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miércoles, 9 de mayo de 2018

Poesía: AUTOPSICOGRAFIA...Fernando Pessoa.

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.

E os que lêem o que escreve,
Na dor lida sentem bem,
Não as duas que ele teve,
Mas só a que eles não têm.

E assim nas calhas da roda
Gira, a entreter a razão,
Esse comboio de corda
Que se chama o coração.

martes, 30 de agosto de 2016

Poesìa: El soliloquio de zorro azul .....Yevgeny Yevtuchenko



Traducciones de Javier Campos



Soy un zorro azul que vive en una granja gris.
Condenado a la muerte por mi color,
detrás de estas rejas de alambres a prueba de mordiscos
no me siento nada de contento con mi color azul.

Oh Dios, ¡yo quiero cambiarme de piel! Quemarme
como un demente hasta descuerarme a mí mismo,
pero mi exuberante y tieso pelo azul se filtra por mi piel.

¡Cómo aúllo! , ¡desesperadamente lanzo alaridos!
igual que las peludas trompetas del Juicio Final
implorando a las estrellas deseando ser libre para siempre
o al menos sacarme esta piel de una vez por todas.

Alguien que paseaba por aquí oyó mi aullido
y lo metió en un máquina grabadora. ¡Qué estúpido!
¡Él no sabe ni siquiera aullar pero seguro
comenzaría a aprender si lo agarran y lo encierran aquí!

Me caí al suelo, moribundo.
Y quien sabe por qué no me morí.
Me vino una depresión como si tuviera mi propio Dachau (*)
pero ya lo tenía muy claro: jamás escaparía.

Una vez, después de comerme un pescado podrido,
me di cuenta que la jaula estaba entreabierta
y me lancé hacia el abismo
con la imprudencia de un ingenuo cachorro.
Una cascada de perlas lunares pasaron por mis ojos.
¡La luna era un círculo! Y ahí me di cuenta
que el cielo no estaba dividido en segmentos cuadrados
como yo me lo imaginada viviendo dentro de una jaula.

Pedazos de hielo flotantes de Alaska había por todas partes
de los que logré esquivar aún estando enfermo
pero sabiéndome libre algo cambió dentro de mis pulmones
por todas las estrellas que me había tragado.

Hice travesuras, ladré cosas hacia los árboles
que no tenían ningún sentido. Fui yo mismo.
Y hasta la misma brillante nieve tenía miedo
de que yo tuviera un color tan azulado.

Mi madre y mi padre no se amaban
pero se casaron de todas maneras.
Cómo me gustaría encontrar una hembra
con la que pudiera rodar y volar por la nieve.

Ahora me siento cansado. Hay demasiada nieve por todas partes.
No puedo levantar mis pesadas patas.
No he conseguido amigos ni tampoco hembras.
Un niño cautivo es muy débil para ser libre.

El que nació en una jaula sentirá nostalgia por su jaula.
Horrorizado me di cuenta de cuánto la amaba
y el espacio donde me escondían detrás de una reja,
ese lugar que era una industria de pieles, mi tierra natal.

Entonces regresé exhausto y golpeado.
Un poco después la jaula fue sellada
y mi sentimiento de culpa se transformó en rencor
pero el amor me protegió mágicamente contra el odio.

Es cierto, las cosas han cambiado en la granja de pieles.
Acostumbraban a asfixiarnos en sacos.
Ahora nos matan de una manera más moderna,
nos electrocutan. Todo es maravillosamente ordenado aquí. (**)

Contemplo a la cuidadora que es una muchacha esquimal.
Su mano se posa amigablemente sobre mí.
Sus dedos rascan la parte detrás de mi cuello.
Pero una tristeza parecida a la de Judas hay en sus ojos angélicos.

Ella me cuida de mis enfermedades
y por nada me dejará morir de hambre,
pero yo sé que cuando llegue la hora, implacablemente
ella me traicionará cumpliendo su trabajo.

Con un poco de humedad en sus ojos
ella sacará el collar de mi cuello cantando bajito:
“¡Hay que ser humano con los empleados! En la Oficina
de Ejecuciones del Instituto de la Granja de Pieles.

Me encantaría ser ingenuo como mi padre
pero nací en cautiverio: yo no soy él.

El que me da de comer, me traicionará
El que me cuida como animal doméstico, me matará.

