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martes, 15 de octubre de 2019
Sociedad: El futuro del Ártico | DW Documental
El cambio climático en el Ártico causa miedos, pero también esperanzas. El nivel del mar subirá e inundará muchas regiones. Pero el hielo derretido liberará nuevas tierras que albergan petróleo, gas y minerales. Surgirán nuevas rutas marítimas. En el extremo norte, el deshielo se vincula con muchas esperanzas. Allí quedarán al descubierto codiciados recursos naturales que les permitirán una vida mejor a los inuit. Pero también corporaciones internacionales y autoproclamadas potencias asociadas, como China, esperan beneficiarse de los tesoros que alberga la región. Se habla incluso de la Ruta Polar de la Seda. Las grandes corporaciones se posicionan para explotar los recursos del Ártico, mientras los los pueblos originarios, los inuit, luchan por su independencia en el extremo septentrional. ------------------------------------------------------------ DW Documental le brinda información más allá de los titulares. Maravíllese con los mejores documentales de canales alemanes y empresas productoras internacionales. Conozca personas enigmáticas, viaje a territorios lejanos y entienda las complejidades de la vida moderna, siempre cerca de eventos globales y asuntos de actualidad. Suscríbase a DW Documental y descubra cada lunes, miércoles y viernes el mundo que le rodea. Suscríbase a DW Documental: https://www.youtube.com/dwdocumental
martes, 4 de septiembre de 2018
Ecología-Sociedad: Cambio climático fuera de control...concentraciones de CO2 en la atmósfera alcanzaron nuevo record de 405 ppm en 2017...resumen.cl
Milo Placencia
resumen.cl
[resumen.cl] Los impactos del sistema capitalista en la biosfera caracterizan nuestra época actual, denominada “Antropoceno”. Las alteraciones de gran escala en el sistema climático global generadas por emisiones de gases invernadero a partir de combustibles fósiles, deforestación, cambios de uso de suelo, además de la contaminación con aerosoles, entre otras problemáticas, parecieran ser más cada vez más pronunciadas. Mientras las emisiones de gases invernadero a partir de estas actividades transforman progresivamente la química de nuestra atmósfera, reportes oficiales de la agencia climática estadounidense han publicado sucesivamente, durante los últimos años, informes que dan cuenta del acelerado incremento en las concentraciones atmosféricas globales de dióxido de carbono. En 2017, el promedio global de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre fue de 405,0 partes por millón (ppm) alcanzando un nuevo record de aumento. Estos niveles de dióxido de carbono hoy son más altos que en cualquier punto en al menos los últimos 800.000 años.

Concentraciones de dióxido de carbono atmosférico en partes por millón (ppm) para los últimos 800.000 años, basados en datos de EPICA (testigos de hielo) Los máximos y mínimos en los niveles de dióxido de carbono marcan las respectivas edades de hielo (bajos niveles de dióxido de carbono) y periodos interglaciales (altos niveles). A través de estos ciclos, el dióxido de carbono atmosférico no estuvo nunca por sobre las 300 ppm. En 2017, este alcanzó las 405,0 ppm (punto negro). Fuente: NOAA Climate.gov, basados en datos de EPICA de (Lüthi, D., et al., 2008) proporcionados por el programa de paleoclimatología NOAA NCEI.
Entre 2016 y 2017, las concentraciones de dióxido de carbono habían registrado un incremento de entre 2,2 y 0,1 partes por millón (ppm), alcanzando este nuevo record al alza de 405,0 ppm. Mientras que el incremento registrado entre 2015 y 2016 había sido de 3,0 ppm al año, según señaló el informe “El estado del Clima en 2017” de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). El reporte fue publicado a principios de este mes de agosto y fue realizado en conjunto con la Sociedad Meterológica Americana con el patrocinio corporativo de la megaindustria armamentista Lockheed Martin.

Pila de carbón. Fuente: https://www.nwf.org
Las partes por millón o (ppm) es una unidad de medida de la concentración y se refiere a la cantidad de unidades de una determinada sustancia o molécula, que hay por cada millón de unidades del conjunto que contiene esta sustancia. En el caso de contaminantes en el aire o emisiones a la atmósfera, las ppm se refieren a moléculas del determinado gas o aerosol, por cada millón de moléculas de otros gases atmosféricos. Cabe mencionar que en el caso de los gases se utiliza el término “partes por millón en volumen” (ppmv) y significa la proporción relativa de una sustancia respecto a otras dentro de un determinado volumen.

Ejemplo tridimensional del concepto de ppm. Un cubo de color amarillo en el extremo inferior izquierdo corresponde a una parte en un millón del total de cubos amarillos que cabrían dentro del cubo grande gris. Fuente: https://abcienciade.wordpress.com

Ejemplo de tridimensional del concepto de 350 ppm. El cubo amarillo ahora esta formado por 350 cubos amarillos como el de la imagen previa de 1 ppm. Fuente: https://abcienciade.wordpress.com
Tendencias pasadas y futuras para el dióxido de carbono en nuestra atmósfera
Los incrementos naturales en las concentraciones de dióxido de carbono han elevado periódicamente la temperatura de la Tierra durante los ciclos de edades de hielo en los últimos millones de años o más. Los episodios cálidos (interglaciales) comienzan con un pequeño incremento en la luz solar generados por movimientos de bamboleo en el eje de rotación terrestre en la órbita.
Basados en las burbujas de aire atrapadas en testigos de hielo y otros registros paleoclimáticos se ha reconocido que durante las eras glaciales del pasado millón de años o más, las concentraciones de dióxido de carbono nunca excedieron las 300 ppm. Después de la Revolución Industrial que comenzó a mediados de 1700s, el promedio global de dióxido de carbono era de cerca de 280 ppm.
En la década de 1960, el incremento global del dióxido de carbono atmosférico era de entre 0,6 y 0,1 ppm al año. En las últimas décadas sin embargo, el crecimiento ha sido cercano a las 2,3 ppm al año. La tasa anual de incremento el dióxido de carbono atmosférico sobre los últimos 60 años, el periodo llamado, “La Gran Aceleración” del Antropoceno, ha sido de 100 veces más rápida que los incrementos previos , tales como los ocurridos al final de la última era de hielo hace 11.000 – 17.000 años atrás.

Concentraciones de CO2 en la atmósfera terrestre, realizada a partir de los datos del satélite OCO-2. Las mayores concentraciones de CO2 están en rojo. Fuente: Instituto Goddard de la NASA.
Según las observaciones realizadas desde la estación hawaiana de Mauna Loa, en 1958 las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico se mantenían en cerca de 315 ppm. El 9 de mayo de 2013, la media de dióxido de carbono en Mauna Loa superó las 400 ppm por primera vez en el registro histórico. Menos de dos años después, en 2015, las concentraciones globales atravesaron la barrera de las 400 ppm por primera vez y dos años después llegaron a 405 ppm.

Concentraciones mensuales de dióxido de carbono en la atmósfera global (línea roja oscura) desde 1980-2017 mostrando el aumento de amplio rango entre temporadas de crecimiento y descomposición estacional de organismos fotosintetizadores. La línea roja clara es la tasa de crecimiento anual o la cantidad por la cual el dióxido de carbono aumenta cada año. Fuente: NOAA Licencia Creative Commons
El reporte señala que última vez que las concentraciones atmosféricas de CO2 alcanzaron valores similares fue hace 3 millones de años atrás, cuando la temperatura era entre 2°C más alta que durante la era preindustrial, y el nivel del mar era cerca de 15 metros más alto que hoy.

Buque de transporte de Gas Natural Licuado (GNL Tanker). Fuente: business.financialpost.com
De continuar creciendo las actuales demandas de energía, y al ser satisfechas estas mediante combustibles fósiles, las concentraciones de dióxido de carbono para el final del siglo XXI podrían exceder las 900 partes por millón, lo que tendría consecuencias potencialmente catastróficas para las sociedades humanas. Si la temperatura promedio global sube por sobre cierto límite, procesos de retroalimentación positiva, donde un factor potencia a los demás progresivamente, podrían liberarse mucho mayores cantidades de carbono y metano desde sus reservorios polares y bajo el océano. Esto podría dar como resultado una transformación radical de las condiciones oceánicas y atmosféricas, acelerando las actuales tendencias de pérdida de biodiversidad, y dejando vastas regiones del planeta inhabitables para los humanos.
La economía de combustibles fósiles: desenterrar el carbono fijado en otras épocas e inyectarlo directamente a la atmósfera
Las concentraciones de dióxido de carbono en nuestra atmósfera se elevan principalmente por la actividad global del sistema capitalista basada en combustibles fósiles. Los combustibles fósiles como el carbón y el petróleo contienen carbono que las plantas fijaron desde la atmósfera a través de la fotosíntesis en un periodo de varios millones de años. Ahora, el sistema urbano agroindustrial y minero global está retornando a la atmósfera este carbono en solo unos pocos cientos de años.

Faenas de extracción de gas de esquisto (shale gas) mediante hidrofractura o fracking en Neuquén, Argentina
La importancia del dióxido de carbono en el balance de calor atmosférico.
El dióxido de carbono es un gas que absorbe calor en la atmósfera. La superficie terrestre y los océanos son calentados por la luz solar e irradian continuamente energía infarroja (calor). Tal como el oxígeno o el nitrógeno (los cuales son los principales componentes de la atmósfera), los gases invernadero absorben el calor que es liberado gradualmente en el tiempo por la superficie terrestre.
El dióxido de carbono (CO2) es el más importante de los gases invernadero del planeta, este absorbe menos calor por molécula que los gases invernadero metano y óxido nitroso, pero este es mucho más abundante que estos y permanece mucho más tiempo en la atmósfera. Los incrementos en las concentraciones de dióxido de carbono de la atmósfera son responsables de cerca de 2/3 partes del desbalance de energía total que causa el aumento de las temperaturas a nivel planetario.

Este diagrama del ciclo rápido del carbono muestra el movimiento del carbono entre la tierra, la atmósfera y los océanos. Los números amarillos son flujos naturales, los números rojos son contribuciones humanas al sistema, en gigatoneladas de carbono por año. Los números blancos indican el carbono almacenado. Diagrama adaptado de DOE, Biological and Environmental Research Information System, EE.UU.
Sin este efecto invernadero natural, las condiciones de la atmósfera no presentarían la estabilidad que caracteriza a nuestro planeta, y la temperatura promedio de este estaría por debajo del punto de congelación. Justamente, el aumento en los gases de efecto invernadero desequilibraron el balance térmico de la atmósfera, atrapando calor adicional y elevando la temperatura promedio del planeta.

El desequilibrio del calentamiento en watts por metro cuadrado relativo al año 1750 por los principales gases de efecto invernadero producidos por efecto antropogénico: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, clorofluorocarbonos 11 y 12, y un grupo de otros 15 contribuyentes menores. Hoy la atmósfera absorbe 3 watts extra de energía solar entrante por metro cuadrado en la superficie terrestre. De acuerdo al Índice Anual de Gases Invernadero del NOAA, la influencia combinada del calentamiento de todos los principales gases se ha incrementado en un 41% con relación a 1990. Fuente: NOAA Climate.gov
Otra razón por la que el dióxido de carbono es importante para el sistema terrestre es que este se disuelve en el océano reaccionando con las moléculas del agua, produciendo ácido carbónico y reduciendo el pH del oceáno. Desde el comienzo de la revolución industrial el pH de las aguas superficiales del océano ha bajado de 8,21 a 8,10. Este descenso del pH es denominado como “La acidificación de los océanos”
También puedes ver: El calentamiento global y la acidificación de los océanos, reducen la capacidad del fitoplancton calcáreo para absorber CO2 de la atmósfera
Debido a que la escala de pH es logarítmica, un descenso en una unidad de pH implica un incremento en 10 veces de la acidez, esto significa que un cambio de 0,1 representa un aumento aproximado de 30% de acidez. Este aumento de la acidez interfiere con la capacidad de la vida marina para extraer el calcio del agua para construir las conchas y exoesqueletos.

A la izquierda: Un caracol marino saludable presenta una concha transparente y crestas suavemente contorneadas. A la derecha: Los caracoles expuestos a aguas más ácidas presentan turbiedad en sus conchas y puntos débiles. Fuente: Nina Bednarsek, NOAA PMEL.
¿Consecuencias catastróficas?
El camino que seguirá el sistema climático de nuestro planeta es influenciado por otras variables que van regulando o bien conduciendo a un estado totalmente distinto al sistema, en procesos, denominados realimentaciones. En algunos de estos casos las realimentaciones permiten que el sistema puede mantenerse en un estado dado o de equilibrio (realimentación negativa), en cambio otras pueden amplificar las perturbaciones y conducir a una transición hacia un desequilibrio o un estado diferente (realimentación positiva).
Algunas de estas realimentaciones negativas clave, que podrían mantener al Sistema Tierra en condiciones estables como las del Holoceno, son captura de carbono por los océanos, están debilitandose debido a la acción antropogénica. De esta forma, el riesgo de retroalimentaciones positivas aumenta.

El derretimiento del hielo de los casquetes polares y de la banquisa o hielo marino flotante podría interferir en el sistema de corrientes oceánicas y elevar varias decenas de metros el nivel de los mares en todo el mundo.
Si las concentraciones de gases invernadero de origen antropogénico continúa aumentando en nuestra atmósfera, calentando el planeta, es probable que se gatillen procesos de realimentación positiva que liberen aún más gases invernadero, a una escala muchísimo mayor que toda la influencia humana. Una investigación recientemente publicada alerta del riesgo de que nuestro planeta caiga un estado llamado “Tierra invernadero” con condiciones sumamente alejadas de la estabilidad que permitió el desarrollo de las sociedades humanas. Estos procesos incluyen: deshielo del suelo congelado de la tundra o permafrost, la descomposición de los depósitos de hidratos de metano oceánicos, incremento en la respiración bacteriana marina, debilitamiento de sumideros de carbono oceánicos y continentales, marchitamiento progresivo de las selvas tropicales y de los bosques boreales, la reducción de la capa de nieve del hemisferio norte, pérdida de la banquisa polar de verano en el Océano Glacial Ártico, pérdida de la banquisa polar de verano en el Océano Glacial Antártico y la reducción progresiva de las capas de hielo polares y de montaña en todo el mundo.

Megaincendios forestales de enero de 2017 en la región del Biobío
El estudio advierte que incluso si el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento a 1,5°C a 2,0 °C se alcanzara, no se puede excluir el riesgo de que estos “efectos dominó o cascada” pongan al Sistema Tierra en el camino irreversible de “Tierra Invernadero”, donde las variaciones de temperatura dejarían inhabitables amplias zonas continentales, y el aumento del nivel de los mares transformaría radicalmente las zonas costeras, donde vive la mayor proporción de la población global.
