En 2005, Unicef estableció una definición de pobreza: “Los niños y niñas pobres son los que sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar”. Esta aproximación a la pobreza infantil permite entender el fenómeno de manera integral, no sólo limitado a la cuestión de los ingresos.
La Cepal y Unicef elaboraron el informe “La pobreza infantil: un desafío prioritario” –cuyo resultado final será publicado en aproximadamente dos meses–, el cual midió los niveles de pobreza de los niños de América latina. Los mejores ubicados fueron Costa Rica, con un 20,5 por ciento de su población infantil en la pobreza; Uruguay (23,9 por ciento) y en tercer lugar Argentina (28,7). Si bien son números altos, contrastan con los resultados de otros países de la región. A la cabeza de la lista figuran El Salvador (86,8 por ciento), Guatemala (79,7), Bolivia (77), Perú (73), México (40) y Colombia (38,5). Cuba no aparece en el informe.
El trabajo elaborado por estos dos organismos pretende ofrecer herramientas para que los países puedan medir correctamente la pobreza. Por eso destacan que no sólo hay que tomar en cuenta los indicadores de salario o los datos de la inflación y el costo de la canasta básica, como ocurre en la Argentina con la medición del Indec. Las autoridades del organismo están trabajando en modificar el indicador de pobreza por ese mismo motivo. El índice actual, que toma como registro las líneas de pobreza e indigencia, fue constituido en la década del ’90, bajo la influencia de Domingo Cavallo.
“Los padres pueden tener ingresos por debajo de la línea de pobreza, pero gracias a las políticas públicas sobre educación, salud, alimentación, los niños no sufren una condición de pobreza infantil, entendida por la pérdida de derechos esenciales”, explicó Delamónica.
Los datos para este informe fueron recabados entre 2006 y 2007. A pesar de esta aparente desactualización, los técnicos de Unicef y la Cepal explicaron a este diario que las investigaciones que toman servicios básicos como indicadores cambian en períodos mayores a tres años, mientras que los indicadores que toman solamente ingresos sí se actualizan mensualmente. Esta diferenciación no es menor, sobre todo en un país donde sus estadísticas públicas están bajo sospecha y cualquier consultora dice tener la capacidad para medir los niveles reales de pobreza.
Por ejemplo, el director de Red Solidaria, Juan Carr, señaló en los últimos días que si bien no cuestiona la existencia de la pobreza, reconoce que “el hambre sigue bajando en el país desde hace ocho años, gracias a la acción del Estado y otras instituciones”.
fuente, vìa :
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-149004-2010-07-07.html

que lamentable, quierne mostrar un informe serio y se equivocan en algo básico como las banderas de cada país, las de Uruguay y Paraguay están cambiadas entre sí.
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