jueves, 25 de febrero de 2010

The century of the self. El siglo del individualismo


El siglo del individualismo: la mano que mece la cuna del Sistema

Primero de una serie de 4 documentales de la BBC sobre la influencia de la psicología de masas en la creación del siglo XX. Para mí, esta serie, de Adam Curtis es una de las cumbres del Periodismo documental, entre otras cosas, porque los propios protagonistas, como el sobrino de Freud, Eduard Barneys, explica cómo logró identificar la democracia con el consumo y cómo han dirigido las mentes de las masas a través de las Relaciones Públicas.
Era tal mi interés porque lo concierais que lo he traducido yo mismo, en colaboración con Greg Grisham y las web  nosomostontosniciegos.
El resultado es un documental en cuatro partes, aterrador y revelador al mismo tiempo. Partiendo de la carrera del sobrino de Freud en los Estados Unidos, Edward Bernays, “The Century of the Self” cuenta cómo el psicoanálisis está en las bases de campañas que buscaban motivar a la mujeres a fumar en público o justificar el derrocamiento de Jacobo Arbenz, un presidente guatemalteco elegido democráticamente.
En “The Century of the Self” el director Adam Curtis se vale de un extenso uso del material de archivo lo que le da a su narrativa cierto toque delirante y conceptual al mismo tiempo, que ilustra un discurso cuyo tono va de lo académico a lo mordaz.  Fuentes:
http://perroscallejeros.wordpress.com/2009/08/26/el-siglo-del-individualismo/
http://nosomostontosniciegos.blogspot.com/
http://documentalesatonline.blogspot.com/
Download, descarga:
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miércoles, 24 de febrero de 2010

Creedence Clearwater Revival . Cotton fields

¿Cuál destino?


Sobre las ruinas, hambrientos y sedientos en la soledad de las soledades, miles de niños continúan deambulan entre los escombros de Haití.

Los acecha la red de traficantes de criaturas, verdaderos chacales, como los que intentaron sacar silenciosa y clandestinamente una treintena de niños a través de la República Dominicana, con destino incierto, en una operación perversa cuyos actores permanecieron encarcelados unos pocos días.

¿Quiénes son los ladrones de niños? ¿Con qué fines lo hacen? ¿Adopción? ¿Explotación sexual? ¿Esclavitud laboral?, ¿Tráfico de órganos?

Miles de niños, que cada año desaparecen en el mundo, forman parte de las víctimas, sin que, en la mayoría de los casos, se conozca la suerte que han corrido. Detrás de todos y de cada uno de ellos, múltiples historias de dolor y de miseria.

Las guerras mundiales y las localizadas, de ferocidad inaudita, han dejado y continúan dejando en todos los continentes, errantes figuritas que deambulan sin mañana, enterrada su risa por la angustia, el desarraigo, la desesperanza y la miseria.

Los horrores de las masacres interétnicas o religiosas, se dice, pero en verdad motivada por el control de las riquezas materiales, son cotidianas en Burundi, Ruanda, Congo, Nigeria, Sudán, Eritrea, Palestina, la exYugoslavia, etc., etc.

La intervención de las fuerzas de paz de la comunidad internacional, es necesaria, pero esas fuerzas, brutas y sin escrúpulos, llevan en su interior violadores de mujeres y niños, y vulgares rateros que despojan a sus víctimas de todo lo que pueden, aunque al regresar a sus países de origen, se les reciba como héroes en muchos sitios, por la “humanitaria misión” cumplida.

Los niños y jóvenes prisioneros y los hacinados en refugios institucionales, son sometidos a vejaciones cuyas cicatrices las llevarán durante toda la vida. El tristemente médico alemán Joseph Menguele, quien fue protegido por gobiernos sudamericanos, sometía a niños en cautiverio a “experimentos científicos”, como si de conejillos de india se tratara, muerte incluida, para estudios anátomo-patológicos.

El método científico en manos asesinas se transforma en ocasiones en arma letal, como las bombas de micro fragmentación o las barotérmicas o las de baja radioactividad, que utilizan en Medio Oriente las tropas estadounidenses y sionistas.

Menguele tiene sus seguidores. Uno de los eslabones de la gavilla de ladrones de niños está formado por personal médico, de clínicas materno infantiles privadas y también estatales. Pediatras, enfermeras, obstetras, renegados de la profesión, son los que proveen a las redes de recién nacidos. ¿Quién, sino un médico cirujano, puede extraer y conservar los órganos extirpados a las víctimas, asesinadas para tal efecto?

