Estados Unidos “ha emprendido mucha autocrítica” informó el
presidente Barak Obama durante su conferencia de prensa, en referencia
al papel que dicho país jugó durante la dictadura militar argentina
iniciada hace exactamente 40 años. No brindó muchas precisiones: “Voy a
lanzar un esfuerzo para abrir nuevos archivos”. Ante la levedad del
anuncio, los organismos de derechos humanos se negaron a acompañarlo en
su tour del jueves 24 de marzo al Parque de la Memoria. Visita,
definiciones, y algunos sucesos y reacciones en la ciudad ante las idas y
venidas de Obama y su familia en la limusina bautizada La Bestia.

“Este es un nuevo comienzo” dijo Barak Obama, con la impronta de las
frases hechas y pensadas mediáticamente, durante la cena de gala en el
Centro Cultural Kirchner.
De paso, bailó el tango Por una cabeza ante 450 invitados de la
farándula artística, política, sindical y empresaria, en etapa de
digestión de las truchas y los corderos. Obama no se privó de brindar
con otro título: “Al gran pueblo argentino, salud”. El presidente
Mauricio Macri aportó al clima de amabilidad explícita: “Su visita es en
el momento perfecto. Queremos construir relaciones maduras y sensatas
con todo el mundo”.
En términos de piropos geopolíticos inéditos desde los tiempos en que
el canciller menemista Guido Di Tella calificó como “carnales” las
relaciones entre ambos países, Obama también le dijo a Macri: “Vemos que
usted desea comprometer a la Argentina a entrar a la comunidad global,
para establecer el liderazgo histórico de su país a lo largo de los
años. Esto es bueno para la región”.
Las naciones sudamericanas, con Brasil en crisis, habrán tomado nota
sobre qué significa esto en términos prácticos, mientras Obama
calificaba a Argentina como “país extraordinario”, y brindaba por
“Mauricio y Juliana”.
Registros de inteligencia
Antes, en la conferencia de prensa conjunta que brindaron en la Casa
Rosada a mediodía, Obama había declarado: “No hay escasez alguna
autocrítica en los Estados Unidos. Se ha cambiado con el tiempo de una
manera positiva” al referirse al rol cumplido por su país durante la
dictadura y las violaciones masivas a los derechos humanos iniciadas el
24 de marzo de 1976 bajo el curioso nombre de Proceso de Reorganización
Nacional.
Al prometer “un esfuerzo para abrir nuevos archivos” Obama agregó:
“Hemos desclasificado varios, pero por primera vez vamos a desclasificar
los registros militares y de inteligencia”. Los organismos de derechos
humanos que se suponía podían acompañarlo al Parque de la Memoria el
jueves 24 (Abuelas, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Familiares
de Detenidos Desaparecidos, H.I.J.O.S) descartaron definitivamente esa
posibilidad. El contenido real de la promesa se verá con el tiempo, pero
muestra las máscaras de estos tiempos: informes ocultos durante
décadas, sobre la actuación turbia de un país en tiempos de la dictadura
militar que, tal vez, ahora sean dados a conocer. En anteriores
desclasificaciones, los informes venían con tachaduras, como para hacer
visible el ocultamiento.
La tele
El 23 de marzo había nacido con una imagen calcada en todos los noticieros argentinos: Ezeiza.
Cámaras y movileros rellenaban la espera pasada la medianoche con
frases hechas pensadas mediáticamente: “Argentina otra vez en el mundo”.
Parecía una cadena nacional, con las mismas imágenes y las mismas
palabras. La única diferencia ocurrió cuando el Air Force One detuvo su
marcha, abrió su compuerta y Crónica TV tuvo la ocurrencia de lanzar una
placa roja: “Llega la Bestia”.
Los locutores aclararon entonces que la Bestia es como llaman al auto
antibombas de siete toneladas que acompaña a Obama en sus viajes, una
combinación entre Cadillac y tanque de guerra, con escopetas, gases
lacrimógenos, puertas y ventanas blindadas hasta para ataques nucleares,
entre otras hipermedidas de seguridad.
