La extinción de la humanidad ha abarcado gran parte del cine y de las
series en los últimos años gracias a la ciencia ficción y a la moda de
los zombis. Pero qué pasaría si dejara de ser ficción y sucediera en la
realidad. Qué ocurriría si toda la población humana quedara reducida a
un pequeño número de habitantes equivalente a lo que hoy es la ciudad de
Madrid.
Esto es lo que está ocurriendo con muchas especies animales, que debido a la mano del hombre
corren serio peligro de desaparecer. La causa del problema son las
modas. Ahora que la cultura y gastronomía japonesas son temas tan de
actualidad, todo el mundo quiere tomar shashimi, cuyo principal
ingrediente es el pez globo, lo que ha supuesto la sobrepesca de esta
especie, reduciendo en un 99,99% su población. Sin embargo este no es un
caso aislado, ya que tanto la angula como la cobra china o el atún de
aleta azul se encuentran también amenazados por culpa de la voracidad
del hombre.
Por eso no es de extrañar que se considere al ser humano el desencadenante de la sexta extinción
masiva del planeta. Y por culpa del acelerado ritmo al que se está
llevando a cabo, se cree que podría ser más devastadora que la que acabó
con los dinosaurios, o que la causada por la separación de los
continentes. Entre el 16% y el 33% de los vertebrados vivos están
amenazados o en peligro de extinción y en los 50 años de existencia de
la Lista Roja, donde se recoge un gran número de especies y se cataloga
su riesgo de desaparición de la faz de la tierra, se han extinguido casi mil especies.
Otro problema es que al avanzar tan rápido el ritmo de extinción,
los científicos tienen graves dificultades para identificar y catalogar
nuevas especies, por lo que la tasa de extinción sería 1000 veces
superior a la tasa registrada.
Nos creemos los amos del mundo y
pensamos que todo está dispuesto para nuestro uso y disfrute. Por eso no
nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta de que compartimos el
planeta con muchos otros seres vivos que no pueden quejarse y que se
encuentran a merced de la voluntad del hombre. Hasta que nos despertemos un día y no oigamos el canto de los pájaros, porque habremos acabado con la biodiversidad de la Tierra.
Ecoportal.net
CCS http://ccs.org.es/
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