(1967)

*N del T. Dachau fue el primer campo de concentración nazi para prisioneros políticos abierto en marzo de 1933. Estaba situado en el pueblo de Dachau a 16 kilómetros de Múnich. Fue uno de los mayores símbolos de inhumanidad. Dachau y muerte eran sinónimos.
**N del T. La estrofa número catorce, localizando la escena específicamente en Alaska, fue censurada y sacada después de la primera publicación de este poema de Yevtushenko en la entonces Unión Soviética.

viernes, 8 de enero de 2016

Poesìa: Soneto VIII ...Pablo Neruda



Soneto VIII

Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,
de día con arcilla, con trabajo, con fuego,
y aprisionada tienes la agilidad del aire,
si no fuera porque eres una semana de ámbar,
si no fuera porque eres el momento amarillo
en que el otoño sube por las enredaderas
y eres aún el pan que la luna fragante
elabora paseando su harina por el cielo,
oh, bienamada, yo no te amaría!
En tu abrazo yo abrazo lo que existe,
la arena, el tiempo, el árbol de la lluvia,
y todo vive para que yo viva:
sin ir tan lejos puedo verlo todo:
veo en tu vida todo lo viviente.

miércoles, 7 de enero de 2015

Poesía-Cultura: Venezuela ocho décadas de poesía....La Jornada Semanal

Juan Sánchez Peláez
(Altagracia de Orituco, 1922)
Elena es alga de la tierra VI
Elena es alga de la tierra
Ola del mar.
Existe porque posee la nostalgia
De estos elementos,
Pero Ella lo sabe,
Sueña,
Y confía.
De pie sobre la roca y el coral de los abismos.
En realidad, Elena
Conoce las cosas simples,
Porque antes de ser doncella
Fue Sirena y Ondina,
Y antes de ser
Sirena y Ondina,
Nadó en el torbellino, en el número, en el fuego.
Yo debí caer en la calzada, y rememorar,
Oh huésped delirante;
Allí donde apacigua la tarde y el crepúsculo,
A mí me separaron.
Tuve otro amor
Puro como el éxtasis,
Frágil como la fantasía,
Absoluto como mi otro amor.
Oí una trompeta de bruma en el desierto
Mis halcones salieron del follaje.
En todas las estaciones
En el otoño o en la primavera
Elena es alga de la tierra
Ola del mar.
De Animal de costumbre, 1959.
Filiación oscura
No es el acto secular de extraer candela frotando una piedra.
No.
Para comenzar una historia verídica es necesario atraer en sucesiva ordenación de ideas las ánimas, el purgatorio y el infierno.
Después, el anhelo humano corre el señalado albur. Después, uno sabe lo que ha de venir o lo ignora.
Después, si la historia es triste acaece la nostalgia.
Hablamos de cine mudo.
No hay antes ni después; ni acto secular ni historia verídica.
Una piedra con un nombre o ninguno. Eso es todo.
Uno sabe lo que sigue. Si finge es sereno. Si duda, caviloso.
En la mayoría de los casos uno no sabe nada.
Hay vivos que deletrean, hay vivos que hablan tuteándose y hay muertos que nos tutean,
pero uno no sabe nada.
En la mayoría de los casos, uno no sabe nada.
De Filiación oscura, 1966.
VII
A Malena
Yo no soy hombre ni mujer
yo sólo tengo resplandor propio
cuando no pierdo el curso del río
cuando no pierdo su verdadero sol
y puedo alejarme libre, girar, bogar,
navegar dentro de lo absoluto y el
mar blanco
entonces sí soy
el hombre rojo lleno de sangre
y sí soy la mujer: una flor límpida, un
lirio grande
y también soy el alma
y clarean los valles hondos
en nuestro mudo abrazo eterno,
amor frío
Ðy qué más
qué más por ahora
piragua azul
piragüita.
De Aire sobre el aire, 1989.
Ramón Palomares
(Escuque, 1935)
Volviendo de las sombras...
Volviendo de las sombras se alumbró la llanura
y despertó sus toros y caballos y mulas salvajes,
igual la manada de corzos matacanes
se juntaban en su orgullo de soledades...
Y la ilusión apareció
y en el instante de la mudanza
sobre lagos fantasmas
el aire hizo sus torres y desaparecieron
porque no eran sino falsos navíos,