El estudio concluyó que “se requiere una acción humana colectiva para alejar al Sistema Tierra de un umbral potencial y estabilizarlo en un estado interglacial habitable” apuntando a que para ello se requiere una nueva relación entre la biosfera, el clima y las sociedades humanas.
Debido a que la población mas pobre del planeta sería la más afectada con esta transformación ambiental, estas nuevas relaciones deberían incluir la descarbonización y localización de la economía, mejora de los sumideros de carbono de la biosfera, protección de la biodiversidad, innovaciones tecnológicas, replanteamiento de la viabilidad de los grandes conglomerados urbanos, transformación de valores sociales, transformación del modelo de producción y distribución alimentaria, redistribución de la riqueza y la propiedad de la tierra, cambios de comportamiento en la población consumidora, freno a la excesiva acumulación de capital y la explotación humana, freno a los extractivismos depredadores y al despilfarro de recursos para su conversión a mercancías frecuentemente superfluas y obsolescentes.
Estas medidas, junto a la preparación colectiva para sobrevivir en un ambiente de escasez de recursos y crisis económicas demoledoras, se conforman como acciones necesarias para evitar nuestra propia aniquilación.
vía:
https://resumen.cl/articulos/cambio-climatico-fuera-control-concentraciones-co2-atmosfera-alcanzaron-nuevo-record-405-ppm-2017
viernes, 31 de agosto de 2018
Sociedad-Ecología: Trump...ecocida y democida...John Saxe-Fernández/I
John Saxe-Fernández/I
Las encuestas en Estados Unidos muestran que pese al flujo de dinero para la maquinaria social negacionista del cambio climático y de los tenaces ataques a ciencia y científicos que estudian este fenómeno, crece el público que lo experimenta como una realidad. No es asunto de poca monta. El negacionismo es un vasto entramado socio-político elaborado por los intereses de los combustibles fósiles, de la máquina de combustión interna, de la automovilística, aviación y navegación, que se sienten afectados por cualquier regulación y freno de los gases de efecto invernadero (GEI).
Los GEI calientan al planeta a un ritmo creciente e inquietante. Como advierte la Asociación para el Avance de la Ciencia (AAAS) son gases que empujan las temperaturas globales más allá de ciertos umbrales que podrían desencadenar cambios abruptos, impredecibles y potencialmente irreversibles que tienen impactos masivamente perjudiciales y de gran escala.
Por lo que conviene a todo mundo, en especial a los encargados de asuntos de Estado, prestar atención a los acontecimientos climáticos del verano de 2018. En Europa las temperaturas no se habían registrado a niveles tan altos en poco más de 40 años. En su transmisión televisiva para América Latina de los días 22 y 23 de agosto, la Deutche Welle, de tan poca objetividad al informar sobre actos en los países progresistas de la región, advirtió que esas altas temperaturas (textual) “… además de acelerar potencialmente el fin del mundo, las sequías y los incendios cada vez más frecuentes amenazan la subsistencia de decenas de miles de agricultores en Europa” (Ibid). Esta vez DW lució por su adherencia a los hechos.
Se sabe quela sequía se extiende por todas las regiones del norte de Europa. Incluso en el norte del círculo polar Ártico las temperaturas superaron por momentos los 30 grados centígrados. Los campesinos escandinavos prevén las peores cosechas de los pasados 25 años. Los gobierno de Letonia y Lituania declararon el estado de emergencia. Los campesinos polacos y checos ven cómo se secan sus cultivos y estiman que los daños serán a largo plazo. Luego, de manera muy significativa el texto consignó que los expertos afirman que el CCA es parte integral de la intensificación de la sequía y esperan daños en todo el planeta. Un científico informó que todos nuestros modelos climáticos apuntan a que el impacto negativo del CCA en la agricultura será mucho más severo en el sudeste asiático y África que en Europa. Es decir se sentirán mucho más sus efectos en los lugares donde ya hay pobreza y eso es algo que es necesario tener muy presente (Ibidem).
Esto expresa al público latinoamericano lo que está en los registros de la ciencia natural y social del mundo: que el clima ya empieza a tener impactos de desestabilización social a escala planetaria. Se trata de oleadas de hambre y de migración por los efectos del calor sobre las cosechas. Este éxodo de población que potencialmente puede extenderse a decenas o cientos de millones de personas, no sólo por el bombardeo sistemático de Estados Unidos a sus ciudades, como en el norte de África (Libia) o el Medio Oriente (Afganistán, Irak, Siria y ahora con la mira en Irán), sino también por la aceleración en el calentamiento climático que acarrea la actual posposición a toda regulación vinculante a escala doméstica e internacional de los GEI.
Las oleadas de calor impactarán al Ártico, la Antártida y los glaciares lo que acelerará el aumento de los niveles oceánicos y llegará a su fin la estabilidad en las líneas marítimas, un fundamento, recuerda James Hansen, de la civilización. Sobre el agua, mejor tomar muy en serio el dato ofrecido por la DW: África, por ejemplo, ha sufrido una sequía extrema este año. Ciudad del Cabo fue la primera en el mundo en racionar en forma estricta el abasto de agua a toda su población. Esa sinceridad con la audiencia latinoamericana contrasta con la desfachatez machista que caracteriza a los informes sobre el estado del tiempo de la televisión local/nacional. Mientras aquí se explica que los calores son por la canícula, desde Alemania la DW nos informa que a los ganaderos en Australia se les acabó el agua para su ganado y que en América del Norte la sequía provocó grandes incendios forestales a lo largo de la costa Oeste. De California a la Columbia Británica se calcinaron millones de hectáreas de bosque y el humo hizo temer por la salud de la gente (Ibidem).
Desde la presidencia estadunidense se articula un negacionismo climático que, con la regresión de Trump a la regulación de emisiones de automóviles y al uso de carbón en la generación eléctrica, entre muchas decisiones, el magnate lanza a su población y a la del mundo a un abismo climático catastrófico. Comete un democidio que supera al mayor crimen de lesa humanidad previsto en el Derecho Penal Internacional.
jsaxef.blogspot.com
Facebook: JohnSaxeF
vía:
http://www.jornada.com.mx/2018/08/30/opinion/024a1eco
Las encuestas en Estados Unidos muestran que pese al flujo de dinero para la maquinaria social negacionista del cambio climático y de los tenaces ataques a ciencia y científicos que estudian este fenómeno, crece el público que lo experimenta como una realidad. No es asunto de poca monta. El negacionismo es un vasto entramado socio-político elaborado por los intereses de los combustibles fósiles, de la máquina de combustión interna, de la automovilística, aviación y navegación, que se sienten afectados por cualquier regulación y freno de los gases de efecto invernadero (GEI).
Los GEI calientan al planeta a un ritmo creciente e inquietante. Como advierte la Asociación para el Avance de la Ciencia (AAAS) son gases que empujan las temperaturas globales más allá de ciertos umbrales que podrían desencadenar cambios abruptos, impredecibles y potencialmente irreversibles que tienen impactos masivamente perjudiciales y de gran escala.
Por lo que conviene a todo mundo, en especial a los encargados de asuntos de Estado, prestar atención a los acontecimientos climáticos del verano de 2018. En Europa las temperaturas no se habían registrado a niveles tan altos en poco más de 40 años. En su transmisión televisiva para América Latina de los días 22 y 23 de agosto, la Deutche Welle, de tan poca objetividad al informar sobre actos en los países progresistas de la región, advirtió que esas altas temperaturas (textual) “… además de acelerar potencialmente el fin del mundo, las sequías y los incendios cada vez más frecuentes amenazan la subsistencia de decenas de miles de agricultores en Europa” (Ibid). Esta vez DW lució por su adherencia a los hechos.
Se sabe quela sequía se extiende por todas las regiones del norte de Europa. Incluso en el norte del círculo polar Ártico las temperaturas superaron por momentos los 30 grados centígrados. Los campesinos escandinavos prevén las peores cosechas de los pasados 25 años. Los gobierno de Letonia y Lituania declararon el estado de emergencia. Los campesinos polacos y checos ven cómo se secan sus cultivos y estiman que los daños serán a largo plazo. Luego, de manera muy significativa el texto consignó que los expertos afirman que el CCA es parte integral de la intensificación de la sequía y esperan daños en todo el planeta. Un científico informó que todos nuestros modelos climáticos apuntan a que el impacto negativo del CCA en la agricultura será mucho más severo en el sudeste asiático y África que en Europa. Es decir se sentirán mucho más sus efectos en los lugares donde ya hay pobreza y eso es algo que es necesario tener muy presente (Ibidem).
Esto expresa al público latinoamericano lo que está en los registros de la ciencia natural y social del mundo: que el clima ya empieza a tener impactos de desestabilización social a escala planetaria. Se trata de oleadas de hambre y de migración por los efectos del calor sobre las cosechas. Este éxodo de población que potencialmente puede extenderse a decenas o cientos de millones de personas, no sólo por el bombardeo sistemático de Estados Unidos a sus ciudades, como en el norte de África (Libia) o el Medio Oriente (Afganistán, Irak, Siria y ahora con la mira en Irán), sino también por la aceleración en el calentamiento climático que acarrea la actual posposición a toda regulación vinculante a escala doméstica e internacional de los GEI.
Las oleadas de calor impactarán al Ártico, la Antártida y los glaciares lo que acelerará el aumento de los niveles oceánicos y llegará a su fin la estabilidad en las líneas marítimas, un fundamento, recuerda James Hansen, de la civilización. Sobre el agua, mejor tomar muy en serio el dato ofrecido por la DW: África, por ejemplo, ha sufrido una sequía extrema este año. Ciudad del Cabo fue la primera en el mundo en racionar en forma estricta el abasto de agua a toda su población. Esa sinceridad con la audiencia latinoamericana contrasta con la desfachatez machista que caracteriza a los informes sobre el estado del tiempo de la televisión local/nacional. Mientras aquí se explica que los calores son por la canícula, desde Alemania la DW nos informa que a los ganaderos en Australia se les acabó el agua para su ganado y que en América del Norte la sequía provocó grandes incendios forestales a lo largo de la costa Oeste. De California a la Columbia Británica se calcinaron millones de hectáreas de bosque y el humo hizo temer por la salud de la gente (Ibidem).
Desde la presidencia estadunidense se articula un negacionismo climático que, con la regresión de Trump a la regulación de emisiones de automóviles y al uso de carbón en la generación eléctrica, entre muchas decisiones, el magnate lanza a su población y a la del mundo a un abismo climático catastrófico. Comete un democidio que supera al mayor crimen de lesa humanidad previsto en el Derecho Penal Internacional.
jsaxef.blogspot.com
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http://www.jornada.com.mx/2018/08/30/opinion/024a1eco
sábado, 18 de agosto de 2018
Sociedad-Ecologia: Día del juicio final de Monsanto ......Silvia Ribeiro*
Silvia Ribeiro*
El pasado 11 de agosto, el Tribunal Superior de San Francisco, Estados Unidos, condenó a Monsanto (propiedad de Bayer) a pagar 289 millones de dólares en respuesta a la demanda presentada por Dewayne Johnson, un jardinero que la acusa de ocasionarle cáncer con el uso de dos de sus agrotóxicos con glifosato (RoundUp y Ranger Pro). El veredicto es muy significativo porque da justa razón a Johnson tras la revisión de numerosos documentos científicos y algunos secretos de la compañía, concluyendo que el glifosato es muy peligroso y que la empresa sabía de los daños.
Hay al menos otros 4 mil demandantes en Estados Unidos que acusan a la compañía de provocarles cáncer. La organización US Right to know abrió el portal Monsanto Papers para seguir estas demandas, que aumentan cada día (https://tinyurl.com/lfpych4). Por todo lo que hay en juego, en el alegato final del abogado de Johnson, éste pidió al jurado hacer una declaración fuerte: que por éste y todos los casos de cán-cer que se podrían haber evitado, la sentencia se convirtiera en un día del juicio final de Monsanto.
Dewayne Johnson comenzó a trabajar en una escuela en San Francisco en 2012 y aplicó hasta 30 veces por año esos herbicidas en los jardines. Luego de algunos meses comenzó a tener sarpullidos y malestares, y en 2014 le diagnosticaron linfoma no-Hodgkin, un cáncer que afecta el sistema linfático. Dewayne tiene ahora 46 años y dos hijos; los médicos le dan meses de vida. Desde que comenzó a sufrir molestias, llamó a Monsanto para preguntar si estaba relacionado con sus agrotóxicos. Le contestaron que alguien se comunicaría con él, lo que nunca sucedió. Como dijo en el juicio: jamás hubiera utilizado esto en la escuela sabiendo de los daños que puede causar.
Debido a la enfermedad del demandante, el tribunal aceleró el proceso interpuesto por Johnson en 2015. El juicio duró un mes y el jurado debatió tres días. La sentencia emitida obliga a Monsanto a pagar 39 millones de dólares en compensaciones y otros 250 millones por daños punitivos. La sentencia establece que la empresa actuó con malicia y falla negligente porque sabía de los daños que podía ocasionar. La compañía anunció que apelará.
Los abogados presentaron documentos que prueban la toxicidad del glifosato y otros de la empresa que muestran que sus propios ejecutivos e investigadores sabían de los riesgos del agrotóxico, asimismo, mostraron que se pagó a científicos para escribir artículos que negaran o relativizaran los peligros del glifosato y establecieron turbias relaciones con técnicos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que debían dictaminar los riesgos. La EPA se dobló ante Monsanto y terminó negando incluso las evidencias de sus propios científicos. (https://tinyurl.com/yd7vzzb9)
El glifosato fue inventado y lanzado al mercado por Monsanto en 1974 y ha sido una importante fuente de sus ganancias. Se difundió rápidamente por ser un herbicida de amplio espectro que la compañía consiguió amañadamente que fuera declarado como moderadamente tóxico, algo que subsistió hasta que en 2015, la Organización Mundial de la Salud declaró que era probablemente cancerígeno.
El envenenamiento y condena a muerte prematura de Johnson ocurrió en apenas dos años, algo que seguramente está sucediendo con muchas otras personas en situaciones similares. El glifosato es el herbicida más usado a escala mundial, tanto en cultivos agrícolas como en jardines, hogares, parques, escuelas e instituciones. Su uso se disparó exponencialmente con la introducción de cultivos transgénicos tolerantes a glifosato, más de 80 por ciento de los transgénicos en el campo.
Este uso intensivo generó resistencia en decenas de malezas, con lo que además de aumentar las dosis empleadas, la empresa comenzó a agregarle surfactantes y otros co-adyuvantes para hacerlo más eficaz. En el juicio se expuso que además de la toxicidad del glifosato, quizá la mezcla con esos otros elementos, que las empresas no necesitan declarar en los productos y que la EPA no considera en sus evaluaciones de riesgo, aumentaba el peligro.
