostrar que se puede ir contra la lógica del capital y de las grandes metrópolis imperiales; de hacer evidente que se puede vivir con valores como la solidaridad, la cooperación y la ayuda mutua, haciendo a un lado la lógica del darwinismo social capitalista y del mercado como escuela de virtud; de poner como prioridad de gobierno la salud y la educación del pueblo.
Pero, sobre todo, no le perdonaron su más grave pecado: salir victorioso en un buen número de sus grandes apuestas. Ciertamente no fueron todas, pero sí la mayoría. Los señores del poder y del dinero pueden darse el lujo de exculpar a quienes los desafiaron y perdieron la vida en el intento, pero no de indultar a quienes los derrotaron. Fidel Castro fue uno de ellos.
La afrenta del comandante les resultó imperdonable. Vaya, ni siquiera pudieron asesinarlo, como intentaron hacerlo en más de 600 ocasiones. Falleció entre los suyos de muerte natural. Hasta sus últimos días fue visitado por quienes lo quisieron y admiraron. Incluso se dio el lujo de escribir un último artículo sobre sus 90 años de vida pocas semanas antes de morir.
Fidel Castro fue (es) también un mito, entendido no como ficción, sino en el sentido que le dan a este concepto Georges Sorel y José Carlos Mariátegui. Su figura es una imagen-fuerza que evoca sentimientos, un imán que convoca a la acción colectiva, un momento de condensación de la historia viva de América Latina, de representación de la voluntad continental de cambio hacia otro mundo más justo.
Prácticamente durante casi toda la segunda parte del siglo XX y lo que va del XXI, el comandante Castro y la revolución cubana suscitaron en otros países olas ininterrumpidas de lucha a favor de la independencia nacional, la democracia profunda y el socialismo. Fidel reconoció y estimuló la vitalidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y su capacidad para hacer su propia historia.
Dotado de un excepcional sentido de la historia, Fidel supo ser, a lo largo de más de seis décadas, un hombre de su tiempo. Analista profundo de las situaciones concretas, se colocó, una y otra vez, en la cresta de los cambios de época.
El seudónimo de Fidel Castro en su exilio mexicano fue Alejandro, su segundo nombre real. Con ese alias preparó el desembarco de su expedición armada a Cuba, hace ya 60 años. En ese nombre de guerra se sintetizan su extraordinaria capacidad como conspirador y la firmeza inquebrantable de sus principios. Y, a pesar de ser un jefe de Estado, el comandante siempre fue a lo largo de su vida el Alejandro de los principios éticos y convicción revolucionaria de su aventura mexicana.
El comandante fue un líder que inspiró a una diversidad generaciones en los más distintos países. No puede decirse lo mismo de muchos personajes de la política contemporánea. A juzgar por las expresiones universales de duelo que se han hecho patentes estos días, del cariño que una parte de la juventud planetaria le profesa, el mito de Fidel sobrevivirá a su muerte, no como un logo reproducido en camisetas, sino como ejemplo a emular. Como un reconocimiento a la congruencia de Fidel Alejandro.
Twitter: @lhan55
vía:http://www.jornada.unam.mx/2016/11/29/opinion/019a2pol
martes, 29 de noviembre de 2016
Cuba: El Fidel que conocí ......Ignacio Ramonet
Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos –Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amílcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka– que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron en los años 50 a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.
En aquella época, en más de la mitad del planeta, en Vietnam, Argelia, Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización. Casi toda África y buena porción de Asia se encontraban todavía dominadas, avasalladas, por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de América Latina, independientes en teoría desde hacia siglo y medio, seguían explotadas por privilegiadas minorías, sometidas a la discriminación social y étnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.
Fidel soportó la embestida de nada menos que 10 presidentes estadunidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales líderes que marcaron el planeta después de la Segunda Guerra Mundial (Nehru, Nasser, Tito, Jrushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, François Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etcétera). Y conoció a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayasamin, Cartier-Bresson, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).
Bajo su dirección, su pequeño país (100 mil kilómetros cuadrados, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala global echando hasta un pulso con Estados Unidos, cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución Cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano.
En octubre de 1962 la tercera guerra mundial estuvo a punto de estallar, a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos, que protestaba contra la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba, cuya función era, sobre todo, impedir otro desembarco militar, como el de playa Girón (bahía de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadunidenses para derrocar a la Revolución Cubana.
Desde hace más de 50 años Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas) impone a Cuba un devastador embargo comercial –reforzado en los años 90 por las leyes Helms-Burton y Torricelli–, el cual obstaculiza su desarrollo económico normal, con consecuencias trágicas para sus habitantes. Washington sigue conduciendo además una guerra ideológica y mediática permanente contra La Habana, a través de las potentes Radio Martí y Tv Martí, instaladas en Florida para inundar a Cuba de propaganda, como en los peores tiempos de la guerra fría.
Por otra parte, varias organizaciones terroristas –Alpha 66 y Omega 7–, hostiles al régimen cubano, tienen su sede en Florida, donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadunidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los países que más víctimas ha tenido (unos 3 mil 500 muertos) y que más ha sufrido de terrorismo en los últimos 60 años.
Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición. Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto a la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los líderes vivos de la revolución.
Cuba, pequeño país apegado a su soberanía, obtuvo bajo la dirección de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipacion de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general… En cuestión de educación, salud, investigación médica y deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones más eficientes.
Su diplomacia sigue siendo una de las más activas del mundo. La Habana, en los años 1960 y 1970, apoyó el combate de las guerrillas en muchos países de América Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campañas militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiopía y Angola. Su intervención en este último país se tradujo por la derrota de las divisiones de élite de la República de África del Sur, lo cual aceleró de manera indiscutible la caída del régimen racista del apartheid.
La Revolución Cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el teórico y el líder, sigue siendo hoy, gracias a sus éxitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aquí o allá, en América Latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y, a veces, mueren para intentar establecer regímenes inspirados por el modelo cubano.
La caída del muro de Berlín, en 1989; la desaparición de la Unión Soviética, en 1991, y el fracaso histórico del socialismo de Estado no modificadron el sueño de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, más justa, más sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ningún tipo, y con una cultura global total.
Hasta la víspera de su fallecimiento, a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y el medio ambiente, y contra la globalización neoliberal; seguía en la trinchera, en primera línea, conduciendo la batalla por las ideas en las que creía y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.
En el panteón mundial, consagrado a aquellos que con más empeño lucharon por la justica social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro –guste o no a sus detractores– tiene un lugar reservado.
Lo conocí en 1975 y conversé con él en múltiples ocasiones, pero durante mucho tiempo en circunstancias siempre muy profesionales y precisas, en ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o evento. Cuando decidimos hacer el libro Fidel Castro. Biografía a dos voces (o Cien horas con Fidel), me invitó a acompañarlo durante días en diversos recorridos. Tanto en Cuba (Santiago, Holguín, La Habana) como en el extranjero (Ecuador). En coche, en avión, caminando, almorzando o cenando, conversamos largo. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del día, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstruía luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres años, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios días, una vez por trimestre.
Descubrí así un Fidel íntimo. Casi tímido. Muy educado. Escuchando con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás y, en particular, a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra más alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortesía de antaño. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.
Su jornada de trabajo solía terminar a las seis o siete de la mañana, cuando despuntaba el día. Más de una vez interrumpió nuestra conversación a las dos o las tres de la madrugada, porque aún debía participar en unas reuniones importantes… Dormía sólo cuatro horas, más, de vez en cuando, una o dos en cualquier momento del día.
Pero era también un gran madrugador e incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones, se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito. Sus asistentes –todos jóvenes y brillantes de unos 30 años– estaban, al final del día, exhaustos. Se dormían de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.
Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estadísticas, resúmenes de emisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas... No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, en acción, a la cabeza de un pequeño Estado Mayor –el que constituían sus asistentes y ayudantes– librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.
Una vez definido un proyecto, ningún obstáculo lo detenía. Su realización iba de sí. La intendencia seguirá, decía Napoleón. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesión. Levantaba voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se veían las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.
Su capacidad retórica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos públicos, bien conocidos, sino de una simple conversación de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras, una avalancha, que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.
La gustaba la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisión insólita, apabullante, tan rica que hasta parecía a veces impedirle pensar de manera sintética. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo tenía que ver con todo. Digresiones constantes. Paréntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alejándose así del tema central, a tal punto que el interlocutor temía, un instante, que hubiera perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.
En ningún momento a lo largo de más de 100 horas de conversaciones Fidel puso un límite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, de calibre considerable, no le temía al debate. Al contrario. Lo requería, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien fuera. Con mucho respeto hacia el otro, con mucho cuidado. Y era un discutidor y polemista temible, con argumentos a espuertas, a quien sólo repugnaban la mala fe y el odio.
vía:
http://www.jornada.unam.mx/2016/11/27/opinion/016a1pol
sábado, 16 de abril de 2016
Cuba: Cubanos varados en Panamá exigen libertad de tránsito por Centroamérica....Más de tres mil isleños, impedidos de seguir su camino hacia EU......Periódico La Jornada
Paso Canoas, Panamá.
Miles de cubanos, algunos varados en Panamá desde hace meses,
exigieron este jueves libertad de tránsito por Centroamérica para
continuar su ruta migratoria hacia Estados Unidos.Los isleños permanecen en albergues improvisados en bodegas y edificios viejos a la espera de una solución para continuar su camino ante la negativa de Costa Rica de permitirles el paso, dado que Nicaragua también les niega ingreso a su territorio.
Más de 3 mil cubanos están instalados en la zona fronteriza de Panamá con Costa Rica, angustiados por la incertidumbre en torno a la ruta que les permitiría llegar a Estados Unidos, la tierra de sus sueños.
Cerca de un centenar de isleños recorrieron el trayecto de casi dos kilómetros bajo un calor sofocante entre el refugio de San Isidro, en Panamá, y el lado costarricense de la frontera para exigir el derecho de continuar su ruta.
Queremos seguir, coreaban los caribeños, irritados por la falta de agua y electricidad en sus refugios, mientras unos 20 policías costarricenses les impedían continuar su avance.
La pequeña manifestación ocurrió un día después de que más de
mil cubanos y algunos africanos intentaron entrar por la fuerza a Costa
Rica, lo que llevó a las autoridades de este país a reforzar la
vigilancia.
Costa Rica tuvo en su territorio a cerca de 8 mil cubanos, luego de que Nicaragua decidió cerrarles el paso. Lograron salir por un acuerdo de puente aéreo entre México, El Salvador o Guatemala, pero el gobierno costarricense indicó que esos tres países no están dispuestos a reactivar el mecanismo.
Periódico La Jornada
http://www.jornada.unam.mx/2016/04/15/mundo/023n2mun
Costa Rica tuvo en su territorio a cerca de 8 mil cubanos, luego de que Nicaragua decidió cerrarles el paso. Lograron salir por un acuerdo de puente aéreo entre México, El Salvador o Guatemala, pero el gobierno costarricense indicó que esos tres países no están dispuestos a reactivar el mecanismo.
Periódico La Jornada
http://www.jornada.unam.mx/2016/04/15/mundo/023n2mun
domingo, 27 de marzo de 2016
Cuba: "Hasta Siempre, Comandante !!" José Antonio Rodríguez García
vìa:
http://www.cartoonmovement.com/cartoon/28523
Cuba: "New Relationships" José Antonio Rodríguez García
vìa:
http://www.cartoonmovement.com/cartoon/28522
martes, 22 de marzo de 2016
Cuba-La Traiciòn-El Fin del Sueño-El regreso del capitalismo: El imperio yanqui siempre gana y cuando no, por las buenas o por las malas, “arrebata”......Cuba no solo regresa desesperada al capitalismo sino también al catolicismo ....Pedro Echeverría V.
Pedro Echeverría V.
Rebelión
1. Los yanquis calcularon mal en 1959 y dejaron que triunfara la Revolución Cubana y los “barbudos” bajo la dirección de Fidel, El Che, Camilo, Raúl. Cuándo se dieron cuenta de la huida del presidente Batista, comenzaron a escuchar las declaraciones y a medir las medidas expropiatorias, pusieron el “grito al cielo”: ¡Qué hicimos, dejamos que los comunistas se apropien de Cuba y ahora no nos queda de otra que derrocarlos inmediatamente! Pero el mundo estaba muy atento. El ejemplo de la guerrilla en Sierra Maestra hasta obligar a escapar al gobierno de la isla se había convertido en modelo revolucionario universal en todo el mundo, en América Latina en particular.
2. Inmediatamente todos los medios de información en el mundo comenzaron a calumniar a Fidel y al Che, nos dijeron que eran comunistas, asesinos, trogloditas que se comían a todos los niños. La TV no funcionaba aún en México; pero la radio, los periódicos, los noticiarios de cine, eran muy grandes, llenos de películas y fotografías, para que la gente creyera. Yo mismo, saturado de tanta propaganda anticomunista, en mi segundo viaje a la ciudad de México en 1959, para conseguir un trabajo de profesor de primaria, tuve que observar la represión contra los ferrocarrileros vallejistas y hablar con mis amigos estudiantes del Poli para comprender la justeza de la revolución cubana.
3. ¡Cuánto sufrieron los cubanos revolucionarios y simpatizantes por las agresiones de los mismos “cubanos gusanos” que se arrastraban tras el gobierno de Eisenhower, luego de Kennedy y Johnson; cuantos tuvieron que morir frente a paredón de fusilamiento por traidores y asesinos vendidos al hampa de los EEUU; cuántas decenas de miles de cubanos enemigos de la revolución tuvieron que irse a Miami ayudando a la publicidad anticomunista; cuantos murieron al invadir Playa Girón. Hasta que llegó la hora del bloqueo económico y político total de los yanquis a Cuba y de los más de 25 países de América obligados a romper relaciones y si no lo hacían eran castigados.
4. Hoy no me hace nada feliz, al contrario, me derrumba muchas esperanzas con la visita de Obama y la apertura de relaciones EEUU/Cuba porque conozco muy bien los 55 años de la vida cubana y sus enormes sacrificios. Sé que la mayoría de cubanos con baja conciencia están felices porque al fin el capitalismo penetrará nuevamente; pero también sé que entre uno o dos años se volverá a la situación anterior. Por ello hace un año (en abril) escribí un artículo porque ya preveía y comenzaba a sufrir. En él adelantaba opiniones políticas que anunciaban lo que sucedería, advirtiendo que no es una traición de los dirigentes sino una desgraciada situación imperial.
Cuba no solo regresa desesperada al capitalismo sino también al catolicismo
5. “Si el Papa sigue hablando como lo hace, tarde o temprano voy a empezar a rezar de nuevo y volveré a la Iglesia católica, y no estoy bromeando, afirmó este domingo el presidente de Cuba, Raúl Castro, después de reunirse durante 55 minutos con Francisco en la sede pontificia. Prometí ir a todas sus misas, y estaré encantado de hacerlo, dijo el gobernante, después de revelar a periodistas que lee todos los discursos y comentarios del Papa, quien ha sorprendido al mundo con sus observaciones sobre las condiciones de vida de los católicos. Respecto de las relaciones con Washington, Castro señaló que tal vez el 28 de mayo Estados Unidos nos saque definitivamente de la lista de países terroristas”.