Abismo sin fondo, inconmensurable, de la ruindad humana. La sociedad distraída, deja caer algún lagrimón si se entera, por algún resquicio de su autismo, frente a ese drama humano, sólo si le toca de cerca o si la noticia mediática llega en forma de alud, que a su paso todo lo sepulta, hasta los recuerdos.

Otro hecho que tampoco se debe olvidar, es el robo de recién nacidos de detenidas políticas durante las deleznables dictaduras militares en Sur y Centroamérica.

A las futuras madres gestantes, aprendidas a pesar de su condición, se les preservaba la vida hasta que daban a luz, para luego robarles la esperanza y el llanto del recién nacido, junto con su sonrisa de madre.

¿Qué clase de chacal es capaz de cometer tamaño crimen? Además de torturadores son secuestradores y criminales.

Ese hijo, que sentimos todas como nuestro, para ellos era un botín de guerra, como los bienes y las vidas de sus padres.

Gracias al coraje de las Abuelas de la Plaza de Mayo, cerca de 100 de unos 800 niños desaparecidos, en esas circunstancias en Argentina, han sido localizados.

Hoy, ya hombres y mujeres, muchos viven enfrentados a un pasado de dolor y cabalgando sobre los costurones de un desgarro social, que se produjo desde la mitad de los sesenta hasta mediados del ochenta, por efecto de la confrontación ideológica.

Frente a esos crímenes de lesa humanidad, que es el robo y tráfico de niños de todo tipo, no podemos quedar indiferentes. ¿No estaremos faltando al deber de crear un Tribunal Internacional de los Pueblos, para juzgar a los culpables? Siempre hay tiempo.

Fuente:
http://www.argenpress.info/2010/02/cual-destino.html

Una lluvia destituyente. Argentina

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Buenos Aires y parte del Gran Buenos Aires se vieron envueltos por ríos de agua. Cayó una lluvia impiadosa sobre las ciudades, barrios y aledaños, formando afluentes imparables. No pidieron permiso, no se anunciaron, arrasaron con todo, como torrentes de montaña. Así fue el lunes 15 no así, este viernes 19 de febrero, que hubo alerta meteorológica. Hoy lunes 22 de febrero, cayeron alrededor de 50 milímetros. Ríos inclementes no tuvieron piedad superó, en muchos casos, varios barrios porteños y del gran Buenos Aires, el metro y medio de altura.

Los más osados pudieron nadar, arrastrarse entre la lluvia, chocar con basura y materiales de todo tipo, autos a la deriva, audaces y valientes transeúntes fueron sorteando de acuerdo a las aptitudes físicas de cada uno. A los desprevenidos y desamparadas habitantes de este rincón Argentino los amparaban los dioses; desde el Dios Tlaloc, divinidad de la lluvia y la fertilidad Azteca, o el Pariacaca, dios pre Inca del agua, la lluvia y los vientos, el dios de los Mayas, Chaac, dios de la lluvia y la fertilidad, y así de seguido podemos nombrar a Buda, Confucio, Mahoma, Cristo, o el mismo Dios Cristiano.

Las disculpas han sido múltiples, y los pesares inmensos. Las pérdidas no tienen aún un cálculo preciso, y el temor que va quedando cuando llueve avanza, crece y angustia.

El temor, todo el mundo mira el cielo, clamando en silencio: detente, estamos desamparados, lo que se eligió ayer y hoy han dejado inermes a los ciudadanos de la ciudad y el gran Buenos Aires, ahora está lloviendo… ¿hasta cuando lloverá?

Este es un aspecto, por otro lado, esto no es sólo un problema meteorológico, sino es la impresionante agresión que ha hecho el hombre contra el medio ambiente y su conservación. Agresión que va derivando en una situación cada vez más apremiante, la deforestación, las escasas obras hídricas, la matanza de peces y animales, los ríos altamente contaminados, la falta de limpieza de las grandes urbes, y la rapiña de una denominada clase política, en nuestro país en particular y en el mundo en general, van dejando un gusto y una situación que algunos quieren explicar con predicciones, como la de los Mayas, a cumplirse el 31 de diciembre del 2012 o bien las de la virgen de Fátima diez días antes, el 21 de diciembre, sin por supuesto desmerecer estas predicciones; sino tomar el valor que tenían, por el conocimiento, en el caso de los Mayas, de la naturaleza humana. Y lamentablemente, en estas latitudes, la naturaleza humana es rentista, parasitaria que no quiere la inversión, la producción y el desarrollo.