Paradójicamente, el final de Monsanto había llegado antes de este juicio. Bayer consiguió la aprobación de Europa y Estados Unidos para finalizar la compra de la empresa en junio de este año y su primer anuncio fue que el nombre desaparecía, justamente por la mala fama. Probablemente ya se arrepintió de su compra, porque desde el anuncio de la sentencia en favor de Johnson, las acciones de Bayer han bajado más de 18 por ciento, lo cual se tradujo en una pérdida de cerca de 18 mil millones de dólares. Bayer teme que otra ola de juicios se desate pronto en Estados Unidos por el uso del agrotóxico dicamba con la soya transgénica Xtend, también de Monsanto, cuya deriva está dañando los cultivos de otros agricultores.
*investigadora del Grupo ETC
vía:
http://www.jornada.com.mx/2018/08/18/opinion/019a1eco
Sociedad-Ecología: Calentamiento Global.....La historia desnuda y escandalosa de los que niegan la evidencia científica...Agencia Sinc-Publio.es.
Según las últimas encuestas, el 36% de los estadounidenses niega que la
acción humana sea la causa del calentamiento global, una base suficiente
para que el presidente Donald Trump se sienta animado a romper los
pactos de lucha contra el cambio climático.
El esfuerzo contra el calentamiento global atraviesa
una fase crítica y en buena medida se debe a la negativa de Washington y
un sector de la sociedad estadounidense a participar del combate. Pese a
la incesante acumulación de datos y confirmaciones empíricas del
trastorno climático y su origen humano, en esa nación los escépticos se
mantienen incólumes. ¿Cómo es posible?
Naomi Oreskes y Erik Conway ofrecen en Mercaderes de la duda
una respuesta centrada en el desmontaje de las campañas de
desinformación impulsadas por intereses creados y un puñado de
científicos conservadores. Para ello, los dos historiadores de la
ciencia —una adscrita a la Universidad de Harvard y el otro al Jet
Propulsion Lab de la NASA— se remontan a su origen: la ‘ruta del
tabaco’, es decir, las tácticas aplicadas por las tabacaleras para negar
el poder cancerígeno del cigarrillo.
En los años 50 y 60, sus maniobras allanaron el
camino a los posteriores negacionistas. ¿En qué consistían? Por un lado,
se investían de autoridad reclutando expertos afines y creando centros
de ‘investigación’; por el otro, explotaban las incertidumbres (“La duda
es nuestro producto”, admitían en un memorándum interno). En pocas
palabras: si los hechos eran imposibles de obviar, los tachaban de
insuficientes y exigían más estudios. Con esas tretas dilatorias
impedían la regulación de su negocio y ganaban tiempo para seguir
fomentando el tabaquismo.
“La duda es nuestro producto”, admitía la industria del tabaco en un memorándum interno
La
agitación sistemática de las dudas les permitía abusar de una práctica
rutinaria del periodismo estadounidense: la cobertura equilibrada de las
polémicas. Nacida para garantizar el acceso mediático a las
partes de un debate político, esa pauta fue distorsionada por las
tabacaleras, que así lograron que The New York Times o el respetado
Edward Murrow otorgaran a sus posturas marginales el mismo rango que al
consenso científico mayoritario. Se transmitía de ese modo a la opinión
pública la engañosa impresión de que los expertos se hallaban seriamente
divididos.
Dudas torticeras
Que sus ardides hicieron escuela quedó claro cuando
el rearme impulsado por Ronald Reagan chocó con la hipótesis del
invierno nuclear ideada por Carl Sagan y otros expertos. El lúgubre
escenario contradecía la propaganda oficial, empeñada en minimizar el
impacto de una guerra atómica. Para refutarlo se creó el Instituto
George C. Marshall y se introdujo en la panoplia persuasiva una nueva
arma: acusar a Sagan y sus colegas de hacerle el juego a la Unión
Soviética.
Ese modus operandi se repitió en las sucesivas
controversias. En la batalla por el humo de segundo mano, las
tabacaleras encargaron al Center for Indoor Air Research y revistas
‘académicas’ como Tobacco & Health negar el perjuicio causado al
fumador pasivo.
Con motivo de la lluvia ácida, las eléctricas se
movilizaron para desvincular sus emisiones de la muerte de los bosques.
Cuando saltó la alarma por el agujero de ozono, los fabricantes de
aerosoles pugnaron por absolver a los CFCs de su responsabilidad en el
trastorno. Posteriormente, se intentó rehabilitar al DDT a base de
demonizar a Rachel Carson, quien alertara de los nocivos efectos
ambientales del insecticida.
Actualmente, las petroleras y la minería del carbón financian think tanks como el Cato Institute y otros agentes dedicados a difamar al IPPC (el panel de expertos de las Naciones Unidas que coordina los consensos científicos sobre el cambio climático) y culpar del fenómeno al sol, las variaciones naturales, los rayos cósmicos, o directamente sostener que no hay tal calentamiento.
Actualmente, las petroleras y la minería del carbón financian think tanks como el Cato Institute y otros agentes dedicados a difamar al IPPC (el panel de expertos de las Naciones Unidas que coordina los consensos científicos sobre el cambio climático) y culpar del fenómeno al sol, las variaciones naturales, los rayos cósmicos, o directamente sostener que no hay tal calentamiento.
Expertos que se repiten
Muchos de los científicos que se prestaban a esas
operaciones de relaciones públicas compartían un perfil similar:
ultraliberales y anticomunistas, creían que las críticas al armamento nuclear, al tabaquismo y a los gases contaminantes respondían a una agenda oculta de izquierda encaminada a implantar el intervencionismo estatal en todos los ámbitos.
Financiados por las industrias afectadas y
amplificados por medios conservadores como The Wall Street Journal o
Forbes, en sus filas destacaban los físicos Fred Seitz, Fred Singer y
Bill Nierenberg. Asociados durante la Guerra Fría al complejo
militar-industrial, pasaron de negar el invierno nuclear a refutar las
secuelas perniciosas del humo de segunda mano y, finalmente, el origen
antrópico del calentamiento global.
Cuesta no escandalizarse con la lectura de esta
obra, que ha sido llevada al cine; cuesta no deprimirse al ver cómo
ejecutivos mendaces, ayudados por investigadores y políticos venales o
ideológicamente ofuscados, recurrieron a toda suerte de artimañas para
combatir los hechos que no les convenían; y cómo sus falacias, a falta
de una respuesta contundente de parte del periodismo y de la comunidad
científica, terminaron calando en un segmento significativo de la
opinión pública.
Científicos conservadores pasaron de negar el invierno nuclear a refutar
las secuelas del tabaco y, finalmente, el origen antrópico del
calentamiento global
Con todo, el balance no es
descorazonador; pese a las patrañas, el tabaquismo fue reglamentado; los
CFCs, prohibidos; el armamentismo nuclear, frenado; la lluvia ácida se
redujo y el DDT no se ha vuelto a usar; aunque en lo relativo a las
emisiones causantes del cambio climático el desenlace sigue en el aire.
De ahí la actualidad de este trabajo que desmonta la refinada sofística
concebida para desacreditar los hallazgos que chocan con intereses
poderosos, a la vez que nos recuerda cómo funciona el método científico,
la provisionalidad de sus resultados, y los recaudos que deben tener
los periodistas si no quieren ser manipulados por los mercaderes de la
duda.
Por esto último nos parece pertinente concluir con un párrafo extraído del libro reseñado:
La ciencia no proporciona certidumbre. Solo
proporciona pruebas. Solo proporciona el consenso de los expertos,
basada en la acumulación organizada y el examen de las pruebas. Oír a
‘ambas partes’ de una controversia tiene sentido cuando se debaten
políticas en un sistema con dos partidos, pero cuando ese marco se
aplica a la ciencia hay un problema (…) la investigación produce pruebas
que pueden aclarar puntualmente la cuestión (…) A partir de ese punto,
ya no hay ‘partes’. Hay simplemente conocimiento científico aceptado.
Periodistas y lectores, tomemos nota.
vía:
https://www.publico.es/sociedad/calentamiento-global-historia-desnuda-escandalosa-niegan-evidencia-cientifica.html
https://www.publico.es/sociedad/calentamiento-global-historia-desnuda-escandalosa-niegan-evidencia-cientifica.html
jueves, 2 de agosto de 2018
Ecología-Chile-Sociedad: "Desde mañana la Tierra opera con sobregiro medioambiental"... Greenpeace y el día que marca el fin de los recursos naturales...Daniel Labbe
Greenpeace expresó su preocupación ante el análisis desarrollado por la ONG Global Footprint Network, que señala que desde hoy se ha generado el fin de los recursos naturales y que, desde mañana, la humanidad entrará en una etapa de “sobregiro medioambiental”.
“Esta última medición dada a conocer representa la fecha más próxima de todos los estudios realizados hasta ahora. Así, si en los ’70 la fecha era fines de diciembre, el 2017 se había adelantado al día 3 de agosto, mientras que este año la fecha avanzó en dos días”, dice Noemí Cruz, coordinadora de la campaña de bosques de Greenpeace Andino.
El estudio, en todo caso, da cuenta de una gran diferencia de acuerdo a los países. Así, si es que el mundo viviera como Qatar, la fecha sería el 9 de febrero, mientras que si lo hiciera como Vietnam, la fecha sería el 21 de diciembre.
¿Y si el mundo viviera como Chile? “Si así fuera, la fecha de agotamiento de los recursos naturales se adelantaría al 2 de junio. Es decir, estaríamos más de medio año con sobregiro medioambiental”, dice Matías Asun, director nacional de Greenpeace en Chile.
Es por este avance de la sobreexplotación que existe un creciente esfuerzo -que lleva 146 años- por declarar zonas protegidas en el planeta. Así, hoy se contabilizan más de 200.000 reservas naturales. En extensión, son algo más de 20 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa un 15% de la superficie de la Tierra.
La batalla por la protección de estas más de 200.000 reservas naturales ha tenido por objetivo proteger las especies animales y la flora ubicada en esas áreas, intentando que la acción del hombre no las afecte. O que lo haga lo menos posible.
Sin embargo, este empeño está siendo cada vez más difícil de sostener. Lo ha ratificado un estudio publicado de la prestigiosa revista Science, análisis que señala que casi un tercio de las áreas protegidas del mundo están siendo presionadas de distinta manera, básicamente por el asedio de carreteras, minería, expansión de ciudades y actividades productivas de todo tipo.
Es por ello que se estima que solo el 42% de las áreas protegidas están efectivamente libres de la acción del hombre. ¿El resto? Mantienen a duras penas la situación de no intervención.
Esa realidad explica en buena medida una situación aparentemente contradictoria: ¿por qué si han aumentado las zonas protegidas, la biodiversidad disminuye?
“Buena parte de la explicación tiene que ver porque se aprueban diversos y variados proyectos en las áreas cercanas a zonas protegidas. Si es que no se alivian esas presiones, los intentos de protección no tendrán los efectos de conservación que se buscan. Las áreas protegidas son nuestro reservorio si son efectivamente manejadas, pero necesitamos crear conciencia y políticas globales responsables para que todos los ecosistemas sean usados en forma sustentable”, explica Noemí Cruz.
Fuente: Comunicaciones Greenpeace
vía:
https://www.elciudadano.cl/medio-ambiente/desde-manana-la-tierra-opera-con-sobregiro-medioambiental-greenpeace-y-el-dia-que-marca-el-fin-de-los-recursos-naturales/08/01/
domingo, 22 de julio de 2018
Sociedad-Ecología: La verdad sobre la basura ......Gabriel Real Ferrer*
Gabriel Real Ferrer*
En todos los países del mundo la gestión de la basura es un asunto más que polémico, es un asunto que enciende pasiones y que genera sonoros enfrentamientos. En ocasiones extremas, con agresiones y muertes a sus espaldas. Tenemos la necesidad imperiosa de dar un adecuado destino a las basuras si no queremos quedar enterrados en ellas; sin embargo, todo paso que damos es motivo de querella. La explicación a que aquello que de-sechamos y que necesitamos gestionar produzca tanto enfrentamiento es que, a pesar de que la basura sea eso, basura, puede ser fácilmente utilizada para alcanzar las dos aspiraciones básicas de la mayoría de nosotros: dinero y poder. En efecto, por una parte la basura mueve enormes cantidades de dinero, y por otra su gestión es siempre, siempre, un escenario de conflicto político.
El volumen de basura que producimos tiene ya un importante valor económico y lo tendrá cada día más, debido a las modernas técnicas y procedimientos de reúso y reutilización que nos permiten recuperar parte de lo usado para reincorporarlo al ciclo productivo, lo que contribuye a la denominada economía circular. En definitiva, la basura vale; lo que nos lleva a que, en esa dimensión económica, aparezcan muchos actores con intereses contrapuestos. La gestión de la basura hace aflorar de muy diversos modos estos conflictos económicos, desde el riguroso control que la mafia ejerce en algunas ciudades de Italia, hasta la más aséptica gestión que se hace en algunos países avanzados en este campo, en el que los agentes económicos son empresas identificadas, o modelos mixtos en los que se aprovechan las capacidades de algunos grupos marginales –caso de los pepenadores en México– para la identificación y aprovechamientos de la parte reciclable. Desde luego cualquier modelo que se proponga mejorar la gestión de la basura deberá tener en cuenta los intereses presentes.
Más, mucho más complicado es el uso que desde la política se hace de este problema monumental. Aquí no se trata de dinero, al menos directamente; se trata de poder. Se trata de cómo, demagógicamente o no, hipócritamente o no, atendiendo a los conocimientos científicos o ignorándolos supinamente, puedo utilizar cualquier proyecto en la materia para arañar un puñado de votos. Las condiciones son propicias: siempre habrá intereses en contra de cambiar las cosas; siempre hay argumentos –fundamentados o no, eso es lo de menos– que despierten la alerta de los ciudadanos, como la salud o los olores; siempre habrá colectivos a los que incomode tal o cual instalación –el conocido síndrome EMPN (en mi patio no). En definitiva, siempre cabe la agitación política. La planta de termovalorización El Sarape es ahora el objetivo.