6. Además de releer e informarme, he viajado como “mochilero” por muchos países. Por ello sigo pensando en que para lograr la liberación de los pueblos de la opresión capitalista durará por lo menos otros 100 años. La realidad es que hace 55, al triunfar la Revolución Cubana sobre la dictadura de Batista y el imperialismo yanqui en 1959, pensé que las transformaciones revolucionarias estaban “a la vuelta de la esquina” con alrededor de las 10 guerrillas izquierdistas que se desarrollaban en América Latina. Además sumaban su apoyo la URSS, la China de Mao, los 12 países del bloque oriental de Europa. Si la revolución había triunfado en Cuba, pronto Venezuela, Colombia, Guatemala, se liberarían.
7. Poco a poco fui entendiendo que la revolución no era un asunto de “entusiasmo”, de “voluntad”, de “buenos deseos”, sino de comprensión de la realidad. Era muy joven para entender la inmensa fortaleza del imperio de los EEUU; los juegos de poder que tenía con la URSS; el asunto de los misiles desplazados en Cuba; el respeto a las “zonas de influencia” mundial. La propaganda maniquea era grande: “En EEUU, México, Francia impera la democracia y la libertad; en Rusia, China y Cuba hay socialismo”. Nos bastó siempre conocer la política mexicana para entender lo que era el capitalismo opresor con un pueblo miserable y conocer los bombardeos, invasiones y asesinatos de los EEUU.
8. ¿Qué pasó en Cuba, en la URSS, China, el bloque europeo del Este que no pudieron construir el socialismo y se vieron obligados a regresar al capitalismo salvaje? En que nunca pudieron destruir las bases esenciales del capitalismo: el trabajo asalariado, la plusvalía, la acumulación del capital, las diferencias económicas y políticas, sobre derrotar el individualismo con el colectivismo. El imperialismo yanqui y sus aliados (Inglaterra, Francia, Italia, Japón, Israel) fueron muy fuertes con sus armas, sus mercados, su tecnología, sus medios de información, en la ONU, para bloquear el “socialismo voluntarioso” y hasta de propaganda. Los pueblos realmente se cansaron.
9. Hoy Rusia y China parecen adoptar otra estrategia, junto a la India y Brasil, de dar la lucha frente al imperio de EEUU por el lado económico y la conquista de mercados. Y no es que ellos hayan escogido libremente ese camino. La URSS sufrió durante 30 años de stalinismo (1923-53) un terrible deterioro que lo alejó completamente de la posibilidad de un socialismo hasta que en 1989 renegó de él; y China, después de la muerte de Mao en 1976, tomó otro rumbo hacia un proceso de industrialización capitalista. ¿Qué decir del bloque de una docena de países que después de la Segunda Guerra quedaron en la zona de influencia de la URSS? Duele mucho reconocer esa realidad, pero así la entiendo.
10. Cuba, “el único país libre de América Latina”, hizo hasta lo imposible para mantener ese prestigio muy bien ganado por el triunfo de la Revolución armada, la expropiación de las grandes propiedades, la repartición de tierras y por acabar con el analfabetismo en un año. Pero los yanquis, al imponer un bloqueo comercial y de relaciones por más de 50 años, terminó venciendo. Demostró mil veces el imperio capitalista –a partir de los ochenta con Reagan, la Thatcher y el Papa (Juan Pablo II)- que los llamados países “socialistas” no eran tales y que se les podría derribar como una estatua de pies de barro. De todas maneras sigo teniendo algunas esperanzas de cambios en beneficio de los pueblo. ¡Esperemos!
11. No recuerdo bien si desde el ascenso de Raúl Castro comencé a ver con gran nitidez pasos hacia la regresión al capitalismo salvaje. ¿Será que Fidel se retiró porque ya no podía impedir ese rumbo? ¿Será que ese heroico pueblo cubano que ha resistido 50 años sin capitalismo esté ahora presionando mucho? Fuera de reflexionar más sobre estos rápidos cambios me preocupa, y hasta me avergüenza esa desesperación de Raúl para que lo quiten de la lista de terrorista (que nunca ha sido) por los yanquis. ¿Quiere decir que con ello se enterrará para siempre el principio marxista de “internacionalismo proletario” o de solidaridad con las luchas de los pueblos por su liberación? ¿Qué es eso rezar y volverse católico? ¡Por favor, no me jodan más.
Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com
Cuba: la queja del pueblo y su Partido dirigente...Por Noel Manzanares Blanco
Por Noel Manzanares Blanco
Constituye referente, las lamentaciones/propuestas de qué hacer. Es insuficiente, la respuesta de directivos y la exigencia de nuestra Vanguardia ideo-política
Desde ya, inquiero como presupuesto para expresar mi ángulo de mira en este orden de pensamiento: “¿Será muy difícil que en la instancia correspondiente determinado Cuadro del Partico Comunista en nuestro país convoque a directivos responsables de inquietudes, críticas y sugerencias expuestas por varios cubanos/as y exigirles de inmediato una respuesta convincente sobre el porqué no ha actuado en correspondencia —so pena de condenar en el acto al descompromiso revolucionario?
Así, al tiempo que doy continuidad a la serie de trabajos que he venido compartiendo con mis lectores/as a propósito del venidero VII Congreso del Partido dirigente de la sociedad cubana, me hago eco de denuncias aparecidas en “Cartas a la dirección” del Periódico Granma, en “Acuse de recibo” del Periódico Juventud Rebelde y en Catauro del Periódico Adelante.
En Cartas… del pasado 11 de Marzo, se puede leer Las necesarias coletillas firmadas por Edrey Matos Santos en cuyo primer párrafo se alude a la “extraordinaria importancia” de la sección del Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), y seguidamente alerta:
“Pero resulta inexplicable e inconcebible que entidades estatales y gubernamentales desestimen denuncias, quejas e informaciones de la población que obligan a los directivos del periódico a elaborar no pocas coletillas, siempre criticando o puntualizando respuestas superficiales a los que olvidan por completo sus obligaciones como entidades socialistas de la Revolución” —las negritas son mías.
Otro tanto se encuentra en Acuse…, Diario de la Juventud Cubana. Allí su titular, José Alejandro Rodríguez, rubricó este 15 de Marzo Incapacidad para diferenciar a partir del caso de Marité Bello Corredor, investigadora científica del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, a quien un dinero le apremiaba porque estaba de licencia sin sueldo y cuidando a su madre; colocó en la ventana de su casa una camiseta del equipo de fútbol de Argentina, con el cartel: “Se vende”; y dos inspectoras de la Dirección Integral de Supervisión (DIS) del Cerro, La Habana, le expusieron que aun para esa única venta requería licencia, con la consiguiente multa de 1 500 pesos en moneda nacional, en contraste con la Constitución de la República de Cuba —las negritas son mías.
Por su parte, en Catauro, Órgano del Comité Provincial del PCC en mi Camagüey, leí el 12 de Marzo último: “Como atentado al medio ambiente puede catalogarse la indiscriminada tala de árboles realizada por los trabajadores de Comunales, según misiva que nos remite Michel García Gonzáles, vecino del Reparto Torre Blanca […]. Al parecer, ejecutaron sentencia sumaria al talar los ubicados en la parte trasera del hospital pediátrico provincial Eduardo Agramonte Piña, los cuales tardaron más de veinticinco años en dar sombra, frescura y belleza al entonto. […]” —las negritas son mías.