terromonteros y embellecidas magias
*
Las mulas cargadas...
Las mulas cargadas de avíos y equipajes de cristal
cruzaban el mundo bajo un cielo de aullidos
y erraba todo el tiempo como un tañido de campanas.
Pero también hay un silencio en los viejos cauces
y vive allí una muerte sola en los pantanos.
Entonces un caserío viejo va brotando de algún pastizal,
un sonido de peltres se va cortando por los aires
y hay una puerta oscura por donde asoma un buitre.
Hay algo triste...
Hay algo triste y lúgubre en la visión de esas estepas
la tierra como un mar cubierto de sargazos
el viento quieto a la altura de las mulas
y el calor sofocante abrasado de arena.
Pequeños torbellinos se batían al ras
y como si fuéramos en chalupa
el mar alzaba su horizonte
y las llanuras ascendían.
Se veían sobre los bancos de vapor
esas palmeras como barcos
y percibíamos el acecho de peligros y fatigas.
Apuraban los baquianos
y al voltear advertíamos los rezagados con las bestias
del bagaje.
Por entonces la nubecilla que volaba al Zenith
anunciaba las lluvias.
De Alegres provincias, 2011.
Reynaldo Pérez Só
(Caracas, 1945)
Veo el día...
veo
el día cerrarse
desde la puerta
veo
una ventana
abrirse hacia la puerta
me miro
en el suelo
sin levantar
un esfuerzo
para decir
hoy este día
me pertenece
porque
el sol está afuera
y también es mío
*
Unos labios...
unos labios
que miro
romperse
en el silencio
de una boca
de un cuarto
que siento
despertar
mientras
me froto
las manos
sin nada decir
sin nada ver
sin
nada
unos labios
apenas
contra la pared del cuarto
De Reclamo, 1992.
Edda Armas
(Caracas, 1955)
Apamates en flor
Dame luz
¿acaso puedes?
calla si no,
y alivia tus alforjas
de pertenencias inútiles
trae el vino en el ánfora
entre flores silvestres
recién encontradas
en el camino hacia mí,
y de sandalias
sin evadir el polvo
de cabello suelto
para que en el almíbar de la flor
levitemos la plenitud.
Para que no nos talen
nos sembraremos a la sombra
de los apamates,
y envueltos en su rosado frágil
tierra nos haremos
filtrada memoria
sin el amago del amanecer.
*
La vida tiene...
La vida tiene sus rincones.
Accedemos a ellos como gatos al sillón.
Sin etiquetas es laboriosa tarea ubicarlos.
Orillas tu cuerpo abriéndole esquinas
En este momento de heridas.
Minúsculo suceso es el grano despuntando
alguna verdad hecha secreto,
a la incierta hora en que nadie la espera.
De Sin negativo ni estaciones, 2012.
Alberto Barrera Tyszka
(Caracas, 1960)
Deuda
Los amigos muertos a veces vuelven,
con sus cabellos aún mojados;
entran a casa,
beben vodka, escuchan
los discos de Emerson, Like & Palmer,
preguntan demasiado.
Yo sirvo la mesa, lleno
cada vaso, estoy
casi feliz.
Después de algunas horas,
los platos parecen naves solitarias,
ciudades tristes sobre el mantel.
La noche, entonces,
se encoge,
cruda,
terrible.
Y de repente estoy otra vez solo,
arañando la envoltura de unos nombres.
Los amigos muertos a veces
regresan.
Se sientan a la mesa, piden
más hielo, dejan
sus labios enredados sobre el aire.
Y se van. Desaparecen. Vuelven.
a dejarme,
repitiendo este ensayo fatuo,
el inútil equilibrio de la madrugada.
Jamás he escrito sus nombres. Jamás
he escrito lo que siempre
debí escribir.
Amén por ello.
Amén
por todos ellos.
De Coyote de ventanas, 1993.
*
Es turbio...
para Javier Lasarte
Es turbio mi país
difícil para el descanso o la inocencia
         ¿y estos versos al final para qué sirven?
yo podría escribir poemas pedagógicos
         ¿para qué entonces
tanto dolor de geografía?
es decir yo podría
antes de ‘p’ y ‘b’
va ‘m’              no lo olviden o
recuerden que toda palabra terminada en ‘on’
va acentuada               (copien corazón)
y podría hablar de mis amigos
como de hecho lo hago:
Tato tocando violín