En esto no hay distinciones. Desde que soy consciente izquierda y derecha han actuado igual en este campo, de modo populista, lo que, en esencia, consiste en especular con los temores y sentimientos de los ciudadanos. En todo momento es fácil encontrar algún científico que diga lo que convenga, sea en favor o en contra de cualquier cosa. Si hace falta ignoraremos la realidad y prometeremos un mundo ideal sin basuras, pero la realidad es tozuda. Nos asfixia la basura y nadie es capaz –salvo que mienta– de pronosticar cuándo seremos capaces en algún lugar del mundo de dar un destino socialmente útil, económicamente viable y ambientalmente impecable a toda la que producimos; lo único que hoy por hoy podemos hacer es reducir sus impactos negativos. Debemos, en la medida de lo posible y con todas nuestras fuerzas, aumentar el reciclado y el reuso. Igualmente, transformar en energía y en materia útil los restos orgánicos, pero por mucho que hagamos nos quedará un resto para el que en este momento no hay mejor –y posible– opción que proceder a su valoración energética en condiciones idóneas.
Por encima de cálculos electoralistas, los políticos deben gestionar con honestidad, esto es, sin distorsionar la realidad, los intereses de los ciudadanos, de los que ahora son y de los que aún no han nacido. Deben aprovechar lo que de bueno hayan hecho sus antecesores, mejorar lo mejorable y cambiar lo abiertamente equivocado. Sería muy de agradecer que quienes tendrán la responsabilidad de gobernar mantengan e impulsen los proyectos que pretenden situar a la ciudad en el camino intermedio entre la catastrófica realidad actual y la utopía. Sería, sin duda, una muestra de madurez digna de elogio.
*Profesor de derecho ambiental en diversas universidades europeas y americanas. Experto en residuos. Doctor honoris causa por UNIVALI (Brasil). Ha sido asesor de Naciones Unidas y de la Unión Europea, entre otras organizaciones.
vía:http://www.jornada.com.mx/2018/07/20/opinion/034a1cap
En todos los países del mundo la gestión de la basura es un asunto más que polémico, es un asunto que enciende pasiones y que genera sonoros enfrentamientos. En ocasiones extremas, con agresiones y muertes a sus espaldas. Tenemos la necesidad imperiosa de dar un adecuado destino a las basuras si no queremos quedar enterrados en ellas; sin embargo, todo paso que damos es motivo de querella. La explicación a que aquello que de-sechamos y que necesitamos gestionar produzca tanto enfrentamiento es que, a pesar de que la basura sea eso, basura, puede ser fácilmente utilizada para alcanzar las dos aspiraciones básicas de la mayoría de nosotros: dinero y poder. En efecto, por una parte la basura mueve enormes cantidades de dinero, y por otra su gestión es siempre, siempre, un escenario de conflicto político.
El volumen de basura que producimos tiene ya un importante valor económico y lo tendrá cada día más, debido a las modernas técnicas y procedimientos de reúso y reutilización que nos permiten recuperar parte de lo usado para reincorporarlo al ciclo productivo, lo que contribuye a la denominada economía circular. En definitiva, la basura vale; lo que nos lleva a que, en esa dimensión económica, aparezcan muchos actores con intereses contrapuestos. La gestión de la basura hace aflorar de muy diversos modos estos conflictos económicos, desde el riguroso control que la mafia ejerce en algunas ciudades de Italia, hasta la más aséptica gestión que se hace en algunos países avanzados en este campo, en el que los agentes económicos son empresas identificadas, o modelos mixtos en los que se aprovechan las capacidades de algunos grupos marginales –caso de los pepenadores en México– para la identificación y aprovechamientos de la parte reciclable. Desde luego cualquier modelo que se proponga mejorar la gestión de la basura deberá tener en cuenta los intereses presentes.
Más, mucho más complicado es el uso que desde la política se hace de este problema monumental. Aquí no se trata de dinero, al menos directamente; se trata de poder. Se trata de cómo, demagógicamente o no, hipócritamente o no, atendiendo a los conocimientos científicos o ignorándolos supinamente, puedo utilizar cualquier proyecto en la materia para arañar un puñado de votos. Las condiciones son propicias: siempre habrá intereses en contra de cambiar las cosas; siempre hay argumentos –fundamentados o no, eso es lo de menos– que despierten la alerta de los ciudadanos, como la salud o los olores; siempre habrá colectivos a los que incomode tal o cual instalación –el conocido síndrome EMPN (en mi patio no). En definitiva, siempre cabe la agitación política. La planta de termovalorización El Sarape es ahora el objetivo.
En esto no hay distinciones. Desde que soy consciente izquierda y derecha han actuado igual en este campo, de modo populista, lo que, en esencia, consiste en especular con los temores y sentimientos de los ciudadanos. En todo momento es fácil encontrar algún científico que diga lo que convenga, sea en favor o en contra de cualquier cosa. Si hace falta ignoraremos la realidad y prometeremos un mundo ideal sin basuras, pero la realidad es tozuda. Nos asfixia la basura y nadie es capaz –salvo que mienta– de pronosticar cuándo seremos capaces en algún lugar del mundo de dar un destino socialmente útil, económicamente viable y ambientalmente impecable a toda la que producimos; lo único que hoy por hoy podemos hacer es reducir sus impactos negativos. Debemos, en la medida de lo posible y con todas nuestras fuerzas, aumentar el reciclado y el reuso. Igualmente, transformar en energía y en materia útil los restos orgánicos, pero por mucho que hagamos nos quedará un resto para el que en este momento no hay mejor –y posible– opción que proceder a su valoración energética en condiciones idóneas.
Por encima de cálculos electoralistas, los políticos deben gestionar con honestidad, esto es, sin distorsionar la realidad, los intereses de los ciudadanos, de los que ahora son y de los que aún no han nacido. Deben aprovechar lo que de bueno hayan hecho sus antecesores, mejorar lo mejorable y cambiar lo abiertamente equivocado. Sería muy de agradecer que quienes tendrán la responsabilidad de gobernar mantengan e impulsen los proyectos que pretenden situar a la ciudad en el camino intermedio entre la catastrófica realidad actual y la utopía. Sería, sin duda, una muestra de madurez digna de elogio.
*Profesor de derecho ambiental en diversas universidades europeas y americanas. Experto en residuos. Doctor honoris causa por UNIVALI (Brasil). Ha sido asesor de Naciones Unidas y de la Unión Europea, entre otras organizaciones.
vía:http://www.jornada.com.mx/2018/07/20/opinion/034a1cap
miércoles, 11 de julio de 2018
Indignado: Cibiogem y el negocio de los mosquitos transgénicos ....Silvia Ribeiro*
Silvia Ribeiro*
Les urgía. Ante la inminencia del cambio de autoridades, la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) se apresuró a lanzar una convocatoria para crear mosquitos transgénicos con fines comerciales. No para analizar riesgos y considerar si deberían liberarse al ambiente, como sería el rol de una comisión gubernamental de bioseguridad ante una tecnología de alto riesgo, sino lo contrario, para alentar la creación de mosquitos transgénicos y subsidiar con dinero público a empresas nacionales o extranjeras que, como dice explícitamente el llamado, lo puedan patentar y vender. Cibiogem, después de una década de aprobar que Monsanto nos fumigue y alimente con agrotóxicos cancerígenos como el glifosato, se convirtió de pronto en paladín de la salud: el llamado, afirma, es porque existen pruebas de que los mosquitos transgénicos han sido exitosos en el combate del dengue. Esto es directamente falso: las evidencias muestran lo contrario (https://tinyurl.com/yc83wuuw).
La convocatoria pública está abierta hasta fin de julio de 2018, para luego firmar un convenio con la opción elegida por Cibiogem, poco antes del cambio de gobierno, pero con una duración de tres años (https://tinyurl.com/y95lj6g7). Entre las muchas aberraciones del llamado está que Cibiogem no tiene mandato para este tipo de actividades, que implican desarrollar proyectos con el propósito de crear o favorecer a una empresa con fines de lucro para construir transgénicos como negocio. Además, implica experimentar con mosquitos transgénicos en la naturaleza, para lo cual se debe solicitar autorización a la Cibiogem, que será entonces juez y parte.
Decir convocatoria pública es una formalidad, porque está hecha de forma tan estrecha que parece diseñada para subsidiar con fondos públicos a alguna compañía y/o grupo académico al cual se ha contactado previamente, ya que los requisitos son muy complejos de cumplir en muy poco tiempo. Podría ser un contrato con la compañía Oxitec (propiedad de la empresa estadunidense de biología sintética Intrexon) o quizá con algún grupo promovido por la Fundación Bill y Melinda Gates. Podría también ser un estímulo a proyectos que existen –con apoyo del ejército de Estados Unidos– para desarrollar mosquitos con impulsores genéticos ( gene drives), tecnología altamente riesgosa y controvertida diseñada para extinguir especies enteras (https://tinyurl.com/ybtrud4y).
Llaman a desarrollar mosquitos transgénicos para combatir al dengue y otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti, con construcciones genéticas para disminuir las poblaciones de ese mosquito, impedir biológicamente que sean vectores de enfermedades o para que produzcan descendencia monosexual (sólo machos), ya que son las hembras las que pican. En este último caso abren la puerta a experimentar en México los impulsores genéticos, una técnica para engañar las leyes naturales de la herencia y conseguir que un carácter transgénico se expanda rápidamente, dirigida a manipular especies silvestres y diseñada para reproducirse agresivamente en el medio ambiente. El Convenio de Diversidad Biológica discute esta misma semana sobre los impactos de tal tecnología, cuya liberación no ha sido autorizada en ninguna parte del mundo (https://tinyurl.com/hp2gph5).
La convocatoria cita como ejemplo exitoso el de los mosquitos transgénicos de Oxitec (OX513A), con los que la empresa ha hecho pruebas en Malasia, Panamá, Islas Caymán y Brasil. Los resultados reales de sus experimentos –no la propaganda de la empresa a la que se refiere Cibiogem– muestran altísimos costos, falta de consulta a las comunidades afectadas y, sobre todo, ninguna evidencia de reducción del dengue u otras enfermedades e incluso ¡aumento de los mosquitos transmisores!
El modelo de operación de Oxitec ha sido conseguir una contraparte universitaria y/o institución pública, incluyendo municipios, para liberar mosquitos con letalidad condicionada, supuestamente sólo machos (las hembras son las que pican y trasmiten la enfermedad) que aunque se crucen, no puedan desarrollar cría. Para ello liberan miles de millones de mosquitos transgénicos para abrumar a los ejemplares locales, muchísimo menores en número, pero se han escapado miles de hembras picadoras. Las pruebas en Malasia fueron suspendidas por incertidumbre sobre los impactos y por altos costos. En Panamá fueron suspendidas por razones similares. En Brasil, aunque la muy parcial comisión de bioseguridad (CNTBio) aprobó experimentos, las autoridades de inocuidad en salud (Anvisa) no lo han permitido. Un documento reciente de la organización GeneWatch, basado en informes obtenidos por el acta de libertad de información, muestra que en Islas Caymán la población de mosquitos hembras (picadoras, trasmisoras de enfermedad) en las áreas de experimentación ¡aumentó 150 por ciento! La idea del negocio es captar los fondos dedicados a prevención de salud en municipios para desviarlos a estos dudosos proyectos, que además de no ser eficaces contra la enfermedad, son de alto riesgo para la salud de los ecosistemas. Urge cancelar esta absurda convocatoria.
*Investigadora del Grupo ETC
vía:http://www.jornada.com.mx/2018/07/07/opinion/018a1eco
Les urgía. Ante la inminencia del cambio de autoridades, la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) se apresuró a lanzar una convocatoria para crear mosquitos transgénicos con fines comerciales. No para analizar riesgos y considerar si deberían liberarse al ambiente, como sería el rol de una comisión gubernamental de bioseguridad ante una tecnología de alto riesgo, sino lo contrario, para alentar la creación de mosquitos transgénicos y subsidiar con dinero público a empresas nacionales o extranjeras que, como dice explícitamente el llamado, lo puedan patentar y vender. Cibiogem, después de una década de aprobar que Monsanto nos fumigue y alimente con agrotóxicos cancerígenos como el glifosato, se convirtió de pronto en paladín de la salud: el llamado, afirma, es porque existen pruebas de que los mosquitos transgénicos han sido exitosos en el combate del dengue. Esto es directamente falso: las evidencias muestran lo contrario (https://tinyurl.com/yc83wuuw).
La convocatoria pública está abierta hasta fin de julio de 2018, para luego firmar un convenio con la opción elegida por Cibiogem, poco antes del cambio de gobierno, pero con una duración de tres años (https://tinyurl.com/y95lj6g7). Entre las muchas aberraciones del llamado está que Cibiogem no tiene mandato para este tipo de actividades, que implican desarrollar proyectos con el propósito de crear o favorecer a una empresa con fines de lucro para construir transgénicos como negocio. Además, implica experimentar con mosquitos transgénicos en la naturaleza, para lo cual se debe solicitar autorización a la Cibiogem, que será entonces juez y parte.
Decir convocatoria pública es una formalidad, porque está hecha de forma tan estrecha que parece diseñada para subsidiar con fondos públicos a alguna compañía y/o grupo académico al cual se ha contactado previamente, ya que los requisitos son muy complejos de cumplir en muy poco tiempo. Podría ser un contrato con la compañía Oxitec (propiedad de la empresa estadunidense de biología sintética Intrexon) o quizá con algún grupo promovido por la Fundación Bill y Melinda Gates. Podría también ser un estímulo a proyectos que existen –con apoyo del ejército de Estados Unidos– para desarrollar mosquitos con impulsores genéticos ( gene drives), tecnología altamente riesgosa y controvertida diseñada para extinguir especies enteras (https://tinyurl.com/ybtrud4y).
Llaman a desarrollar mosquitos transgénicos para combatir al dengue y otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti, con construcciones genéticas para disminuir las poblaciones de ese mosquito, impedir biológicamente que sean vectores de enfermedades o para que produzcan descendencia monosexual (sólo machos), ya que son las hembras las que pican. En este último caso abren la puerta a experimentar en México los impulsores genéticos, una técnica para engañar las leyes naturales de la herencia y conseguir que un carácter transgénico se expanda rápidamente, dirigida a manipular especies silvestres y diseñada para reproducirse agresivamente en el medio ambiente. El Convenio de Diversidad Biológica discute esta misma semana sobre los impactos de tal tecnología, cuya liberación no ha sido autorizada en ninguna parte del mundo (https://tinyurl.com/hp2gph5).
La convocatoria cita como ejemplo exitoso el de los mosquitos transgénicos de Oxitec (OX513A), con los que la empresa ha hecho pruebas en Malasia, Panamá, Islas Caymán y Brasil. Los resultados reales de sus experimentos –no la propaganda de la empresa a la que se refiere Cibiogem– muestran altísimos costos, falta de consulta a las comunidades afectadas y, sobre todo, ninguna evidencia de reducción del dengue u otras enfermedades e incluso ¡aumento de los mosquitos transmisores!
