(AW) "La Comisión Antirrepresiva y por los Derechos Humanos de
Rosario, denuncia una vez más la exclusiva responsabilidad del estado
santafesino y la justicia por la aplicación de las políticas de
represión y muerte dentro de las cárceles de la provincia. La cárcel de
Coronda es un verdadero "Modelo" de represión, corrupción y muerte donde
hoy se extinguen las vidas de más de 1000 hombres en la mayoría de los
casos jóvenes y pobres, condenados a la privación de la libertad,
revictimizados por el sistema de desigualdad social. Roberto Agustín
Yrusta de 32 años estaba detenido en la cárcel de Bower en Córdoba,
donde padeció durante años el verdugueo, los abusos, los golpes, las
torturas y los vejámenes de todo tipo por parte del Servicio
Penitenciario de esa provincia, situación que se agravó luego de
realizar junto a otros una denuncia para un programa de TV sobre
torturas en ese penal".Duro comunicado de denuncia de la Comisión
Antirrepresiva y por los Derechos Humanos de Rosario.
A raíz
de estos hechos y considerando que su vida corría peligro, pidió ser
trasladado a Santiago del Estero, ciudad en la que tenía familiares. Sin
embargo el 16 de enero de 2013 es trasladado a la cárcel de Coronda y
recluido en buzones de castigo del pabellón Nº 8 del Módulo Sur. El
día 7 de febrero le informan a su familia que se "suicidó ahorcándose
con una remera" y 24 horas después les envían el cuerpo con evidentes
signos de torturas que incluían ampollas, sangre, heridas abiertas,
hematomas múltiples, un profundo golpe en la cabeza e impactos de balas
de goma. Acompañaba el cuerpo de Roberto un certificado de defunción que
decía: SUICIDIO. A pedido de los compañeros de la Coordinadora
Anticarcelaria de Córdoba y de los familiares de Roberto, recurrimos al
Servicio Público de Defensa Penal a fin de solicitar su intervención en
la investigación de la muerte, que consideramos no fue suicidio. Esta
nueva muerte, confirma, una vez más, que las cárceles son verdaderos
depósitos de seres condenados al aniquilamiento de su condición humana, a
los que está permitido, incluso, quitarles la vida y que como siempre
afirmamos esto es parte de la naturaleza del sistema social en que
vivimos.
CADH - Rosario
(Comisión Antirrepresiva y por los Derechos Humanos) en el ENA - (Encuentro Nacional Antirrepresivo)
¿Qué ha pasado con Bradley Manning y por qué se produce
un silencio mediático sobre uno de los juicios de más alto perfil en
años en Estados Unidos?
El soldado estadounidense acusado de filtrar miles de cables
diplomáticos a WikiLeaks lleva más de 1.000 días detenido, y con el paso
del tiempo también ha disminuido el interés por la que fue una de las
grandes noticias de los últimos tiempos.
Entre las razones de esta disminución están precisamente la longitud
del proceso y los pocos detalles que se conocen sobre lo que está
ocurriendo en la corte, hasta el punto que fue necesaria una acción
legal apoyada por 47 medios de comunicación para que el Pentágono
revelara información.
Y este miércoles lo hizo, un día antes de que Manning anunciara que
se declarará culpable de 10 de los 22 cargos de los que fue acusado.
“Manto de secretismo”
“Este caso es único y es difícil decir con qué debería compararse”,
dice Steven Aftergood, director del programa sobre secretos
gubernamentales de la Sociedad Estadounidense de Científicos.
“Sí ha recibido más atención que la mayoría de casos en las cortes
militares, pero tal vez menos de lo que se esperaría para un caso que ha
generado atención internacional, incluso global”.
David Brown, coautor de un libro por publicarse sobre el aparato
secreto del gobierno de Estados Unidos, dice que una de las razones es
precisamente el tiempo que se ha extendido todo el proceso.
Manning no sólo ha pasado casi tres años detenido, sino que desde su
detención hasta la presentación de los 22 cargos pasaron 635 días.
“No hay forma que Manning pueda comandar la atención mediática por ese periodo”, dice Brown.