Radio y subte
Durante la mañana Radio Nacional fue evacuada, antes de que Obama
llegase a la Casa Rosada. Un hombre pasó los controles y entró al
estudio durante la emisión del programa Poné primera, que conducen
Romina Manguel y Eduardo Anguita, simulando que tenía un cinturón con
bomba. Le dijo a Anguita: “Vos estuviste en el ERP, quiero hablar con
vos”. El periodista habló con él mientras sus compañeros se escondían
bajo el piano de cola, y luego fugaban del estudio. “Logré reducirlo, y
la policía pudo llevárselo” contó luego Anguita. Los explosivos eran
falsos, pero Claudio Alberto Serball, el atacante, llevaba un cuchillo:
“Son situaciones para meter miedo, un día después de lo de Bruselas y un
día antes del 24 de marzo” razonó Anguita. Luego se supo que el hombre
había intentado un episodio similar en el diario La Capital de Rosario
en 2011 y que sufre problemas mentales.
Diálogo en el subte, que no llegaba a Plaza de Mayo por razones de seguridad. Sentadas viajan dos señoras.
-Yo lo voté a Macri y lo sigo apoyando –dice la primera-. Tendría que
haberlo hecho gradual, que la gente no se dé cuenta. Lo de los precios,
digo.
-Se equivocó la gente que tiene alrededor –responde la otra-. Ahora
aumenta todo: celulares, colegios, bajan las jubilaciones. Ahora viene
este Presidente, y la gente está enojada por el subte.
-Yo lo quiero a Obama, pero me parece mucha seguridad para cuatro
negros de mierda. Yo que soy racista… A mí me encanta Obama. Menos mal
que vino: no podemos estar amigos de Venezuela, de Bo-li-via –separa en
sílabas indignada-. No existen. Yo estuve tres años trabajando en una
peluquería en Estados Unidos. Al lado de ellos, le digo a usted, no
existimos. Tienen un nivel de vida, señora, que yo no le puedo explicar.
¡Un servicio doméstico que le hace uñas! Y esa es la envidia que le
tienen todos.
-En fin.
-Me acuerdo que me compraba cremas a 5 dólares. Volví a ir, y siguen
estando 5 dólares. ¿Y acá? No somos nada. Bueno, que tenga un buen
viaje.
-Igualmente, suerte.
Endeudarse bien
No se podía llegar a Plaza de Mayo, desde Avenida de Mayo y Perú
había vallas. Se escuchaban los insultos de vecinos, empleados
desesperados por no tener el presentismo. Los oficiales eran sordos ante
los reclamos y las medidas de seguridad policiales se mantuvieron,
salvo por un bar que tenía entrada por la esquina, antes del vallado, y
una segunda puerta del otro lado del mismo. Los que se dieron cuenta,
incluyendo a lavaca, sortearon el operativo entrando por una puerta y
saliendo por la otra.
En Plaza de Mayo había cientos de personas, en una especie de
corralito de vallas. Rodrigo, 45 años, abogado: “La visita es una buena
posibilidad de incorporarnos al mundo. Estábamos totalmente afuera de la
realidad mundial y esto es un paso para estar en los mercados. Y es el
momento perfecto: justo antes de que arreglemos con los buitres”.
¿Hay que arreglar? “Sí, para volver a incorporarse al planeta. Es la
única manera de que esto empiece a crecer y generar empleo real, no como
hasta ahora, que eran planes sociales. Así va a bajar la inflación, el
año que viene se va a notar. La única manera de salir de la crisis es
como lo hacen todos los países serios: endeudándote”.
Rodrigo aclara: “Pero endeudándote bien”.
¿Cómo es eso? “Endeudarte a tasas bajas y usarlo para cosas productivas. No para robarte la plata como pasaba hasta ahora”.
Milagros, jubilada: “Estoy conforme. Esto es trascendente,
importante. Michelle Obama, es una gran mujer: tiene una arista política
y también un compromiso social. Le llegó mucho a las adolescentes. Me
gustó. No podíamos seguir afuera”.
Michelle Obama habló justamente ante un auditorio de mujeres
planteando cosas tal vez desconocidas para su anfitriona Awada: “Ustedes
saben lo que es no tener una situación ventajosa y tener que trabajar
mucho para llegar a fin de mes. Necesitamos su ayuda para atender las
dificultades más apremiantes. Las mujeres afrontamos las mismas
dificultades y tenemos que pelear por eso, para que nos remuneren igual
por el mismo trabajo, así como ponerle fin a la violencia de género. Por
eso, necesitamos que se conviertan en mujeres líderes, en el trabajo,
en la crianza de sus hijos. Necesitamos que se contraten más mujeres en
las empresas y que desbanquen el mito de que la ciencia y las
matemáticas son solo para hombres, necesitamos que sean líderes en la
Casa Rosada y en el Congreso. Tienen que ser líderes no solo aquí en la
Argentina, sino en todo el mundo”. La señora Awada luego dijo: “Michelle
me inspira”.