El modelo de operación de Oxitec ha sido conseguir una contraparte universitaria y/o institución pública, incluyendo municipios, para liberar mosquitos con letalidad condicionada, supuestamente sólo machos (las hembras son las que pican y trasmiten la enfermedad) que aunque se crucen, no puedan desarrollar cría. Para ello liberan miles de millones de mosquitos transgénicos para abrumar a los ejemplares locales, muchísimo menores en número, pero se han escapado miles de hembras picadoras. Las pruebas en Malasia fueron suspendidas por incertidumbre sobre los impactos y por altos costos. En Panamá fueron suspendidas por razones similares. En Brasil, aunque la muy parcial comisión de bioseguridad (CNTBio) aprobó experimentos, las autoridades de inocuidad en salud (Anvisa) no lo han permitido. Un documento reciente de la organización GeneWatch, basado en informes obtenidos por el acta de libertad de información, muestra que en Islas Caymán la población de mosquitos hembras (picadoras, trasmisoras de enfermedad) en las áreas de experimentación ¡aumentó 150 por ciento! La idea del negocio es captar los fondos dedicados a prevención de salud en municipios para desviarlos a estos dudosos proyectos, que además de no ser eficaces contra la enfermedad, son de alto riesgo para la salud de los ecosistemas. Urge cancelar esta absurda convocatoria.
*Investigadora del Grupo ETC
vía:http://www.jornada.com.mx/2018/07/07/opinion/018a1eco
domingo, 24 de junio de 2018
Documentales-Chile: El aguacate - El lado oscuro del superalimento..................En la provincia de Petorca, se cultiva aguacate desde tiempos inmemoriales. Practicado inicialmente por pequeños agricultores, el auge en la popularidad de esta fruta en los 90 provocó un incremento exponencial de la producción. Desde entonces, los grandes terratenientes dominan el mercado del aguacate en Petorca, y consumen cantidades ingentes de agua para su cultivo. Para producir un kilo de aguacates, unas tres piezas, se necesitan hasta mil litros de agua, una cantidad mucho mayor que para cultivar la misma cantidad de tomates o patatas.
En la provincia de Petorca, se cultiva aguacate desde tiempos inmemoriales. Practicado inicialmente por pequeños agricultores, el auge en la popularidad de esta fruta en los 90 provocó un incremento exponencial de la producción. Desde entonces, los grandes terratenientes dominan el mercado del aguacate en Petorca, y consumen cantidades ingentes de agua para su cultivo. Para producir un kilo de aguacates, unas tres piezas, se necesitan hasta mil litros de agua, una cantidad mucho mayor que para cultivar la misma cantidad de tomates o patatas. La región es presa de una pertinaz escasez de agua. Los cauces están secos desde hace años y muchas personas dependen de camiones aljibe para abastecerse de agua. Mientras tanto, las grandes explotaciones riegan sus miles de hectáreas de aguacates con agua proveniente de represas artificiales. Rodrigo Mundaca fundó la ONG Modatima. Lucha por el derecho al agua que garantiza la ONU, y que Chile también reconoce. Una investigación aérea reveló en 2012 la existencia de 64 cañerías subterráneas que desvían el agua de los ríos para, supuestamente, regar las plantaciones de aguacate. Además, desde 1981, durante la dictadura de Pinochet, el agua en Chile es un bien privado. Las licencias para explotarla se conceden al mejor postor, con frecuencia con carácter vitalicio. A esto se suma el penoso balance ecológico del aguacate. Las frutas se envían a Europa por barco, cuidadosamente empacadas en espuma y almacenadas en contenedores climatizados. Posteriormente, los aguacates terminan de madurar en una factoría de Róterdam, desde donde el "superalimento” se distribuye a los supermercados alemanes listo para su consumo. "Europa quiere alimentarse de manera saludable a nuestra costa”, dice Munda
Las Corporaciones-Sociedad: Extractivismo monumental e intervención faraónica... Por Cristian Abad Restrepo
Las pirámides que nos acostumbramos a ver por todo el continente ya no
son construidas hacia arriba, en veneración a la Madre Tierra, sino
hacia abajo, como culto al desastre.
Por Cristian Abad Restrepo
Históricamente las grandes obras del ser humano en general, no importando su civilización, han demostrado ser significativas para mostrar su grandeza. Estas obras diversas que tuvieron como propósito adorar los dioses, a las deidades y de protección.
En el mundo aún quedan estas grandes obras, siendo para muchos ‘ruinas' como la pirámide Chinche Itza construida por los Mayas o el propio Machu Picchu levantado por los Incas. De igual forma, se destaca la muralla china, las innombrables pirámides egipcias y para hacer justicia espacial la torre Eiffel en Francia y la estatua de la Libertad en Estados Unidos.
La diferencia con estas últimas es que las primeras eran de culto a los dioses y espacios de espiritualidad, las otras para exaltar al ego occidental.
Una forma de traducir lo grandioso y lo magnífico era a través de obras monumentales vistas nítidamente en las civilizaciones no occidentales. No se conoce obra significativa en Europa antes de 1492, tal vez los castillos y las ciudades amuralladas, pero al fin obras construidas por el miedo. Estas obras no se comparan con las grandiosas infraestructuras de los pueblos del Abya Yala. Las grandes obras de los europeos se conocen después del encubriendo (Dussel, 1992) donde el oro y la plata le permitió a este espacio de escasez producir sus grandes obras, a la vez que era expropiado el saber de otras civilizaciones.
Su primera gran obra producida por los primeros conquistadores en el Abya Yala fue el Cerro de Potosí. La gigante y la nunca más vista montaña denominada Sumaj Urk'u por los Incas, considerada sagrada, los españoles la convirtieron en la mina subterránea más grande ante el mayor hallazgo de plata en la historia moderna hacia los años 1545. Bajo la esclavitud de indígenas y de los negros traídos del África, fue posible construir la grandeza moderna.
Esto no ha cesado. Por el contrario, la grandiosa civilización moderna que nadie pone en duda ha construido muchos Potosís sobre el Abya Yala de una monumentalidad jamás vista en la historia de la humanidad. Las pirámides a las cuales nos acostumbramos a ver por todo el continente, ya no son construidas hacia arriba, de veneración a la Madre Tierra, sino hacia abajo, como culto al desastre y, por si acaso lo dudan, al padre destructor. La megaminería o minería de gran escala es la máxima expresión de que América todavía sigue siendo, como dijo el Conde Buffon, ‘una nueva naturaleza que puede florecer de nuestras propias manos' (Smith, 2006) implantando regímenes mineros sobre extensas áreas, poblando los territorios y saqueando el patrimonio ambiental. Miremos esto con mayor detenimiento.
LA MONUMENTALIDAD DEL EXTRACTIVISMO-MINERO
La monumentalidad minera en la actualidad se caracteriza por el uso intensivo y desechos de los recursos (Gudynas, 2011) sobre extensas áreas territoriales.
La mina Yanacocha en Perú ocupa un área de 179,478 hectáreas en explotación y en concesión, de donde se extrae 34,129,000 onzas de oro y 37,357,000 onzas de plata. Su extensión es de 4.3 kilómetros de largo por tres kilómetros de ancho con una profundidad de 900 metros, cuyo uso intensivo de agua es de 7.77 millones por día.
En Perú la minería ocupa una extensión territorial de 18,364,015 millones de hectáreas que responde al 14.27% del territorio nacional, según el catastro minero vigente de 2017.
En Panamá, país donde son mucho más evidentes estas intervenciones por ser un estrecho geopolítico, según la Dirección Nacional de Recursos Minerales, las concesiones de minerales metálicos actualizado al 30 de abril de 2018, tiene un total de 72,913,75 hectáreas destinadas a la exploración y extracción.
En la misma actualización tiene un total de solicitudes mineras equivalente a unas 1,292.178 hectáreas. De llegar a concretarse, tendríamos un total de 1,365,091 hectáreas, un 18% del territorio nacional destinado para la extracción de diversos minerales como el oro, plata y cobre.
Por ejemplo, el proyecto Cobre Panamá, considerado como la corona de la industria minera en Centroamérica con una inversión de $6.2 millones en manos de la empresa canadiense First Quantum, es uno de los emprendimientos monumentales con 13,600 hectáreas que inauguran los proyectos monstruosos de minería a gran escala en la región central y en particular en Panamá. Asimismo, la mitad de la superficie chilena está concesionada para la minería, equivalente a 37.7 millones de hectáreas. Las regiones afectadas por las concesiones son l y ll en el norte de Chile.
Los ejemplos citados son suficientes para exponer la idea de que este tipo de prácticas monumentales sobre/en los territorios ajenos, se sustentan bajo los imaginarios de la abundancia americana mediante lenguajes rentistas/extractivos que han visto en las ciencias de los minerales su máxima expresión.
EL CONSUMO INTENSIVO/DESTRUCTIVO DEL AGUA
La geografía de la minería moderna construida por parte de las industrias extractivas apoyadas por los Estados, presupone un control sobre los sistemas de vida, en especial de los territorios donde existe ‘abundante' agua.
Es en estos espacios es donde se expresa el imaginario de la naturaleza americana con mayor potencia, porque son espacios de inclinación de la balanza de escasez de unos al desplazar la abundancia (mínima) de otros.
O sea que el uso colosal de agua que hacen las empresas minerales producen geografías de escasez y geografías de la devastación, al expropiar a las comunidades del agua como consecuencia del control moderno sobre estas áreas.
Los usos son: supresión de polvos en caminos o vías de acceso en la mina que evitan la circulación del polvo a través del viento, transporte de los minerales por medio de ductos, lavado de las rocas, lixiviación, bombeos, procesamiento de minerales, espesamiento y personal de trabajo entre otras actividades.
En todo el proceso de extracción, las empresas mineras generalmente usan millones de litros de agua al día que son obtenidos en aguas superficiales, lagunas, ciénagas, aguas subterráneas o acuíferos (aguas continentales) o por medio de plantas de desalinización de agua de mar (agua oceánica) como sucede en Chile y Perú y en algunos casos por aguas de recirculación minera.
Las implicaciones de lo anterior son mucho más radicales en los territorios donde las comunidades han convivido con la escasez hídrica, al llegar los emprendimientos mineros terminan por competir por su acceso. Es decir, los mínimos de agua para las comunidades localizadas en zonas áridas se constituyen para ellos en los elementos básicos de subsistencia, que son amenazados por la succión de los cuerpos de agua de manera elevada por parte de las industrias extractivas y más si son aguas de excelente calidad (ISCH, 2011).
En Bolivia el proyecto Sinchi Wayra consume 24.4 millones de litros al día en una población donde sólo se consume 30 litros diarios a la semana por persona. En Colombia el proyecto El Cerrejón consume 17 millones de litros por día donde mujeres y niños se mueren de sed, sólo consumen en promedio 0.7 litros diarios.
En Honduras el proyecto San Andrés consume 480,000 litros diarios cuya población sólo tienen acceso al agua 8 horas cada día de la semana. Vemos así que el acaparamiento de la tierra está asociada a la concentración del líquido vital de la existencia humana.
EL DISCURSO HIPERBÓLICO MINERO
Otro aspecto de la monumentalidad minera tiene que ver con el lenguaje hiperbólico empleado para adornar los discursos incluyendo calificativos, cifras y tiempo con el propósito de producir una sensación pública y general de que se trata de un proyecto de impacto transcendental en el ámbito local y así ganar adeptos. Dentro de los discursos se emplean palabras como ‘potencia minera o potencial minero', ‘el hallazgo minero más grande en los últimos tiempos', ‘podría ser la mina más grande de la región', ‘aumentar en millones de dólares la inversión', ‘será el más grande epicentro de producción minera del país y de la región', ‘descubrimiento más grande del mundo'.
Así la monumentalidad del extractivismo se compone del acaparamiento de tierra, la concentración del agua, la industria pesada empleada, el discurso exagerado de los discursos, los millones de dólares invertidos en los proyectos, la cantidad de minerales extraídos todo con la falsa idea de alimentar el desarrollo y el progreso de los países de la región.
Lo que se desarrolla como dijo Quijano es el capitalismo y no los pueblos. El orgullo minero moderno es ver estas pirámides hacia abajo como máxima expresión del hombre moderno que todo lo destruye. Convertir el Abya Yala en naturaleza americana de saqueo. Esa es la más grande obra de la civilización occidental.
Fuente: La Estrella de Panamá
vía:
http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Extractivismo_monumental_e_intervencion_faraonica
Históricamente las grandes obras del ser humano en general, no importando su civilización, han demostrado ser significativas para mostrar su grandeza. Estas obras diversas que tuvieron como propósito adorar los dioses, a las deidades y de protección.
En el mundo aún quedan estas grandes obras, siendo para muchos ‘ruinas' como la pirámide Chinche Itza construida por los Mayas o el propio Machu Picchu levantado por los Incas. De igual forma, se destaca la muralla china, las innombrables pirámides egipcias y para hacer justicia espacial la torre Eiffel en Francia y la estatua de la Libertad en Estados Unidos.
La diferencia con estas últimas es que las primeras eran de culto a los dioses y espacios de espiritualidad, las otras para exaltar al ego occidental.
Una forma de traducir lo grandioso y lo magnífico era a través de obras monumentales vistas nítidamente en las civilizaciones no occidentales. No se conoce obra significativa en Europa antes de 1492, tal vez los castillos y las ciudades amuralladas, pero al fin obras construidas por el miedo. Estas obras no se comparan con las grandiosas infraestructuras de los pueblos del Abya Yala. Las grandes obras de los europeos se conocen después del encubriendo (Dussel, 1992) donde el oro y la plata le permitió a este espacio de escasez producir sus grandes obras, a la vez que era expropiado el saber de otras civilizaciones.
Su primera gran obra producida por los primeros conquistadores en el Abya Yala fue el Cerro de Potosí. La gigante y la nunca más vista montaña denominada Sumaj Urk'u por los Incas, considerada sagrada, los españoles la convirtieron en la mina subterránea más grande ante el mayor hallazgo de plata en la historia moderna hacia los años 1545. Bajo la esclavitud de indígenas y de los negros traídos del África, fue posible construir la grandeza moderna.
Esto no ha cesado. Por el contrario, la grandiosa civilización moderna que nadie pone en duda ha construido muchos Potosís sobre el Abya Yala de una monumentalidad jamás vista en la historia de la humanidad. Las pirámides a las cuales nos acostumbramos a ver por todo el continente, ya no son construidas hacia arriba, de veneración a la Madre Tierra, sino hacia abajo, como culto al desastre y, por si acaso lo dudan, al padre destructor. La megaminería o minería de gran escala es la máxima expresión de que América todavía sigue siendo, como dijo el Conde Buffon, ‘una nueva naturaleza que puede florecer de nuestras propias manos' (Smith, 2006) implantando regímenes mineros sobre extensas áreas, poblando los territorios y saqueando el patrimonio ambiental. Miremos esto con mayor detenimiento.
