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viernes, 24 de agosto de 2018

Chile-Argentina-Las Corporaciones: El Tratado de Libre Comercio Argentina-Chile, el camino a un retorno encubierto del ALCA... Luciana Ghiotto, Patricio López



Alai
 
 
 

El Tratado de Libre Comercio Argentina-Chile, el camino a un retorno encubierto del ALCA

Actualmente se encuentra en tratamiento parlamentario en los Congresos de Chile y de Argentina el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países. Este TLC fue firmado en enero de 2018, con el objetivo de extender el Acuerdo de Complementariedad Económica (ACE) N°35 vigente desde 1996.
Este Tratado se enmarca en el acercamiento de los bloques de la Alianza del Pacífico y del Mercosur. Este hecho es fundamental para entender la importancia política que reviste este Tratado. En la reciente Cumbre de la Alianza del Pacífico realizada en Puerto Vallarta, México, en julio, se anunció un plan de acción para avanzar en la convergencia entre ambos bloques, la cual viene en negociación desde hace al menos un año. En ese sentido, el presidente chileno Sebastián Piñera manifestó que se han propuesto generar una "gran zona de libre comercio en América Latina" [1]. Este tratado bilateral avanza entonces en ese objetivo, ya que para realizar la convergencia se necesita que los países miembros firmen entre ellos TLC bilaterales, de acuerdo a las disposiciones de la Alianza del Pacífico.  


 
El nuevo ALCA regional: nuevos tratados, viejos temas 


El TLC Chile-Argentina ha sido presentado como un nuevo “marco regulatorio” en la relación bilateral, inocuo y sin peligros, que simplemente “profundiza y extiende el marco jurídico bilateral del espacio económico” ya regulado por el ACE N°35. Efectivamente, se trata de un TLC que no modifica la sustancia del comercio entre Chile y Argentina. Entonces nace una primera pregunta: ¿cuál es el sentido de este Tratado de Libre Comercio si no modifica las condiciones del comercio entre ambos? Ya lo sabemos: los TLC tratan sobre mucho más que aranceles y tarifas. Estamos en realidad hablando de tratados que avanzan en la desregulación y liberalización de amplias actividades económicas que en las últimas décadas han estado en mano de los Estados, especialmente los servicios públicos: provisión de servicios básicos, educación, salud, sistema de pensiones, correo, telecomunicaciones, transporte en general, etc. Esas actividades han pasado gradualmente a manos privadas sobre la base de que sólo “Estados modernos”, pequeños, ágiles y eficientes, atraerán las inversiones extranjeras hacia nuestros territorios.
Entonces, al igual que el ALCA hace más de 10 años, los nuevos TLC son la herramienta legal de las fuerzas privadas que empujan por una apertura económica indiscriminada en nuestros países. Esto se realiza a través de los llamados “temas regulatorios” o “temas asociados al comercio”, algunos de los cuales fueron incorporados en los años noventa como Servicios, Contratación Pública, Telecomunicaciones, Inversiones, Propiedad Intelectual y Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (y hoy se suma Comercio Electrónico). Varios de estos temas fueron incorporados en las agendas de negociación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, a partir de la presión de las empresas transnacionales más poderosas de los EEUU (como la industria de Hollywood, las grandes farmacéuticas y las empresas de servicios). En ese mismo periodo estos temas fueron agregados a los Tratados de Libre Comercio negociados por EEUU como el NAFTA, y posteriormente a la propuesta del ALCA. Hoy aparecen nuevamente en Tratados como el TPP-11.
Este Tratado también posee nuevos temas que refieren a los procesos regulatorios internos de los países a partir del mecanismo de Coherencia Regulatoria y las “buenas prácticas regulatorias”, que se han insertado dentro de los capítulos de Facilitación del Comercio y Obstáculos Técnicos al Comercio. La Coherencia Regulatoria implica la tendencia a la compatibilización y homogeneización de las legislaciones internas de los países así como de sus procesos regulatorios internos [2]. A través del término “Transparencia” se delimita un nuevo mecanismo para la regulación estatal que implica el diálogo con los “sectores interesados” (stakeholders) frente a nuevas regulaciones que vayan a ser adoptadas dentro del orden legal. Ese proceso de diálogo está enmarcado en la noción de “buenas prácticas regulatorias” que implica que los Estados faciliten al máximo la circulación de las empresas, liberando a los inversores extranjeros del “peso” (burden) de la burocracia y de los procesos administrativos. Este mecanismo es hoy impulsado por foros internacionales como la OCDE y el G20, y fue incorporado en el TPP-11 y en el frenado Tratado Transatlántico (TTIP). Estos mecanismos vienen directamente a intervenir en los mecanismos democráticos de toma de decisiones de los Estados [3].
La inclusión de todos estos temas ha sido fuertemente criticada por la sociedad civil durante los últimos 25 años, justamente porque implica privilegios de propiedad para las empresas transnacionales y los inversores extranjeros , cuyos derechos se convierten de hecho en el nuevo estándar para la legislación, mientras se socava la posibilidad de aplicación de los derechos humanos, disposiciones que pasan a ser soft law, o ley blanda frente a los derechos privados. Mediante este tipo de tratados, las empresas pueden demandar a los Estados en los tribunales de arbitraje internacional (como el CIADI), mientras que los Estados sólo pueden llevar a una empresa por violación de derechos humanos o medioambientales a los propios tribunales nacionales, que luego son acusados de parciales y poco objetivos. Diversos casos de demandas de empresas contra Estados han generado grandes debates internacionales, ya que muestran justamente lo desigual entre los derechos de ambos [4].


¿Temas “modernos” de los TLC o cáscaras vacías? 


Además de los temas de los años noventa, en este tratado también se incorporaron algunos temas más novedosos, lo cual hace que los TLC más recientes sean presentados como “marcos regulatorios modernos”. Se trata de capítulos de Género y Comercio, Medioambiente y Desarrollo con énfasis en el rol de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyME).
Pero estos capítulos son solamente cáscaras vacías, es decir que no son operativos, no plantean objetivos específicos ni cronogramas de trabajo , así como tampoco estipulan obligación alguna para que los Estados realicen políticas específicas que vayan de acuerdo a estos capítulos. Además, se aclara en estos capítulos que los Estados no pueden hacer uso del mecanismo de Solución de Controversias del propio Tratado (Capítulo 18) para plantear que los objetivos de estos capítulos no están siendo observados o cumplidos, o que el otro Estado está violando el acceso a las disposiciones de alguno de estos capítulos. Esto muestra que se trata de capítulos que intentan rellenar temas vacantes en los TLC, pero que no tienen una operatividad real.
Por ejemplo, el Capítulo de MiPyME sólo establece una cantidad de enunciados que hace al reconocimiento de las Partes de que las MiPyMES se incorporen al comercio bilateral. Para hacer un seguimiento, establece un Comité MiPyME, que es el único objetivo específico planteado por el Capítulo. Sin embargo, frente a cualquier desavenencia entre las Partes, se hace hincapié en que ambos harán los esfuerzos mediante el diálogo, cooperación y consultas para resolver la situación problemática.
Lo mismo sucede con los capítulos Laboral, de Medio Ambiente y de Género: la modalidad en que se redactan las cláusulas es a partir del “reconocimiento” que hacen las Partes de la importancia de la defensa de los derechos laborales y medioambientales, pero no plantean la posibilidad de que un Estado actúe sobre el otro frente a la violación de tales derechos. En ese sentido, todo queda en el plano de la buena voluntad.
En el caso específico del capítulo sobre Género y Comercio (capítulo 15), este TLC plantea que el objetivo es lograr la “participación más equitativa de hombres y mujeres en los negocios, la industria y el mundo del trabajo”. El eje está puesto sobre el “empoderamiento económico de las mujeres”, pero no dice nada de los impactos que la liberalización comercial tiene en todos los ámbitos de la vida de las mujeres [5].
Diferentes reportes e investigaciones [6] ya han mostrado que en lugar de romper las desigualdades estructurales de género, la liberalización comercial reciente ha reforzado esas desigualdades al dar un poder creciente a las empresas multinacionales que son dirigidas por hombres [7]. Estos Tratados son generalmente firmados sin analizar cómo afectarán de forma diferenciada a mujeres y hombres.
Además, el TLC se propone el aumento de las tasas de participación de las mujeres en la economía ya que eso contribuiría a un desarrollo económico sostenible (Art 15.1.3). Ese punto de partida es discutible, ya que existe evidencia que demuestra que el comercio no siempre redunda en mejores condiciones de vida. El comercio -en algunas ocasiones- provoca el aumento de la tasa de actividad, pero los puestos de trabajo que se generan son de baja calidad, bajos salarios y en condiciones precarias. Un caso testigo de esto es la proliferación de maquilas en México a partir de la firma del NAFTA, en donde se emplea en su mayoría a mujeres pobres, migrantes, con muy bajos salarios y jornadas de trabajo que superan las 12 horas, dejándolas en un fuerte estado de vulnerabilidad laboral y social.


Otro TLC sin debate ni estudios de impacto 


Por último, vemos que se sigue repitiendo el modus operandi de todos los TLC de la región: un nuevo proceso de ratificación a espaldas de la ciudadanía y sin estudios de impacto que acrediten la necesidad de este Tratado.
Dos hechos marcan el modo en que se está dando el tratamiento en ambos Congresos. Por un lado, el Senado argentino, donde recientemente ha entrado el TLC para su ratificación, sólo envió el tratado a una comisión, la de Relaciones Exteriores, en donde en representación de la “sociedad civil” sólo fueron invitados la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, la Cámara Argentina de Biocombustible, la Cámara de Exportadores y la Unión de Industriales de la Argentina (UIA). Quedaron afuera de este “debate” representantes de los sectores afectados por los capítulos regulatorios del Tratado, que como dijimos son su fuerte: representantes de organizaciones de la salud, de la educación, de mujeres; organizaciones sindicales; organizaciones de PyMEs, del campo; etc.
Por otra parte, en el Congreso chileno, la bancada de diputados de Revolución Democrática, parte del Frente Amplio, presentó un proyecto de Resolución que fue aprobado por amplia mayoría el día 2 de agosto [8], donde se “solicita al Ministerio de Relaciones Exteriores una evaluación de los tratados de libre comercio existentes y un mayor estándar de evaluación para los acuerdos de futuros tratados de este tipo y sus modificaciones”. Este pedido de los diputados, sin precedentes en Chile y podríamos aseverar en toda la región, se realiza en el país que ha firmado la mayor cantidad de tratados a nivel global, por lo cual señala la existencia de un malestar en ciertos sectores políticos y sociales sobre los efectos que estos TLC han tenido sobre el país desde su entrada en vigencia.
Estos hechos nos señalan dos elementos clave: 1) la falta de transparencia en la discusión de un TLC [9] que, como señalamos, tiene impactos directos sobre la capacidad de regulación de los Estados en una gran cantidad de materias; 2) el reclamo creciente acerca de la necesidad de que no se adopten estos TLC sin los estudios de impacto previos pertinentes que muestren los efectos sobre un amplio abanico de sectores sociales y económicos [10], así como sin consulta previa y de carácter vinculante a las comunidades afectadas.
 