Datos de la Embajada
Por la Plaza de Mayo un hombre atrae las miradas. Tiene un cartel con
consignas en inglés traducidas al español. Dice: “Bienvenido Presidente
Obama y familia. ¡AYUDA por favor! La Embajada en Buenos Aires viola
derechos humanos de ciudadanos de U.S.A. y discrimina a
latinoamericanos”.
Se presenta: “Me llamo José Luis Ortuoldo, ciudadano argentino y norteamericano, vivo en California”.
¿Qué reclama? “La Embajada de los Estados Unidos en Argentina es un
cuartel militar donde maltratan no solamente a los ciudadanos
norteamericanos sino también a los locales. A mi mujer, por ser
colombiana, la discriminaron, se quedaron con su plata de la visa, y ni
siquiera le miraron los papeles, negándole la posibilidad de que vayamos
a ver a nuestros hijos y nietos a los Estados Unidos. La hicieron
llorar. Es una violación a los derechos humanos grave. No podemos
decirle al señor Castro que viola los derechos humanos, cuando el señor
Obama hace lo mismo. Lo quiero mucho, es mi presidente, pero se está
equivocando. Le mandé cartas, a los congresistas, a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. Pero el poder generalmente es sordo.
A los ciudadanos que entran en la Embajada los tratan con cara de
perro. Les ponen marines. Violan las leyes de nuestro propio país”.
El ciudadano sigue: “Este viaje se lo pagaron a Obama los pobres
ingresos de mi mujer casi jubilada para que pueda venir en la Bestia,
helicópteros y aviones. No es justo. Después, cuando aparece el
terrorismo, hay que pensar qué fue lo que lo generó. No solamente hay
que combatirlo, sino evitar que suceda. La injusticia genera
terrorismo”.
-¿Por qué cree que se genera esa visión antinorteamericana?
-Por la diplomacia cowboy. Cuando se piensa que nosotros podemos ir a
tomar países, a matar, a violar, a hacer lo que queremos, todo eso
genera una rebelión, y esa rebelión hace que la gente se rebele, que se
ponga en contra del sistema, en contra de la democracia y opte por
elementos locos como hacen los terroristas. Y pasa porque los
norteamericanos no son diplomáticos. Son, perdón, somos muy abusadores
de los derechos humanos con nosotros mismos y más con los
latinoamericanos.
-No es común escuchar a norteamericanos como usted hablar en estos términos.
-Mire, no quiero compararme con alguien que tiene su casa atrás mío,
la casa más grande del hombre de la Historia, pero Cristo luchó contra
el Imperio Romano, él solo, soltaron a Barrabás y lo crucificaron y lo
apedrearon y lo corrieron por calle porque era el único que decía todas
esas cosas. Hoy hasta los ateos escriben que estamos en el 2016 después
de Cristo. Quizá en varios años escuchen lo que estamos diciendo acá: se
necesitan medidas fuertes contra los abusos. Basta.
-¿Le parece casual la visita a 40 años de la dictadura?
-Obama está prácticamente diciendo lo que dije yo: que hicimos mal.
Que los derechos humanos hay que apoyarlos siempre, que no se puede
apoyar a la dictadura. Estados Unidos no podía poner plata, mis
impuestos, para que maten gente extranjera. Estados Unidos quiere dejar
ese pasado tortuoso de ayudar a los asesinos. Por eso vino acá ahora.
Pudo haber ido a Colombia, donde son mucho más amigables. Pero él quiere
romper con ese pasado de errores. Pero la Embajada insiste. Por eso
estoy yo solo aquí. Como contra el Imperio Romano.
Spanglish in Buenos Aires
Otras apariciones excitadas por la visita. Una señora se acerca y le pregunta al fotógrafo de lavaca.
-Nene, ¿vos sos de seguridad?
Luego dice: “Pasa que tengo a letter to President Obama. Tengo el
passport of my child” y muestra el sobre: “To President Obama and
Michelle. Confidential”.