LA MONUMENTALIDAD DEL EXTRACTIVISMO-MINERO
La monumentalidad minera en la actualidad se caracteriza por el uso intensivo y desechos de los recursos (Gudynas, 2011) sobre extensas áreas territoriales.
La mina Yanacocha en Perú ocupa un área de 179,478 hectáreas en explotación y en concesión, de donde se extrae 34,129,000 onzas de oro y 37,357,000 onzas de plata. Su extensión es de 4.3 kilómetros de largo por tres kilómetros de ancho con una profundidad de 900 metros, cuyo uso intensivo de agua es de 7.77 millones por día.
En Perú la minería ocupa una extensión territorial de 18,364,015 millones de hectáreas que responde al 14.27% del territorio nacional, según el catastro minero vigente de 2017.
En Panamá, país donde son mucho más evidentes estas intervenciones por ser un estrecho geopolítico, según la Dirección Nacional de Recursos Minerales, las concesiones de minerales metálicos actualizado al 30 de abril de 2018, tiene un total de 72,913,75 hectáreas destinadas a la exploración y extracción.
En la misma actualización tiene un total de solicitudes mineras equivalente a unas 1,292.178 hectáreas. De llegar a concretarse, tendríamos un total de 1,365,091 hectáreas, un 18% del territorio nacional destinado para la extracción de diversos minerales como el oro, plata y cobre.
Por ejemplo, el proyecto Cobre Panamá, considerado como la corona de la industria minera en Centroamérica con una inversión de $6.2 millones en manos de la empresa canadiense First Quantum, es uno de los emprendimientos monumentales con 13,600 hectáreas que inauguran los proyectos monstruosos de minería a gran escala en la región central y en particular en Panamá. Asimismo, la mitad de la superficie chilena está concesionada para la minería, equivalente a 37.7 millones de hectáreas. Las regiones afectadas por las concesiones son l y ll en el norte de Chile.
Los ejemplos citados son suficientes para exponer la idea de que este tipo de prácticas monumentales sobre/en los territorios ajenos, se sustentan bajo los imaginarios de la abundancia americana mediante lenguajes rentistas/extractivos que han visto en las ciencias de los minerales su máxima expresión.
EL CONSUMO INTENSIVO/DESTRUCTIVO DEL AGUA
La geografía de la minería moderna construida por parte de las industrias extractivas apoyadas por los Estados, presupone un control sobre los sistemas de vida, en especial de los territorios donde existe ‘abundante' agua.
Es en estos espacios es donde se expresa el imaginario de la naturaleza americana con mayor potencia, porque son espacios de inclinación de la balanza de escasez de unos al desplazar la abundancia (mínima) de otros.
O sea que el uso colosal de agua que hacen las empresas minerales producen geografías de escasez y geografías de la devastación, al expropiar a las comunidades del agua como consecuencia del control moderno sobre estas áreas.
Los usos son: supresión de polvos en caminos o vías de acceso en la mina que evitan la circulación del polvo a través del viento, transporte de los minerales por medio de ductos, lavado de las rocas, lixiviación, bombeos, procesamiento de minerales, espesamiento y personal de trabajo entre otras actividades.
En todo el proceso de extracción, las empresas mineras generalmente usan millones de litros de agua al día que son obtenidos en aguas superficiales, lagunas, ciénagas, aguas subterráneas o acuíferos (aguas continentales) o por medio de plantas de desalinización de agua de mar (agua oceánica) como sucede en Chile y Perú y en algunos casos por aguas de recirculación minera.
Las implicaciones de lo anterior son mucho más radicales en los territorios donde las comunidades han convivido con la escasez hídrica, al llegar los emprendimientos mineros terminan por competir por su acceso. Es decir, los mínimos de agua para las comunidades localizadas en zonas áridas se constituyen para ellos en los elementos básicos de subsistencia, que son amenazados por la succión de los cuerpos de agua de manera elevada por parte de las industrias extractivas y más si son aguas de excelente calidad (ISCH, 2011).
En Bolivia el proyecto Sinchi Wayra consume 24.4 millones de litros al día en una población donde sólo se consume 30 litros diarios a la semana por persona. En Colombia el proyecto El Cerrejón consume 17 millones de litros por día donde mujeres y niños se mueren de sed, sólo consumen en promedio 0.7 litros diarios.
En Honduras el proyecto San Andrés consume 480,000 litros diarios cuya población sólo tienen acceso al agua 8 horas cada día de la semana. Vemos así que el acaparamiento de la tierra está asociada a la concentración del líquido vital de la existencia humana.
EL DISCURSO HIPERBÓLICO MINERO
Otro aspecto de la monumentalidad minera tiene que ver con el lenguaje hiperbólico empleado para adornar los discursos incluyendo calificativos, cifras y tiempo con el propósito de producir una sensación pública y general de que se trata de un proyecto de impacto transcendental en el ámbito local y así ganar adeptos. Dentro de los discursos se emplean palabras como ‘potencia minera o potencial minero', ‘el hallazgo minero más grande en los últimos tiempos', ‘podría ser la mina más grande de la región', ‘aumentar en millones de dólares la inversión', ‘será el más grande epicentro de producción minera del país y de la región', ‘descubrimiento más grande del mundo'.
Así la monumentalidad del extractivismo se compone del acaparamiento de tierra, la concentración del agua, la industria pesada empleada, el discurso exagerado de los discursos, los millones de dólares invertidos en los proyectos, la cantidad de minerales extraídos todo con la falsa idea de alimentar el desarrollo y el progreso de los países de la región.
Lo que se desarrolla como dijo Quijano es el capitalismo y no los pueblos. El orgullo minero moderno es ver estas pirámides hacia abajo como máxima expresión del hombre moderno que todo lo destruye. Convertir el Abya Yala en naturaleza americana de saqueo. Esa es la más grande obra de la civilización occidental.
Fuente: La Estrella de Panamá
vía:
http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Extractivismo_monumental_e_intervencion_faraonica
Sociedad-Indignado: La farsa del "arroz dorado" transgénico............... Silvia Ribeiro*
Silvia Ribeiro*
La FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) de Estados Unidos, acaba de declarar que el arroz dorado transgénico, del cual sus promotores alegan que solucionaría la falta de vitamina A de los más pobres, no presenta cualidades nutricionales que se puedan etiquetar como beneficios a la salud.
Los defensores de los transgénicos, como Bolívar Zapata y otros científicos amigos de las trasnacionales, enarbolan el llamado arroz dorado como el arquetipo del transgénico bueno. Esto pese a que este arroz manipulado para contener provitamina A, después de dos décadas, varias versiones y cientos de millones de dólares en investigación no existe en la realidad agrícola: sólo hay versiones de laboratorio que no logran llegar a un nivel mínimo de aporte de provitamina A, además de varias otras dificultades, como bajo rendimiento y que produce plantas atrofiadas. (https://tinyurl.com/y7rzxgvg)
En un reciente artículo, Allison Wilson y Jonathan Latham, de Independent Science News, explican que la idea central del arroz dorado es que aporte betacaroteno (precursor de la vitamina A), por tanto la afirmación de la FDA es una grave fractura en este proyecto que todo el tiempo revela nuevas fallas. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)
La afirmación de la FDA se dio en respuesta a una solicitud del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en Filipinas, que considerara el evento GR2E para su importación a Estados Unidos. IRRI trabaja actualmente en la investigación de la segunda generación de arroz dorado (GR2), evento que comenzó Syngenta y que ahora es financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.
IRRI aclaró que no tiene intención de sembrar este arroz en Estados Unidos, pero como en años anteriores han habido varios casos de ingresos de eventos transgénicos no aprobados en Estados Unidos que entraron con arroz importado contaminado, querían asegurarse que estuviera aprobado. En 2006-2008 este tipo de contaminación de arroz transgénico no autorizado causó enormes costos para retirarlo del mercado.
La FDA publicó su respuesta sobre el evento de arroz dorado GR2E, el 24 de mayo de 2018. Aprueba de hecho la importación –aunque no con fines de consumo animal ni humano–, pero en la misma nota destaca que el contenido de betacaroteno del GR2E es muy bajo para presentarlo como si tuviera este beneficio para la salud.
El GR2E es el único evento de arroz dorado que se ha sometido a algún tipo de análisis regulatorio, y ha sido aprobado recientemente para importación (en condiciones similares a las de FDA) por Australia, Nueva Zelanda y Canadá.
Wilson y Latham detallan que en un anexo de la FDA a la carta, el contenido de betacaroteno del del arroz dorado GR2E es de apenas 0.50 a 2.35 µg/g (microgramos por gramo). Es muy bajo y además variable. Por comparación, los niveles medidos en 2017 por varios autores en alimentos no transgénicos son enormemente mayores, por ejemplo en zanahoria 13.8 – 49.3 µg/g , en vegetales verdes asiáticos 19.74 – 66.04 µg/g y en espinaca 111 µg/g. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)
La FDA agrega que el valor promedio de betacaroteno en el arroz GR2E, es de 1.26 µg/g. Esto es aún menor que la primer versión del arroz dorado (GR1), que según sus desarrolladores era de 1.60 µg/g, por lo que tuvieron que considerarlo inviable. En ese entonces, Greenpeace calculó que a niveles tan bajos, una persona necesitaría comer 3.75 kilos de arroz por día para recibir una cantidad adecuada de betacaroteno y en consecuencia de vitamina A. (https://tinyurl.com/y7yssll9)
En el mismo anexo, la FDA afirma que según información del IRRI, el contenido de betacaroteno disminuye con el tiempo y en almacenamiento. Un artículo científico publicado en 2017 por Patrick Shchaub et. al., mostró que el contenido de betacaroteno en el arroz dorado al momento de la cosecha es de corta vida. El estudio encontró que después de 3 semanas sólo tenía 60 por ciento del valor inicial y después de 10 semanas apenas 13 por ciento.
La inestabilidad se debe a la degradación al entrar en contacto con oxígeno. En las condiciones reales de campesinos pobres en Asia, esta degradación sería mayor y más rápida, dejando un contenido casi nulo de la provitamina.
Parece evidente que la idea de solicitar permiso de importación de arroz dorado en algunos países (donde las autoridades son protransgénicas) es una movida solamente propagandística, porque el arroz dorado está muy lejos de ser viable, ni en campo ni en alimentación. Es destacable que en el mismo acto de pedir el permiso, acepten que necesariamente habrá contaminación, algo que afectará muy negativamente a variedades buenas y probadas de arroz en Asia, su centro de origen. Hay muchas alternativas sanas, sin riesgo y accesibles para aportar vitamina A en la alimentación de los más pobres. Si tuvieran algo de honestidad, quienes defienden este adefesio transgénico deberían reconocer que definitivamente el arroz dorado no es una de ellas.
*Investigadora del Grupo ETC
vía:
http://www.jornada.com.mx/2018/06/23/opinion/021a1eco
La FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) de Estados Unidos, acaba de declarar que el arroz dorado transgénico, del cual sus promotores alegan que solucionaría la falta de vitamina A de los más pobres, no presenta cualidades nutricionales que se puedan etiquetar como beneficios a la salud.
Los defensores de los transgénicos, como Bolívar Zapata y otros científicos amigos de las trasnacionales, enarbolan el llamado arroz dorado como el arquetipo del transgénico bueno. Esto pese a que este arroz manipulado para contener provitamina A, después de dos décadas, varias versiones y cientos de millones de dólares en investigación no existe en la realidad agrícola: sólo hay versiones de laboratorio que no logran llegar a un nivel mínimo de aporte de provitamina A, además de varias otras dificultades, como bajo rendimiento y que produce plantas atrofiadas. (https://tinyurl.com/y7rzxgvg)
En un reciente artículo, Allison Wilson y Jonathan Latham, de Independent Science News, explican que la idea central del arroz dorado es que aporte betacaroteno (precursor de la vitamina A), por tanto la afirmación de la FDA es una grave fractura en este proyecto que todo el tiempo revela nuevas fallas. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)
La afirmación de la FDA se dio en respuesta a una solicitud del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en Filipinas, que considerara el evento GR2E para su importación a Estados Unidos. IRRI trabaja actualmente en la investigación de la segunda generación de arroz dorado (GR2), evento que comenzó Syngenta y que ahora es financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.
IRRI aclaró que no tiene intención de sembrar este arroz en Estados Unidos, pero como en años anteriores han habido varios casos de ingresos de eventos transgénicos no aprobados en Estados Unidos que entraron con arroz importado contaminado, querían asegurarse que estuviera aprobado. En 2006-2008 este tipo de contaminación de arroz transgénico no autorizado causó enormes costos para retirarlo del mercado.
La FDA publicó su respuesta sobre el evento de arroz dorado GR2E, el 24 de mayo de 2018. Aprueba de hecho la importación –aunque no con fines de consumo animal ni humano–, pero en la misma nota destaca que el contenido de betacaroteno del GR2E es muy bajo para presentarlo como si tuviera este beneficio para la salud.
El GR2E es el único evento de arroz dorado que se ha sometido a algún tipo de análisis regulatorio, y ha sido aprobado recientemente para importación (en condiciones similares a las de FDA) por Australia, Nueva Zelanda y Canadá.
Wilson y Latham detallan que en un anexo de la FDA a la carta, el contenido de betacaroteno del del arroz dorado GR2E es de apenas 0.50 a 2.35 µg/g (microgramos por gramo). Es muy bajo y además variable. Por comparación, los niveles medidos en 2017 por varios autores en alimentos no transgénicos son enormemente mayores, por ejemplo en zanahoria 13.8 – 49.3 µg/g , en vegetales verdes asiáticos 19.74 – 66.04 µg/g y en espinaca 111 µg/g. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)
La FDA agrega que el valor promedio de betacaroteno en el arroz GR2E, es de 1.26 µg/g. Esto es aún menor que la primer versión del arroz dorado (GR1), que según sus desarrolladores era de 1.60 µg/g, por lo que tuvieron que considerarlo inviable. En ese entonces, Greenpeace calculó que a niveles tan bajos, una persona necesitaría comer 3.75 kilos de arroz por día para recibir una cantidad adecuada de betacaroteno y en consecuencia de vitamina A. (https://tinyurl.com/y7yssll9)
En el mismo anexo, la FDA afirma que según información del IRRI, el contenido de betacaroteno disminuye con el tiempo y en almacenamiento. Un artículo científico publicado en 2017 por Patrick Shchaub et. al., mostró que el contenido de betacaroteno en el arroz dorado al momento de la cosecha es de corta vida. El estudio encontró que después de 3 semanas sólo tenía 60 por ciento del valor inicial y después de 10 semanas apenas 13 por ciento.