 
 Notas:[1] http://www.t13.cl/noticia/politica/video-alianza-del-pacifico-pinera-anuncia-intenciones-converger-alianza-mercosur
[2]
Artículo “Las reglas para la facilitación de inversiones: un análisis desde los mecanismos de cooperación reguladora”, por Luciana Ghiotto y Adoración Guamán, de próxima publicación, CLACSO.
[3] Reporte “La negociación sobre reglas para la Facilitación de Inversiones” por Luciana Ghiotto, 2016, Transnational Institute; en: https://www.tni.org/es/publicacion/la-negociacion-sobre-reglas-para-la-facilitacion-multilateral-de-las-inversiones
[4] Por ejemplo, los casos de Chevron vs. Ecuador, Metalclad vs. México o Suez, Sociedad General de Aguas de Barcelona SA y Vivendi Universal SA vs. Argentina. Ver todos los casos en: www.isds-americalatina.org
[5] https://mundo.sputniknews.com/radio_voces_del_mundo/201712061074526207-tlacan-influencia-en-mujeres-hispan-tv-youtube-bloqueo/
[6] Ver reporte de McKinsey Global Institute: The power of parity, 2015, en: https://www.mckinsey.com/featured-insights/gender-equality/the-power-of-parity-advancing-womens-equality-in-the-united-kingdom
[7] https://www.policyalternatives.ca/publications/monitor/how-canada-can-tackle-gender-inequality-through-trade
[8] Cámara de Diputados, Chile, Proyecto de Resolución número 119, 2 de agosto de 2018.
[9] https://chilemejorsintlc.cl/senador-juan-ignacio-latorre-con-los-tlcs-hay-una-perdida-de-soberania-del-estado-respecto-a-las-empresas-transnacionales/
[10] Declaración conjunta de la Asamblea Argentina mejor sin TLC y la Plataforma Chile mejor sin TLC: “Tratado de Libre Comercio entre Chile y Argentina: ¡Basta de Tratados sin debate y a espaldas de los pueblos!”, junio de 2018; en: https://mejorsintlcorg.files.wordpress.com/2018/06/declaracion-tlc-chile-argentina-junio2018.pdf
 - Luciana Ghiotto es investigadora de CONICET-Argentina con sede en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Miembro de ATTAC Argentina y de la Asamblea “Argentina mejor sin TLC”. Colaboradora de Transnational Institute (TNI).  
- Patricio López es periodista chileno, ha participado en la Plataforma Chile Mejor sin TLC. Es director de Radio Universidad de Chile.
URL de este artículo: https://www.alainet.org/es/articulo/194817


vía:
  http://rebelion.org/noticia.php?id=245550

martes, 21 de agosto de 2018

México: Anuncian juicio popular comunitario contra las empresas mineras y el estado....Ciudadanía Express

Este importante trabajo se realizará durante los días 11 y 12 de octubre del presente año en la Casa de la Iglesia Oaxaqueña y contará con la presencia de jueces y juezas internacionales y peritos expertos en minería.
El juicio popular comunitario pretende articular las resistencias y llevar a juicio a las empresas mineras y al estado. El juicio popular recibirá las denuncias que presenten las comunidades y organizaciones afectadas por la minería en sus territorios y al final juezas y jueces internacionales y nacionales emitirán su veredicto.


Recordamos que estos proyectos mineros han ocasionado en las comunidades y pueblos división comunitaria, agresiones a defensoras y defensores, asesinatos, creación de grupos paramilitares que hostigan a las y los defensores, además de graves impactos ambientales y a la salud comunitaria. Aun así, se estima que en el país se encuentra concesionado el 30% del territorio, con la imposición de más de 870 proyectos.


En el caso de Oaxaca, la Secretaría de Economía ha entregado 322 concesiones sin consultar a pueblos y comunidades indígenas, de las cuales se derivan en 41 proyectos mineros (3 en etapa de explotación comercial: San José, El Águila y Alta Gracia). Estas concesiones y proyectos no cuentan con el consentimiento de los pueblos que han habitado los territorios ancestralmente.


Por otro lado, se encuentran una diversidad de experiencias comunitarias, de organización social y creación de alternativas frente a la minería. Los pueblos y comunidades están impulsando acciones de reapropiación y reivindicación de sus territorios, pese a estos trabajos que dignifican la vida comunitaria, el Estado y las empresas se encuentran criminalizando dichas acciones.
Debido a todas las consecuencias negativas, la criminalización, la contaminación y los impactos sociales que generan los proyectos mineros en las comunidades, se hace necesario juzgar la actuación del Estado Mexicano y las empresas mineras (nacionales y extranjeras), es momento de articularnos entre los pueblos. Exijamos el respeto a nuestros derechos establecidos en la Constitución y tratados internacionales.


¡SI A LA VIDA NO A LA MINERIA!
¡NI ORO, NI PLATA, LA MINERIA MATA!
¡DE LA SIERRA HASTA EL DESIERTO, NI EN TUNEL, NI A CIELO ABIERTO!
¡NO QUEREMOS ANILLO DE ORO VER, QUEREMOS TLAYUDA PARA COMER!
CONVOCAN

 
Comunidades y Organizaciones asistentes al Segundo Encuentro de Pueblos, Comunidades y Organizaciones “Aquí Decimos Sí a la Vida, No a la Minería”


Comité Organizador:

 
Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT); Asamblea Regional de los Valles Centrales contra la Minería; Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez A.C. (Centro Prodh); Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto A.C.; Centro de Estudios de la Región Cuicateca (CEREC); Colectivo Oaxaqueño en Defensa de los Territorios; Comisión de Seguimiento de la Asamblea Chontal; Comité de Defensa de los Pueblos Indígenas (CODEDI); Comité para la Defensa de Integridad Territorial y Cultural de Magdalena Teitipac; Consejo de Organizaciones Oaxaqueñas Autónomas (COOA); Coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán (CPUVO); Coordinadora Indígena Popular Autónoma (CINPA); ENLACE Comunicación y Capacitación A.C.; Grupo de Investigación-Acción Autónoma; Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ); Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO); Oxfam México A.C.; Servicios del Pueblo Mixe A.C. (SER); Servicios para una Educación Alternativa A.C. (EDUCA); Tequio Jurídico A.C., Unión Campesina Indígena de Oaxaca – Emiliano Zapata (UCIO-EZ); Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca S.C. (UNOSJO).

- Para más información consultar: http://endefensadelosterritorios.org/category/juicio-popular-vs-mineria/
Fuente: Ciudadanía Express


vía:
  http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/Mexico_Anuncian_juicio_popular_comunitario_contra_las_empresas_mineras_y_el_estado

sábado, 18 de agosto de 2018

Indignado: ¡Llamamos a los pueblos del mundo a alzarse contra el G20!

Desde los pueblos de todo el mundo tenemos que organizarnos para hacer escuchar nuestro rechazo a las políticas del G20 que traen pobreza, hambre, destrucción y explotación masiva. No necesitamos más fronteras cerradas, más muros levantados, más deuda que pesa sobre la espalda de presentes y futuras generaciones.





Convocatoria a Encuentro Nacional e Internacional Preparatorio
El 30 de noviembre y 1ero de diciembre 2018 se reunirán en Argentina los Jefes y Jefas de Estado del Grupo de los 20 (G20). Estos países representan el 85% del PBI global, dos tercios de la población mundial y 75% del comercio internacional. De estos números deducen la legitimidad de este foro y el derecho de imponer sus políticas a todos los pueblos del mundo. Ahora, sabemos que esas políticas son las principales causas de la crisis económica, social, política y ambiental global que vivimos, y los responsables son quienes las avalan. El reciente acuerdo con el FMI, para preservar los intereses de quienes se llaman acreedores, es una expresión genuina de las políticas del G20 para la Argentina y el mundo.


No es casual que la cumbre se haga en la Argentina. Vivimos un momento histórico en el cual el G20 e instituciones financieras como el FMI luchan por un reordenamiento mundial para superar la crisis del capitalismo. Hallan en el gobierno de Mauricio Macri a su representación genuina e imprescindible. Cuenta con sustento electoral y su agenda es la de las grandes empresas transnacionales y del capital financiero y especulativo. Ahora, la cumbre del G20 no es sólo asunto del pueblo argentino, ni de los 20 cuyos gobiernos conforman este grupo de poderosos defensores del capital. Los pueblos de todo el mundo están llamados a levantar sus cuerpos, voces y puños en contra de este foro donde se define el rumbo del mundo, el futuro de nuestro trabajo, de nuestros bienes comunes y de nuestra vida en esa tierra.
Cabe mencionar que la seguridad para la realización de la Cumbre del G20 se cumplirá militarizando el país, comprando armamento y equipamiento “antidisturbios” y de defensa aérea para disciplinar las protestas sociales en alza. Del presupuesto total del G20 de 3 mil millones de pesos más de un tercio estará destinado para “seguridad y defensa”. Pero aún más, durante los días de la cumbre el gobierno argentino entregará el control sobre la seguridad directamente a las fuerzas represivas de los países centrales, como EE.UU., Inglaterra, Alemania, Francia e Israel (que ni siquiera participa del G20).


Es por eso que desde los pueblos de todo el mundo tenemos que organizarnos para hacer escuchar nuestro rechazo a las políticas del G20 que traen pobreza, hambre, destrucción y explotación masiva. No necesitamos más fronteras cerradas, más muros levantados, más deuda que pesa sobre la espalda de presentes y futuras generaciones. Necesitamos buena educación y salud pública, trabajo de buena calidad en condiciones adecuadas, necesitamos que se respeten los derechos humanos y los derechos de la naturaleza. Necesitamos un mundo que funcione con otra lógica.


 
Para prepararnos ante la llegada de los Líderes del G20 a la Argentina y el avance de sus políticas en el planeta, convocamos desde la Asamblea NO al G20 y en conjunto con otras organizaciones a un Encuentro Nacional el viernes 31 de Agosto en la Facultad de Ciencias Sociales (Santiago del Estero 1029, CABA) Aula HU400 de 10 a 18 horas y a un Encuentro Internacional Preparatorio el sábado 1ero de Septiembre en el mismo lugar de 10 a 17 horas.
¡Construyamos puentes entre nuestros países y pueblos!
¡Vivamos la solidaridad internacional!
¡Unamos nuestra creatividad para ponerle fin a un sistema que excluye, explota, destruye, contamina y mata!
¡Alcemos nuestras voces y nuestros cuerpos contra los gobiernos del G-20
y a favor de la vida!
¡LXS ESPERAMOS EN BUENOS AIRES!