El autor agrega que otra razón es lo que él califica como el “manto
de secretismo” en el que ha estado envuelto el caso y ejemplifica con
una noticia conocida este martes sobre la posibilidad de que testifique
uno de los agentes que pudo haber participado en la operación que mató a
Osama bin Laden.
“Se trata de un miembro no identificado de una organización secreta
que testificará en una ubicación secreta en un juicio secreto sobre
información secreta”, dice.
“Cualquier miembro de la prensa tendrá dificultades para cubrir el tema cuando se trabaja con ese tipo de información”.
Este debate ha sido analizado por empresas observadoras de medios
como FAIR y hasta en los mismos medios, como constan en un texto de Ed
Pilkington en The Guardian y un artículo de Margaret Sullivan, la
columnista de The New York Times que escribe sobre el día a día de este
periódico.
Sullivan escribió en diciembre que se debería haber enviado un
reportero a las audiencias. Publicó también la respuesta de David
Leonhardt, editor en la capital estadounidense, que anotó que si bien el
periódico ha estado informando, no cubrirá cada pequeño paso del
proceso.
Largo camino
Desde cuando fue arrestado en mayo de 2010 bajo sospecha de haber
entregado información sensible para la diplomacia estadounidense, el
caso contra este ex analista de inteligencia de 25 años ha sido largo y
polémico.
Pasó del desierto de Irak, donde fue detenido, a una base en Kuwait,
de ahí a la base militar Quantico, en el estado de Virginia, y de ahí a
Fort Leavenworth, en Kansas.
En Fort Meade, unas instalaciones del ejército en Maryland, ha atendido los procedimientos previos a su juicio.
De todos esos lugares, la base militar en Virginia es la que más
ampollas ha levantado por el trato que dice haber recibido: una celda
sin luz natural donde permaneció solo durante prácticamente todo el día,
sin poder recostarse, y donde debió dormir desnudo durante varias
noches, según contó su abogado, David Coombs.
Coombs también dijo en su blog que cada cinco minutos los guardias le
pedían a Manning que respondiera una pregunta para evitar que se
durmiera.
Más de 250 expertos legales de EEUU condenaron el trato y lo
calificaron de inconstitucional, y Juan Méndez, el relator especial de
Naciones Unidas para temas de tortura, dijo que las “serias condiciones
disciplinarias” representaron una violación a sus derechos.
Y aunque los militares argumentaron que las medidas eran necesarias
para que el detenido no se hiciera daño, la jueza militar encargada del
caso, Denise Lind, dijo a principios de este año que la detención fue
“excesiva en relación con los intereses legítimos del gobierno”.
Por ello, Lind dijo que a Manning se le reducirán 112 días de su
eventual sentencia, un tema que se recordó este jueves cuando el soldado
anunció que se declarará culpable de 10 de los 22 cargos de los que fue
acusado, aunque rechazó el más importante, el de haber “ayudado al
enemigo”, que podría acarrearle cadena perpetua.
Fue una noticia importante, cubierta ampliamente, e indica que el
interés mediático por el caso de Manning puede repuntar, de manera
especial a medida que se acerca su juicio previsto para el 3 de junio. BBC Mundo Vía:
Espacios sagrados de enorme importancia
para el Pueblo Mapuche se encuentran amenazados debido a que proyectos
hidroeléctricos buscan emplazarse en Trayenkos y lugares ceremoniales
que son defendidos por las Comunidades en zonas cordilleranas
(PewenMapu) de Curarrehue y Melipeuco, quienes aseguran que las fuerzas y
los espíritus protectores residen allí y que sus alteraciones causarían
perjudiciales desequilibrios. Sendos informes socio culturales y
antropológicos lo avalan así.
Comunidades Mapuche de Melipeuco y
Curarrehue del PewenMapu, en la cordillera de la Araucanía, se
encuentran alarmados ante la amenaza que proyectos hidroeléctricos
vienen haciendo a lugares sagrados y ceremoniales. Ante esto,
expresiones Mapuche se han levantado en la defensa de los NGEN, fuerzas –
espíritus protectores en ríos y saltos (Trayenko) que son invocados en
rogativas, cuyas aguas son utilizadas para fines espirituales y
religiosos y cuyo ecosistema otorga una serie de alternativas
medicinales.
