Lo
confieso: no pude esperar. Los días se vuelven semanas, las semanas
meses, y cuando uno es fanático, pero fanático–fanático de una serie, es
ganado por una forma de irracionalidad. Quiere saber qué pasó. Quiere
saber cómo sigue. Vamos, que de ese material está hecho el rating. La
culpa no es sólo mía.
Arrésteme sargento y póngame cadenas, aunque me parece que sería un
exceso: es cierto, me bajé los dos primeros capítulos de la séptima
(dicen que última) temporada de House MD, aquí conocida como Dr. House.
Pero juro que no utilicé el material para redistribuirlo, ni lo quemé en
discos y me puse a venderlos en una manta en la calle, ni lo subí a mi
vez a ningún sitio web. Es para consumo personal, vea. A usted le
parecerá traído de los pelos, pero eso es porque sospecho que a la
policía sólo le deben gustar División Miami, Mujer policía, SWAT y esas
cosas. Quizá me esté pasando de prejuicioso, pero solo estoy tratando de
explicarme.Afortunadamente, y por lo visto hasta ahora, no. Como ésta es una columna libre de spoilers no se revelará nada, apenas habrá que decir que esas incógnitas y dudas fueron bien trasladadas a la narración misma, y que House –vaya paradoja– goza de buena salud. Y claro, que Trece sigue partiendo veredas a su paso.
Confieso que he donwloadeado. Pero le juro, sargento, fue un acto de amor.
Fuente, vìa :
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-19631-2010-10-17.html

No hay comentarios:
Publicar un comentario