Pregunto, con el ánimo de que reflexionemos: ¿Por qué razón Granma tiene que presentarse “siempre criticando o puntualizando respuestas superficiales a los que olvidan por completo sus obligaciones”? ¿Por qué razón Juventud Rebelde tuvo que denunciar la referida multa por “falta de capacidad y sensibilidad”, en contraste con la Constitución de la República de Cuba? ¿Por qué razón aconteció que trabajadores de Comunales “ejecutaron sentencia sumaria” contra árboles que “tardaron más de veinticinco años en dar sombra, frescura y belleza al entonto”?
Con tales elementos de juicio, estoy absolutamente convencido de la pertinencia de NO dilatar ni un minuto más las lamentaciones/propuestas de quehacer del pueblo ante problemas añejos y actuales; al paso que por lo menos encuentro insuficiente la respuesta de algunos/as directivos y descreo que sea una constante la exigencia de nuestra Vanguardia ideo-política en tal sentido.
Escapa de mí la menor duda de que de cara al VII Congreso de nuestro Partido Comunista cuya sesión principal será el próximo 16 de Abril, Aniversario 55 de la Declaración del Carácter Socialista de la Revolución y fecha seleccionada para homenajear su fundación, resulta imperdonable que la queja de cualquier cubano/a, por insignificante que parezca, vaya a parar a saco roto.
vìa:http://kaosenlared.net/cuba-la-queja-del-pueblo-y-su-partido-dirigente/
domingo, 10 de enero de 2016
Ecuador-Cuba: La utopía ecuatoriana ....Jorge Durand....Su propuesta de apertura total al mundo no se quedó en retórica. El gobierno de Rafael Correa abrió la puerta a todo aquel que quisiera llegar. Fue el único país del planeta que suprimió el requisito de visa para cualquier visitante. Quería ser congruente con las exigencias que demandaba para sus connacionales que se veían discriminados en el extranjero....../ Pero la mayoría de viajeros cubanos utilizaban Ecuador de escala técnica para llegar a Estados Unidos. Las mafias de Miami se encargaban de facilitar el tránsito a Colombia, Centroamérica y México. Luego cruzaban la frontera, pisaban la tierra prometida e ingresaban con asilo político a lavar platos y limpiar baños, como cualquier inmigrante, con la diferencia de que son legales, tienen papeles y amplias redes de apoyo social y familiar.
Jorge Durand
El Ecuador está en el centro del mundo, en el paralelo cero que divide en dos al planeta entre el hemisferio norte y el hemisferio sur. Allí las aguas toman un curso diferente al sur, van contrarreloj, y al norte en sentido contrario. Sin duda, es un país con una geografía especial, montañas y volcanes nevados en pleno trópico, con un río majestuoso y navegable como el Guayas, el único de esas dimensiones que llega al Pacífico desde la Patagonia chilena hasta Alaska; con Galápagos, islas oceánicas pletóricas de vida animal y de procesos evolutivos únicos en el planeta, islotes perdidos, que por fortuna no fueron adjudicados a los imperios colonialistas que se repartieron el mundo.
Pero también quiso ser especial en política exterior. Su constitución señala que los ecuatorianos son ciudadanos del mundo y proclaman la ciudadanía universal, por tanto, abiertos al mundo exterior a todo aquel que quiera llegar a sus calurosas costas tropicales, montañas nevadas y selvas exuberantes.
A Ecuador la globalización neoliberal lo llevó a la quiebra financiera a finales de 1990; perdió su autonomía monetaria y tuvo que asumir y someter sus designios nacionales a la robustez del dólar, que le aseguraba detener, de una vez por todas, la imparable inflación. Su gente tuvo que buscar mejores lugares y hogares donde vivir. Muchos se fueron a España –la mayoría–, pero también a Estados Unidos, Italia, Reino Unido.
En ese contexto llega la oleada reformista de izquierda a América Latina, y Ecuador se convierte en el paladín de la defensa de los derechos de los migrantes, de sus ciudadanos en el exterior. No sólo eso. Asume liderazgo mundial en ese sentido y participa, por derecho propio, en el Foro Global de Migración y Desarrollo y otras tantas instancias internacionales.
Su propuesta de apertura total al mundo no se quedó en retórica. El gobierno de Rafael Correa abrió la puerta a todo aquel que quisiera llegar. Fue el único país del planeta que suprimió el requisito de visa para cualquier visitante. Quería ser congruente con las exigencias que demandaba para sus connacionales que se veían discriminados en el extranjero.
Fueron grandes impulsores de la unidad sudamericana, de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y de la libre circulación. De ser un país cerrado, obsesionado por sus problemas fronterizos con Perú, se abrió al mundo a través de sus emigrantes y diseñó una política exterior optimista, agresiva, aperturista.
En las conferencias internacionales, los delegados ecuatorianos repartían pasaportes universales, para ciudadanos del mundo, para propiciar el libre tránsito y la apertura de fronteras.
Lamentablemente, los primeros en tomar conciencia de este cambio fueron las mafias de traficantes de personas de Asia y África, que empezaron a aprovechar la coyuntura de llegar, sin problemas de visa, al continente americano. Los traficantes chinos entraban con sus cargamentos humanos para luego trasladarlos fácilmente a Perú, donde hay una gran comunidad china o para llevarlos a Estados Unidos vía México. Los traficantes y especialistas en la trata de blancas vieron en Ecuador una puerta abierta para expandir sus negocios y tropelías.
La primavera duró poco. La apertura irrestricta, en un sistema global de estados-nación con territorios y fronteras es imposible; incluso, cuando se sabe y se demuestra que el ingreso es sólo temporal y para el tránsito hacia otros destinos. La apertura puede hacerse en los ámbitos regionales, como Schengen en Europa, pero incluso allí hay problemas y contradicciones. Ecuador tuvo que poner visa a ciertos países donde trabajaban las mafias.
Pero quizás el caso más sonado haya sido la decisión de exigir visa a los cubanos. A lo largo de una década éstos pudieron viajar a Ecuador sin restricciones. Muchos hacían comercio hormiga, viajaban con la ropa puesta y regresaban con fardos de prendas para vender en la isla, negocio, al parecer, muy lucrativo para los comerciantes, los funcionarios que daban el permiso de salida y los aduaneros que permitían la entrada. Cada quien su tajada.
Pero la mayoría de viajeros cubanos utilizaban Ecuador de escala técnica para llegar a Estados Unidos. Las mafias de Miami se encargaban de facilitar el tránsito a Colombia, Centroamérica y México. Luego cruzaban la frontera, pisaban la tierra prometida e ingresaban con asilo político a lavar platos y limpiar baños, como cualquier inmigrante, con la diferencia de que son legales, tienen papeles y amplias redes de apoyo social y familiar.
El problema, como siempre en asuntos migratorios, se da cuando el proceso se masifica. Una docena de casos no preocupan a nadie, pero varios miles de migrantes sin recursos se convierten en un problema. Más aún cuando las expectativas generadas provocan una avalancha.
Todo esto, obviamente tiene que ver con la política estadunidense de asilo irrestricto a los cubanos que ingresen por tierra, con los pies secos, como establece la Ley de Ajuste Cubano, política que se supone tiene que cambiar y negociarse ahora que se han restablecido las relaciones bilaterales entre esos países.
La puerta de entrada ha sido cerrada por Ecuador, pero han quedado varios miles de cubanos varados en el camino, con el problema adicional de que Nicaragua –otra nación con un gobierno cercano a Cuba– cerró la puerta a los migrantes en tránsito que han quedado estancados en la frontera con Costa Rica y otros tantos en Panamá.