Asimismo, y como si los problemas de esta envergadura fueran responsabilidad excluyente del partido que gobierna la ciudad, todo cae inexorablemente sobre las anteriores y la actual administración. Y sí son responsables, y mucho, porque las obras no se han realizado aún, pero no es sólo responsabilidad del gobierno comunal, también del gobierno nacional. Esta es la ciudad capital de la República Argentina, si esto pasa aquí hay que suponer lo que sucede en el resto desprotegido del país.

Pregunto: ¿no se podía haber convocado a la prefectura a que colaborara con toda la infraestructura náutica que posee? No, que se hunda el gobierno de Macri y quien lo votó. Mezquindad total. Ni un solo gesto para los habitantes. El gobierno nacional no se inmiscuye o evade su compromiso.

La licenciada Bo de Besozzi, hablando del Síndrome de Estocolmo sostiene que en la Argentina hay una identificación de ponerse del lado de, y sí es así, lamentablemente, como si la realidad fuera blanco o negro, de acuerdo a los actores en disputa.

Si no estás con el gobierno nacional porque no coincidís y criticas sus formas de gobernar, perteneces indiscutiblemente a la oposición política, no importa de cual se trate.

El gobierno o el campo

Los grandes medios o el gobierno

Los que no están con el gobierno son reputados de destituyentes.

Una verdad cerrada, acotada, mediática, donde la pregunta de cualquier ciudadano ante las críticas hacia uno u otro lado es ¿entonces estás con…?

No existe un análisis, reflexión, un pertenecer a otro espacio o forma de pensar. No existe. Hay una propaganda que elabora estas políticas para evitar una reflexión más clara y profunda.

Por eso, el desastre meteorológico donde la ciudad Capital de la Argentina queda envuelta en una hecatombe sin aditamentos, nos conduce a malos gobiernos, anteriores y actuales de toda naturaleza.

Debemos rememorar la entrega de nuestro patrimonio nacional, cuando todos o casi todos repetían que iba a ser mejor la privatización de los servicios públicos.

Y acá tenemos el efecto de las concesiones y privatizaciones. Las empresas colocan un contestador que jamás dice nada. Aparecen, ante tamaña situación un vocero o vocera para decir verdades a medias. La única verdad es la realidad repetía Juan Domingo Perón, y esa realidad es que no se hizo ninguna obra de infraestructura desde la famosa y lapidaria Reforma del Estado, Ley 23.696.

Ninguna.

En ningún espacio concesionado o privatizado: agua, energía, gas, petróleo, teléfonos y mucho menos transportes y ferrocarriles en particular.

Nada.

Todo negocio redondo con grandes subsidios.

Menem lo hizo y lo continúo De La Rúa, los presidentes por un día, Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Todos sin excepción.

No hubo de actuales o anteriores gobernadores, intendentes de la Ciudad de Buenos Aires una actitud para terminar con la reforma del Estado de Dromí – Menem.

Es más, todo continuó su camino ascendente para seguir concesionando, subsidiando y entregando cada vez más patrimonio nacional.

Estas, las lluvias y una ciudad y un gran Buenos Aires desvalido, son las consecuencias de estas políticas de Estado. En este caso, cuando se da en cualquier otro lugar del país, es aún peor, más desamparados, más peligros para la vida humana, menos lugares donde atender a los damnificados y así, se profundiza la catástrofe climática, porque las soluciones no están, y jamás llegan.

Buenos Aires no resiste más, como no resiste Argentina, con hospitales llenos de mugre y cucarachas, sin ventiladores, sin insumos, con pésimos salarios, con una realidad deprimente como los hospitales de Santiago del Estero y Formosa.

Que desilusión para ese gran sanitarista que fue Ramón Carrillo, tener que presenciar el estado de esos hospitales que con tanta dedicación promovió y levantó, los nutrió de todo lo necesario e indispensable, erradicando enfermedades y salvando miles de vidas.

Que pensará ese otro gran sanitarista como fue Arturo Oñativia, que peleando contra las grandes corporaciones de medicamentos, se plantó para hacer una ley que fuera en beneficio del pueblo.

Estas lluvias, si se vuelven a repetir, y ya volvieron hoy, dejarán nuevos tendales, porque lo dice el mismo jefe de gobierno, no hay obras, el Maldonado, cuestionada por la oposición, estará lista en su primer tramo del año que viene. Mientras tanto… a esperar, y la pregunta sería, ¿Por qué no antes?

Apenas asumieron Mauricio Macri y Gabriela Michetti se produjo un temporal, fue entre el 15 y 16 de diciembre 2007, cayeron 88.5 milímetros, se inundó todo, hacía 5 días que habían jurado. Pero ahora hace dos años y dos meses.