La inestabilidad se debe a la degradación al entrar en contacto con oxígeno. En las condiciones reales de campesinos pobres en Asia, esta degradación sería mayor y más rápida, dejando un contenido casi nulo de la provitamina.
Parece evidente que la idea de solicitar permiso de importación de arroz dorado en algunos países (donde las autoridades son protransgénicas) es una movida solamente propagandística, porque el arroz dorado está muy lejos de ser viable, ni en campo ni en alimentación. Es destacable que en el mismo acto de pedir el permiso, acepten que necesariamente habrá contaminación, algo que afectará muy negativamente a variedades buenas y probadas de arroz en Asia, su centro de origen. Hay muchas alternativas sanas, sin riesgo y accesibles para aportar vitamina A en la alimentación de los más pobres. Si tuvieran algo de honestidad, quienes defienden este adefesio transgénico deberían reconocer que definitivamente el arroz dorado no es una de ellas.
*Investigadora del Grupo ETC
vía:
http://www.jornada.com.mx/2018/06/23/opinion/021a1eco
miércoles, 11 de abril de 2018
México: Cultivos transgénicos con glifosato...¡grandes costos! .....Emmanuel González-Ortega* y Elena R. Álvarez-Buylla**
El uso del herbicida glifosato ha aumentado exponencialmente a partir de la liberación comercial de los cultivos genéticamente modificados en 1996. En 2016 se contabilizaban 86.5 millones de hectáreas sembradas con transgénicos tolerantes a herbicidas. La liberación y proliferación mundial de los cultivos transgénicos se deben al poder económico y a las fuertes y tramposas campañas mediáticas de las corporaciones productoras y comercializadoras de estos cultivos: prometieron aumentar rendimientos, abatir el hambre en el mundo y disminuir el uso de tóxicos. Después de casi 30 años de las primeras liberaciones de estos cultivos, todas estas falsas promesas han quedado claramente desmentidas.
A la par, se han ido corroborando riesgos y peligros advertidos: persistencia de los agroquímicos asociados a los cultivos transgénicos en el ambiente (agua y suelos) y en los cuerpos de las personas, la no inocuidad de estos cultivos, la acumulación no deseada de construcciones transgénicas en los genomas de variedades nativas y la concentración cada vez mayor de semillas y territorios en manos de pocas empresas monopólicas.
Para generar cultivos tolerantes al glifosato en los laboratorios de ingeniería genética corporativos y también de los centros de investigación que hacen este tipo de desarrollos, se inserta en los cultivos una construcción quimérica que contiene el gen epsps (5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintasa), proveniente de la bacteria Agrobacterium tumefaciens, que codifica para la proteína capaz de metabolizar el glifosato, además de otras secuencias, como un promotor viral (35S), que favorece la expresión de la proteína bacteriana en todos los tejidos y momentos del desarrollo de la planta transgénica. Esta tecnología ha propiciado un uso desmedido del glifosato y el rompimiento de los equilibrios naturales en los agroecosistemas.
Entre otros, se ha producido un aumento drástico de especies vegetales silvestres que han evolucionado resistencia al glifosato y que se han vuelto supermalezas muy difíciles de manejar. Se han reportado 38 especies de este tipo de supermalezas en 37 países. En Estados Unidos (país que más hectáreas destina a la siembra de transgénicos) el control de las malezas resistentes a glifosato ha implicado una guerra sin cuartel y grandes costos para los productores. Algunos han demandado a las empresas de transgénicos por ello.
Hasta recientemente no se conocía con certeza el mecanismo por el cual algunas plantas adquieren la resistencia al glifosato, aunque la evolución de las malezas resistentes al glifosato se documentó hace ya casi 10 años. Un estudio reciente determinó que la resistencia a ese herbicida en una variedad de amaranto se debe a la amplificación de elementos genéticos fuera de los cromosomas; estos elementos contienen el gen de resistencia al glifosato y se reproducen autónomamente. Esto significa que, ante una presión selectiva fuerte y consistente (en este caso, la presencia del agrotóxico glifosato en el campo), las plantas evolucionaron un mecanismo de resistencia que implica la multiplicación hasta de 100 veces el gen de resistencia a glifosato. Las plantas con esta constitución genética son capaces de metabolizar el herbicida y multiplicarse sin control en los campos donde se ha rociado glifosato masivamente durante años. Cabe recordar que el glifosato fue clasificado como probable cancerígeno en humanos por la Organización Mundial de la Salud, y se encuentra en los alimentos que se consumen en México cotidiana y masivamente.
Los resultados de este estudio se habían vaticinado con base en modelos y datos científicos disponibles cuando se generaron y liberaron estas plantas transgénicas tolerantes al glifosato; eran pues obsoletas de inicio. Absurdamente, las corporaciones biotecnológicas insisten ahora con más de lo mismo: ofrecen nuevos cultivos transgénicos tolerantes a otros agroquímicos que son incluso más tóxicos que el glifosato, tales como 2,4-D (componente del agente naranja, de infausta memoria por haber sido rociado en la Guerra de Vietnam) o Dicamba. Esto ha generado ya calamidades ambientales y posibles impactos nocivos en salud en Estados Unidos: contaminación del agua y aire, la devastación de especies animales y vegetales, contaminación de los alimentos y la presencia de agroquímicos en los cuerpos de las personas.
El estudio antes comentado debe caer como losa a los tecnólogos y divulgadores científicos que promueven el sistema agrícola transgénico a sueldo e irreflexivamente. Es también un llamado de alarma más para los organismos internacionales y nacionales encargados de la bioseguridad (Cibiogem en México), que más bien operan en favor de las monopólicas empresas biotecnológicas del mundo.
Esperamos que este tipo de evidencias sean ya suficientes para aplicar el principio precautorio, evitando con ello impactos aún peores o incluso irreversibles en el ambiente y en la salud de todos. Este tipo de estudios también abonan a lo que otros han demostrado: no es posible la coexistencia entre la agrobiotecnología transgénica con la agroecología, que en países como el nuestro se hereda de antepasados mesoamericanos desde hace miles de años. Estas culturas milenarias nos brindaron una gran riqueza de saberes y variedades cultivadas que ¡están en peligro ante los transgénicos!
*Subdirección de Bioseguridad. Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS)
**Instituto de Ecología / Centro de Ciencias de la Complejidad-UNAM, UCCS
vía:
http://www.jornada.unam.mx/2018/04/10/opinion/018a2pol
domingo, 21 de enero de 2018
Sociedad-Ecología: Sobre la marcha vs. la catástrofe climática/1...John Saxe-Fernández
John Saxe-Fernández
Hay varios procesos abiertos en Estados Unidos que de consolidarse amenazan no sólo a quienes buscan legalizar su situación en ese país, sino a la sobrevivencia de las especies, la nuestra incluida, ante la amenaza del unilateralismo belicista del aparato militar-industrial que arriesga una guerra nuclear y/o la irreversibilidad climática catastrófica vía la incalificable irresponsabilidad ambiental del negacionismo climático del big oil, adoptado por Donal Trump. Al tiempo que el gobierno estadunidense exige la desnuclearización de Corea del Norte, aprueba todo un programa para el negocio de la guerra nuclear limitada centrado en contratos para construir armamento nuclear utilizable. Para colmo da luz verde a un vasto programa de perforación petrolera a diestra y siniestra. Frente al complejo bélico-industrial y el capitalismo fósil (A. Malm, 2016), nada mejor que reconocer los límites planetarios de la acumulación capitalista. Es necesario, como advierte Bolívar Echeverría, “avanzar hacia la generalización de una forma de bienestar todavía inédita, que está por inventarse y que tendrá que inventarse sobre la marcha misma del proceso de emancipación” (Crítica a la modernidad capitalista, Vicepresidencia, La Paz, Bolivia. Mis cursivas).
Recordemos que si la temperatura global llega a dos grados centígrados de aumento (desde la era preindustrial), como advierte Charles Mann, se desatan procesos en que los niveles marítimos al alza se medirán en metros y ya se registra un aumento de casi 1.5 grados centígrados, por lo que sobre las urbes en las costas del mundo está en curso la amenaza de inundación. La aceleración de la elevación de los niveles oceánicos, con grave afectación en los años 2050, a sólo 32 años, impacta al sector de hipotecas (operan a 30 años) y de los seguros en bienes raíces. El big oil y su derecha ponen en riesgo al mundo, a Estados Unidos empezando con la costa este, con miles de plantas tóxicas: químicas, nucleoeléctricas, farmacéuticas, militares, petroleras, a relocalizar junto a los inmensos corredores urbanos del orbe.
La posposición de toda regulación de los gases efecto invernadero (GEI), o sea, el negacionismo por décadas impulsado por el big oil, es también gran amenaza existencial. Esto no es cuento chino como dice Trump. En Nueva York ya está presente en lo legal, metropolitano y estatal. The Guardian (10/1/18) informa que Bill de Blasio, alcalde de la ciudad de Nueva York (CNY) plantea el retiro en los próximos cinco años de las inversiones en los combustibles fósiles (CF) de los fondos de pensión de los trabajadores del servicio municipal. Unos 5 mil millones de dólares (mmd) de fondos estimados en 189 mmd. Dijo que CNY está de pie, apoyando a las generaciones futuras. Es la primera gran ciudad estadunidense en retirar nuestros fondos de pensión de los CF.
De Blasio agregó que llevaría la pelea contra el cambio climático directamente a las compañías fósiles que a sabiendas de los impactos (de los GEI), intencionalmente confundieron al público para proteger sus ganancias. Como el colapso climático antropogénico (CCA) continúa empeorando, la codicia de las compañías fósiles nos lleva a exigir que apoyen el costo de hacer la urbe más segura y resistente.
La demanda contra BP, Exxon/Mobil, Chevron, ConocoPhillips y Shell, es por su contribución al cambio climático. Los documentos de la corte indican que CNY ha sufrido inundación y erosión debido al CCA y enfrenta amenazas futuras por lo que busca colocar los costos de proteger la ciudad de los impactos del cambio climático sobre las compañías que han hecho todo lo que han podido para crear esta amenaza existencial (Ibidem).
Andrew Cuomo, el gobernador de Nueva York, anunció que los fondos de pensión de los trabajadores del estado también retirarían su inversión en los CF. El NYT informó que según Clara Vondrich de la campaña Divest, cientos de inversores institucionales han retirado más de 5.5 billones de dólares (5.5 trillions) de inversiones en los CF. Entre otros llama la atención que el Fondo Hermanos Rockefeller retiró su inversión en Exxon. El problema es mundial. CNY es parte de un corredor metropolitano de 400 kilómetros, de Boston a Washington, BosWash, con unos 50 millones de habitantes.
La marcha ya está en curso y no sólo responde al ¿cómo debemos vivir?, sino también, como dice Gunther Anders, al interrogante del ¿viviremos?, asunto de honda vinculación con lo anterior. Además del riesgo creciente de holocausto nuclear, se sabe que por la cantidad acumulada de GEI en la atmósfera, con sólo un aumento de la temperatura global de un grado centígrado desde la era preindustrial ya se acelera el derretimiento de polos y de los glaciares del orbe. Los impactos del CCA que acarrea la modernidad capitalista, expresados en niveles oceánicos al alza, amenazan, como advierte James Hansen, la persistencia de uno de los puntales de la civilización humana: la estabilidad y permanencia de las líneas costeras.
jsaxef.blogspot.com
vía:
http://www.jornada.unam.mx/2018/01/18/opinion/022a1eco
Sociedad: Los que fríen el planeta y la geoingeniería ...Silvia Ribeiro*
Silvia Ribeiro*
La semana pasada, se filtró a la prensa un informe sobre cambio climático que está preparando el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Se trata de un informe sobre los impactos del calentamiento global a 1.5o C sobre los niveles preindustriales. Según los datos obtenidos por Reuters, si se sigue en el ritmo actual de emisiones, se sobrepasará este límite en 2040 (tinyurl.com/yaehlbzc), lo cual conllevará impactos graves sobre muchos países, principalmente estados islas y con costas bajas, daños probablemente irreversibles a arrecifes de coral (que son el primer eslabón de la cadena alimentaria marina) y derretimiento del hielo en Groenlandia y Antártida occidental.
Aunque el informe es un borrador y el IPCC declaró que puede cambiar luego de las revisiones a que es sometido, no van a cambiar los datos de la ciencia, lo que podría –y debería– cambiar son las propuestas que hace el IPCC frente a esta realidad.
El Acuerdo de París sobre cambio climático que firmaron 197 gobiernos en 2015, estableció la meta de que el aumento del calentamiento global sea muy por debajo de 2o C hasta 2100. Con los datos revelados, hay un riesgo muy alto de que se sobrepase esa meta mucho antes de esa fecha. La única manera de evitarlo sería que inmediatamente se pusieran en marcha reducciones drásticas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a escala global.
El IPCC había afirmado desde antes la necesidad de estas reducciones, pero este informe plantea, además, que habrá que remover el excedente de dióxido de carbono de la atmósfera por otros medios, como tecnologías de geoingeniería.
El clima planetario ya se ha calentado un grado centígrado en promedio desde sus niveles preindustriales, pero en realidad, más de las tres cuartas partes ocurrieron en los pasados 50 años, debido al aumento vertiginoso de emisiones de GEI.
Esas emisiones son provocadas en su mayoría por las economías industriales basadas en combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón). Las principales actividades emisoras son la industria de extracción y producción de energía, el sistema alimentario agroindustrial y el crecimiento urbano descontrolado, incluyendo los transportes que todas esos rubros implican.
El IPCC no está mirando ahora qué actividades causan las emisiones. Se supone que esto ya lo hicieron en los informes de evaluación globales que elaboran periódicamente. El más reciente es su Quinto Informe, que se publicó en 2014. El próximo será en 2021.
Un aspecto de enorme relevancia que el IPCC no considera es la desigualdad enorme que existe sobre quiénes causan las emisiones GEI. El 10 por ciento de la población más rica del planeta es responsable de la mitad de todas las emisiones globales. En el otro extremo, 50 por ciento de la población mundial, empezando desde los más pobres, no causa ni 10 por ciento de las emisiones totales. El nivel medio de emisiones generadas por una persona que forme parte de 10 por ciento más pobre de la población mundial es 60 veces inferior al de alguien que pertenezca al 10 por ciento más rico. (Oxfam, 2015, tinyurl.com/gnvz99r) Según Kevin Anderson, del Centro Tyndall de investigación sobre cambio climático, si la población más rica del planeta redujera su nivel de vida al promedio europeo, se reducirían 30 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
No obstante, estos datos no son considerados por el IPCC. En general, en las negociaciones de cambio climático –y también en el panel, que finalmente es una instancia no sólo técnica sino también política– hay un pacto de los gobiernos en las regiones que más emisiones causan, para no interferir en las ganancias de los más ricos, incluidas las trasnacionales petroleras y otras que lucran con las actividades que generan el caos climático.