Curiosamente, en este contexto de crisis internacional se dice que si los cubanos llegan a México no tendrán problema porque los dejarán transitar libremente a Estados Unidos; uno se pregunta por qué no pueden hacerlo los migrantes centroamericanos que también quieren llegar a Estados Unidos…
vìa: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/10/opinion/016a2pol
El Ecuador está en el centro del mundo, en el paralelo cero que divide en dos al planeta entre el hemisferio norte y el hemisferio sur. Allí las aguas toman un curso diferente al sur, van contrarreloj, y al norte en sentido contrario. Sin duda, es un país con una geografía especial, montañas y volcanes nevados en pleno trópico, con un río majestuoso y navegable como el Guayas, el único de esas dimensiones que llega al Pacífico desde la Patagonia chilena hasta Alaska; con Galápagos, islas oceánicas pletóricas de vida animal y de procesos evolutivos únicos en el planeta, islotes perdidos, que por fortuna no fueron adjudicados a los imperios colonialistas que se repartieron el mundo.
Pero también quiso ser especial en política exterior. Su constitución señala que los ecuatorianos son ciudadanos del mundo y proclaman la ciudadanía universal, por tanto, abiertos al mundo exterior a todo aquel que quiera llegar a sus calurosas costas tropicales, montañas nevadas y selvas exuberantes.
A Ecuador la globalización neoliberal lo llevó a la quiebra financiera a finales de 1990; perdió su autonomía monetaria y tuvo que asumir y someter sus designios nacionales a la robustez del dólar, que le aseguraba detener, de una vez por todas, la imparable inflación. Su gente tuvo que buscar mejores lugares y hogares donde vivir. Muchos se fueron a España –la mayoría–, pero también a Estados Unidos, Italia, Reino Unido.
En ese contexto llega la oleada reformista de izquierda a América Latina, y Ecuador se convierte en el paladín de la defensa de los derechos de los migrantes, de sus ciudadanos en el exterior. No sólo eso. Asume liderazgo mundial en ese sentido y participa, por derecho propio, en el Foro Global de Migración y Desarrollo y otras tantas instancias internacionales.
Su propuesta de apertura total al mundo no se quedó en retórica. El gobierno de Rafael Correa abrió la puerta a todo aquel que quisiera llegar. Fue el único país del planeta que suprimió el requisito de visa para cualquier visitante. Quería ser congruente con las exigencias que demandaba para sus connacionales que se veían discriminados en el extranjero.
Fueron grandes impulsores de la unidad sudamericana, de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y de la libre circulación. De ser un país cerrado, obsesionado por sus problemas fronterizos con Perú, se abrió al mundo a través de sus emigrantes y diseñó una política exterior optimista, agresiva, aperturista.
En las conferencias internacionales, los delegados ecuatorianos repartían pasaportes universales, para ciudadanos del mundo, para propiciar el libre tránsito y la apertura de fronteras.
Lamentablemente, los primeros en tomar conciencia de este cambio fueron las mafias de traficantes de personas de Asia y África, que empezaron a aprovechar la coyuntura de llegar, sin problemas de visa, al continente americano. Los traficantes chinos entraban con sus cargamentos humanos para luego trasladarlos fácilmente a Perú, donde hay una gran comunidad china o para llevarlos a Estados Unidos vía México. Los traficantes y especialistas en la trata de blancas vieron en Ecuador una puerta abierta para expandir sus negocios y tropelías.
La primavera duró poco. La apertura irrestricta, en un sistema global de estados-nación con territorios y fronteras es imposible; incluso, cuando se sabe y se demuestra que el ingreso es sólo temporal y para el tránsito hacia otros destinos. La apertura puede hacerse en los ámbitos regionales, como Schengen en Europa, pero incluso allí hay problemas y contradicciones. Ecuador tuvo que poner visa a ciertos países donde trabajaban las mafias.
Pero quizás el caso más sonado haya sido la decisión de exigir visa a los cubanos. A lo largo de una década éstos pudieron viajar a Ecuador sin restricciones. Muchos hacían comercio hormiga, viajaban con la ropa puesta y regresaban con fardos de prendas para vender en la isla, negocio, al parecer, muy lucrativo para los comerciantes, los funcionarios que daban el permiso de salida y los aduaneros que permitían la entrada. Cada quien su tajada.
Pero la mayoría de viajeros cubanos utilizaban Ecuador de escala técnica para llegar a Estados Unidos. Las mafias de Miami se encargaban de facilitar el tránsito a Colombia, Centroamérica y México. Luego cruzaban la frontera, pisaban la tierra prometida e ingresaban con asilo político a lavar platos y limpiar baños, como cualquier inmigrante, con la diferencia de que son legales, tienen papeles y amplias redes de apoyo social y familiar.
El problema, como siempre en asuntos migratorios, se da cuando el proceso se masifica. Una docena de casos no preocupan a nadie, pero varios miles de migrantes sin recursos se convierten en un problema. Más aún cuando las expectativas generadas provocan una avalancha.
Todo esto, obviamente tiene que ver con la política estadunidense de asilo irrestricto a los cubanos que ingresen por tierra, con los pies secos, como establece la Ley de Ajuste Cubano, política que se supone tiene que cambiar y negociarse ahora que se han restablecido las relaciones bilaterales entre esos países.
La puerta de entrada ha sido cerrada por Ecuador, pero han quedado varios miles de cubanos varados en el camino, con el problema adicional de que Nicaragua –otra nación con un gobierno cercano a Cuba– cerró la puerta a los migrantes en tránsito que han quedado estancados en la frontera con Costa Rica y otros tantos en Panamá.
Curiosamente, en este contexto de crisis internacional se dice que si los cubanos llegan a México no tendrán problema porque los dejarán transitar libremente a Estados Unidos; uno se pregunta por qué no pueden hacerlo los migrantes centroamericanos que también quieren llegar a Estados Unidos…
vìa: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/10/opinion/016a2pol
sábado, 9 de enero de 2016
Cuba-Inmigrantes: El abogado experto en temas de Estados Unidos y Cuba, José Pertierra, en entrevista para teleSUR, afirmó que la Ley de Ajuste Cubano es el mecanismo a través del cual los cubanos llegan a los Estados Unidos y reciben residencia permanente. "Si un cubano entra con visa y permanece en Estados Unidos por un año y un día, califica para la residencia permanente simplemente porque es cubano", precisó.
El abogado experto en temas de Estados Unidos y Cuba, José Pertierra, en entrevista para teleSUR, afirmó que la Ley de Ajuste Cubano es el mecanismo a través del cual los cubanos llegan a los Estados Unidos y reciben residencia permanente. "Si un cubano entra con visa y permanece en Estados Unidos por un año y un día, califica para la residencia permanente simplemente porque es cubano", precisó. http://multimedia.telesurtv.net/v/per...
lunes, 7 de diciembre de 2015
Mundo-Noticias: Movimientos preocupantes...El derribo del avión militar ruso por parte de Turquía, que es miembro de la OTAN, pone en cuestión que todos estén dispuestos a luchar contra el ISIS. Centroamérica afronta una crisis migratoria provocada por el éxodo de cubanos hacia EE.UU. Los Emiratos Árabes Unidos crean ejércitos de exparamilitares y soldados de países latinoamericanos para que participen en el conflicto de Yemen.
El derribo del avión militar ruso por parte de Turquía, que es miembro de la OTAN, pone en cuestión que todos estén dispuestos a luchar contra el ISIS. Centroamérica afronta una crisis migratoria provocada por el éxodo de cubanos hacia EE.UU. Los Emiratos Árabes Unidos crean ejércitos de exparamilitares y soldados de países latinoamericanos para que participen en el conflicto de Yemen.