ebrio en re menor toda la noche
Armando llenando la sala de alpiste
para que Dios baje a comer       Rafael
soñando las colinas de Italia y leyendo a Proust
Javier hablando de cuando Floyd Patterson
¿te acuerdas?/ y llenarme la boca con Olga
María Lola
(ellas sí son obras completas
tangos desenfrenados)
podría también vender champú con mi poesía
o escribir en papel milimetrado
ganar concursos y llorar
a mi otro yo que ya se fue
pálido a París
                                    pero no
dale con este marxismo fuera de moda
y de esta maldita obsesión           es turbio mi país
cómo jode
esta gramática hedionda a gasolina
lleva un odio en sus acentos
y existe en su diccionario íntimo
la palabra Pinochet                     y Reagan por la ‘r’
también existe
y sabe que ningún verso
tumbará a ningún gobierno
y aún sueña
con el día en que ya nadie cree:
copien                   ahora
corazón
De Amor que por demás, 1985.
Luis Enrique Belmonte
(Caracas, 1971)
Apuntes del carnicero
no quise hacerlo yo no
si las nubes están cargadas de cenizas
si los clarinetes partidos las mejillas sonrojadas
este oficio no quise rasguñar esta carne estas palabras
perdonen el ruido la miga sobre el piso
sólo quería saber qué fue lo que cayó sobre mi mesa
de dónde venía la gotica de sangre sólo eso
no quise ser jifero de reses sin enumerar
tanto hueso en astillas tanta página fracturada
toda esta tinta no quise
perdonen la hora es de mal gusto
este zumbido de moscas
estos minutos huyendo de mi cuerpo.
De Paso en falso, 2004.
La misma banda sonora
Nadie los ve.
Compran su ticket
en silencio,
                   lloran y aplauden
en silencio.
Cuando encuentran a otros de su misma especie
hunden sus manos en los bolsillos
y se miran como roedores en un laberinto.
Salen pensativos, cabizbajos,
          buscando su voz
en el murmullo de voces somnolientas.
Afuera se cruzan sus sombras,
sus zapatos, sus ticket rotos.
Y no es que dejen de estar solos,
sino que a veces atraviesan el mismo pantano,
el mismo sueño, la misma banda sonora.
De Cuartos de alquiler, 2005.
Jairo Rojas Rojas
(Caracas, 1980)
Madre
(fragmento)
no hay luz suficiente / no hay luna / bombillos no hay
dejó de florecer el sol
y flotan las voces de la noche deseando el día
para descansar,
huérfanas
de
paz,
lo que era tierra, eso que eran cuerpos,
aquello que eran animales,
gente que sembraba sin muerte
ahora desnudos
ahora círculo de gente con fuego en su centro
y las mismas caras; pisadas de caballos encima,
voces de hombres afuera;
el aliento que se lleva el llanto de los niños, huesos que chocan entre sí;
batir de alas, en la cara; bestias flacas que aúllan,
la luna que se va
detrás de los perros espantados,
el paisaje que no es,
–lo que no puede retratarse–
una urna en medio de la nada, su silencio,
el equívoco de esta vasta apariencia,
es el ruido ése, el ruido,
la bulla, los pasos, esa voz, esa voz,
el ruido,
la ira que deformó la sangre
*
Padre
(fragmento)
el camino es de agua y relampaguea para que él vea la huella que deja encima del río. El cielo se despoja de sus lágrimas y celebra al que camina, muerto de hambre, a llevar pan a su madre, al que camina sobre piedras y encima de los huesos que enseñan a leer / sin alfabeto. Caminante de la mano tosca que toca la tierra que resplandece a lo lejos. Tierra húmeda donde se siembra la alegría (el viento sembró ahí su origen). El verde sabe lo que hace, son los compases de las ramas al moverse, al despertar. Este es el albergue de lo inabarcable y el niño contempla el paso de la nube como gente envuelta en harapos ululando ululando. Se escucha el rumor de los que estuvieron primero. El niño no sabe que en esta montaña viene el tiempo a acabarse, sin más
De Los plegamientos del agua, 2014 