Para diversos referentes que practican
la cosmovisión ancestral y tradicional Mapuche, la alteración de estos
espacios sagrados generarían graves desequilibrios al ser, hecho que ha
sido denunciado públicamente por la situación que atraviesan, a modo de
ejemplo, el río Truful Truful en la comuna de Melipeuco y el estero
Añihuarraqui – pichi trankura en Curarrehue.
Profesionales de la antropología y la
sociología de la Universidad de Chile y Católica han constatado estas
visiones con relación a Melipeuco en un informe preparado por Paz Neira,
Francisca Urrutia, Claudio Melillán y María José Araya, quienes han
señalado que el lugar de emplazamiento del proyecto el rincón de la
empresa Madrid que busca intervenir el río Truful Truful afecta a un
espacio territorial habitado históricamente por el Pueblo Mapuche y que
hoy en día se reconoce como “Territorio Lifko”, compuesto por 18
comunidades que declaran una pertenencia identitaria y vínculos
patrimoniales con los sitios naturales y culturales que alberga la zona,
y de forma especial con el Truful-Truful como Trayenko que no solo es
de enorme importancia para comunidades Pewenche del Lifko, sino además,
como argumentan detalladamente, son también bienes comunitarios sagrados
para el Pueblo Mapuche en su conjunto, siendo usual su uso religioso y
ceremonial por parte de autoridades provenientes del territorio
Wenteche, Lafkenche y Nagche, es decir, adquieren vital relevancia para
los sistemas de vida y costumbres de un amplio y extendido sector del
Pueblo Mapuche.
En el informe se señala que las
comunidades mapuche de Lifko, han delineado y plasmado sus propias
perspectivas de vida a partir de un “Plan de Desarrollo Territorial”, en
el cuál establecen las concepciones y visiones asociadas a los usos de
los recursos naturales: “Es vital la protección de los recursos
naturales existentes en las comunidades, ya que estos están íntimamente
relacionados con nuestros valores culturales mapuche. Los Ngen están
presentes en la naturaleza, por lo tanto cuando la tierra, los árboles o
ríos se utilizan sin consciencia se pierden estas fuerzas. Es por este
hecho que las inversiones en el Territorio como pisciculturas y
centrales hidroeléctricas de paso, perjudican a los Ngen del territorio,
ya que las energías se van cuando se explota sin conciencia los
recursos de la naturaleza. Como mapuche entendemos el desarrollo como el
estímulo a la naturaleza ya que uno es parte de ella”, se señala en
dicho plan mencionado en el informe antropológico.
En Curarrehue en tanto, se ha hecho
mención por las comunidades Coñoequir y plasmado en un informe socio
cultural preparado por un antropólogo de Conadi sobre la importancia de
los ríos y las montañas en la vida diaria, en la vida terrenal y
espiritual Mapuche, estableciendo relaciones de reciprocidad entre los
elementos y los habitantes, propio de la cosmovisión. También se
menciona la obligación Mapuche – Pewenche de proteger, cuidar y querer
su tierra. Se nombra el cerro Punuhuemanque (Tren Tren) y Peñewe (Kai
Kai) y el estero Añihuarraqui – pichitrankura que “SON LOS ELEMENTOS DE
LA NATURALEZA QUE COMPONEN EL LUGAR SAGRADO DE LAS COMUNIDADES MAPUCHE
DEL SECTOR, ELEMENTOS A LOS QUE SE OFRENDA EL NGUILLATÚN”, cuyo espacio
ceremonial se encuentra en las proximidades donde se pretende hacer el
proyecto en cuestión.
Las representaciones de la Comunidad
Coñoequir, el alcalde de dicha comuna y concejales han señalado que la
hidroeléctrica no se puede hacer en este sitio de enorme significación
sagrada, ya que atenta a la cultura y a sus habitantes.
ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN PARA TODO EL PUEBLO MAPUCHE
Para el Kimche y autoridad filosófica
Mapuche Emilio Painemal, oriundo de Chol Chol quien ha sido parte de la
Escuela de sabiduría y filosofía Mapuche se refiere a la interconexión
de los espacios sagrados, quien, ha señalado como ejemplo la ida al
Truful Truful de autoridades y personas Mapuche de diferentes
territorios, ¿Guiados por qué? Explica: “Los mapuche (…) somos revelados
por sueños que nos indican a un lugar donde tenemos que ir y porque es
el lugar donde vamos a encontrar la cura de nuestro espíritu, donde
vamos a encontrar la fortaleza de nuestro espíritu por eso han venido
machi de Quepe, Imperial, así alrededor de Coilaco, gente de Panguipulli
y eso que Panguipulli tiene grandes fuentes pero eso es para
fortalecernos espiritualmente porque en un sólo lugar una autoridad
espiritual no está su fortaleza está rodeado de los lugares y dentro de
eso está contemplado el truful truful porque allí se encuentran las
cuatro energía del truful truful y eso son los meli xawun ko, esas
cuatro juntas forma una fuerza unitaria y es recomendable para todas las
autoridades que nazcan en distintos territorios que se dirijan ahí…”
También señala de la importancia
medicinal en el lugar. “Hay varios lawen, está el Lleuke, está el
kintral, el triwe, el folle, esas son las medicinas fundamentales pero
así también hay remedios menores que están dentro del agua que son
medicina que nosotros llamamos el fen fen ko, está el filo lawen que
está en esos lugares, todo lo que riega el truful truful está lleno de
remedio, además de ser la fuente espiritual, también hay medicina
menores que están rodeado en el truful truful…”
LOS PROYECTOS QUE AMENAZAN
Dos proyectos hidroeléctricos emplazados
en Melipeuco se encuentran en calificación ambiental. Uno de ellos es
“Central Hidroeléctrica de Pasada El Rincón”, el cual tiene relación con
los derechos de aguas no consuntivos de ejercicio permanente y
eventuales en el cauce del Río Truful Truful, cuyo proyecto es de 24
millones de dólares y cuyos derechos de agua fueron adjudicados por
remate a la DGA con fecha 21 de Diciembre de 2009 y que hoy, la empresa
Madrid, busca construir una central con una potencia total de 11 MW.
Otro en dicha comuna, es un proyecto de
la empresa Andes Power, de 19 millones de dólares y que es sobre una
central hidroeléctrica de pasada de 6 MW de potencia que pretende
instalarse en el Río Carén. El caudal que pretende utilizar es de 1,856
m3/s con una caída bruta de aproximadamente 400 m.
En Curarrehue, el proyecto “Central
Hidroeléctrica Añihuerraqui”, de la empresa GTD Negocios, de 22 millones
de dólares, consiste en una central hidroeléctrica de pasada sin
regulación de caudal, con una potencia estimada en 9 MW y generación
anual de 50 GWh aproximadamente, en el río Añihuerraqui y pretende
inyectar electricidad mediante una línea de transmisión eléctrica de 744
metros.
Otro proyecto en calificación en la
comuna de Curarrehue, es el proyecto Central Hidroeléctrica Pangui de la
empresa RP El Torrente Eléctrica S.A, de 21 millones de dólares y
considera la construcción y operación de una mini central hidroeléctrica
de pasada en el río del mismo nombre que pretende generar 9 MW, con un
caudal de diseño de 6,3 m3/s.
Además de estos proyectos, varios otros
estarían multiplicándose en estas zonas cordilleranas bajo la
especulación de diversas empresas afuerinas que buscan el lucro a costa
de la depredación de espacios de vida.
Cabe mencionar que la protección a los
espacios sagrados de las comunidades, está contemplado en diversas
disposiciones locales e internacionales, tales como la Ley indígena
19.253 y normas y tratados internacionales de derechos indígenas que son
obligatorias al estado chileno, como el Convenio 169 de la OIT y la
declaración dela ONU sobre derechos de los Pueblos Indígenas. A modo de
referencia, el artículo 13 del Convenio 169, en relación a la protección
de los lugares sagrados, dispone que “los gobiernos deben respetar la
importancia especial que para las culturas y valores espirituales de los
pueblos interesados reviste su relación con las tierras y territorios
que ocupan o utilizan de alguna otra manera”.