En ese momento, como ahora, la ciudad y el Gran Buenos Aires quedaron en condiciones deplorables. ¿No era prioritario comenzar las obras inmediatamente?

¿Cuál era el plan de gobierno?

¿O se vive de la improvisación?

Y el gobierno nacional…

Y el provincial…

Ellos también habían asumido hacía cinco días, pero ahora llevan largos dos años…

¿Cuál es su responsabilidad?, porque en esta ciudad está el gobierno nacional, el porteño, el Congreso, la Justicia y tanto más…

Las empresas de electricidad tienen una gran responsabilidad, del mismo modo que el gobierno nacional es su controlador. Pero los controles no trabajan adecuadamente, como dice el dicho popular, no es culpa del chancho sino quien le da el afrecho.

En estos días caóticos, con miles de personas regresando de sus trabajos, inmersos en una gran cortina de agua por arriba y abajo, no han recibido de la máxima investidura ni una palabra, tampoco lo hizo el lunes 15 de febrero, ni este jueves 19.

Eso sí, el fútbol para todos, hay que preguntarse quienes son todos, recibe 680 millones de pesos, en total de 980 millones y pechito López para un fórmula uno que ahora se cae, 2 millones de dólares.

Ah, y las barras bravas que van gratis a los mundiales, también son solventadas por el gobierno nacional.

La lluvia, maldición de los dioses destituyentes. Impiadosa lluvia. Favorece al campo golpista. Perdón por la ironía.

Hay que responder: Perdón, de que destitución o política destituyente hablan…

Foto: Argentina, Ciudad de Buenos Aires - Inundación provocada por la lluvia caída el 19 de febrero de 2010. / Autor: XINHUA


fuente:
 

http://www.argenpress.info/2010/02/una-lluvia-destituyente.html

La maldición que arrastran los imperios

Rafael Bautista (especial para ARGENPRESS.info)

Un nuevo éxodo acontece en el siglo XXI, quizás de mayor trascendencia que aquel que inaugura la historia de las liberaciones. Antes se trató de una salida, ahora la salida ya no es posible (posible es la liberación de los pueblos, inminente la caída de la otrora potencia unipolar y apremiante un nuevo orden mundial).

El poder imperial se ha magnificado y ensoberbecido, pero eso no le hace más poderoso sino más vulnerable; por eso inaugura su decadencia con el derrumbe de sus santuarios: precipitando sus torres (de Babel), precipita su propia caída. La salida ahora se expresa como retorno; no sólo por la privatización y mercantilización de la vida y del planeta, sino por devolverle al mundo, y a nosotros, el equilibrio destruido en cinco siglos de explotación inmisericorde e irracional. No hay salidas: nuestro mundo es uno solo. Pero hay alternativas. Si el capital es la muerte, la alternativa es la vida: la vida de la humanidad y la vida de la naturaleza. Por eso tiene sentido el retorno; si el desarrollo que nos promete el primer mundo nos conduce al suicidio, la revolución consiste en frenar esa carrera insensata: si ya no se sabe hacia dónde se va, es menester hacer un alto, darse la vuelta y ver de dónde se ha venido. Retornar quiere decir: recuperar los caminos que, como humanidad, habíamos perdido (en cinco siglos de empoderamiento del sistema-mundo moderno). Si lo que propone el primer mundo es vivir mejor; la pregunta inevitable es: ¿mejor que quién? Cinco siglos de modernidad responden: mejor que el resto del mundo; por eso enjuiciamos, de modo categórico, al “desarrollo” moderno: ese “desarrollo” es subdesarrollo nuestro, la riqueza del primer mundo es miseria para el resto del mundo, el precio de esa riqueza es la muerte de la humanidad y de la naturaleza.

Pero el imperio no escucha y, en esa sordera, precipita su propio derrumbe. Así como se endureció el corazón del faraón, así se endurece el corazón del imperio; y todas las plagas que provoca son plagas que salen de su boca. La primera plaga hiere al río Nilo, cubriéndolo de sangre; lo que era objeto de culto, para los egipcios, se derrumba ante sus propios ojos (el Nilo era considerado una divinidad; la vida provenía de sus aguas, que llenaba de verdor el desierto inmediato al río). Si el objeto actual de culto es el dólar, ¿qué representa la crisis financiera? Si el poderío militar gringo era el alarde imperial, ¿qué significan las derrotas en Irak y Afganistán? Si el control del petróleo del Medio Oriente era la garantía de la hegemonía norteamericana, ¿qué significa la pérdida de ese control? Para decirlo en los términos que le gusta al fundamentalismo gringo, en lenguaje apocalíptico y milenarista: ¿no estaremos presenciando la primera de las plagas que inaugura el colapso del imperio?