Un poco más lejos, Marta Angélica, contadora pública, está contenta
con Obama. “Tenemos que dejar atrás ese discurso perimido del año 89 que
atrasa quichicientos años. No soy pro macrista, pero no puedo entender
el mensaje del kirchnerismo, que tantos intelectuales y artistas no se
hayan dado cuenta que estábamos viviendo una etapa cruel. Que a una
comerciante, por ejemplo, le hagan un sumario por no depositar las
cargas sociales y mientras tanto tenés toda la connivencia de la AFIP,
la señora Cristina, Lázaro Báez. Lo peor que le pueden sacar al ser
humano es la libertad. Cuando nos pusieron el cepo, no teníamos cómo
viajar. Hace 20 años éramos un polo de gente culta. ¿Ahora? ¿Venezuela
nuestros amigos? Noooo, no quiero eso. No quiero no tener papel
higiénico” clama, y remata: “Quiero ir a deleitarme en París, Roma,
conocer Praga. Una apertura”.
Otra hipótesis: “Querido, yo también tuve 20 años y quise cambiar el
mundo. Después te vas dando cuenta: tenés que levantarte a la mañana,
trabajar, integrarte. Es así. No podemos vivir aislados”.
Yolanda, modista, la acompaña: “Aparte esta señora (por la ex
presidenta) desunió totalmente. Alguien venía a comer a casa y el
comentario era: ´Guarda que está fulanito, no vayas a hablar de
política´. ¿Por qué? ¿Dónde está la libertad de expresión?”.
Messi y el nuevo escenario
Héctor camina con su carrito con gaseosas y cafés y pebetes y
sándwiches de milanesas. “Me quedé corto”, dice. “No pensé que iba a
poder pasar hasta la Plaza con tanto operativo”. Cuenta que es bailarín
de tango y chamamé, pero no quiere opinar de Obama. “Si está acá es por
algo”, dice, misterioso.
Un canillita sobre Hipólito Yrigoyen alcanza un nivel de sabiduría:
“No importa si opino esto o lo otro, las condiciones las siguen poniendo
ellos”.
Matías, 23 años, camisa impecable, corbata perfecta, trabajador del
Banco Santander Rio, estudiante de comunicación en la UADE (Universidad
Argentina de la Empresa): “No soy partidario de esta visita. Realmente
veo que es una especie de entrega del país. Respeto que hay gente que
está a favor, lo votaron todos, y esto es parte de lo que votaron el año
pasado. Es una apertura al mundo, sí, pero no es el mundo que a mí me
gusta para Argentina. Todo esto también es parte del cholulaje. Obama es
una figura internacional. Es como decirte Messi. Buen político y buen
comunicador”.
Florencia, 30 años, no puede decir dónde trabaja. “Es por acá. Vine a
ver. Estoy en contra por lo que implica en la historia de Argentina
esta visita. Creo que es una falta de respeto, además, venir en esta
fecha. No es casual que esté acá: está surgiendo nuevamente la derecha
en varios países latinoamericanos y esto es un mensaje: que los Estados
Unidos están volviendo a la escena”.
Fabricio, 21 años, estudiante de Ciencias Políticas, está sentado
sobre el pasto leyendo un libro de teatro. “La fecha es polémica, pero
hay que rescatar las medidas de desclasificación de archivos sobre la
participación de los Estados Unidos durante la dictadura. Hay que ver si
sirven. Y también, cuál es la intención de Obama para estar acá. En
este sentido: qué es lo que ve Obama en la gestión de Macri para abrir
una nueva apertura en el ámbito de la política regional y cómo puede
servir de palanca para el fin de los llamados gobiernos populistas o los
que tuvieron una crítica hacia el neoliberalismo. Hubo un cambio
abrupto de gobierno de 180 grados. Si vienen, no es gratis”.
Cerca de las 14 las casi miles de personas se agolparon contra las
vallas de la Plaza de Mayo para ver pasar a la Bestia. Obama fue desde
la Casa Rosada en dirección a la Catedral, donde rezó y se detuvo ante
la placa que recuerda a las víctimas del atentado de la AMIA.
Entre el gentío y los canales de televisión, otra atracción acaparó
la atención en la Plaza de Mayo. Vestido con un traje imposible de
describir con los colores de Argentina y un sombrero de arlequín celeste
y blanco, caminaba tocando un silbato un personaje icónico, conocido
como “Lechuga”, pero popularmente conocido por representar a Moe en Todo
x Dos Pesos.
-¡Esta Plaza es del General –gritó-. ¡Esta Plaza es del General!
Luego Lechuga se fue, mientras continuaba su periplo en La Bestia que
culminó en el Centro Cultural Kirchner, y se disipaba la historia del
23 de marzo de 2016.
Fotos: Nacho Yuchark/lavaca
vìa:http://www.lavaca.org/notas/el-dia-de-la-bestia-obama-en-argentina/
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