Servindi, 1 de marzo, 2013.- Un video producido por el Instituto
Bartolomé de las Casas, la Vicaría de la Solidaridad de Sicuani, el
Municipio Provincial de Espinar y el proyecto CIRCA, muestra la
problemática ambiental que habría sido producida por la empresa minera
Xstrata Tintaya en la provincia de Espinar, Cusco.
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
- See more at: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/28/mundo/026n1mun#sthash.CmELkvNP.dpuf
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
- See more at: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/28/mundo/026n1mun#sthash.CmELkvNP.dpuf
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
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Stéphane Hessel, fallecido ayer a los 95 años, en imagen de enero de 2012Foto Reuters
Afp, Dpa y The Independent
Periódico La Jornada Jueves 28 de febrero de 2013, p. 26
París, 27 de febrero.
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
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Stéphane Hessel, fallecido ayer a los 95 años, en imagen de enero de 2012Foto Reuters
Afp, Dpa y The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 28 de febrero de 2013, p. 26
París, 27 de febrero.
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
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Stéphane Hessel, fallecido ayer a los 95 años, en imagen de enero de 2012Foto Reuters
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Jueves 28 de febrero de 2013, p. 26
París, 27 de febrero.
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
- See more at: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/28/mundo/026n1mun#sthash.CmELkvNP.dpuf
Stéphane Hessel, escritor, diplomático y humanista francés, fue autor de ¡Indignaos!
Muere el inspirador del 15-M en España y Occupy en EU
Su vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dice el presidente Hollande
Stéphane Hessel, fallecido ayer a los 95 años, en imagen de enero de 2012Foto Reuters
Afp, Dpa y The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 28 de febrero de 2013, p. 26
París, 27 de febrero.
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
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Stéphane Hessel, escritor, diplomático y humanista francés, fue autor de ¡Indignaos!
Muere el inspirador del 15-M en España y Occupy en EU
Su vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dice el presidente Hollande
Stéphane Hessel, fallecido ayer a los 95 años, en imagen de enero de 2012Foto Reuters
Afp, Dpa y The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 28 de febrero de 2013, p. 26
París, 27 de febrero.
El escritor francés, diplomático y ex combatiente de la resistencia Stéphane Hessel, autor del libro Indignez-vous! (publicado como ¡Indígnense! en América Latina e ¡Indignaos! en España), que inspiró el movimiento 15-M, murió la noche de este martes a los 95 años, informaron hoy medios franceses.
Políticos e intelectuales recordaron hoy a este pensador, humanista y luchador por la justicia social. Era una gran figura, cuya excepcional vida estuvo consagrada a la defensa de la dignidad humana, dijo el presidente francés, François Hollande.
Hessel luchó por los derechos civiles, contra los prejuicios, el
conformismo y el conservadurismo, y demostró que las injusticias son
intolerables, añadió el mandatario. Desde Alemania, su país de origen,
el jefe del opositor partido socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier,
declaró que con su muerte la protesta europea y mundial pierde a su
mayor portavoz contra la codicia y la falta de escrúpulos de los
desenfrenados mercados financieros.
Nacido en Berlín y de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su
vida en París. Allí se trasladó en 1924 con su familia, y en 1937
obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su etapa de estudiante en Londres
se adhirió al comité de la resistencia del general Charles de Gaulle y
fue enlace entre los grupos de la resistencia y la central londinense en
la Francia ocupada por los nazis.
Destacado testigo de su tiempo, como lo definió el ministro francés
del Exterior, Laurent Fabius, Hessel fue detenido por la Gestapo en 1944
y trasladado al campo de exterminio nazi de Buchenwald, en Alemania, de
donde tras varios intentos logró huir, y regresar a París. Tras la
guerra, trabajó como diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la
redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó
la Organización de Naciones Unidas en 1948, y más tarde fue embajador
de la ONU en Ginebra.