En lugar de ello, que sería lo necesario, el IPCC propone técnicas de geoingeniería, como grandes plantaciones para bioenergía con sistemas de captura y almacenamiento de carbono en fondos geológicos (BECCS, por sus siglas en inglés). Ya en el Quinto Informe global del IPCC, incorporaron esta técnica, como una de las posibles soluciones para aminorar el calentamiento global, lo cual motivó muchas críticas, tanto de organizaciones de la sociedad civil, como de científicos, porque el requerimiento de tierra, agua y nutrientes de las megaplantaciones para bioenergía para afectar realmente al cambio climático, sería mayor que toda la tierra usada actualmente en agricultura. Competiría por tanto en forma devastadora con la producción de alimentos, desplazaría campesinos e indígenas, con fuerte impacto en la biodiversidad.
BECCS, al igual que todas las propuestas de geoingeniería, no va nunca a las causas del cambio climático –propone remover carbono cuando ya fue emitido– por lo que éste seguiría en curso, generando así un negocio cautivo para quienes vendan las tecnologías para absorber y almacenar carbono. Que casualmente a menudo son las mismas empresas petroleras (Exxon, Shell y otras). Empresas que cómo explicamos en un artículo anterior, tienen incluso a dos de sus empleados, que el IPCC aceptó, como autores de este reporte (https://tinyurl.com/y9k3xe4l).
*investigadora del Grupo ETC
vía:
http://www.jornada.unam.mx/2018/01/20/opinion/019a1eco
viernes, 17 de noviembre de 2017
Ecología: Cambio climático...faltan 19 años....Alejandro Nadal
Alejandro Nadal
La capacidad de la atmósfera para almacenar gases de efecto invernadero sin que se desencadene un proceso catastrófico de cambio climático es limitada. Es algo así como una cuota fija que puede ser cuantificada. Si esa cantidad es rebasada como resultado de las emisiones anuales (globales) de gases de efecto invernadero (GEI) el calentamiento podría alcanzar magnitudes verdaderamente dramáticas. Como el tiempo de residencia en la atmósfera de los distintos gases invernadero es muy largo, es importante tomar en cuenta el efecto inercial del acervo de gases acumulado y no sólo las tasas de emisiones anuales.
El quinto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) concluye que para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, el volumen de gases invernadero acumulado en la atmósfera no debe rebasar los 2.9 billones (castellanos) de toneladas de dióxido de carbono equivalente (ipcc.ch). Al ritmo actual de emisiones de gases invernadero, en sólo 19 años alcanzaremos esa cuota total: a partir de ese punto será difícil evitar que el incremento en la temperatura global promedio rebase los 2 oC.
Un aumento superior a los 2 oC respecto de la temperatura promedio del periodo 1850-1900 provocará daños muy graves en todas las dimensiones del medio ambiente. Por ejemplo, la tasa de extinción de especies se incrementará notablemente pues muchas no podrán adaptarse a las nuevas condiciones ambientales. Es casi seguro que los rendimientos de la agricultura mundial y de las pesquerías oceánicas sean perturbados seriamente. Y aunque los cambios en el ciclo global del agua no serán uniformes, se acentuará el contraste en las precipitaciones entre las regiones húmedas y secas. Además, la frecuencia de eventos atmosféricos extremos (como huracanes u ondas de calor) aumentará con severos daños para las poblaciones más vulnerables. Por supuesto, un incremento de 3 oC conduce a escenarios verdaderamente escalofriantes.
Pero numerosos científicos concluyen que incluso un incremento de 1.5 oC representa un umbral peligroso que no debe ser alcanzado. Hoy sabemos que el incremento en la temperatura global con respecto a 1880 ha sido de 0.85 oC, lo que significa que queda poco margen de maniobra. Esa meta de 1.5 oC es casi inalcanzable hoy en día; quizás por esa razón el Acuerdo de París (adoptado en la Conferencia de las partes o COP 21 en 2015) fijó la meta de no rebasar la cuota asociada a un incremento en la temperatura global de 2 oC. Es evidente que la diplomacia, la ciencia y los intereses económicos no caminan siempre por el mismo sendero.
En el Acuerdo de París cada país fijó sus compromisos de reducción de emisiones de gases invernadero de manera voluntaria. Esas promesas individuales sí están conduciendo a una reducción de emisiones, pero no al ritmo que se requiere para hacer realidad el objetivo global de dicho acuerdo. Aun si se llegan a cumplir sin contratiempos los compromisos (voluntarios) nacionales, la temperatura global promedio aumentará entre 2.6 oC y 3.1 oC para el fin de siglo.
La organización Climate Action Tracker acaba de realizar un estudio sobre los compromisos de reducciones y la capacidad de su aplicación por los principales 55 países emisores de gases invernadero. El resultado de esta jerarquización en seis niveles es alarmante. En el nivel más bajo se encuentran seis países cuya política sobre clima se considera críticamente insuficiente por ser compatible con incrementos de temperatura superiores a los 4 oC. Rusia y Estados Unidos se encuentran en esta categoría. El siguiente nivel se denomina altamente insuficiente e incluye otros seis países (entre ellos China y Japón). La política de estos seis países conduce a incrementos de temperatura de 3 oC.
En el tercer nivel se ubican 38 países con una política sobre cambio climático insuficiente porque permite aumentos de entre 2 oC y 3 oC. En esta categoría se encuentran Brasil, la Unión Europea y México. Finalmente, sólo un grupo de cinco países se ubica en el nivel adecuado para mantener el incremento de temperatura por debajo de los 2 oC, pero con excepción de India, se trata de economías pequeñas.
El Acuerdo de París contempla el fortalecimiento periódico de los compromisos nacionales, pero las reglas precisas para hacerlo apenas están siendo discutidas en la COP23 de Bonn esta semana. El tiempo apremia pero es necesario esperar para ver qué sucede con la aplicación de esas metas nacionales. Mientras tanto, una buena noticia es que a pesar de que Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París, varios estados, muchas ciudades y decenas de empresas de ese país han ratificado sus compromisos de reducir emisiones en el marco de dicho acuerdo.
Quizás el otro aspecto positivo en este oscuro panorama es que la comunidad internacional parece decidida a mantener el esfuerzo colectivo para mitigar el calentamiento global y sus efectos. Ojalá no resulte ser demasiado tarde, porque sólo faltan 19 años y 50 días.
Twitter: @anadaloficial
vía:
http://www.jornada.unam.mx/2017/11/15/opinion/024a1eco
http://www.jornada.unam.mx/2017/11/15/opinion/024a1eco
martes, 14 de noviembre de 2017
Ecología-Sociedad: Nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial...Gerardo Honty
Gerardo Honty - alai, América Latina en movimiento
El pasado 6 de noviembre la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó un avance de su informe “Estado del clima mundial 2017”. Allí se anuncia que este año va a ser uno de los tres años más cálidos jamás registrados (los otros dos fueron 2015 y 2016) con cada vez más frecuentes episodios de efectos devastadores, como huracanes, inundaciones, olas de calor y sequías. De enero a septiembre de 2017 se registró una temperatura media global de aproximadamente 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales y el período de 2013 a 2017 será el quinquenio más cálido jamás registrado.
Los indicadores del cambio climático a largo plazo, como el incremento de las concentraciones de dióxido de carbono, el aumento del nivel del mar y la acidificación del océano, siguen aumentando mientras los hielos del Ártico, la extensión del hielo marino de la Antártida y los glaciares continúan reduciéndose. El manto de hielo de Groenlandia –elemento clave para la circulación oceánica- ha perdido cerca de 3 600 000 millones de toneladas de masa de hielo desde 2002.
“Hemos sido testigos de fenómenos meteorológicos extraordinarios, temperaturas que han llegado a +50 °C en Asia, huracanes sin precedentes en el Caribe y en el Atlántico que han llegado hasta Irlanda, devastadoras inundaciones monzónicas que han afectado a muchos millones de personas y una sequía implacable en África oriental” afirmó el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas durante la presentación del informe en el marco de la Convención de Cambio Climático de Bonn (COP 23).
Hace dos años -en la COP 21 de París- esta misma Convención había firmado el “Acuerdo de París” con gran algarabía y los muy extendidos aplausos de las delegaciones nacionales de todo el planeta. Seguramente no haya sido igualmente aplaudida la principal noticia del informe de la OMM con los resultados efectivos de aquel Acuerdo: La tasa de aumento del CO2 de 2015 a 2016 fue la más alta jamás registrada, a saber, de 3,3 partes por millón/año, lo que supuso que la concentración de CO2 alcanzara las 403,3 partes por millón. Y los datos en tiempo real de diversos lugares específicos indican que los niveles de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso siguieron aumentando en 2017.
Aumentan los desastres
Según el reporte los fenómenos extremos afectan a la seguridad alimentaria de millones de personas, especialmente a las más vulnerables. En los países en desarrollo, el 26 por ciento de los daños y las pérdidas causados por tormentas, inundaciones y sequías de mediana y gran escala recayó sobre la agricultura (cultivos, ganadería, pesca, acuicultura y silvicultura).
El riesgo general de enfermedades o muertes relacionadas con el calor ha aumentado de forma constante desde 1980, y actualmente cerca del 30% de la población mundial vive en condiciones climáticas que provocan olas de calor extremas prolongadas. Entre 2000 y 2016, el número de personas vulnerables expuestas a episodios de olas de calor se ha incrementado en aproximadamente 125 millones.
En 2016 se desplazaron 23,5 millones de personas como consecuencia de desastres de origen meteorológico. Al final de 2017 varios millones de personas habrán resultado desplazadas por las inundaciones en Asia y por las sequías en África y se contarán por millares los muertos y enfermos por estas causas.
Pero no solo los países menos desarrollados han sido afectados. El índice de energía ciclónica acumulada, que mide la intensidad total y la duración de los ciclones, alcanzó este septiembre su valor mensual más elevado jamás registrado. En el Atlántico Norte hubo tres huracanes de primer orden y de gran impacto, que se sucedieron en un corto intervalo de tiempo: Harvey en agosto e Irma y María en septiembre. Un pluviómetro ubicado cerca de Nederland (Texas) midió un total provisional de 1.539 mm de precipitación en siete días, que fue el mayor volumen jamás registrado para un solo fenómeno en el territorio continental de los Estados Unidos.
A mediados de octubre, Ophelia se convirtió en el huracán de primer orden (categoría 3) ubicado a más de 1 000 kilómetros al noreste que ningún otro huracán anterior del Atlántico Norte. Causó daños importantes en Irlanda, mientras que los vientos asociados a este sistema contribuyeron a provocar incendios de gran magnitud en Portugal y el noroeste de España.
En muchas zonas del Mediterráneo predominaron unas condiciones secas. La sequía más grave se dio en Italia, afectando a la producción agrícola y provocando una caída del 62% de la producción de aceite de oliva con respecto a la producción de 2016. Además, se dieron las temperaturas más altas registradas en Italia para el período de enero a agosto, con una anomalía de 1,31 °C superior a la media del período 1981-2010.
En varios países las altas temperaturas alcanzaron niveles nunca antes registrados como en Australia, Pakistán, Irán, Barhein, Omán, China, España, Italia, Francia y Estados Unidos. En particular en América del Sur, Santiago de Chile registró la mayor temperatura conocida (37,4 °C) lo que contribuyó a la propagación de los mayores incendios forestales en la historia chilena que arrasaron 614 mil hectáreas de bosque. En Puerto Madryn (Argentina) se alcanzó una temperatura de 43,5 °C, la más alta registrada tan al sur (43° S) en ningún lugar del mundo. En el otro extremo térmico, el frío intenso y grandes nevadas afectaron partes de la Argentina en julio. En Bariloche, la temperatura descendió hasta -25,4 °C, más de cuatro grados por debajo de la temperatura más baja registrada anteriormente en esa ciudad.
La esperanza es lo último que se perdió
Este informe es demoledor. Mucho más que los similares anteriores de la OMM. Los indicadores de la crisis ambiental planetaria empeoran y no hay acuerdo internacional que sea capaz de revertirlo por más aplausos, felicitaciones mutuas y grandilocuentes alocuciones con que sean anunciadas.
Y este no es el único reporte. Hace pocos días la revista médica Lancet publicó otro informe donde se revela que la contaminación ambiental, desde el aire sucio hasta el agua contaminada, está matando a más personas cada año que todas las guerras y la violencia en el mundo. Más que fumar, el hambre o los desastres naturales. Más que el SIDA, la tuberculosis y la malaria combinados. Una de cada seis muertes prematuras en el mundo en 2015 – alrededor de 9 millones – podría atribuirse a la enfermedad por exposición tóxica, según el estudio publicado el jueves 19 de octubre. El costo financiero de la muerte, la enfermedad y el bienestar relacionados con la contaminación es igualmente masivo -dice el informe- y cuesta unos U$D 4,6 billones en pérdidas anuales, o alrededor del 6,2 por ciento de la economía mundial.
Desde la publicación del histórico informe del Club de Roma de 1972 –Los límites del crecimiento-, que anunciaba el colapso de la civilización para el año 2030 si se seguía insistiendo con las políticas de crecimiento económico, muchos autores (llamados más o menos despectivamente “colapsistas”) han estado alertando sobre la certeza de aquellos escenarios y la corroboración de la trayectoria de los indicadores proyectados.
Muchas veces estos analistas han estado utilizando la imagen del “Titanic” para ejemplificar como nuestra civilización, ante el choque evidente contra el iceberg, continúa la fiesta a bordo sin intentar tomar las previsiones necesarias para evitar el choque. En estos momentos estoy tentado a pensar que ese momento ya pasó, que nuestro barco ya chocó contra el iceberg y que estamos viendo a los primeros náufragos caer al mar y a los demás aferrarse a cualquier cosa que los ayude a sostenerse en la cubierta del barco inclinado.
Lo que nos muestra la evidencia de los datos de estos informes científicos, es la irreversibilidad del proceso y que no hay ya posibilidad de recuperar la salud del ecosistema planetario. El calentamiento global, la acidificación de los océanos, la pérdida de biodiversidad, la desertificación, la muerte de las zonas marinas costeras y la contaminación del agua, no son procesos reversibles. No al menos en la escala de tiempo de vida de los que aún estamos sobre el barco.
El Titanic se hunde. Habrá sobrevivientes sin duda. Pero su vida estará condenada a flotar sobre los restos de madera de algo que alguna vez supo ser un barco esplendoroso.
Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social)
vía:
https://www.attac.es/2017/11/12/nuevo-informe-de-la-organizacion-meteorologica-mundial/
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