Existe un grupo secreto, un grupo exclusivo, un grupo selecto, un grupo de personas capaces de poner y quitar gobernantes, capaz de imponer una agenda económica a nivel mundial y capaz de dirigir las riendas del planeta sin la necesidad de pasar por el corsé de la democracia… Porque a los miembros de este grupo no los elige nadie. Está formado por un centenar de los más influyentes políticos, banqueros y periodistas. No hay que desdeñar el poder de este secreto club. Barack Obama acudió a la reunión del Club Bilderberg en junio de 2008, en Virginia (EEUU). Cinco meses después, fue elegido presidente estadounidense. Un ascenso igual de fulgurante tuvo en 1991 el poco conocido gobernador de Arkansas, Bill Clinton, tras ser invitado en 1991 por este grupo. Margaret Thatcher fue una "tímida participante" en la edición de 1975. Cuatro años después, se convirtió en la Dama de Hierro. Los ejemplos de carreras similares abundan en los organismos internacionales. Así, todos los secretarios generales de la OTAN han sido antes bilderbergers, como se conoce a quienes acuden a los encuentros en hoteles de lujo que escoge el club para que sus socios e invitados intercambien impresiones al más alto nivel. "En las últimas ediciones, ha destacado el español Bernardino León", subraya Daniel Estulín, experto en el grupo y autor del libro La historia definitiva del Club Bilderberg. Bernardino León, es el secretario general de la Presidencia del Gobierno y "ha sido invitado a cuatro ediciones seguidas desde 2006. Es inaudito que el comité ejecutivo de Bilderberg convoque tantas veces a alguien que no forma parte de él, pero David Rockefeller adora a León y le gustaría que fuese presidente de España", asegura Estulín. El Club tiene otros socios destacados, como el político estadounidense Henry Kissinger, uno de los pilares del Club Bilderberg, fundado en 1954 por el príncipe Bernardo de Holanda, conocido por su ideología nazi. Sin embargo, el grupo incluye invitados de todas las tendencias; entre ellos, Paul Wolfowitz, George Soros o los presidentes de Coca-Cola, Fiat y France Telecom. La representación española corre a cargo de la reina Sofía, Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente del Banco de Santander y presidente de la Fundación Príncipe de Asturias; o Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo mediático PRISA; el eurocomisario Joaquín Almunia, la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre y el ex vicepresidente del gobierno y ministro de economía, Pedro Solbes. En su invitación, la organización exige que nadie "conceda entrevistas" ni revele nada de lo que "un participante individual haya dicho durante el meeting". Durante los encuentros del Club, hay una agenda y reuniones informales en las que se intercambian ideas. Los ponentes sólo pueden hablar durante diez minutos. Después, interviene el resto de la gente durante dos minutos. Los participantes se sientan siguiendo un estricto orden alfabético que los sitúa al mismo nivel. Desde hace algunos años, la organización facilita el listado definitivo de asistentes junto a una escueta nota de prensa en la que nunca se incluyen conclusiones. La selección de invitados corre a cargo del comité ejecutivo, pero también existe un comité en cada país que busca a las personas idóneas para cada encuentro. El secretismo y la falta de transparencia fomenta toda clase de especulaciones entre quienes acusan al club de tomar decisiones que afectan a la política y a la economía mundial.
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Audio publicado en Más Voces : www.masvoces.org

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