Durante la presidencia de François Mitterrand ejerció diversas
funciones en el Ministerio del Exterior (1981-1995). En 2010 publicó su
panfleto político Indignez-vous!, que tras un rotundo éxito en
Francia fue traducido a numerosos idiomas y se convirtió en inspiración
de movimientos como el madrileño 15-M y, a nivel internacional, de Occupy.
En español fue prologado por José Luis Sampedro. En él llama a los
jóvenes a indignarse con el mundo actual y rebelarse pacíficamente
contra los poderes del capitalismo. Después publicó un libro
complementario titulado ¡Reacciona!, seguido de ¡Comprométanse!,
con lo que completó su propuesta de fórmula para retomar las luchas
sociales en la actualidad. También es autor de las memorias Mi baile con el siglo. “¡Indígnense!, libro de 32 páginas publicado en 2010, vendió
en todo el mundo millones de ejemplares, inspiró a los movimientos de
los indignados occidentales y valió a Hessel el título de celebridad
mundial.
En tiempos recientes, Hessel se sorprendía de haberse convertido, ya
nonagenario, en el referente de los jóvenes contestatarios del siglo
XXI.
En octubre de 2010, cuando Indigène, una pequeña editorial
comprometida de Montpellier (sur de Francia) publicó una primera edición
de 8 mil ejemplares con precio de venta de tres euros, nadie hubiera
podido presagiar tal éxito.
Sus editores, Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou, escribieron entonces que la base de la resistencia es la indignación. Las razones para indignarse hoy pueden parecer menos claras que en tiempos del nazismo. Pero busca y encontrarás, agregaban.
Hessel denuncia en su texto el desnivel creciente entre los muy ricos
y los muy pobres, el estado del planeta, la manera en que se trata a
los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos, la carrera por el más todavía,
la dictadura de los mercados financieros, y lamenta que se hallan
saldado los derechos adquiridos desde la resistencia francesa
(jubilaciones, seguridad social).
Podemos creer a Stéphane Hessel y seguirle los pasos cuando llama a una insurrección pacífica, afirmaban los editores.
El sociólogo Edgar Morin, con quien Hessel escribió el libro Le Chemin de l’espérance(El camino de la esperanza), consideró que el éxito de ¡Indígnense! se debe al despertar público de un pueblo que era hasta ese momento muy pasivo.
Con su libro, Hessel catalizó las expectativas de mucha gente frente a la angustia provocada por la crisis, agregó Morin.
Para su autor, el éxito de su libro se explica por un momento
histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para
salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana.
Muchos estiman que el impactante título en imperativo tuvo que ver en el éxito de ¡Indígnense!,
la editorial Indigène responde: no basta un verbo en imperativo, puntos
de exclamación y declaraciones de Hessel en un pequeño libro vendido
muy barato para dar en el blanco: hay tantas razones para indignarse en
estos tiempos de crisis económica, política y ética.
En 2011, Hessel visitó Madrid por primera vez, donde el movimiento de
los Indignandos estaba en su apogeo y él presentó la edición castellana
de su libro ¡Comprométanse! En una crónica publicada en La Jornada el
2 de septiembre de dicho año, nuestro corresponsal Armando G. Tejeda
sostuvo que Hessel señaló en la multitudinaria presentación: Hay que tener valor ante las fuerzas económicas. El valor es necesario, porque aquéllas son muy listas y pueden enredarte.
El autor señaló que existe un claro engaño de que el mundo occidental
vive en una democracia real cuando que en realidad en todos los
continentes lo que existe es un vasallaje de las fuerzas económicas del que hay que desprenderse con indignación, reacción y compromiso.
Hessel subrayó entonces que urge inventar una nueva democracia y que para ello debe existir una postura cívica de compromiso hacia las protestas pacíficas que no deben dejarse vencer por el derrotismo y la resignación. ¡Indígnense! argumenta que los franceses debían estar tan
furiosos con la situación como lo estuvo la resistencia francesa durante
la ocupación nazi. Fue muy crítico de la forma en que Francia trata a
los migrantes, y del trato que Israel da a los palestinos, apasionado de
la protección al ambiente, de la libertad de expresión y del sistema de
seguridad social francés. De ahí su llamado a una insurrección pacífica
y sin violencia, señaló hoy el diario británico The Guardian.