 
Más información: Facebook


vía:
  http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Campanas_y_Acciones/!Llamamos_a_los_pueblos_del_mundo_a_alzarse_contra_el_G20

Indignado: De la guerra comercial a la guerra militar ...Raúl Zibechi...En estos momentos el mundo sufre varias guerras, con armas y sin armas o, mejor, con diversos tipos de armamento, pero todas ellas peligrosas.....Todas las guerras persiguen lo mismo: destruir y aniquilar enemigos, sean éstos naciones, pueblos o sectores sociales. Sin embargo, quienes nos organizamos como pueblos, clases o sexos, los movimientos antisistémicos, no podemos ni debemos encarar la guerra con la misma lógica que los estados mayores de las fuerzas armadas.....La primera es que no debemos desestimar la actual guerra comercial o económica, ya que anticipa una guerra militar porque apunta al mismo objetivo: poner de rodillas al otro......Las guerras las ganan los pueblos que muestren mayor cohesión (que no unanimidad) y coraje para defenderse, y que se hayan dotado de una dirección política que interprete esa voluntad....Por tanto, en estos momentos la clave es la permanencia, persistir y sostenernos para sobrevivir como pueblos. Incluso la retirada sin combatir puede tener sentido si se trata de seguir existiendo. Esto vale para los pueblos y para las naciones, las clases y los grupos sociales. No tiene el menor sentido jugarse el futuro en un arrebato para "destruir" a quien nos ataca.




En la guerra la superioridad del armamento tiene poca importancia. Muchos conflictos bélicos fueron ganados por la parte que tenía armamento más pobre y menos sofisticado, como sucedió en la guerra de Vietnam. Incluso en las guerras entre estados, ha sido frecuente que los ejércitos mejor armados y más capacitados terminaran derrotados, como sucedió con la Alemania nazi.

En estos momentos el mundo sufre varias guerras, con armas y sin armas o, mejor, con diversos tipos de armamento, pero todas ellas peligrosas. La más reciente es la guerra comercial desatada por el gobierno de Donald Trump contra China, una guerra focalizada en las tarifas comerciales que tiene como objetivo poner de rodillas al país asiático.

Todas las guerras persiguen lo mismo: destruir y aniquilar enemigos, sean éstos naciones, pueblos o sectores sociales. Sin embargo, quienes nos organizamos como pueblos, clases o sexos, los movimientos antisistémicos, no podemos ni debemos encarar la guerra con la misma lógica que los estados mayores de las fuerzas armadas. Si disponemos nuestras fuerzas para aniquilar al enemigo, nos convertiremos en algo similar a lo que combatimos. Es la historia de la Unión Soviética bajo Stalin.

En la coyuntura actual, signada por la proliferación de guerras, parecen necesarias algunas consideraciones sobre lo que está sucediendo y las perspectivas que se van abriendo ante nosotros.

La primera es que no debemos desestimar la actual guerra comercial o económica, ya que anticipa una guerra militar porque apunta al mismo objetivo: poner de rodillas al otro. Si observamos el mundo en perspectiva, podemos afirmar que hemos ingresado en un periodo de destrucción masiva capitaneado por el capital financiero y su brazo armado, el Pentágono.

Vivimos un agravamiento del clima bélico que llevará, nada es inevitable por cierto, hacia una confrontación armada entre potencias nucleares. No debe descartarse, por tanto, la utilización de armas atómicas, con toda su gravedad para la vida en el planeta.

Sin embargo, el arma atómica no modifica la lógica de la guerra, como lo anticipó hace décadas uno de los más brillantes estrategas, Mao Tse Tung, con una tremenda frase: la bomba atómica es un tigre de papel, que es utilizada para intimidar a los pueblos.

Las guerras las ganan los pueblos que muestren mayor cohesión (que no unanimidad) y coraje para defenderse, y que se hayan dotado de una dirección política que interprete esa voluntad. El pueblo soviético derrotó a los nazis por su contumaz decisión de defender la patria, al igual que los vietnamitas frente a los yanquis y los argelinos ante los franceses. Cuba superó la agresión y el bloqueo por la energía y la voluntad de su pueblo.

Fueron decisiones tomadas abajo, en los espacios de la vida cotidiana, las que blindaron a esos pueblos para defenderse colectivamente.

La segunda cuestión deriva directamente de la anterior: el punto clave es la defensa, que es mucho más potente que la ofensiva. Es en la defensa cuando un pueblo asume su condición de tal, cuando le da forma y sentido a su ser colectivo. La defensa ante ataques exteriores tiene la capacidad de cohesionar, mientras la ofensiva debilita al enemigo si somos capaces de perdurar.

Por tanto, en estos momentos la clave es la permanencia, persistir y sostenernos para sobrevivir como pueblos. Incluso la retirada sin combatir puede tener sentido si se trata de seguir existiendo. Esto vale para los pueblos y para las naciones, las clases y los grupos sociales. No tiene el menor sentido jugarse el futuro en un arrebato para destruir a quien nos ataca.

Los pueblos están optando por la defensa no violenta de sus territorios. Es lo que observamos entre los mapuche, los nasa-misak, los zapatistas, los afros y los aymaras que resisten de forma masiva y maciza, organizados comunitariamente. No hay atajos para evitar el dolor y la muerte, pero hay capacidad para transmutarlos en potencia colectiva.

La tercera cuestión es la más compleja, porque los movimientos emancipatorios no tenemos mucha experiencia en un camino tan necesario como inédito: desarmar la estrategia de aniquilar al enemigo porque es, de forma simultánea, el camino para interiorizar la lógica del enemigo.

La racionalidad de la guerra corre pareja con la propuesta de ocupar el Estado y convertirlo en la principal herramienta para la emancipación. Este fue un camino razonable un siglo atrás, cuando no había ninguna experiencia sobre los enredos que esa estrategia suponía para los movimientos anti-sistémicos. Como sabemos, señaló el rumbo de su conversión en movimientos conservadores y represivos.

En este recodo de la historia no tenemos otra alternativa que la creatividad. Repetir las estrategias que nos llevaron al fracaso es garantía de volver a tropezar con las mismas piedras. En un periodo de gran confusión, necesitamos apegarnos a una ética que nos dice que las herramientas nunca fueron ni pueden ser neutrales.


vía:
http://www.jornada.com.mx/2018/08/17/opinion/020a1pol

miércoles, 11 de abril de 2018

Las Corporaciones: Shell en Sudamérica, la expansión extrema...Por Hernán Scandizzo