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domingo, 8 de noviembre de 2015
Cuba: El gobierno del PRI, con su centrismo, manipuló a Cuba y a la socialdemocracia mexicana..... Sabíamos que Cuba no era un país socialista, que sólo era el discurso de Rusia, China....Pedro Echeverría V.......Cuba, con sus 11.5 millones de habitantes, es una gran nación. Aunque no logró construir ningún socialismo porque ningún país tampoco lo consiguió, es una república mucho más pobre, pero más igualitaria.
El gobierno del PRI, con su centrismo, manipuló a Cuba y a la socialdemocracia mexicana
Pedro Echeverría V.
1. No olvido que el especialista en partidos políticos en el mundo, Maurice Duverguer, pregunto hace unos 50 años estando en México: ¿Cómo el PRI se ha mantenido tantas décadas en el poder, con mucha estabilidad, sin grandes problemas políticos? Luego Vargas Llosa calificó al PRI como una “dictadura perfecta”. Mi respuesta fue siempre: el PRI ha sabido jugar con la izquierda, un día aplaudiendo a Cuba y a los campesinos y al otro día, con la derecha, vitoreando a los EEUU y a la clase empresarial. No puede olvidarse que el PRI fue el partido centrista-derechista y sólo a partir de 1982, con el neoliberalismo, se pasó definitivamente a la derecha pro imperial.
2. Este juego manipulador lo aprendió el PRI de la revolución burguesa mexicana que supo subordinar mediante concesiones a campesinos y terratenientes, a empresarios y obreros y terminó organizándolos y reglamentándolos. ¿Puede olvidarse que en 1962 sólo México no rompió relaciones con Cuba mientras más de 20 países de América acataron las órdenes de EEUU? Por ello la “izquierda” siempre estuvo muy agradecida del gobierno mexicano y Cuba mil veces más. También por ello Cuba nunca condenó al gobierno mexicano por asesinatos de guerrilleros o como la brutal represión y asesinatos de 1968.
3. Cuba fue durante 55 años muy respetuoso y agradecido con el gobierno burgués mexicano y sus relaciones con México fueron siempre cordiales. A pesar del “internacionalismo proletario” que siempre defendieron los marxistas, de apoyos solitarios a las luchas de otros pueblos, Cuba guardo mucha fidelidad a la política mexicana. ¿Podría ser de otra manera si México jugaba como una especie de colchón ante las permanentes amenazas de los EEUU a Cuba y además era como un puente turístico? ¿Quién puede olvidar que los presidentes López Mateos y Echeverría se decían del “izquierda dentro de la constitución” y “nacionalista”?
4. Los presidentes Echeverría Álvarez (1975) y López Portillo (1980) visitaron Cuba; pero Fidel Castro fue solo a Tulum en 1979 y a Cozumel por prohibición del presidente Reagan de que estuviera en Cancún. A pesar de las protestas de cardenistas Fidel vino a la toma de posesión de Salinas en 1988; a pesar del levantamiento zapatista, a la de Zedillo en 1994 y a la de FOX en 2000.Pero el acabose fue en 2004 cuando Fox –por órdenes del presidente Bush, le dijo a Fidel en Cancún: “comes y te vas”. A muchos izquierdistas nunca nos agradaron esas muestras de solidaridad de Cuba con gobiernos burgueses mexicanos, pero siempre lo entendimos.
5. Sabíamos que Cuba no era un país socialista, que sólo era el discurso de Rusia, China, y que sólo ponía toda su voluntad y buscaba oportunidades para serlo. ¿Puede construirse el socialismo en un solo país o en unos cuantos países si el imperialismo yanqui controla económica y militarmente casi totalmente al mundo? De aquí surgió la discusión de Stalin (en un solo país) y Trotsky (sólo en varios países) en 1927 que impidió la construcción de estrategias que buscaran el desarrollo del internacionalismo y de la revolución mundial; también llevó al desplome de lo que se autodenominó “socialismo”. ¿Qué fue lo que se registró en esos países sino ensayos fracasados?
6. México y Cuba son países vecinos y, si bien no tienen mucho de qué conversar, pueden alinear relaciones en pequeñas inversiones y en turismo; pequeñas porque México está casi en banca rota. Las curiosidades históricas, musicales, en la lengua y la religión –sobre todo con Yucatán- son recuerdos importantes, pero nada más. Como alguien diría: ”no sólo del pan vive el hambre” , también puede vivir de recuerdos. Pienso que Cuba ha cumplido mucho con México, incluso creo que se sometió; espero que este país –el patio trasero del imperio- ahora le devuelva con solidaridad los apoyos políticos de Cuba.
7. Cuba, con sus 11.5 millones de habitantes, es una gran nación. Aunque no logró construir ningún socialismo porque ningún país tampoco lo consiguió, es una república mucho más pobre, pero más igualitaria. Su pueblo está alfabetizado al 100 por ciento y sus niveles educativos y en salud son incomparablemente superiores al mexicano. Aunque no se construyó el socialismo se logró un pueblo mucho más solidario. ¿Y las elecciones para gobernantes? Nada tienen que ver con la llamada democracia occidental o la mexicana que se maneja con dinero y los políticos permanecen más de 40 años pasándose de un cargo a otro y enriqueciéndose con dinero. (5/XI/15)
http://pedroecheverriav.wordpress.com
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martes, 27 de octubre de 2015
Cuba-Mèxico-Centroamèrica: Aumenta 400% la migración de cubanos hacia Tapachula...Padecen abusos y rapiña; taxistas les cobran hasta 50 dólares por un viaje de $40: Para llegar pasan por Colombia, Panamá y Centroamérica....Elio Henríquez
San Cristóbal de Las Casas, Chis.
Alrededor de 200 migrantes cubanos llegan cada día a Tapachula desde hace dos semanas, lo que representa un desafío para el gobierno y la Iglesia católica, informó el sacerdote César Augusto Cañaveral Pérez, coordinador de pastoral de movilidad humana de la diócesis de esa ciudad fronteriza con Guatemala.
Explicó que hasta hace 10 días arribaban entre 50 y 60 caribeños cada día día y ahora el Instituto Nacional de Migración (INM) les entrega en dos o tres días el oficio de salida, un salvoconducto que les da 20 días hábiles para abandonar el país, cuando antes lo hacían después de un mes.
Muchas veces los agentes ya ni los ingresan a la estación migratoria Siglo XXI cuando se entregan, sino que les piden que vayan a otro lado y regresen por el salvoconducto, pues la estación está sobrepoblada, dijo.
Aseguró que los cubanos “son víctimas de abusos sexuales y explotación económica, ya que algunos taxistas les cobran hasta 50 dólares por llevarlos de la estación migratoria al centro de Tapachula, cuando el costo máximo es de 40 pesos.
Muchos ven al cubano como cajero automático; piensan que trae dinero y donde quiera lo explotan, pero vienen limitados. Cuando salen de la estación migratoria son hijos de nadie, pues abusan de ellos los taxistas, los conductores de combis y los tratantes de personas, porque llegan cubanas de entre 18 y 35 años, y hasta los hoteleros.
Comentó que en el albergue se han quedado hasta 60 personas. Hemos atendido a unos 500 cubanos sin dinero; otros buscan hoteles o casas de huéspedes, dijo.
Aseguró que los isleños “no necesitan abogados ni coyotes porque pueden transitar libremente por el país con el salvoconducto del INM, aunque después de 20 días hábiles serán deportados si continúan en territorio nacional”.
Travesía de un mes
Cañaveral Pérez dijo que, según le han contado los cubanos, tardan alrededor de un mes en llegar de su país a Tapachula porque salen de La Habana en avión hacia Ecuador y de allí a Colombia y Panamá por tierra y mar, y luego cruzan Centroamérica en autobús hasta la frontera con México.
