Anoche, en conferencia de prensa, el ministro de Justicia y Seguridad, Julio Alak, anunció que han sido separados de sus cargos los responsables del operativo del martes. Además de esa medida que involucra a la Federal, una fuente del gobierno porteño aseguró que el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, ordenó el secuestro de todas las armas que llevaban ese día los hombres de la Metropolitana. Aunque los voceros de ambas fuerzas aseguran que “no hubo balas de plomo”, es un tema que deberá ser motivo de investigación, dada la muerte de dos personas y las heridas de bala que habrían sufrido, al menos, otras dos.
Sobre Salgueiro, otra de sus hermanas, Jorgelina, recordó que la víctima había estado en la Villa 20 para buscar a sus sobrinas, a las que iba a llevar a la casa de su abuela, en Barracas. Las dos coincidieron en que Salgueiro recibió un balazo “en el abdomen”. De acuerdo con la información de sus parientes, el hombre “venía de Barracas a llevar a sus sobrinas a ver a su abuela. Le tiraron cuando estaba dentro de la villa, frente a su casa. Llegó herido, se arrastró, comenzó a vomitar y luego se murió”, cuando lo llevaron al centro asistencial del barrio.
Ayer, a pesar de lo ocurrido el martes, cientos de habitantes de la Villa 20 volvieron a ocupar los terrenos en el Indoamericano. “Nos mataron a dos personas. ¿Qué más podemos perder? Nosotros nos quedamos acá.” Vicente Vergara es misionero. Vive con su esposa y su hija, más sus nietos, en una habitación de cuatro por cuatro, apilados, que alquila por 500 pesos en la villa. Por esa razón, Vicente y centenares de personas más, en su misma situación, se volvieron a plantar ayer sobre el inhóspito terreno del Parque Indoamericano, a la espera de que las autoridades porteñas o nacionales les ofrezcan “una vivienda digna”. Los pobladores volvieron a ocupar el predio y aguantaron la tibia presión de unos cuarenta agentes de la Metropolitana, que finalmente se replegaron.
En la tarde de ayer siguieron lloviendo las denuncias contra la violencia policial. Isabel, coordinadora de un comedor que brinda asistencia a 250 niños, relató que un hombre de la Metropolitana la arrastró e intentó asfixiarla en una zanja. “Los de la Metropolitana nos sorprendieron cuando estábamos en la toma con mis hijas. Primero comenzaron a tirarnos gases, corrimos y nos encerraron cerca de un puente. En ese lugar me arrastraron de los pelos y caí dentro de una zanja, en donde un policía me retuvo durante varios minutos. Me asfixiaba.”
Un vecino la ayudó a escapar, mientras a su alrededor “la policía seguía disparando sus armas”. Isabel pudo llegar hasta el playón del hipermercado Jumbo, en Escalada y Avenida Cruz, donde se encontró con sus familiares. La llevaron a un hospital porque sufrió la fractura de su brazo derecho. “Llegué al hospital y no recuerdo nada nada. Lo único que puede asegurar es que nos corrieron con la intención de matarnos. Tengo los casquillos para aportar a la causa judicial. Eran balas de plomo, no caben dudas. Los que vinieron a reprimir eran todos hombres y eran muy violentos con las mujeres. Mi vecino me salvó la vida”.
Otro vecino, Oscar Aguirre, aseguró que además del grupo de la Federal que disparó desde el puente de Escalada, hubo otros policías que “tiraron gases y balas hacia las personas que estaban en el Parque Indoamericano. Es en ese momento en el que una de las balas alcanza a Rosemarie”. Los vecinos aseguran que hallaron vainas servidas que corresponderían a balas de plomo y no de goma.
Sin embargo, el vocero de la Federal, comisario Sebastián Seggio, insistió ayer en que el personal de esa fuerza “sólo utilizó balas de goma” en el operativo de desalojo. El oficial fue más allá, todavía, cuando afirmó que “los disparos partieron de manera anárquica y criminal en torno a la Villa 20 de parte de particulares”. Sólo corroboró sus dichos afirmando que dos de los policía “recibieron una herida en la mano y otro en el brazo”. Seggio corroboró que el desalojo fue ordenado por la jueza María Cristina Nazar y que tenían la facultad de “hacer uso de la fuerza”, en caso de que hubiera resistencia de parte de los vecinos.
Justificó la represión al asegurar que los manifestantes “arrojaban objetos contundentes y piedras, a la vez que se escucharon detonaciones de armas de fuego que provenían desde abajo del puente” de la Autopista Cámpora. “La Policía Federal estaba con escudos, sin armas, y recibió una lluvia de piedras.” En ese punto fue que dijo que “para la dispersión se utilizaron postas de goma. Se usaron escopetas que disparan postas de goma”, insistió el funcionario policial.
En la investigación judicial tendrá que establecerse si fueron balas de plomo o no. Lo único cierto es que, a través de las imágenes de la televisión, se pueden comprobar, en principio, que eran armas largas, que eran varios los que dispararon hacia la Villa 20 y que todos esos agentes de la Federal son identificables porque ninguno tenía el rostro cubierto. Uno de los que más disparó fue un hombre de civil que llevaba puesto un chaleco antibalas.
En la Villa 20 se sigue insistiendo en que habría al menos otras dos personas heridas. Se trataría, según los vecinos, de un joven que recibió un tiro en la cabeza y que está internado, y de una nena herida en el cuello por una bala. El abogado Nicolás Taub, de la organización Liberpueblo, le dijo a este diario que además de las muertos y heridos “tuvimos un desaparecido durante casi 24 horas”.
Se trata del joven Emanuel Ríos, de 26 años. Su madre dialogó con la prensa y mostró una fotografía publicada ayer por Página/12, en la cual Emanuel aparece con el rostro ensangrentado y rodeado de policías. Por razones que nadie supo explicar, lo encontraron internado en un hospital de Quilmes. Los padres, acompañados por el abogado Taub, habían concurrido a las comisarías 52 y 36, pero en ambas seccionales negaron que el chico hubiera sido detenido por ellos. “Después, sin ninguna explicación, lo encontramos internado en Quilmes, donde fue llevado por la misma policía”, dijo el letrado.
Fuente, vìa :
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-158356-2010-12-09.html

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