“A poco más de cien años de su llegada, ex ejecutivos y ejecutivas de larga trayectoria en la compañía ocupan cargos clave para la definición de políticas públicas energéticas.”
Control del mercado de gas, puertas giratorias y nuevas fronteras
Ubicada en el top seis de las mayores petroleras del mundo, la compañía anglo-holandesa mantiene una posición relevante en el mercado energético de América del Sur. Durante la última década consolidó su lugar estratégico en formaciones extremas, como el presal de Brasil y Vaca Muerta en Argentina, también interviene en la ampliación de la frontera extractiva en países como Colombia, Bolivia e Uruguay; y es la mayor proveedora de GNL. Además, ex ejecutivos de la compañía ocupan en puestos políticos clave del sector energético.
Por Hernán Scandizzo
El grupo Royal Dutch Shell fue creado en 1907 cuando la Real Compañía Neerlandesa de Petróleos y Shell Transport and Trading Company Ltd fusionaron sus operaciones para competir contra la gigante estadounidense Standard Oil. Recién en 2005, Royal Dutch y Shell Transport decidieron fusionar también sus capitales y constituyeron la Royal Dutch Shell plc., con casa central en La Haya, Holanda; la compañía holandesa controla el 60% de las acciones mientras que la británica el 40% restante.
Actualmente opera en más de 70 países y produce alrededor de 3,7 millones de barriles de petróleo por día; es considerada una de las seis supermajors1 del petróleo y gas y es la séptima más grande del mundo, según el ranking elaborado por la revista estadounidense Fortune en base a los ingresos de 2016. En tanto Forbes la consideró la segunda más grande del sector a nivel global, detrás de ExxonMobil, tomando en cuenta ingresos, ganancias, activos y valor de mercado.
En la segunda mitad de la década de 1910 Shell desembarcó en América del Sur, dedicándose a la importación y comercialización de combustibles y lubricantes, operando a través de la subsidiaria Anglo Mexican Petroleum Products Co, y paulatinamente se extendió a todos los eslabones de la cadena: exploración y producción, transporte, refino, combustibles para automotores, barcos y aviones, y una amplia gama de productos petroquímicos. La relevancia que a lo largo de un siglo dio a cada segmento dependió tanto de los países y sus potenciales como de la estrategia global de la compañía. En los últimos años Shell se ha posicionado muy fuerte en la región, tanto en exploración y producción de reservorios de mayor potencial, como también en el comercio, dominando el mercado regional gas natural licuado (GNL).
Un dato relevante, que no figura en ningún balance ni reporte a bolsa de comercio, es que, a poco más de cien años de su llegada, ex ejecutivos y ejecutivas de larga trayectoria en la compañía ocupan cargos clave para la definición de políticas públicas energéticas. Juan José Aranguren, ex CEO de Shell Argentina, es el actual ministro de Energía y Minería de ese país;2 mientras que Marta Jara, ex presidenta de Shell México, es la titular de la petrolera estatal uruguaya ANCAP.
Otro dato relevante del escenario sudamericano es que la compañía anglo-holandesa fue una de las más beneficiadas por las políticas implementadas en Brasil tras el golpe de Estado que derrocó a Dilma Rousseff. El gobierno de Michel Temer facilitó el ingreso de las petroleras privadas al presal, el mega reservorio de aguas profundas, permitiéndole a Shell convertirse en la principal socia de Petrobras y en la operadora privada líder del país.3 Al respecto cabe destacar que Parque das Conchas, en el presal brasileño, es el único proyecto, entre más importantes del portafolio global de la compañía, ubicado en Sudamérica. Esto da la pauta de la importancia que tuvieron para la firma anglo-holandesa las políticas implementadas por el gobierno de Temer. Incluso si se amplía la mirada a Latinoamérica, sólo se suma un proyecto de similar status para la compañía: Stones, en aguas profundas de México. Y aquí cabe otra acotación, a partir de la reforma de la legislación energética en ese país, concretada en 2013 se quitó a la empresa estatal Pemex el control monopólico de la actividad hidrocarburífera, favoreciendo la transnacionalización del sector; esto posibilitó el ingreso de Shell a reservorios clave. Esto, a partir de la reforma de la legislación energética.4
Ilustración: Latuff
Ampliación de fronteras y energías extremas
En enero el CEO de la compañía Ben van Beurden, aseguró al diario estadounidense Financial Times que la expansión de las operaciones de petróleo y gas de Shell en la próxima década dependerá de la producción de shale. Cabe recordar que poco después de la firma del Acuerdo Climático de París el ejecutivo había declarado a la televisión pública holandesa que tampoco dejarían de explotar sus reservas en aguas profundas. En un contexto global de agotamiento sostenido de los yacimientos convencionales, las compañías que apuestan a la ampliación de fronteras extractivas para sostener su producción, avanzan indefectiblemente sobre reservorios considerados de energía extrema, por los altos riesgos ambientales, sociales, laborales y financieros asociados a su desarrollo. El interés de Shell por los mega reservorios en aguas profundas de Brasil y México es un exponente de esa tendencia; al igual que las campañas exploratorias offshoreen Colombia y Uruguay5, con las particularidades de cada caso. Si bien la compañía anunció en 2016 que disminuiría las inversiones en aguas colombianas, en la última década consolidó operaciones en el Mar Caribe de ese país, donde cuenta con tres bloques.6
En el mismo proceso de sostenimiento de la producción a partir del desarrollo de energías extremas debe enmarcarse el creciente interés de Shell por la formación de lutitas/shaleVaca Muerta, en Argentina, donde opera cinco bloques.7 En ese país la trasnacional está presente en todos los eslabones de la cadena de los hidrocarburos. En 2012 era la segunda refinadora del país, con un 14% del mercado de combustibles. Sin embargo, en 2017 inició el proceso de valuación para la venta de su red de estaciones de servicio y la refinería Buenos Aires, para concentrarse en la explotación de yacimientos no convencionales. La experiencia adquirida en el desarrollo del fracking, aplicado en formaciones shale de Estados Unidos, es uno de los factores con que cuenta la compañía para reducir costos operativos en la explotación de los no convencionales argentinos. Al tiempo que comienza a despuntar como una de las actoras con capacidad de dinamizar el boom del fracking local, espera que se despeje el horizonte offshore argentino
Mercado del gas
Ilustración: Tjeerd Royaards
Consolidar su liderazgo en el mercado mundial de gas y posicionarse sobre mega reservorios gasíferos fueron los objetivos que persiguió Shell con la compra de la británica BG, y en esa dirección sigue avanzando.8 En 2017 la compañía adquirió los activos de la subsidiaria de Chevron Corp en Trinidad y Tobago, lo que le permite mayor participación en el mega yacimiento offshore Loran Manatee.9 A esa estrategia también se ajustaría el repliegue de la compañía en el segmento de comercialización minorista de combustibles y lubricantes en Sudamérica. En 2006 vendió su red de estaciones de servicio en Colombia; en Chile la compañía vendió sus bocas de expendio de combustible en 2011 lo hizo en Chile, mientras que en 2017 inició en Argentina el proceso de venta de sus bocas de expendio y una refinería.10 En el mismo sentido se puede interpretar el anuncio de Shell Brasil de la venta de su participación en la Companhia de Gas de Sao Paulo, dedicada a distribución de gas natural.
Actualmente la Royal Dutch Shell plc, es la principal proveedora de gas natural licuado de Chile, en 2017 lo fue de Argentina, y avanza en un acuerdo con el gobierno uruguayo para construir un puerto regasificador.11 El precontrato firmado entre las autoridades de ese país y la compañía establecería que el objetivo de la obra es vender gas a clientes en Uruguay y Argentina. Según el diario El Observador, los movimientos de la firma anglo-holandesa en la región responden a la estrategia de las principales empresas del sector -entre las que también se cuenta Exxon- de desarrollar nuevos mercados en los países pobres donde colocar los excesos de producción asociados a los grandes descubrimientos de reservas.
Y si crear mercados es un objetivo, controlar los intercambios regionales existentes es una necesidad. La compañía anglo holandesa regresó a Bolivia en 2016, a partir de la compra de BG, y, tras ocho años de ausencia, está sentando las bases para posicionarse como unade las actoras de importancia en el control de la producción -avanza sobre nuevas áreas de exploración-12 y cuya orientación va dirigida a jugar un papel preponderante en la comercialización de gas. En este sentido, las autoridades avalan que la filial local de Shell venda su producción a la de Brasil, o cual, según declaraciones de la máxima autoridad del sector, podría representar el 30% del gas que se comercializaría con el Brasil a partir del año 2019. Esto representaría la apertura total de la mercantilización de este recurso y no sólo se limitaría a tratados bilaterales -entre estados-, sino que ahora se permitiría que otros actores, como las compañías trasnacionales, participen del negocio hidrocarburífero en Bolivia. Una apertura que años atrás era duramente criticada porque perjudicaba los intereses del país y generó fuertes tensiones sociales, cuyos impactos se viven hasta hoy.
Fuentes consultadas:
Carla Paz Vargas (2017). “Shell y Repsol invertirán en exploración $us 450 millones”, en El Deber, 31 de marzo de 2017.
Colombia Energía (25/07/2014), “La apuesta por la explotación petrolera costa afuera arranca en serio“.
EFE (02/11/2017).“Shell triplica su ganancia a 7.867 millones de euros por el alza del crudo”.
El Cronista (30/06/2005). La petrolera Royal Dutch Shell pone fin a un siglo de historia”.
— (28/09/2012) “Axion es el nuevo nombre que llevará la petrolera ESSO en el país”.
El Espectador (23/07/2014), “Licitación de bloques petroleros con poco interés de multinacionales“.
— (13/04/2016), “’Fracking’ genera incertidumbre en San Martín, Cesar”.
El Mercurio (31/05/2011), “Grupo Luksic cerró la adquisición de Shell Chile por US$ 633 millones”.
El País, (26/02/2012), “Repsol vende su negocio de gas natural licuado a Shell por 5.100 millones”, España.
El País (05/12/2017), “Memorándum con Shell le da libertad para fijar tarifas”, Uruguay.
El Observador (20/09/2017). “Exceso de gas en el mundo reflota planta regasificadora en Uruguay”.
El Observador (20/10/2017), “ANCAP espera que dos petroleras definan si harán pozos en el mar”.
El Tiempo (17/04/2016), “Con menos interés de firmas, ‘fracking’ busca recuperar terreno”.
— (01/06/2017), “Pollos Bucanero, a manos de Cargill; lubricantes de Shell, a Altipal”.
— (18/10/2017) “Shell da otro paso para retomar construcción de regasificadora”.
Felipe Gutiérrez, “Aranguren, el fusible de los CEOs”, en Observatorio Petrolero Sur, 15 de junio de 2016.
Forbes (24/05/2017), “The World’s Largest Oil And Gas Companies 2017: Exxon Reigns Supreme, While Chevron Slips”.
Fortune (s/d),“Fortune Global 500 list 2017”.
Gómez, D. “México y Brasil se cuelan en las espectaculares cuentas de Shell”, en Al navío, 2 de noviembre de 2017.
Jiménez. G. (2017); “Gobierno celebra el regreso de Shell”, en DeLiberar Nº 1, CEDIB, Cochabamba.
José del Rio, “La Shell post Aranguren: comienza una nueva era para la petrolera luego de la partida del ejecutivo que enfrentó al kirchnerismo“, en La Nación, 18 de enero de 2016.
La Mañana Neuquén (16/03/2018), “Shell reafirmó sus planes de inversión en Vaca Muerta”.
La Razón, (28/08/2017), “YPFB negocia venta de 39 MMmcd de gas a Brasil”.
Los Tiempos (25/07/2017), “Bolivia firmará acuerdos con 10 petroleras sobre comercialización de gas y urea”.
Montevideo Portal (30/11/2017), “Advierten entrega de monopolio de gas natural a la empresa Shell”.
Observatorio Petrolero Sur (21/12/2017), “Pan American Energy Group, el nuevo rostro de BP”.
Oil&Gas Journal, (30/05/2017), “Shell to acquire Chevron’s unit in Trinidad and Tobago”.
Página Siete (03/08/2017). “Shell Brasil expresa interés en gas a partir de 2019”.
Platform London (07/12/2017). “BP, el dueño oculto de fracking”.
Revista Petroquímica (01/07/2012). “Shell lanza en agosto una campaña de perforación de 10 pozos exploratorios“.
— (10/01/2018), “En Shell aseguran que dependerán del shale para crecer a un mayor ritmo global”.
Roa Avendaño, T y Scandizzo, H. “Qué entendemos por energía extrema”, en Oilwatch Latinoamérica, 29 de septiembre de 2016.
Shell Global (s/d), “Major projects moving ahead”.
Telemundo (30/11/2017), “Gas Sayago pretende ceder el proyecto de la regasificadora a Shell”.
Telesur (29/03/2017), “Shell mantiene compromiso de explorar hidrocarburos en Bolivia”.
Notas
1- BP plc, Chevron Corporation, ExxonMobil Corporation, Royal Dutch Shell plc, Total SA y Eni SpA son consideradas las seis petroleras más grandes –supermajors o big oil– a nivel global.
2- Durante las presidencias de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2011 y 2011-2015), el histórico CEO de Shell, Juan José Aranguren, fue un encarnizado crítico de las políticas energéticas gubernamentales y se convirtió en el antagónico liberal por excelencia. Con el triunfo electoral del empresario Mauricio Macri, Aranguren estrenó el cargo de ministro de Energía de la Nación. Luego de trabajar 37 años en Shell, Aranguren recibió $16 millones en acciones de la multinacional, el ministro se defendió señalando que no hay incompatibilidad entre su cargo y la tenencia de las acciones, dado que los títulos son de Shell Internacional y no de su filial Argentina. Diferentes sectores han denunciado que desde ese ministerio se favorece a la compañía anglo-holandesa.
3- En 2001, Shell fue la primera empresa privada en Brasil en encontrar un reservorio de petróleo offshore, en la Cuenca de Santos; además ese año compró la empresa inglesa de E&P Enterprise Oil y asumió el desarrollo de dos bloques en la Cuenca de Campos, donde comenzó a extraer en 2003, transformándose en la primera compañía en producir petróleo tras la flexibilización del monopolio estatal. En 2005 inició los trabajos de exploración del presal, pero recién en 2016, tras la compra de BG, se convirtió en la principal socia de Petrobras para el desarrollo del mega reservorio.
4- Según informaciones de prensa, en el reporte que Shell remitió a la Bolsa de Valores de Londres, en relación a América Latina, sólo se hace referencia a sus actividades en México y Brasil, donde hubo una apertura del sector energético al mercado, a pesar de que también está presente en Argentina, Bolivia Chile, Perú y Bolivia.
5- A partir de la compra de BG, Shell adquirió los derechos que la compañía británica tenía sobre los bloques offshore 8, 9 y 13 donde se realizaron estudios del subsuelo marítimo y debe definir si opta por pasar a una segunda fase, que implica perforar al menos un pozo por área adjudicada.
6- En 2014 Shell se había asociado a BG no sólo para recibir apoyo financiero que le permitiera explotar el bloque Gua Off-3 sino también para que le aportara experiencia “descifrar el potencial del Caribe”. Ese mismo año también se adjudicó la exploración del bloque Sinú-San Jacinto 7, a través del consorcio temporal Ecopetrol (35%)-Shell (65%).Cabe mencionar que en el proceso de ampliación de las fronteras extractivas en Colombia, la compañía anglo-holandesa había apostado a la explotación de lutitas/shale pero finalmente transfirió la licencia del bloque VMM-3 a ConocoPhillips; camino similar al seguido por ExxonMobil.
7- Con ese objetivo, desde 2011 la compañía se asoció tanto con otras empresas privadas como con YPF y GyP, controlada la primera por el gobierno nacional y la segunda por la provincia de Neuquén. Actualmente opera cinco áreas: Águila Mora, Sierras Blancas, Cruz de Lorena, Coirón Amargo Sur y Bajada de Añelo; y participa en otras dos, operadas por Total Austral: Rincón de las Cenizas y La Escalonada. A principios de 2016 el CEO de Shell Argentina anticipó como objetivo de mediano plazo pasar de los 20 pozos no convencionales en producción a unos 1000, en las áreas Sierras Blancas, Águila Mora y Cruz de Lorena.
8- “Se trata de una estrategia de adquisición/fusión entre petroleras que al realizarse ha permitido a Royal Dutch Shell convertirse en la segunda compañía petrolera más grande del mundo (superada sólo por Exxon Mobil) y al mismo tiempo le ha valido obtener una presencia mayor en los mercados mundiales de gas, presencia que resulta importante en el escenario actual de bajos precios del petróleo” (Jiménez, G., 2017: 54). Cabe recordar que en 2012 Shell había comprado los activos de Repsol en GNL, lo que da la pauta del interés de la compañía por consolidarse en ese mercado.
9- Shell ha extendido su presencia en Trinidad y Tobago desde la compra de BG Group y busca rivalizar con BP, que es la mayor compañía en ese país. La anglo-holandesa también estaría interesada en los activos de BHP Billiton Ltd.
10- Cabe destacar que ExxonMobil, otra de las jugadoras fuertes en el mercado global del gas, en 2012 se desprendió de su red de estaciones de servicio en Uruguay, Paraguay y Argentina, y de la refinería que tenía en este último país, que fueron adquiridas por Axion Energy. Tras la reciente fusión entre Axion Energy y Pan American Energy, surgió Pan American Energy Group, la principal petrolera privada de Argentina, presente en todos los segmentos de la actividad hidrocarburífera.
11- Este proyecto ha sido cuestionado porque sentaría las bases para “un monopolio privado”, dado que Shell tendría el 100% de los derechos de utilización de la capacidad de la terminal, que podrá ceder a un tercero. Los críticos argumentan que la trasnacional “va a manejar el gas natural en el país y va a fijar la tarifa”, y que no está obligada a asegurar el suministro al mercado interno.
12- Anunció inversiones para la perforación de 4 pozos exploratorios y para el desarrollo del bloque Caipipendi, estima un costo de 100 millones de dólares cada perforación. También anunció la firma de un contrato en el bloque Iñiguazu junto a empresas como Repsol y PAE, esto en el marco del último encuentro de países exportadores de gas – noviembre de 2017. Y además existen gestiones para la firma de convenios de estudio del bloque Río Salado.
Fuente: OPSur