Dicen que el país al que más le temen es Colombia porque por todo les piden dinero o los deportan. Gastan entre 60 mil y 70 mil pesos mexicanos en esa travesía, pues sólo la lancha para ocho personas de Colombia a Panamá les cuesta 500 dólares, afirmó.
vìa:
http://www.jornada.unam.mx/2015/10/26/estados/029n1est
lunes, 6 de julio de 2015
Cuba: Caminando al borde del abismo..Cuba, ¿un satélite de la Unión?...Por Ramón García Guerra
Entender que la vida de la sociedad se sitúa en otro momento de la espiral del desarrollo, y que tal cosa “desordena” a la misma, evita la visión catastrófica de dicho proceso. Precisamente el cambio de política con los Estados Unidos se está dando en este contexto. En tal sentido, las ideas hegemónicas en Cuba son propias de una política de confrontación y estas deben ser actualizadas. José Emilio Pacheco
Dios bendiga esta empresa
hecha a su nombre. Crónicas de Indias
Consideremos un tema de actualidad. Tema que llama la atención de todos en el mundo. Específicamente hablo de la política que adoptan los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos, y que busca crear otro tipo de relación entre ambos países. Pretenden, de inicio, abrir las embajadas. Después se “normalizarán” las relaciones.
Pero, ¿qué “norma”?
Mientras se habla de adoptar los Pactos de la ONU en la materia, la práctica del derecho internacional nos remite al conflicto. Entonces el análisis irá de la geopolítica de los Estados a la dialéctica del sistema-mundo. Excesivo el objeto de análisis. Prefiero, en cambio, considerar un tema más modesto. Exploremos los imaginarios. Consideremos las moralidades. Estas son las claves del futuro que se hallan en el día-a-día.
Empecemos por las ideas que son hegemónicas.
En tal sentido ha dicho Carlos Alberto Montaner que “Cuba necesita que la exploten y Estados Unidos se niega a explotarla”1. Después de tres imperios, según lo dicho, ¿significa que Cuba ha renunciado a otro tipo de relación? Precisamente será este tipo de mentalidad la que llaman plattista en Cuba2. Parten de verdades muy simples. Prácticamente el mundo está integrado por centros y periferias. Potencias y satélites. “Los Estados Unidos era la cabeza del ´mundo libre`; –indica Montaner– pero esa cabeza necesita un garrote para vigilar el perímetro de la defensa”. Desde ahí se entiende el lugar de Cuba.
Detrás está la historia de un imperio que viene a justificar la eficacia de tales ideas en las Américas. (Dentro y fuera de EE.UU.) ¿Significa esto que todos estemos en todo de acuerdo con lo dicho por Montaner? No. Porque en este discurso las asimetrías de poder son silenciadas.
Durante la etapa pos-Castro, según cree Montaner, Cuba hallará a un hermano mayor en los Estados Unidos. Nada mejor. Porque el lugar de los pueblos, –decía un poeta nuestroamericano con fina ironía– estará en las fauces del lobo. Confieso estar en desacuerdo con esta ideología. También es esta la actitud de todos los socialistas.
¿Antiamericanos? No, no lo creo. Antimperialistas.
Ciertamente la política de hostilidad de los Estados Unidos en contra de la Revolución cubana en cinco décadas fue la coartada que vino a justificar los actos de corrupción entre los burócratas. Pero acá no hablo de tal o cuál funcionario a cargo de las tareas del Estado. No. Estamos ante un dilema de tipo estructural que sigue de fondo a tales actitudes. Veamos de cerca el asunto. Enfrentar al “villano” fue la política Concientizó a las masas y facilitó la resistencia. Pero, al final, nada dejó en beneficio de la nación.
Apenas un Estado policial en cambio.
Desde luego, la anexión en Cuba tiene sus acólitos. Pero son menos3. Hablamos de una corriente que es minoritaria. Podría ser mayor. Sobre todo si se entiende que la anexión, dada la situación en Cuba, podría hasta triplicar el ingreso medio y llegar a reducir al 200% los precios minoristas. (Incluida una oferta de bienes y servicios de mayor calidad4.) Pero, malas noticias: ninguna de las tres variantes que podría adoptar la anexión en el caso cubano hoy serían factibles. (Estas son: anexión directa, Estado libre asociado o tratado comercial.) Cualquiera de estas opciones serían rechazadas por el Congreso de los Estados Unidos5.
Consideremos estas alternativas.
Anexión directa.
Imaginemos que Cuba es integrada en los Estados Unidos. Consideremos tal caso en los términos del pragmatismo que caracteriza a la cultura política estadunidense. Seríamos el Estado 34 por su PIB, el 8 por su población y el 28 (de 39) por su IDH6.
Entonces, ¿sería Cuba una carga pesada para los EE.UU.?
Digo: No, pero…
Desdichadamente el PIB percápita en Cuba es apenas el 36% del ingreso medio en Idaho: la economía más pequeña de los Estados Unidos. Superar este retraso, que podría tardar años, implica que el Gobierno de ese país destine a Cuba 195 mil millones anuales. (Equivalente al PIB de las seis economías más pobres de Norteamérica.) Pensando en la férrea oposición que mostró el Congreso ante las iniciativas del señor presidente Barack Obama, –léase: las leyes migratoria y de salud pública– pongo en duda que obtenga él una línea de financiación que ni siquiera hace bien a las corporaciones.
Volverían a montar carpas los indignados.
Disponer de un PIB percápita tan bajo, hace de Cuba un mercado poco atractivo para las empresas de los Estados Unidos7, además.
Quedan dos temas por tratar: 1) La falta de financiación para una reconversión del aparato productivo, y 2) El déficit de infraestructura que afecta a la economía.
Desde la lógica del capital, sería mejor que Cuba resolviese estos asuntos antes de integrar la Unión. (Serían estas externalidades para el capital.) Siguiendo esa lógica, cree la clase dirigente en Cuba que esto es una contribución en los planes de desarrollo en el país. Confían los gringos, en cambio, que las reglas del comercio son el vinagre que hará pasar al “huevo” por el pico de la botella. Todo es cuestión de tiempo.
Status colonial.
Conferir tal condición a Cuba, en principio, implica de inicio una transferencia de fondos de 163 mil millones anuales. Entregados a la Isla, como fondos perdidos, y en contra de programas de defensa que afectan la Seguridad Nacional8.
Creemos que nada de eso podría ser resuelto, por ejemplo, con el tipo de “ayuda al desarrollo” que recibe hoy Puerto Rico9. Después de 117 años los boricuas no cubren los mínimos que exige el Imperio, ni menos han sido asimilados por la cultura del american way of life. Ciertamente, hacer de Cuba una colonia no es viable. ¿Acaso lo fue en 1898 cuando la situación no pudo ser peor? Este es un punto en contra del plattismo en Cuba hoy mismo. Los plattistas son estigmatizados por la Historia. Entonces no es CAFE el que está en su contra. Desdichadamente en Cuba el “imperio” no tiene pueblo.
Consideremos el déficit fiscal de Puerto Rico hoy mismo10.
Constituye un tema que divide a la gente en la Isla. Felizmente ha tocado fondo la cuestión. Entienden todos en la Isla que el dilema que enfrentan se debe a la condición colonial que se ha impuesto por más de un siglo. (Desfasándose en el tiempo con respecto al mundo poscolonial.) Entiéndase mejor: el status colonial de Puerto Rico es un fósil político. Internamente la anexión es un grupo minoritario que cede terreno. Mientras tanto, otra minoría: los independentistas, logran hoy un mayor espacio en esa sociedad. Dividiéndose la mayoría entre los que abogan por una reforma y los que tratan de mantener tal condición. Pensamos que la actual crisis en el país se encargará de hacer el resto en esta historia.
