El aumento en las emanaciones tóxicas no es, pues, un juguete científico ni alguna situación de dimensiones planetarias que pudiera ignorarse, y es de esperarse que en la próxima reunión de Cancún se produzca un documento que comprometa, sobre todo a las grandes potencias, que son las más industrializadas y que producen una mayor cantidad de emanaciones tóxicas que las que tenemos un desarrollo industrial que pudiera considerarse incipiente, en términos relativos.
Por otra parte, no se sabe en el orden público, aunque debiera
haber información disponible, entre lo que puede considerarse un nivel
sustentable de CO2, a largo plazo, procedente de las
emisiones industriales, sobre todo las del sector energético y no hay
por ello un consenso universal sobre las necesidades elementales que se
derivan de una política, seriamente planeada para establecer un límite
aceptable para el calentamiento de la Tierra que no debería aumentarse
más allá de 2 por ciento y que está surgiendo ya en la conciencia de
todos.
Para limitar a 50 por ciento la probabilidad de un aumento en el calentamiento de la Tierra por los gases de efecto invernadero se requiere de un consenso universal que esté consciente de que esto es absolutamente necesario a corto plazo. Estamos hablando de que se debe evitar la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, que deberían ser estabilizados en un nivel de 450 partes por millón (ppm). Lo cual solamente podría lograrse mediante una política radical y efectiva, en todos los países. En el escenario 450 ppm, relacionado con la energía, este escenario de emisiones llegarán a su máximo en 2020, con 30.9 gigatones. Todo ello justamente un poco antes de 2020 y declinaría hasta 26.4 en 2030.
Estas reducciones en el calor de la atmósfera, y en el peligro potencial que encierra serían posibles solamente, según el panorama mundial de la energía, de que se establecieran mercados de carbón racional, en todo el mundo, de acuerdos sectoriales y de políticas nacionales, así como medidas precisamente para las circunstancias que reunieran a sectores específicos, empresariales y si no se lograra que participaran todas las naciones, por lo menos que lo hicieran algunas que se agruparan para conseguir este objetivo tan difícil de lograr, pero tan necesario para todos. Se afirma entre los científicos que es el único camino para mitigar los efectos tan nocivos, que haría posible que lograran hacer una realidad estas reducciones complejas y difíciles este grave problema universal, pero hay que tratar de comprenderlo. Nos va en ello la supervivencia de la humanidad.
Para limitar a 50 por ciento la probabilidad de un aumento en el calentamiento de la Tierra por los gases de efecto invernadero se requiere de un consenso universal que esté consciente de que esto es absolutamente necesario a corto plazo. Estamos hablando de que se debe evitar la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, que deberían ser estabilizados en un nivel de 450 partes por millón (ppm). Lo cual solamente podría lograrse mediante una política radical y efectiva, en todos los países. En el escenario 450 ppm, relacionado con la energía, este escenario de emisiones llegarán a su máximo en 2020, con 30.9 gigatones. Todo ello justamente un poco antes de 2020 y declinaría hasta 26.4 en 2030.
Estas reducciones en el calor de la atmósfera, y en el peligro potencial que encierra serían posibles solamente, según el panorama mundial de la energía, de que se establecieran mercados de carbón racional, en todo el mundo, de acuerdos sectoriales y de políticas nacionales, así como medidas precisamente para las circunstancias que reunieran a sectores específicos, empresariales y si no se lograra que participaran todas las naciones, por lo menos que lo hicieran algunas que se agruparan para conseguir este objetivo tan difícil de lograr, pero tan necesario para todos. Se afirma entre los científicos que es el único camino para mitigar los efectos tan nocivos, que haría posible que lograran hacer una realidad estas reducciones complejas y difíciles este grave problema universal, pero hay que tratar de comprenderlo. Nos va en ello la supervivencia de la humanidad.
fuente, vìa :
http://www.jornada.unam.mx/2010/07/19/index.php?section=opinion&article=018a2pol

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