vía:
  http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Shell_en_Sudamerica_la_expansion_extrema

lunes, 20 de noviembre de 2017

Indigando: Los prostíbulos del capitalismo ....Emir Sader

Emir Sader



Los mal llamados paraísos fiscales funcionan como prostíbulos del capitalismo. Se hacen allí los negocios turbios, que no pueden ser confesados públicamente pero que son indispensables para el funcionamento del sistema. Como los prostíbulos en la sociedad tradicional.

Conforme se acumulan las denuncias y las listas de personajes y empresas que tienen cuentas en esos lugares, nos damos cuenta del papel central y no apenas marginal que ellos tienen en la economía mundial. “No se trata de ‘islas’ en el sentido económico, sino de una red sistémica de territorios que escapan a las jurisdicciones nacionales, permitiendo que el conjunto de los grandes flujos financieros mundiales rehuya sus obligaciones fiscales, escondiendo los orígenes de los recursos o enmascarando su destino” (A era do capital improductivo, Ladislau Dowbor, Ed. Autonomia Literaria, Sao Paulo, 2017, pág. 83).

Todos los grandes grupos financieros mundiales y económicos en general tienen hoy filiales o incluso matrices en paraísos fiscales. Esa extraterritorialidad (offshore) forma una dimensión de prácticamente todas las actividades económicas de los gigantes corporativos, constituyendo una amplia cámara mundial de compensaciones, donde los distintos flujos financieros ingresan a la zona del secreto, del impuesto cero o algo equivalente y de libertad relativamente a cualquier control efectivo.

En los paraísos fiscales los recursos son reconvertidos en usos diversos, repasados a empresas con nombres y nacionalidades distintos, lavados y fomalmente limpios. No es que todo se vuelva secreto, sino con la fragmentación del flujo financiero el conjunto del sistema lo vuelve opaco.

Hay iniciativas para controlar relativamente ese flujo monstruoso de recursos, pero el sistema financiero es global, mientras las leyes son nacionales y no hay un sistema de gobierno mundial. Asimismo, se puede ganar más aplicando en productos financieros y, sobre todo, sin pagar impuestos; es un negocio redondo.

“El sistema offshore creció con metástasis en todo el globo y surgió un poderoso ejército de abogados, contadores y banqueros para hacer funcionar el sistema. En realidad, el sistema raramente agrega algún valor. Al contrario, está redistribuyendo la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo, generando una nueva estufa global para el crimen” (Treasured Islands: Uncovering the Damage of Offshore Banking and Tax Havens, Shaxon, Nicholas. St. Martin’s Press, Nova York, 2011.

El tema de los impuestos es central. Las ganancias son offshore, donde escapan de los impuestos, pero los costos y el pago de los intereses son onshore, donde son deducidos los impuestos.

La mayor parte de las actividades son legales. No es ilegal tener una cuenta en las islas Caimán. “La gran corrupción genera su propia legalidad, que pasa por la apropiación de la política, proceso que Shaxon llama de captura del Estado (Dowbor, pág. 86).

Se trata de una corrupción sistémica. La corrupción envuelve a especialistas que abusan del bien común, en secreto y con impunidad, minando las reglas y los sistemas que promueven el interés público y nuestra confianza en las reglas y sistemas existentes, intensificando la pobreza y la desigualdad.

La base de la ley de las corporaciones y de las sociedades anónimas es que el anonimato de la propiedad y el derecho a ser tratadas como personas jurídicas, pudiendo declarar su sede legal donde quieran e independiente del local efectivo de sus actividades, tendría como contrapeso la transparencia de las cuentas (Dowbor, pág. 86).

Las propinas contaminan y corrompen a los gobiernos, y los paraísos fiscales corrompen el sistema financiero global. Se ha creado un sistema que vuelve inviable cualquier control jurídico y penal de la criminalidad bancaria. Las corporaciones constituyen un sistema judicial paralelo que les permite incluso procesar a los estados a partir de su propio aparato jurídico.

La revista británica The Economist calcula que en los paraísos fiscales se encuentran 20 trillones de dólares, ubicando a las principales plazas financieras que dirigen estos recursos en el estado norteamericano de Delaware y en Londres. Las islas sirven de localización legal y de protección en términos de jurisdicción, fiscalidad e información, pero la gestión es realizada por los grandes bancos. Se trata de un gigantesco drenaje que permite que los ciclos financieros queden resguardados de las informaciones.


vía:
http://www.jornada.unam.mx/2017/11/19/opinion/026a1mun

viernes, 15 de septiembre de 2017

México: Trasnacionales contra el corazón de México.... Silvia Ribeiro*

Silvia Ribeiro*




La industria de transgénicos no quiere que los tribunales de México escuchen a expertos independientes: quedaría claro que el maíz transgénico es una amenaza grave a la biodiversidad y la salud, que no se necesita para producir ni para comer, que solo es un negocio, que ni siquiera es nacional.

La defensa del maíz en México tiene horizonte perpetuo, dice Ramón Vera en Ojarasca. Cada día se reinventa y vuelve a germinar de muchas maneras, porque el maíz está profundamente entretejido en la vida de los pueblos, por ser el cultivo-corazón de la civilización mesoamericana milenaria, y justamente, porque no lo ven como producto agrícola comercial o materia prima para las industrias. (http://tinyurl.com/y8tt4fj7)

Tiene profundo significado para toda la población, porque el maíz es parte de la identidad nacional, es alimento y elemento principal, en cientos de preparaciones culinarias y otros usos. Además de ser el centro de origen del cultivo, México es el país del mundo donde se consume más maíz como alimento. Por ello, las pruebas empresariales de supuesta inocuidad del transgénico, no aplican en México, porque nadie consume tanto maíz durante toda la vida.

Todo es parte del contexto de que varios jueces han reafirmado, por cuatro años, la suspensión de siembra de maíz transgénico, en respuesta a la demanda colectiva de 53 personas y 20 organizaciones civiles, contra Monsanto, Syngenta, Dow y DuPont, y las secretarías de agricultura (Sagarpa) y medio ambiente (Sagarpa). Han debido enfrentar 112 impugnaciones del gobierno y las trasnacionales, incluyendo 26 juicios de amparo en 17 tribunales federales.

En marzo de 2016, el magistrado Benjamín Soto Sánchez, titular del segundo tribunal federal unitario en materia civil, dictó una sentencia que sigue vigente, manteniendo la suspensión de siembra comercial de maíz transgénico, aunque abrió la siembra experimental, bajo vigilancia judicial y de científicos que acompañan la demanda. Sagarpa no ha procesado nuevas solicitudes de maíz transgénico, a la espera de la resolución de cuatro juicios de amparo promovidos por la industria trasnacional contra las medidas de suspensión y vigilancia.

Entre sus argumentos, las transnacionales afirman que México necesita importar una tercera parte de su consumo de maíz, importaciones que son de maíz transgénico, y por tanto ganaría, aumentando la producción, si lo siembra en el país. Es un argumento muy usado, pero falso.

La propia Sagarpa admitió en tribunales que el maíz transgénico no incrementa la producción. Más tarde, Sagarpa informó que de 2012 a 2016, México aumentó en 12,7 % su producción de maíz (sin usar transgénicos logró un porcentaje de aumento mayor que Estados Unidos en igual período). En 2016, México tuvo una producción total de 25,7 millones de toneladas de maíz, de los cuales 12,3 millones se vendieron para consumo humano, 4,2 millones para autoconsumo, 4,4 millones para el sector pecuario y 1.5 millones para exportación. No sólo cubrió el doble del mercado de consumo interno, además ¡exportó maíz! (http://tinyurl.com/y6utf2ja)

Como explica la doctora Ana de Ita de Ceccam, México importa más de 10 millones de toneladas anuales de maíz desde Estados Unidos, pero no para consumo humano, sino para forraje de pollos y cerdos en cría industrial, un negocio principalmente de transnacionales asociadas a las empresas de transgénicos, que además de controlar el mercado de importación, han ido sustituyendo a las empresas nacionales pecuarias y a los forrajes diversos que se producían en México. (http://tinyurl.com/yadtqfku) El doctor Antonio Turrent ha mostrado que México tiene la capacidad de producir todo el volumen de maíz consumido e importado actualmente, con semillas propias y de institutos públicos del país y políticas que no generan dependencia de trasnacionales. (http://tinyurl.com/y76lze58)

Las trasnacionales piden ahora a los tribunales que revoquen la suspensión y que además rechacen la propuesta de la colectividad para que peritos expliquen las afectaciones que provocará la siembra de transgénicos. Insisten en que el juez no escuche argumentos de expertos independientes, por la debilidad de los suyos propios. Para justificarlo, alegan que la decisión es técnica y que la debe tomar Sagarpa, caso por caso, ya que el juez no tiene elementos para decidir.

Intentan así ocultar que la sentencia de Soto Sánchez ya resolvió que el juicio de acción colectiva es idóneo para determinar los daños que podría provocar el maíz transgénico y que consideró que la suspensión se debía mantener porque sin las mejores oportunidades que permite un juicio se menoscaba el derecho de las partes a presentar todos sus argumentos, por ejemplo, peritos y otras pruebas.