Durante la crisis de la eurozona, uno de los nombres que se dio al
movimiento de protesta contra los programas de austeridad y la
corrupción en España fue los Indignados, tomado del libro de Hessel. Estas protestas, junto con los levantamientos de la primavera árabe, inspiraron insurrecciones en otros países y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos. El movimiento mundial de protesta no se asemeja al movimiento
comunista que declaró que el mundo había cambiado del todo su punto de
vista, señaló Hessel hace un año en una entrevista, recordó The Guardian. No
se trata de una revolución ideológica, sino que su impulso proviene de
un auténtico deseo de obtener lo que se necesita. Desde este óptica, la
actual generación no exige que desaparezcan los gobiernos, sino que
éstos cambien la forma de afrontar las necesidades de las personas.
El enorme mérito de las obras de Hessel, según analistas, fue innovar
con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del
antibelicismo, de la izquierda y de otros movimientos; a una simple
manifestación de inconformidad con el estatus quo. Con sus
escritos, Hessel recordó el significado de la palabra indignación, que
no es un sinónimo de ira ni enojo, sino una reacción que tiene que ver
con una dignidad vulnerada.
- See more at: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/28/mundo/026n1mun#sthash.CmELkvNP.dpuf
“Cuando nos dimos cuenta, el
proyecto Mareña traía dinero y estaba repartiendo entre los pobres, pero
nosotros pensamos que el dinero es como una paloma que no se queda.
Ellos no platicaron con nosotros, no nos dieron nada de información.
Si el gobierno quiere que entre Mareña primero que nos mate,
porque mientras estemos vivos no vamos entregar el mar”.
Testimonio de las mujeres que resisten al proyecto eólico.
Álvaro Obregón, Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.
Oaxaca, México. Después de la
caravana en apoyo a los pobladores de Álvaro Obregón, que resisten a la
entrada de la eólica Mareña Renovables, el gobierno estatal declaró que
se detendría el proyecto, y un día después reculó. Los intereses detrás
de la energía limpia no se limitan a producir electricidad: son una
nueva forma de capitalismo.
El titánico aumento de los precios de
los combustibles fósiles y la preocupación de que se haya alcanzado el
tope de su producción, desató una férrea guerra entre los centros de
poder económico mundial por acaparar lo que queda aun de estos
energéticos. Así mismo, se generó un renovado interés por las fuentes
alternativas de energía, denominadas energías limpias o renovables.
Entre estas destacan la energía solar y la geotérmica, la hídrica y la
eólica.
Estas fuentes alternativas de energía
son la plataforma de la llamada Economía Verde, que dio inicio a una
nueva colonización y desposesión de los pueblos originarios de los
países del sur por medio de engaños o por la fuerza; ése es el caso del
Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca.
En la comunidad de Álvaro Obregón están
organizados mujeres, hombres, ancianos y niños que mantienen una
barricada para que no pase el parque de Mareña Renovables. Éste es uno
de los proyectos eólicos más grandes de Latinoamérica, con una capacidad
de producción de mil 632 giga vatios al año.
Esta energía será canalizada
principalmente a la empresa Coca-Cola México y a sus encadenamientos de
producción. También buscan especular con la reducción de 825 mil 707
toneladas de dióxido de carbono al año, equivalente a las emisiones de
161 mil 903 automóviles. Cada tonelada reducida de dióxido de carbono
equivale a un bono de carbono, que puede ser vendido a otra empresa como
un permiso de contaminación, es decir, que puede contaminar más de lo
determinado en Protocolo de Kioto.
Coca-Cola y todas las empresas
transnacionales que están invirtiendo en energías limpias -con el
denominado Mecanismo de Desarrollo Limpio- pueden contaminar mucho más
en los países donde tienen presencia. Así se crea un nuevo mercado, con
la compra y venta de derechos de contaminación, y una vez más los
pueblos de los países del sur sostendrán un mercado que no les beneficia
y la contaminación no se reduce.