Significa que otra puerta se ha cerrado: esto es, aplicar el statu de “Estado libre asociado” en el caso cubano. Entonces resta, como solución, la adopción de un “tratado de libre comercio”: como el de Méjico, Estados Unidos y Canadá.
Tratado comercial.
Entendemos que estos tratados se basan en economías a escalas que abren espacio a grandes proyectos. Consideremos cómo los socios del TLCAN, por ejemplo, manejan las obras de infraestructura. Estas no son tareas que se realizan sólo con firmas de estos países. La práctica es licitar los proyectos. Significa esto que crecen los contribuyentes en la medida que son realizados los mismos. El gran negocio es fiscal. Considero, en tal sentido, que el lugar que hallaría la economía cubana en el TLCAN sería de carácter accesorio. Participando en dicho mercado como un proveedor de servicios en la economía del conocimiento.
Desdichadamente no ofrece el TLCAN una solución al dilema de seguridad alimentaria que enfrentan los cubanos en la actualidad11. Tampoco tiene asegurado un futuro el turismo. Creemos, en tal sentido, que la política de “normalización” debe ser acompañada por la integración de un bloque caribeño.
Participando de la visión geopolítica que asume Montaner, –hablo en teoría– hallaríamos otras alternativas. La relación de Cuba con los Estados Unidos que sugieren los miembros de la Rosa Blanca12, en tal sentido, sería el tipo de relación que éstos mantienen con Israel o Reino Unido. ¿Acaso sería posible una vuelta al tipo de relación que se dio entre 1902 y 193313? Parecen ignorar la geopolítica que está detrás y que justifica la relación de tales países con los Estados Unidos. ¿Olvidan que el tipo de liderazgo de Cuba en el Continente está basado en un antimperialismo que contradice la misión que asignan al Estado cubano? Debería de cambiar la correlación de fuerzas en las Américas.
Aun así, ese traje le quedaría mejor a otro país.
Evidentemente tienen un tema de geopolítica que no acaban de resolver. Fuera de esto, tienen ideas bien claras. Estamos ante el típico nacionalismo burgués que marca el “territorio”. Luego, en esta historia resta una literatura que hace la derecha: “Esta es la última hora de los Castro”14.
Pero no solo es la derecha la que se distrae. También en la izquierda se hace “literatura”.
Entender que la vida de la sociedad se sitúa en otro momento de la espiral del desarrollo, y que tal cosa “desordena” a la misma, evita la visión catastrófica de dicho proceso. Precisamente el cambio de política con los Estados Unidos se está dando en este contexto. En tal sentido, las ideas hegemónicas en Cuba son propias de una política de confrontación y estas deben ser actualizadas. Discutiremos los temas que entran en una relación de toma y daca con el vecino en otro artículo. Desde la defensa al consumidor hasta la tradición comunitaria en los EE.UU.
Santa Fe, Playa, La Habana: 27 de junio de 2015
E-mail: ramon0260@gmail.com
1 Carlos Alberto Montaner: Vísperas del final: Fidel Castro y la Revolución Cubana; Globus, 1994 –versión digital–. Montaner halla en el castrismo la causa de todos los males que sufre la nación cubana. Convertida en una obsesión. Personalmente no dudo que mucho se debe a la personalidad de un líder que se niega a “negociar” con el imperio. Pero lo que no se entiende es que Fidel Castro ha sido consecuente con la idea que tiene de la política y que, asimismo, la vida de una sociedad no puede ser reducida a las actitudes que adopten sus líderes.
2 Plattismo no siempre es anexionismo. Siempre el anexionismo es plattista. Plattismo es una visión geopolítica del mundo que asume al imperialismo como un “orden natural”.
3 Tampoco se muestran en público. Constituyen un río subterráneo. EE.UU. es visto en Cuba: mitad con odio y mitad con admiración entre las masas. Actitud propia de una cultura oprimida, según Paulo Freire. Estimo que es menor el sentimiento antiamericano hoy en Cuba que en Europa.
4 También esto afectaría la estratificación social de la sociedad. Viejas y nuevas desigualdades sociales serían convertidas en simples diferencias culturales. Integradas al final en el elitista “pluralismo” político de los liberales.
5 Excluimos aquí la posibilidad de un Estado fallido que afecte la seguridad de los EE.UU.
6 Índice de Desarrollo Humano (IDH). Indicador que aplica el PNUD al medir esa dimensión del “desarrollo” y que integra tres aspectos: larga vida saludable, educación y nivel de vida digno.
7 Sucede que el modo de gestionar los planes de desarrollo en base al mercado se basa en la solvencia de los mismos y no en las demandas de los pueblos. La cuestión es hacer competitivo al país y este es el objetivo que se han propuesto la clase dirigente en Cuba: reinsertar la economía cubana en el mercado capitalista mundial de modo eficiente. Significa que hemos de producir una mayor plusvalía.
8 Los fondos que destinan los Estados Unidos a la “ayuda al desarrollo” no supera los 284 mil millones anuales. Sabemos, además, cómo se manejan esos fondos en países de la periferia del sistema-mundo. Difícilmente se acepte en el Congreso de los EE.UU. se destine el 60% de la “ayuda” a un país, yendo en contra de los “sagrados deberes” que debe de cumplir el imperio en todo el planeta. Cuestión de geopolítica. Imagino que los gringos no estén de acuerdo en financiar una política de rescate del patio trasero del imperio que sea ruinosa.
9 Puerto Rico tiene una población de 3,7 millones de habitantes. Lograr que el status colonial sea consentido por la mayoría de los boricuas, –cada vez más divididos en la Isla– resulta una factura muy costosa para el Imperio. (Subsidian allí al 46% de las familias.) Increíblemente, este es un país en donde por tres generaciones la gente ha vivido con bonos del Estado.
10 Déficits fiscal que se eleva 73 mil millones de dólares. Resultado de la política de cooptación que han adoptado los Estados Unidos para mantener el status colonial de la isla caribeña.
11 Conocemos el drama del maíz que sufre Méjico hoy mismo. Ironías del destino. ¡Cuba no cuenta ni siquiera con un azúcar que perder! Curiosamente, entre las empresas que integran el lobby pro levantamiento del embargo en el Congreso de los Estados Unidos se hallan connotados defensores de la agricultura de transgénicos. Existe hoy en Cuba una predisposición a la adopción de los OGM. Pensamos que no es difícil imaginar qué destino nos depara esta aventura. Sobre todo en relación con los suelos.
12 Rafael Díaz-Balart: “Una obra de amor en un estado de derecho”, http: //www.miselaneadecuba.net (23/03/ 15).
13 También cree la clase dirigente en Cuba que dicha relación debe ser “especial”.
14 Pienso ahora en las fallidas predicciones hechas por Montaner. Éste, una y otra vez, yerra. Aunque, sea dicha la verdad, todos sus aciertos se dan al revés. Ciertamente es un hombre culto e inteligente. ¿Dónde falla? Piensan unos que se trata de la óptica que adopta, mientras otros creen que estamos ante un caso clínico. Quizá un fidelismo al revés. Creemos, en cambio, que la historia de Cuba ha sido poblada por una pléyade de liberales ilustres, –como lo son: Ramiro Guerra, Fernando Ortiz y Jorge Mañach, por ejemplo– mientras que el autor de Vísperas del final… insiste en la retórica del neoliberalismo de los años 90s sin percatarse que son otros los tiempos que corren en las Américas.
http://kaosenlared.net/caminando-al-borde-del-abismo-iii-cuba-un-satelite-de-la-union/
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