La consideración caso por caso, no tiene en cuenta el impacto sumado y en el tiempo, sobre México por ser centro de origen; otro de los argumentos centrales que afirmó esa misma sentencia. Además, Sagarpa fue demandada precisamente por no cumplir su función pública y en el proceso ha actuado junto y a favor de las trasnacionales.

Ningún juez puede ser experto en todos los temas surgidos en las demandas que debe juzgar, pero tiene la plena facultad de recabar exhaustivamente pruebas, peritajes y documentos, para poder como representante del interés público, formarse una clara opinión de lo que es necesario atender. Más aún en este tema, que lejos de ser un tema técnico, está en juego el corazón de los pueblos del maíz.

*Investigadora de Grupo ETC



Vía:http://www.jornada.unam.mx/2017/09/02/opinion/019a1eco

domingo, 11 de junio de 2017

Las Corporaciones: ¿Por qué se está haciendo más difícil (y más peligroso) responsabilizar a las empresas?.....Por Ciara Dowd y Elodie Aba



Actualmente existe una crisis de impunidad respecto a las violaciones de derechos humanos por parte de las empresas, y la situación está empeorando


Por Ciara Dowd y Elodie Aba

Mayo, 2017

Actualmente existe una crisis de impunidad respecto a las violaciones de derechos humanos por parte de las empresas, y la situación está empeorando. En nuestro trabajo con el Business & Human Rights Resource Centre (Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos), damos seguimiento a los esfuerzos legales más recientes para responsabilizar a las empresas por las violaciones de derechos humanos, a fin de compartir conocimiento entre los abogados y, en última instancia, fortalecer la rendición de cuentas. Durante años, hemos resaltado los obstáculos cada vez mayores a los que se enfrentan las víctimas al tratar de obtener justicia. Dado que las empresas rara vez tienen que rendir cuentas, ha habido pocas razones para ser optimistas.

La crisis de impunidad es tan grave que tuvimos que dedicar un espacio considerable en nuestro último Informe anual a las amenazas contra los defensores y los abogados que trabajan en la rendición de cuentas de las empresas. En 2016, incluso vimos cómo Pavel Sulyandziga, un líder indígena muy conocido en Rusia y miembro del Grupo de Trabajo de la ONU sobre empresas y derechos humanos, habló abiertamente sobre el acoso que están enfrentando él y su familia debido a su trabajo para apoyar a las comunidades locales a evitar que las empresas extractivas se apoderen de sus tierras.

Las leyes como armas


Los defensores de derechos humanos que trabajan en temas de rendición de cuentas empresarial han enfrentado asesinatos, golpizas y amenazas y casi nunca, si no es que nunca, logran obtener justicia. Por otra parte, las leyes se usan frecuentemente como armas. En los últimos dos años, el Business & Human Rights Resource Centre ha dado seguimiento a más de 450 casos de ataques contra defensores de derechos humanos que trabajan en materia de rendición de cuentas de las empresas. El tipo de ataque más frecuente es el acoso judicial (40 % de los casos).

En febrero de 2016, seis activistas que se oponían al uso de las tierras de los aldeanos para plantaciones de Socfin fueron encarcelados después de que un tribunal de Sierra Leona los declaró culpables de la destrucción de 40 plantas de aceite de palma. Los activistas afirman que son inocentes y ven el juicio como una «táctica para meternos a la cárcel para que no podamos alzar la voz sobre los inaceptables acuerdos sobre las tierras en el cacicazgo de Malen».

Con frecuencia, estos tipos de acoso legal no pretenden ser demandas exitosas, sino más bien están diseñados para silenciar a los defensores de derechos humanos al ocuparlos en costosos procesos de litigio. En Francia, la empresa Vinci demandó por difamación a la ONG Sherpa, después de que esta presentó una denuncia penal contra la empresa y su filial qatarí en marzo de 2015 por el presunto uso de trabajo forzado en sus obras de construcción en Qatar. Sherpa declaró lo siguiente acerca de las demandas: «[a]l involucrarnos en estos costosos procesos, Vinci claramente busca presionarnos para que retiremos nuestra acción legal por falta de recursos».

Estas demandas a menudo son respuestas desproporcionadas a declaraciones tan pequeñas como una publicación en redes sociales. Durante una misión en Indonesia en septiembre de 2016, nos reunimos con la ONG KontraS, que actualmente está haciendo campaña contra la criminalización de los defensores de derechos humanos. Nos contaron sobre un activista de la ONG WALHI (Amigos de la Tierra Indonesia) que enfrentaba una denuncia penal por difamación presentada por los partidarios de un proyecto de recuperación de la tierra en Bali, por una publicación en Twitter en la que se burló de ellos. En los Estados Unidos, Green Group Holdings presentó una demanda de 30 millones de dólares contra activistas comunitarios después de que estos se quejaron en las redes sociales sobre el vertedero de la empresa y sus efectos sobre la salud de los residentes locales. Lee Rowland, un abogado sénior de la American Civil Liberties Union (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles) que trabajó en el caso, dijo: «Nadie debería temer que se presente una demanda de millones de dólares en su contra simplemente por hablar en nombre de su comunidad; pero eso les sucedió a nuestros clientes».

Las demandas como estas tienen un efecto paralizador sobre el activismo y la defensa de derechos humanos. La desigualdad de poder y recursos entre las grandes empresas con equipos de abogados y los defensores de derechos humanos de base significa que es posible que muchos activistas cedan a las exigencias de las corporaciones en lugar de participar en una costosa batalla legal. Este efecto paralizador es inconmensurablemente peor cuando los defensores enfrentan amenazas de agresión física y muerte.

De la impunidad a la rendición de cuentas


Las empresas se benefician de un entorno en el que hay libertad de expresión, trabajadores satisfechos y una base de consumidores más amplia, y los gobiernos atraen inversiones cuando el Estado de derecho es fuerte. Los gobiernos deben despenalizar la difamación según lo recomiendan las principales ONG y las organizaciones internacionales y regionales, promulgar leyes que protejan del acoso a los defensores de derechos humanos y sus abogados, y proporcionar un entorno propicio y espacios cívicos abiertos para quienes trabajan en temas de responsabilidad legal empresarial. (Por supuesto, los detractores dirían que las leyes penales sobre la difamación son necesarias para proteger su reputación, pero también hay responsabilidades civiles). Los gobiernos deben aprobar leyes que aborden las demandas estratégicas contra la participación pública, como las aprobadas en varios estados de los EE. UU. y provincias canadienses.

Las corporaciones pueden contribuir a que los gobiernos mejoren al expresar su oposición a las leyes o acciones gubernamentales que amenacen con reducir el espacio cívico. Natural Fruit interpuso una demanda por difamación en Tailandia contra Andy Hall, un investigador y activista de derechos laborales británico, por un informe que alega la existencia de explotación laboral contra los trabajadores migrantes en fábricas de la empresa. El vicepresidente sénior de S Group, una empresa finlandesa de venta al por menor que tenía a Natural Fruit entre sus proveedores, testificó a favor de Andy Hall en la demanda penal por difamación en su contra en julio de 2016. La acción de S Group en este caso demuestra las medidas que pueden tomar las empresas para apoyar a los defensores de derechos humanos que enfrentan ataques legales. Las empresas también pueden redactar políticas específicas sobre los defensores de derechos humanos, como lo hizo adidas, en las que expliquen por qué los defensores de derechos humanos son importantes para su trabajo y definan lo que esperan de los proveedores de la empresa.

Todos nos beneficiamos de la labor de los defensores de derechos humanos y la promoción del Estado de derecho, así que las empresas y los gobiernos deberían esforzarse por apoyarlos y protegerlos. El sistema legal se debe utilizar únicamente para reforzar el Estado de derecho, no para agobiar a sus defensores.

Este artículo es producto de la alianza entre Nueva Sociedad y Democracia Abierta.


Fuente: Nuso.org

vía:http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Por_que_se_esta_haciendo_mas_dificil_y_mas_peligroso_responsabilizar_a_las_empresas
 

sábado, 6 de mayo de 2017

Las Corporaciones: Las empresas transnacionales en la arquitectura de la impunidad......poder, corrupción y derechos humanos....Pedro Ramiro y Erika González .




Estafa, soborno, blanqueo de capitales, evasión de impuestos, posición abusiva de mercado, apropiación indebida, manipulación contable, fraude. Y también paraísos fiscales, ingeniería financiera, doble contabilidad, lobbies, diplomacia económica, pago de comisiones, puertas giratorias. El modus operandi de las empresas transnacionales se compone de aquellas prácticas ilegales que se definen como delitos económicos y, al mismo tiempo, de todas esas otras que, sin contravenir la legalidad vigente, pueden ser incluidas dentro de una categoría, la corrupción, que no hace referencia tanto a una serie de excepciones como a la propia regla.

Y es que, como se muestra al analizar la evolución histórica de las grandes corporaciones españolas, la corrupción no puede ser caracterizada como una mera consecuencia de las “malas prácticas” de ciertos políticos y empresarios: es una concepción de la economía política, una forma de gobierno, que hunde sus raíces en la propia base del capitalismo global.

Las big four [1] ayudando a cientos de multinacionales a montar complejas estructuras societarias para trasladar sus beneficios a Luxemburgo y así casi no pagar impuestos. Volkswagen reconociendo que manipuló el software instalado en once millones de automóviles para que sus emisiones de gases contaminantes parecieran menores que las reales. Goldman Sachs fichando como asesor a José Manuel Durão Barroso, expresidente de la Comisión Europea, cinco años después de que el vicepresidente de este banco de inversión, Mario Draghi, fuera nombrado máximo responsable del Banco Central Europeo. Las constructoras FCC, Sacyr y OHL donando importantes sumas de dinero al Partido Popular a la vez que les eran concedidos grandes contratos de obras públicas de infraestructura. Telefónica funcionando como una gran agencia de colocación de la clase político-empresarial que nos gobierna y fichando sucesivamente a Iñaki Urdangarín, Eduardo Zaplana, Rodrigo Rato y Trinidad Jiménez. Son apenas algunos ejemplos de un listado interminable de nombres propios que demuestra que, al fin y al cabo, lo que hemos dado en llamar corrupción no es otra cosa que la forma habitual de operar de las empresas transnacionales.


Multinacionales, corrupción y derechos humanos

 
“En su carrera por la acumulación de ganancias, todas las grandes corporaciones de todos los sectores se ven obligadas a romper las reglas en algún momento”, afirman en su libro La empresa criminal los profesores Steve Tombs y David Whyte. [2] Y, efectivamente, así es: en un contexto de fuerte competencia en el mercado mundial y con una constante presión de los accionistas y los fondos de inversión por aumentar sus ganancias, las grandes compañías están en una continua carrera a la baja —devaluación de los salarios, “flexibilización” de las condiciones laborales, externalización de las tareas y responsabilidades menos rentables, etc.— que implica, cuando la situación lo requiere para defender sus negocios, pasar por encima de las legislaciones nacionales y los pactos internacionales. La historia de la expansión global de las multinacionales, desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, así lo evidencia.


