Hoy día basta encender el televisor para presenciar uno de los engaños masivos más espectaculares a escala mundial: la venta de productos milagro, que prometen que hacen perder peso sin esfuerzo;
blanqueanla piel de las personas; eliminan la celulitis y el acné de los adolescentes; hacen crecer el cabello para los que sufren de calvicie; reducen el estrés si se toma un té
de hierbas milenarias, y construyen cuerpos maravillosos con aparatos que básicamente no tienen con qué cumplir con las expectativas. Si uno enlista las promesas de estos comerciales, los argumentos esgrimidos parecen las promesas de un lunático. Lamentablemente la realidad es que los productos milagro son un éxito comercial rotundo a escala global.
Aunque esas mercancías no pueden satisfacer lo que prometen y no hay
la menor evidencia científica en su favor, la población las adquiere
constantemente y las ganancias generadas por estos productos son tan
grandes que hace algunos años sus anuncios pasaban por televisión
solamente en horarios nocturnos, pero actualmente se les puede ver en
cualquier horario y en cualquier canal. La gran mayoría de los productos
que allí se anuncian son inútiles y el mayor porcentaje de los anuncios
está orientado a prometer la rápida pérdida de peso corporal y la
obtención de una figura esbelta que nos acerque a la silueta perfecta
casi sin esfuerzo alguno de nuestra parte. Ahí la mentirita.
El caso de México es preocupante, ya que las compañías que generan
estos productos han encontrado en el país un terreno fértil donde lucrar
con las ilusiones de una población con poco pensamiento crítico, que
desconoce en sus niveles más básicos el funcionamiento de la ciencia en
general y el de la fisiología del cuerpo en particular y, por tanto,
está dispuesta a pagar a cambio de obtener soluciones fáciles en
cuestiones de salud y estética.
La Organización Mundial de la Salud indica que México es un país que
enfrenta graves problemas para combatir la obesidad, tanto en población
adulta como infantil. Estos productos prometen que el consumidor podrá
bajar de peso y talla en cuestión de semanas sin hacer esfuerzo, sin
dietas, ni hacer ejercicio; únicamente es necesario adquirir el
producto, que se presenta en diversas formas, como geles, cremas,
bebidas, pastillas, máquinas vibradoras o joyería, que mediante procesos
no aclarados ni explicados
activa los centros del cuerpo que queman la grasa.
Ninguna de estas aseveraciones tiene el menor fundamento científico. La grasa no
desapareceni se
desprendedel cuerpo a partir de los procedimientos que se anuncian en la televisión. Que la grasa dentro del cuerpo se desprenda es una mentira. De hecho, en realidad resulta afortunado que no lo haga, pues si se desprendiera a la menor provocación podría acabar en lugares insospechados o peligrosos para el individuo.
Fuente, vìa :
http://www.jornada.unam.mx/2010/12/14/index.php?section=opinion&article=022a2pol
http://www.jornada.unam.mx/2010/12/14/index.php?section=opinion&article=022a2pol

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