vía, fuente:
http://www.jornada.unam.mx/2015/01/04/sem-venezuela.html

viernes, 3 de octubre de 2014

Poesía: Si dios fuera mujer ...Mario Benedetti.


¿Y si Dios fuera una mujer?
Juan Gelman
¿Y si dios fuera una mujer?
pregunta juan sin inmutarse
vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas

tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso

si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad

si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles

ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia.

Poesía: ¿Por que será? ..Mario Benedetti.

¿Por qué será que uno fabrica sus recuerdos
y luego los olvida?
¿por qué será que uno procede de algún dios
para volverse ateo?

¿por qué será que la luna tiene
una barriga blanca?
¿por qué será que cuando abro el ropero
las mangas me saludan?
¿y que tu boca dice ternuras
tan sólo cuando calla?
¿por qué será que un cuerpo virgen
tiene pezones de burdel?
¿por qué será que si decido
morir nadie me cree?
¿por qué será que los pájaros cantan
después de los entierros memorables?
¿por qué será que si beso tu beso
me siento renovado?
¿por qué será que me haces tanta falta?

domingo, 6 de julio de 2014

Poesía: Me preocupa el televisor....Jaime sabines

Me preocupa el televisor. Da imagenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla. Se oyen palabras claramente, la música, los efectos de sonido, pero no corresponden a la realidad, se atrasan, se anticipan, se montan sobre los gestos que uno adivina.

Me dicen que un técnico lo arreglaría en dos o tres días, pero yo me resisto. No quiero la violencia: le meterían las manos, le quitarían las partes, le harían injertos ominosos, transplantes arriesgados y no siempre efectivos. No volvería a ser el mismo.

Ojalá supere esta crisis. Porque lo que tiene es una fiebre tremenda, un dolor de cabeza, una náusea horrible, que lo hacen soñar estas cosas que vemos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Poesía: Yo no quiero ser recuerdo... Elvira Sastre

A la mierda
el conformismo:
                            yo no quiero
                                      ser recuerdo.
                                      Quiero ser tu amor imposible,
                                      tu dolor no correspondido, 
                                      tu musa más puta,
                                      el nombre que escribas en todas las camas
                                      que no sean la mía,
                                      quien maldigas en tus insomnios
                                      quien ames con esa rabia que solo da el odio.


Yo no quiero
que me digas que mueres por mí,
                            quiero hacerte vivir de amor,
                                      sobre todo cuando llores,
                                      que es cuando más viva eres.

Yo no quiero
que tu mundo se dé la vuelta
cada vez que yo me marche,
                           quiero que darte la espalda
                                      solo signifique
                                      libertad                                              
                                      para
                                      tus
                                      instintos
                                      más
                                      primarios.

Yo no quiero
quitarte las penas y condenarte,
                        quiero ser la única
                                   de la que dependa
                                   tu tristeza
                                   porque esa sería
                                   la manera más egoísta y valiente
                                   de cuidar de ti.

Yo no quiero hacerte daño,
                        quiero llenar
                                   tu cuerpo de heridas
                                   para poder lamerte después,
                                   y que no te cures
                                   para que no te escueza.

Yo no quiero
dejar huella en tu vida,
                        quiero ser tu camino,
                                   quiero que te pierdas,
                                   que te salgas,
                                   que te rebeles,
                                   que vayas a contracorriente,
                                   que no me elijas,
                                   pero que siempre regreses a mí para encontrarte.
                                  
Yo no quiero prometerte,
                        quiero darte
                                   sin compromisos ni pactos,
                                   ponerte en la palma de la mano
                                   el deseo que caiga de tu boca
                                   sin espera,
                                   ser tu aquí y ahora.

Yo no quiero
que me eches de menos,
                        quiero que me pienses tanto
                                   que no sepas lo que es tenerme ausente.
                                                

Yo no quiero ser tuya
ni que tú seas mía,
                        quiero que pudiendo ser con cualquiera
                                   nos resulte más fácil ser con nosotras.

Yo no quiero
quitarte el frío,
                         quiero darte motivos para que cuando lo tengas
                                    pienses en mi cara    
                                    y se te llene el pelo de flores.

Yo no quiero
viernes por la noche,
                        quiero llenarte la semana entera de domingos
                                  y que pienses que todos los días
                                  son fiesta
                                  y están de oferta para ti.

Yo no quiero
tener que estar a tu lado
para no faltarte,
                         quiero que cuando creas que no tienes nada
                                    te dejes caer,
                                    y notes mis manos en tu espalda
                                    sujetando los precipicios que te acechen,
                                    y te pongas de pie sobre los míos
                                    para bailar de puntillas en el cementerio
                                    y reírnos juntas de la muerte.

Yo no quiero
que me necesites,
                          quiero que cuentes conmigo
                                     hasta el infinito
                                     y que el más allá
                                     una tu casa y la mía.
                                  
Yo no quiero
hacerte feliz,
                          quiero darte mis lágrimas
                                     cuando quieras llorar
                                     y hacerlo contigo,
                                     regalarte un espejo
                                     cuando pidas un motivo para sonreír,
                                     adelantarme al estallido de tus carcajadas
                                     cuando la risa invada tu pecho,
                                     invadirlo yo
                                     cuando la pena atore tus ojos.