A lo largo del siglo pasado, para que pudiera producirse el proceso de internacionalización de las grandes corporaciones industriales, extractivas y financieras, fue necesario disciplinar a los gobiernos, las comunidades locales y los movimientos sociales que se opusieron a este modelo de “desarrollo”. Y las empresas transnacionales, en el marco de una alianza estratégica con los Estados centrales —no en vano, como nos recuerdan Tombs y Whyte, “la corporación es una creación del Estado-nación y se mantiene sobre una obscena variedad de actividades estatales”— [3] no dudaron en utilizar todos los medios a su alcance para conseguir sus propósitos. United Fruit Company —hoy Chiquita Brands—, por poner un ejemplo, fue responsable en 1928 de lo que en Colombia se conoce como “la masacre de las bananeras” [4] y, desde entonces, ha venido siendo denunciada por acaparamiento de tierras, condiciones esclavistas de trabajo y prácticas sistemáticas de soborno y corrupción para controlar gobiernos; sin ir más lejos, quedó acreditada su implicación en el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954 y ya en este siglo ha sido condenada en Estados Unidos a pagar una multa de 25 millones de dólares por proporcionar armamento a grupos paramilitares colombianos.


Cuadro 1. Ejemplos de violaciones de derechos humanos cometidas por empresas transnacionales a lo largo del siglo XX.
Fuente: Elaboración propia.


La internacionalización de los negocios de estas empresas, como han venido investigando en las últimas décadas diversas organizaciones sociales y centros de estudios de todo el mundo, ha conllevado toda una serie de graves impactos sociales, económicos, políticos, ambientales y culturales. [5] Además, la creciente explotación de trabajadores y trabajadoras, la destrucción continuada de ecosistemas, la ampliación de los mecanismos de especulación financiera y acumulación por desposesión como vías para sostener el incremento de beneficios, la absoluta prioridad de la que gozan los mecanismos de reproducción del capital frente a los procesos que permiten el sostenimiento de la vida, en definitiva, han llevado a que quienes se enriquezcan con este modelo no sean precisamente las mayorías sociales, sino los grandes propietarios y los principales directivos de esas mismas compañías. [6] Y la construcción de todo ese entramado económico, político, cultural y jurídico, a escala planetaria, únicamente se explica a través de la utilización sistemática de prácticas legales, alegales e ilegales para beneficiar a esa reducida minoría que controla el poder corporativo.



La arquitectura de la impunidad

 
La vinculación político-económica existente entre los Estados centrales y las empresas multinacionales, así como la presión que estas ejercen sobre las organizaciones internacionales económico-financieras, les permiten configurar políticas y legislaciones favorables a sus propios intereses. De hecho, el objetivo de lo que hemos llamado la arquitectura jurídica de la impunidad —que en las últimas décadas han venido construyendo las transnacionales, las instituciones y los Estados que las apoyan— es justamente asegurar los negocios de las multinacionales y blindar sus “derechos”, pasando por encima de los derechos fundamentales de las mayorías sociales, la soberanía de los pueblos y la propia democracia. [7]


Las empresas transnacionales protegen sus derechos mediante un ordenamiento jurídico internacional basado en las reglas sobre comercio e inversiones, una nueva lex mercatoria compuesta por miles de normas: contratos de explotación y comercialización, tratados comerciales bilaterales y regionales, acuerdos de protección de inversiones, políticas de ajuste y préstamos condicionados, laudos arbitrales… Se trata de un Derecho duro —normativo, coercitivo, sancionador— que favorece los intereses de las grandes corporaciones y, al mismo tiempo, ofrece la otra cara de la moneda a la hora de regular cuáles son sus obligaciones. Y es que estas se remiten solo a las legislaciones nacionales —previamente sometidas a las políticas neoliberales—, a un Derecho Internacional de los Derechos Humanos que resulta ser manifiestamente frágil y, por último, a una “responsabilidad social” que no es sino un Derecho blando (soft law) articulado en torno a las ideas de voluntariedad, unilateralidad, no-exigibilidad jurídica y, en definitiva, autorregulación empresarial.
La construcción de esa armadura del capitalismo que privilegia los negocios corporativos por encima del interés general, eso sí, no habría sido posible sin contar con una participación decidida de las instituciones públicas y los organismos multilaterales en todo el proceso. [8] No olvidemos que, a la vez que se ha desregulado y “flexibilizado” todo aquello que podía resultar desfavorable para los intereses del capital transnacional —poniendo en marcha sucesivas reformas laborales y del sistema de pensiones, el adelgazamiento de la legislación ambiental, el deterioro de la prestación de servicios públicos como el agua, la sanidad y la educación para facilitar su posterior privatización, etc.—, el Estado ha sido esencial para las grandes empresas en lo que se refiere, por una parte, a la represión de las movilizaciones sociales en su contra y, por otra, a la producción legislativa para favorecer a esas mismas compañías. [9]
Con ello, las empresas transnacionales pueden eludir prácticamente cualquier control, tanto público como ciudadano, gracias al poder económico-financiero que poseen, a su carácter transnacional, su versatilidad jurídica y las complejas estructuras que utilizan para sortear las diferentes leyes y regulaciones nacionales e internacionales. [10] Asimismo, la consolidación y ampliación del extraordinario poder que han ido acumulando se lleva a cabo mediante una fuerte labor de lobby, poniendo en marcha think tanks y dedicando muchos esfuerzos a la construcción y difusión de un relato que legitime socialmente sus objetivos de negocio. A la vez, engrasan el mecanismo de las puertas giratorias, haciendo que toda una sucesión de gobernantes y empresarios vayan intercambiando sus posiciones entre el sector público y el privado y subordinando, de esta manera, las decisiones políticas a los intereses particulares de los grandes poderes económicos. [11]


Cuadro 2. Dimensiones e impactos de las actividades de las empresas transnacionales, con ejemplos de multinacionales españolas.


Fuente: Elaboración propia, a partir de la base de datos de OMAL (www.omal.info) sobre los conflictos generados por multinacionales españolas en la última década.


La expansión de las grandes empresas españolas

 
El empresario Javier López Madrid, gran amigo de los reyes de España y consejero delegado del Grupo Villar Mir —conglomerado dueño de OHL y con participaciones en otras compañías como Abertis, Fertiberia y Colonial—, investigado en la operación Púnica por la financiación ilegal del Partido Popular en Madrid y acusado de apropiación indebida en el caso de las tarjetas black de Caja Madrid. El presidente de FCC Construcción y el director de infraestructuras de Acciona en España, detenidos junto a otras once personas por el supuesto pago de comisiones a ejecutivos de la empresa estatal Acuamed a cambio de proyectos de infraestructuras y sobreprecios. Entre las compañías privadas que hacían donaciones a la fundación de Convergencia Democrática de Cataluña, Agbar era la que más dinero entregaba, y dejó de hacerlo tras no serle concedida la privatización de Aguas Ter-Llobregat. Día tras día, cientos de noticias como estas recientes hacen que la corrupción nunca deje de estar de actualidad y, más que una mera suma de irregularidades, lo que vienen a mostrar es el entramado de intereses de una élite político-empresarial que preside el modo en el que operan las grandes empresas españolas.
En realidad, lejos de ser una situación novedosa, la corrupción como modus operandi habitual de lo que hoy son las grandes multinacionales españolas, así como de buena parte de la clase político-empresarial que nos gobierna, se remonta a los inicios del desarrollismo franquista. Y es que fueron sobre todo el turismo y la construcción —también ciertos sectores industriales y energéticos—, contando con un fuerte apoyo de los grandes bancos, los que en buena medida contribuyeron a sostener el modelo de crecimiento económico del franquismo y permitieron el rápido enriquecimiento de las oligarquías nacionales. Este modelo de capitalismo familiar aún hoy controla un número significativo de las grandes compañías españolas.


En los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, los proyectos relacionados con la construcción de grandes infraestructuras fueron la vía más directa para favorecer a los dueños de las empresas más allegadas al régimen franquista. Y además de tener el apoyo del presupuesto público para desarrollar las obras, pudieron contar con mano de obra esclava, los presos republicanos, para construir pantanos y carreteras. Así es como la familia Entrecanales, propietaria de lo que hoy es Acciona, construyó un canal para evacuar los vertidos de los barrios ricos de Sevilla. Y de esa misma manera la empresa Dragados —integrada más tarde en ACS— abarató los costes de la construcción del embalse de Mediano en Huesca, [12] al igual que Coviles —luego parte de OHL— en el embalse de Cenajo en Murcia, [13] entre muchas otras. Un puñado de grandes corporaciones y familias propietarias que, desde entonces, cuentan con una posición privilegiada en la economía española. [14]


Con el final de la dictadura franquista no se produjo ninguna ruptura; al contrario, los Pactos de la Moncloa y las reformas económicas de los años setenta sentaron las bases para establecer una línea de continuidad con los privilegios y propiedades controlados por las clases dominantes desde la posguerra. De este modo, las patronales empresariales y los nombres clave del capitalismo familiar español mantuvieron el control sobre sus sectores y siguieron siendo muy influyentes a la hora de decidir quiénes pilotaban la Transición y cómo habrían de actuar los primeros gobiernos elegidos en democracia. Como recuerda el historiador Emmanuel Rodríguez, “hacia 1975, dos centenares de familias, con presencia en los consejos de los grandes bancos y las grandes empresas españolas, controlaban más de un tercio de las acciones cotizadas en bolsa”. [15]


“Este es el país donde se puede ganar más dinero a corto plazo de toda Europa y quizás también de todo el mundo”, afirmaba en 1988 Carlos Solchaga, ministro de Economía y Hacienda y exponente de la cultura del pelotazo, refiriéndose a las grandes oportunidades de negocio que se abrieron en los años ochenta con la expansión de las políticas económicas iniciadas en ese periodo. Así, con la entrada de España en la Comunidad Económica Europea se impusieron multitud de reformas que configuraban el modelo económico neoliberal que ha llegado hasta nuestros días. Fue en los gobiernos “socialistas” de Felipe González (1982-96) cuando se promovió la mayor “liberalización” de la economía, el aumento de la “flexibilización” de las condiciones laborales y la privatización acelerada de las empresas estatales. Una labor que retomó con fuerza José María Aznar en sus años como presidente del gobierno (1996-2004), profundizando y extendiendo todas estas políticas con su “Programa de modernización del sector público empresarial”. Para cerrar el círculo, ambos mandatarios fueron contratados una década después como consejero y asesor de Gas Natural y Endesa, respectivamente, compañías multinacionales provenientes de empresas públicas privatizadas precisamente por sus mismos gobiernos.