Un habitante de Álvaro Obregón, que se
negó a dar su nombre porque está amenazado de muerte por su oposición a
Mareña, nos dice que no están conformes porque este proyecto los está
despojando: “No nos van a engañar, por eso estamos aquí hasta el último
momento, les dijimos: si quieren agarrar la Barra Santa Teresa, mejor
que nos maten de una vez, ¿para qué vamos a estar como África, con niños
muriendo de hambre?”.
El poblador señala que “los políticos
llegan y nos prometen cosas y ahora dicen que Álvaro Obregón va a
brillar de pavimento si es que dejamos entrar a Mareña. ¿De qué nos
sirve? ¡No vamos a comer pedazos de pavimento!”. También aclara que no
quieren ahí a ningún partido, ya sea el Partido Revolucionario
Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) o el Partido de la
Revolución Democrática (PRD). Lo que ellos quieren es “que respete a
Santa Teresa, que nos reconozcan como usos y costumbres”.
El istmo de Tehuantepec ha sido, por su
estrechez, un espacio geoestratégico como vía de comunicación
transismica que posibilita el flujo de mercancías entre el Atlántico y
el Pacífico; además, es la frontera natural entre Norteamérica y
Sudamérica. En este espacio es donde se desarrolla el proyecto del
Corredor Eólico desde 1994, que contempla la instalación de 5 mil
aerogeneradores en cerca de cien mil hectáreas de tierras ejidales y
comunales.
Estas energías limpias son la nueva
Arabia Saudita que podría darle un respiro a un sistema económico
mundial que da patadas de ahogado. Se redimensionaría la economía global
con la creación de nuevas necesidades, rediseño de la fábrica, los
hogares y el estilo de vida de los consumidores. Sin embargo, esto
implica mercantilizar la vida en su totalidad, poniendo precio a lo que
no lo tenía, como el agua, el viento y las formas de vida tradicional,
despojando a los pueblos de lo poco que les queda.
Las mujeres de Álvaro Obregón están
decididas a dar la vida por defender la única fuente de recursos que
tienen, que es el mar nos dicen. Una de ellas señala que “Aquí
estamos hombres, mujeres, niños, niñas, de todos, parejo estamos, hasta
de tres años, de cinco, por eso no tenemos miedo, vamos a morir aquí por
nuestros hijos, por nuestros nietos, porque cuando nos vayamos, ellos
se van a mantener del mar”.
Otra habitante agrega que “nosotros como
mujeres luchamos mucho y seguimos, porque vamos a vencer a Mareña,
porque no es gente de por aquí, viene de otra nación. No vamos a querer
que las riquezas se las lleven, mejor dejamos la riqueza para nosotros.
Porque la vida es la lucha”.
Las fuentes alternativas de combustible
son muy atractivas para la gente y los gobiernos, porque esconden en su
esencia el hambre por la ganancia y se muestran como posibles soluciones
a la crisis económica y ecológica que ellos mismos han generado. Pero
hay gente como la de Álvaro Obregón que cuestiona su funcionamiento y el
del mismo sistema económico. Hay gente que ya no está dispuesta hacerle
el juego a los discursos que prometen desarrollo y modernidad, pues
sólo han representado despojo y muerte para los pueblos originarios.
La pregunta es ¿qué nos queda por hacer?
Mientras tanto, estos pueblos se defenderán con todo lo que tengan al
alcance. Un habitante de Álvaro Obregón señala que “por eso les dijimos
que si algún compañero cae, nos vamos a ir sobre ellos, no sabemos matar
pero ellos nos van a enseñar, ahí sí. Con palo y todo pero tenemos que
defendernos, nosotros decimos que si matan a uno o dos, se van a
levantar más, porque no estamos solos”.
El hombre finaliza diciendo que “ellos
dividen la gente y crean odio, pero ahora ya no les tememos, ellos
mismos nos enseñan a no tener miedo”.