Yo no quiero
que no me tengas miedo,
                          quiero amar a tus monstruos
                                     para conseguir que ninguno
                                     lleve mi nombre.
                                              
Yo no quiero
que sueñes conmigo,
                          quiero que me soples
                                     y me cumplas.


Yo no quiero hacerte el amor,
                           quiero deshacerte el desamor.


Yo no quiero ser recuerdo,
                           mi amor,
                                      quiero que me mires 
                                      y adivines el futuro.

                                                        Elvira Sastre

jueves, 22 de mayo de 2014

Poesía: Triste Nº 1 ...Mario Benedetti

Por la memoria vagamos descalzos
seguimos el garabato de la lluvia
hasta la tristeza que es el hogar destino
la tristeza almacena los desastres del alma
o sea lo mejorcito de nosotros mismos
digamos esperanzas sacrificios amores.

A la tristeza no hay quien la despoje
es transparente como un rayo de luna
fiel a determinadas alegrías.

Nacemos tristes y morimos tristes
pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.

Vamos descalzos en peregrinación
triste tristeza llena eres de gracia
tu savia dulce nos acepta tristes.

El garabato de la lluvia nos conduce
hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina

Y allí rodeada de tus frágiles dogmas
de tus lágrimas secas / de tu siglo de sueños
nos abrazas como anticipo del placer.

domingo, 6 de abril de 2014

Poesía: EL SUEÑO DE LOS GUANTES NEGROS...Ramón López Velarde

Soñé que la ciudad estaba dentro
del más bien muerto de los mares muertos.
Era una madrugada del Invierno
y lloviznaban gotas de silencio.

No más señal viviente, que los ecos
de una llamada a misa, en el misterio
de una capilla oceánica, a lo lejos.

De súbito me sales al encuentro,
resucitada y con tus guantes negros.

Para volar a ti, le dio su vuelo
el Espíritu Santo a mi esqueleto.

Al sujetarme con tus guantes negros
me atrajiste al océano de tu seno,
y nuestras cuatro manos se reunieron
en medio de tu pecho y de mi pecho,
como si fueran los cuatro cimientos
de la fábrica de los universos.

¿Conservabas tu carne en cada hueso?
El enigma de amor se veló entero
en la prudencia de tus guantes negros.

¡Oh, prisionera del valle de México!
Mi carne [... urna ...] de tu ser perfecto;
quedarán ya tus huesos en mis huesos;
y el traje, el traje aquel, con que su cuerpo
fue sepultado en el valle de México;
y el figurín aquel, de pardo género
que compraste en un viaje de recreo.

Pero en la madrugada de mi sueño,
nuestras manos, en un circuito eterno
la vida apocalíptica vivieron.

Un fuerte [... ventarrón ...] como en un sueño,
libre como cometa, y en su vuelo,
la ceniza y [... la hez ...] del cementerio
gusté cual rosa [... entre tus guantes negros ...].

Poesía: Alba...Federico García Lorca

Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin ojos
De la médula del alma.
La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo nidos y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada.

Poesía: Al perderte yo a ti...Ernesto Cardenal

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

domingo, 2 de marzo de 2014

Poesía: He aquí que tu estás sola ....Jaime Sabines

He aquí que tu estás sola y que yo estoy solo.
Haces cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra, a flor, hueles a amor, y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tu me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en estos brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.