Con todo ello, muchos empresarios amigos de los gobiernos de turno fueron situados en los consejos de administración y las direcciones de lo que luego serían las mayores multinacionales españolas: Telefónica, Gas Natural, Argentaria (BBVA), Repsol, Iberia, Endesa… Se conformaba así una renovada clase político-empresarial, complementaria y bien relacionada con los clanes históricos del capitalismo familiar, que sería la que dirigiría el proceso de internacionalización a finales de los años noventa y principios de este siglo. En permanente y constante sintonía, eso sí, con todos los políticos giratorios que, desde los sillones en las instituciones públicas o desde los asientos en los consejos de administración de las grandes compañías —desde 1977, el 40% de los ministros de los gobiernos de la democracia se ha incorporado a las direcciones de las grandes corporaciones privadas—, [16] se fueron sumando a recoger los beneficios que este modelo de crecimiento económico proporcionaba a quienes lograran colocarse en lo más alto de las estructuras del poder político-económico. Las trayectorias paralelas del BBVA, Telefónica y Repsol, por ejemplo, se constituyen como casos paradigmáticos para entender cómo ha venido funcionando la maquinaria político-empresarial desde finales de la década de los noventa, la época dorada de las privatizaciones, hasta la fecha. [17]



El “segundo desembarco” en América Latina

 
Las grandes empresas españolas y sus principales directivos quedaban así muy bien posicionados para dar el salto a nuevos mercados donde seguir con su lógica de crecimiento y acumulación. Además, la amenaza de compra por parte de algunos capitales europeos, a través de operaciones lideradas por corporaciones de gran envergadura y capitalización, cobraba mucha fuerza, con lo que la mejor defensa era seguir expandiéndose a otras regiones. Tenían las herramientas para ello, habían adquirido el tamaño y la capacidad financiera suficiente para expandirse fuera de las fronteras españolas; en ese mismo momento, América Latina estaba bajo la ortodoxia del Consenso de Washington y vivía una ola de privatizaciones y fusiones empresariales.


“Establecer y hacer cumplir un marco de reglas claras que reduzcan la incertidumbre es el mejor vehículo para canalizar la inversión hacia Latinoamérica”, recomendaba Manuel Pizarro, entonces presidente de Endesa —más tarde diputado nacional del PP—, en el Foro Latibex del año 2006. Una declaración que resulta paradójica cuando sabemos que las inversiones españolas en la región llegaron a niveles récord precisamente en ese período, en el que se daban continuos cambios en la regulación y se evidenciaba el incumplimiento gubernamental y empresarial de esas mismas normas. Y es que el boom privatizador que vivió América Latina en la década de los noventa representó un contexto perfecto para hacer de la corrupción no sólo una política económica sino también la mejor vía para la entrada masiva del capital transnacional.


En esta línea, los gobiernos que abrieron las economías latinoamericanas a la inversión extranjera se caracterizaron por crear un contexto económico que profundizaba las desigualdades, fortalecía una relación privilegiada entre el sector privado y la esfera política, y promovía el enriquecimiento de las élites nacionales y también transnacionales, mediante vías tanto legales como ilegales. Así fue para el caso de Brasil y el ejecutivo de Fernando Henrique Cardoso, que salvó con dinero público a bancos implicados en fraudes millonarios —y luego el “favor” le fue devuelto con donaciones ilegales—, albergó numerosos casos de corrupción y hasta compró votos para su reelección. Un panorama similar se vivió en Argentina con el gobierno de Carlos Menem, calificado como el presidente más corrupto de la historia del país por una larga lista de irregularidades en sus mandatos. Y qué decir de los ejemplos del gobierno mexicano de Ernesto Zedillo, del de Alberto Fujimori en Perú, etc. Como lo demuestra la forma en la que se llevó a cabo el segundo desembarco de las multinacionales españolas en América Latina, los entramados creados por la alianza entre los grandes capitales y los gobierno no solo beneficiaron a los cargos públicos corruptos, sino sobre todo a las empresas transnacionales que gracias a las privatizaciones asentaron sus posiciones de control de los sectores estratégicos de la economía de la región.


En esta reformulación de condiciones ventajosas para las empresas transnacionales se ha contemplado un amplio margen de políticas que, aunque no puede decirse que hayan sido ilegales, suponían sin duda un grave perjuicio para las mayorías sociales. Y cuando a través de vías legales no han podido obtener la rentabilidad deseada, multinacionales como Telefónica, Repsol, BBVA y Endesa, por citar solamente algunos casos, no han dudado en ampliar las posibilidades de negocio hacia el intercambio de favores, los sobornos, la evasión fiscal y el blanqueo de capitales. Así es como, en resumen, las grandes empresas españolas se transformaron en multinacionales y llegaron a dominar los sectores clave de las economías latinoamericanas.


Cuadro 3. Cronología de algunas de las principales privatizaciones y ventas de empresas latinoamericanas a compañías españolas.

Fuente: Elaboración propia.


En 2012, el rey Juan Carlos, en una visita diplomática a Brasil, ensalzaba la labor del gobierno de Dilma Roussef porque había “entendido bien que son las economías más abiertas y que mejor respetan el principio de seguridad jurídica las que más bienestar ofrecen a sus ciudadanos”. Lo decía en un encuentro empresarial en el que estuvo acompañado por los presidentes del Banco Santander, Iberdrola, Repsol y Telefónica. El monarca, eso sí, pasó por alto que una de las empresas allí presentes —Iberdrola, accionista principal de Neoenergía— es responsable de la destrucción del Amazonas por la construcción de la megapresa hidroeléctrica de Belo Monte; [18] tampoco hizo ninguna mención a los pagos que entonces realizaba Telefónica a quien fue ministro brasileño de Presidencia, José Dirceu, para garantizarse la obtención de contratos. [19] “Seguridad jurídica”, en este contexto, parece ser un concepto únicamente referido a asegurar las condiciones de operación del capital transnacional, por encima de otras consideraciones como los derechos humanos y de la naturaleza.


Utilizar la corrupción para garantizar un negocio lucrativo no ha sido solo un episodio relacionado con las ventas de empresas latinoamericanas; se ha establecido como una forma de gobierno y una moneda de uso corriente en el desarrollo de las grandes actividades empresariales. Es apenas una parte del entramado político-empresarial que pone la función pública y los recursos del Estado a disposición de las empresas transnacionales, donde actúan la diplomacia económica y hasta las intervenciones militares con un papel destacado en la consolidación y ampliación de los negocios por todo el globo. Esta confusión entre intereses privados y el interés general ha sido manifiesta cuando algunos gobiernos latinoamericanos han intentado cambiar las condiciones de las que tanto se han beneficiado las multinacionales en las últimas décadas; veamos, sin ir más lejos, lo que ocurrió en 2006 con el decreto de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia y, en 2012, cuando el gobierno de Argentina expropió las acciones de Repsol en YPF. “Allí donde haya una empresa española, allí estará el gobierno defendiendo como propios sus intereses”, concluía el presidente Mariano Rajoy en una gira para promocionar la marca España.


Propuestas de control y alternativas

 
Prohibir la circulación sin obstáculos de altos cargos y representantes políticos entre el sector público y privado, la cooptación del proceso decisorio de las políticas públicas —la cooperación reguladora, la coescritura de legislación, la elaboración de normas tipo o de anteproyectos de leyes—, el soborno y otras prácticas de corrupción. Obligar a gobiernos y parlamentos a someter a consultas —tanto en línea como en audiencias públicas— con las empresas, grupos de presión, movimientos sociales, sindicatos, ONG y pueblos autóctonos, entre otros, las tomas de decisiones que afecten a sus intereses. Regular el complejo entramado de bancos, empresas, grupos de inversores, agencias, consultoras, comisionistas y otros actores que operan en los mercados financieros. Aprobar normas sobre la transparencia de las prácticas financieras; el control de capitales y de los servicios financieros; el control de los fondos de inversión (hedge funds), el fraude y la elusión fiscal, las agencias de calificación, la retribución de los altos directivos y el secreto bancario; la sanción a los flujos ilícitos de capital.


Estas son, junto a muchas otras que ya se están haciendo por parte de un buen número de organizaciones de la sociedad civil, algunas propuestas de control de las actividades de las grandes empresas que, desde hoy mismo, podrían ser aplicadas sin mayores impedimentos técnico-jurídicos si hubiera la voluntad política para hacerlo. Y es que, ante la falta de controles democráticos para frenar la corrupción que atraviesa todo el actual sistema socioeconómico, ha vuelto a ponerse en el centro del debate —aunque este viene al menos desde los años setenta— [20] la necesidad de establecer mecanismos de regulación para obligar a las corporaciones transnacionales a cumplir las garantías democráticas y respetar los derechos humanos en cualquier parte del mundo.
Bien es verdad que ya existen algunas medidas en relación al control democrático de las grandes empresas, pero a nuestro entender resultan ser parciales e ineficaces. Hablamos, por ejemplo, de los registros para los lobbies, como el Lobbying Disclosure Act de Estados Unidos y el Transparency Register de la Unión Europea; mientras el primero es obligatorio, el segundo es voluntario y no contempla sanciones cuando las corporaciones no se registren o lo hagan con datos inexactos. A escala español, hace tres años llegó a plantearse la aprobación de un registro de lobbies por parte del Congreso de los Diputados, con la intención declarada de “mejorar los mecanismos de transparencia, de rendición de cuentas y responsabilidad de las instituciones”—, [21] cosa que hasta la fecha no ha sucedido. Igualmente, existe una evidente debilidad para frenar las puertas giratorias: en el Estado español hay una ley que establece un período mínimo de dos años entre el cese de cargos públicos y las actividades en empresas privadas “relacionadas con el cargo desempeñado”; en la Unión Europea ese lapso de tiempo se reduce aún más y sólo se prolonga hasta el año y medio para los ex comisarios y comisarias europeas. Y a pesar de que se trata de una regulación muy laxa, ni siquiera se cumple: antes de que se hiciera efectivo el plazo estipulado en la normativa, la ex vicepresidenta Elena Salgado fue contratada por la filial de Endesa en Chile.


En este contexto, para contrarrestar la fuerza de la lex mercatoria y el enorme poder político, económico, cultural y jurídico de las empresas transnacionales, ha de invertirse la pirámide normativa, situando en el vértice los derechos de las mayorías sociales en lugar de los intereses privados de la clase político-empresarial que nos gobierna. Así, necesitamos un nuevo modelo donde las personas y el medio ambiente tengan prioridad sobre los beneficios y los intereses corporativos. En este sentido, viene reclamándose hace tiempo la aprobación de una normativa internacional jurídicamente vinculante para obligar a las multinacionales al respeto de los derechos humanos operen donde operen, así como la creación de un tribunal internacional para juzgar a las empresas transnacionales y la puesta en marcha de un centro para hacer un seguimiento de sus operaciones. Todas estas iniciativas que pueden plantearse son, a su vez, complementarias de otras como el Tratado internacional de los pueblos para el control de las empresas transnacionales, “una propuesta alternativa de carácter radical — elaborada gracias al trabajo de los movimientos sociales y las redes de solidaridad internacional—, cuyos objetivos son, por un lado, proponer mecanismos de control para frenar las violaciones de derechos humanos cometidas por las empresas transnacionales y, por otro, ofrecer un marco para el intercambio y la creación de alianzas entre comunidades y movimientos sociales para reclamar el espacio público, ahora ocupado por los poderes corporativos”. [22]


Pedro Ramiro y Erika González son investigadores del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)Paz con Dignidad.
Fuente: OMAL


vía:http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Las_empresas_transnacionales_en_la_arquitectura_de_la_impunidad_poder_corrupcion_y_derechos_humanos
 

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