sábado, 25 de enero de 2014

Cultura: Gelman, el árbol de la poesía... José Ángel Leyva

Gelman, el árbol
de la poesía
José Ángel Leyva

Luego de numerosas antologías, por fin se reúne la obra poética de Juan Gelman (Poesía reunida, FCE, México, 2011). Digo la obra poética y no sólo los poemas, porque estos dos volúmenes que suman más de mil 400 páginas significan también las diversas etapas en la vida del poeta, sus pensamientos y sus obras, sus sueños y sus batallas, sus derrotas y sus anhelos, pero más que nada la fidelidad a la poesía, el continuo batallar con las palabras, sus encuentros y desencuentros, sus revelaciones y sus enigmas. La poesía, ese “árbol sin hojas que da sombra”, como la define Gelman, nos ofrece aquí hojas, miles de hojas con sus soles y su tiempo, hojas que no sólo dan sombra sino asombran, dan fe de la porfía y el emperrado corazón que desde Violín y otras cuestiones sigue amorando, porque esta es y será la publicación de su poesía reunida hasta el momento en que se hizo el acopio de sus poemas, pero no la poesía completa de Gelman, que no cesa ni cesará hasta que algo más fuerte que su voluntad y su voz insumisa la detenga.
De Violín y otras cuestiones hasta El emperrado corazón amora puede uno, como lector, visualizar un camino sinuoso, complejo en el discurso gelmánico que, como el Río Guadiana, se pierde para emerger más adelante con sus novedades anunciadas o no, renovado, dispuesto a ser el mismo y otro. Ese rasgo tan distintivo de Gelman que le habla a Juan de sus otros Juanes, que los impulsa a ser distintos y autónomos, niños de sí mismos, niños en un juego maduro donde se aprende a cantar como pájaros o, desde, y en el balbuceo, de la garganta que no se traiciona a la hora de nombrar de corazón lo que se quiere o no. La poesía reunida de Juan nos ofrece la oportunidad de asomarnos a su horizonte vital, a dejarnos perder en el entramado de una búsqueda que no termina porque está forjada con insatisfacción e inconformidad de los grandes poetas, de los autores que no escriben con estilo sino con lenguaje. Una escritura hecha con base en interrogantes, de desgarrones y de éxtasis dialogales, de relatos fundacionales. Los otros de Juan se gelmanizan, pero cada cual por su camino, con respiración propia, con dudas y circunstancias auténticas, en una historia donde me parece encontrar a un hombre, un mismo hombre que refiere el poeta:
Cómo decir un hombre claramente,
barajarle los lunes, las canciones,
y es algo más que una corbata, un miedo,
una pared donde el amor estalla.
De pronto un hombre es tierra conmovida.
Es la esperanza andando en pantalones.
Son las manos peleando contra el tiempo.
Así eras Juan. Por eso te llamabas
Juan, como todo lo que sufre y crea.

Gelman no acepta el término heterónimo, a mí no me satisface llamar seudónimo a Sidney West, prefiero buscarle un término que me aproxime más a mi sentir, al personaje que funde a Whitman con el Borges de “El Sur”; prefiero pues llamarlos alterónimos, y suponer que en cualquier momento puede hacer su aparición ese gringo y sus lamentos, en verdad notables por su enjundia y su visibilidad.
En Gelman Con mover está cercano a Com poner, por ello sus Com posiciones son parte del mismo o semejante Sentir con, y de Poner con, de componer con. Esa especie de complicidad y de fusión en el sentimiento con el otro o con los otros. Sus Com Posiciones pueden ser diálogos imaginativos con grandes poetas antiguos que se actualizan a través de la gelmanización. Llegan al lector como voces creativas que se desmarcan de sus orígenes, pero que no pierden sus referentes genealógicos en el ejercicio de ser no siendo, o del no saber sabiendo de San Juan de la Cruz. Cada libro que compone esta Poesía reunida es una marca diferente de un canto de múltiples registros, de voces ensambladas a pájaros de diversos plumajes, de distintos humores. Aves que salen o se posan en ese mismo árbol sin hojas que da sombra, es decir, que conmueve, nos consuela, nos pregunta.
Gelman disloca los acontecimientos para crear espacios abiertos a cualquier posibilidad: “Así vendrán tristumbres, la madre general, las deudas del olvido” (“La sed”) , o “Allí pasó mañana. Tiembla de siempre en nunca más.” (“Vínculos.”) La invocación del futuro en un ayer que no debió ocurrir de la manera como se vivió, sino en la forma como se escribe en el presente. “La lengua del dolido jadea de amores indecibles, apenas entrevistos, como fuegos que le acechan la boca y ningún daño apaga y arden en lo que no será.” (“Interrupciones.”) Pero lo más trascendente de esta posición indeclinable del poeta y del hombre de principios, del individuo ético que asume su responsabilidad ante la palabra hasta las últimas consecuencias, es no contagiar el hecho poético con la ideología, no sujetar las búsquedas estéticas a la moral que rige su posición política-ideológica, su insistente y denodado esfuerzo por extraer la verdad del pasado, por su reclamo de justicia. No obstante, dicha actitud ética se refleja en los contenidos de su poesía, habla a través de sus versos y de su respiración, de sus tonos. Mas no la conforma como una poesía política, pedagógica o moralista; por el contrario, la conciencia de los motivos que avivan la pena por los ausentes y por los débiles, por lo que debía y no fue, empuja hacia la liberación de lo poético atendiendo únicamente a la responsabilidad de sus propios impulsos, de la revelación de sus enigmas, de la aparición del conjuro en la forma y el momento en que la propia sed de decir lo exige, la poesía responde a sí misma:
La emoción entre mi vida y
la conciencia de mi vida
es una continuidad que no me pertenece.
“Torcazas”

Insuficiencia del existir y precariedad en el decir, mueca de ironía y de burlón silencio en la negación oximorónica de todo lo que no nos pertenece, y por lo mismo nuestro. Negar afirmando, afirmar negando, a la manera como lo hicieron los místicos y barrocos. Gelman ya lo apuntaba en sus poemas de 1961, en su “Arte poética”: “Entre tantos oficios ejerzo este que no es mío [...] A este oficio me obligan los dolores ajenos [...] todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.” Nada es tan lógico como el hablar de los niños, nada tan sincero como su forma de nombrar la realidad, de concebir la función de la lengua, tan cercano al sentir y al imaginar, a la noción del tiempo y de la vida, en donde la muerte no tiene ni tendrá lugar, como lo sugería Dylan Thomas, y el amor es simplemente energía para el juego o para la vida que es juego. La ternura de Gelman parece provenir de un diálogo con sus hijos y sus nietos, con el Juan que goza descubriendo las suertes que se pueden realizar con las palabras por sus contigüidades y sus continuidades, por sus contextos y sus pretextos, por sus trastocamientos y errancias.

Juan Gelman en Casa América Catalunya
Foto: revistacatalina.com
Insisto, Gelman es un poeta de no pocos registros. Su obra no se circunscribe a una propuesta estética determinada, a un estilo o una voz específicos, sino a épocas diversas en las que han brotado contenidos y formas distintas, pero sin perder vínculos con el pasado, sin abandonar recursos técnicos de otras circunstancias, de escrituras que se deslizan en otras direcciones emotivas y racionales. Leitmotivs, marcas, señales, signos, imágenes, indicios, guiños, pueden también hallarse en poemas que poco tienen en común con libros gestados en diversos tiempos en la vida y situaciones del autor. Por lo mismo, la poesía de Gelman no cae en un solo gusto, no encaja en una misma lectura. Lo que en un libro o en unos versos figura como sugerencia o esbozo, en otros poemarios se despliega sin concesiones, radical y consciente de sus riesgos: recurrencia de neologismos, marcas tipográficas, efectos fonéticos; eso, en lo formal. Presencia del dolor, pérdida, ausencia, exilio, dimensión de lo sagrado, sobrevivencia, búsqueda de “las dimensiones olvidadas de la lengua”, como en Dibaxu (1985). Hallo en la poesía de Juan una recurrencia de fondo y un humor sutil para tragarla, para enfrentar la derrota: “Nunca fui dueño de mis cenizas, mis versos,/ rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.” (“Arte poética”); “a gelmanear a gelmanear les digo/ a conocer a los más bellos/ los que vencieron con su derrota” (“Héroes”, en Cólera buey, 1962-1968). La inutilidad del nacer, pero más del morir, o como dice Juan que dijo su nieto Iván, peor hubiera sido no haber nacido. La memoria del dolor y el dolor de la memoria. La derrota está en el nombrar, en el decir lo que es pero ya no es, en el pronunciar la palabra pájaro para decir libertad y dejar un hueco en la palabra, un silencio que exige otra palabra para denominar el deseo, para hacer la luz.
Cómo sabe Andrea que la poesía no tiene
cuerpo, no tiene corazón y
en su hálito de niña pasa o puede pasar
y habla de lo que siempre no habla
[…]
Un día sabrá que existieron como ella misma,
entre lo imaginario y lo real.
¡Ah, vida, qué mañana/cuando termines de escribir!
“¿Cómo?”

Se agradece una edición así, sencilla, ligera aunque de grandes dimensiones, sobria, elegante, sin anuncios ni presentaciones, estudios previos, prefacios o prólogos; así, con una poesía que se presenta de primera intención a sí misma, dispuesta a ser leída y vivida, apropiada, amorada.
Gracias, Juan, por enseñarnos esta lengua gelmánica, hecha para no claudicar ni dar reposo a la memoria, tampoco a la alteronimia, a esa marcha que nombras “Atrasalante en su porfía” con todos tus otros que también son un nosotros. 

Vía:
http://www.jornada.unam.mx/2011/12/18/sem-jose.html

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