La narración mítica que evoca la liberación de los esclavos despierta, en la historia posterior, sólo la decrépita fetidez de la decadencia del imperio egipcio. Ya nadie rememora su esplendor, pero todos rememoran los milagros de la liberación; es decir, lo que permanece, en la historia, no es el imperio aquél sino la liberación de los esclavos. Después de aquello, Egipto nunca volvió a recobrar el esplendor milenario del imperio más antiguo de la historia de la humanidad. Babilonia corrió también una suerte parecida, la misma que arrastra a Roma (el paradigma moderno, pues hasta en su arquitectura, siempre busca evocarla). Es una maldición que arrastran los imperios. Semejante destino replican aquellos que se alzan en la época moderna: son gigantes de bronce con pies de barro. Por eso su decadencia es siempre interna. El peso de su poder se hace tan descomunal que, precisamente, ese peso, los desmorona por dentro. Pero no es sólo un peso físico (militar por ejemplo), sino el peso de la arrogancia y la soberbia: escupen a los cielos sus propósitos perversos quienes en la tierra se alzan como si fueran dioses. España fue imperio alrededor de tres siglos, Inglaterra logra su hegemonía mundial por casi un siglo, Estados Unidos apenas supera el medio siglo pero, ya en plena decadencia, arrastra esa maldición como penitencia. ¿Presenciaremos en sus demenciales apuestas bélicas la catastrófica caída del imperio más soberbio en la historia de la humanidad?

Repasemos esta decadencia. El mito de la globalización, alimentado por la mediocra-CIA global, feneció ya en marzo de 2004, cuando no sólo British Petroleum, sino la banca anglosajona, admiten la imposibilidad de controlar el petróleo de Irak, es decir, delatan la pérdida de la guerra que habían desatado por el control geoenergético del medio oriente. A esto hay que añadir que, en el orden geoestratégico, Rusia (triunfante ante la agresión de Georgia en Osetia del Sur), en agosto de 2008, obliga a rediseñar la geopolítica global: acababa el orden unipolar en el mundo. Las nuevas potencias emergentes: China, Rusia, India, Brasil, además de Irán, logran reconfigurar el nuevo orden multipolar del siglo XXI. La crisis financiera global, desde septiembre de 2005, con la quiebra de Lehman Brothers, no hace más que confirmar el fin acelerado de un modelo. Pero el modelo, cuya decrepitud amenaza toda la vida en el planeta, no se refiere sólo a un modelo económico, el capitalismo, sino a lo que le sostiene: su modelo de vida (cuya expresión económica es el capital) que, en quinientos años, se desató como la bestia del Apocalipsis, hambrienta de todas las riquezas del mundo.

¿Ironías de la vida o justicia histórica? Esta decrepitud empieza a carcomer, de modo ostensible, las economías de las potencias que se originaron a lo largo de la época moderna. Pues no se trata sólo de Estados Unidos e Inglaterra (hijos putativos de la libertad y la democracia), comprometidos en una doble guerra financiera global, contra el yuan chino y contra el euro; sino que, resultado de la crisis financiera y producto del complot mediático de la banca anglosajona, España y Portugal (junto a Grecia e Irlanda) parecen ser los primeros sacrificados del colapso que amenaza a la eurozona. Francia y Alemania actúan a la defensiva y se arriman a Rusia, algo impensable después de la caída del muro, pero algo inevitable ante la debacle europea. Europa y Estados Unidos se preguntarán: ¿cómo es que nos arrastra esta decadencia si somos los creadores de la mejor economía y la mejor democracia? El resto del mundo (el 80% que debe sufrir la miseria que produce la riqueza del primer mundo) responde, interrogando al G-7: ¿es acaso la economía del primer mundo la mejor economía, es acaso la democracia que han producido una verdadera democracia, es acaso su política una buena política? La perversidad del proyecto moderno, en el primer siglo de su primera globalización, siglo XVI, produjo más de cien millones de muertes; ¿cuántas más ha producido en su posterior expansión? En definitiva, ¿cuál es el precio real de “modernizar” todos los ámbitos de la vida? El último despliegue globalizador consistía básicamente en la actualización del propósito inicial: mercantilizar todo, es decir, ponerle precio a todo; esto condujo a la privatización acelerada de, no sólo las responsabilidades públicas de los Estados, sino de los recursos básicos que hacen posible la vida de la humanidad. Resultado de ello: la muerte de la humanidad trae consigo la muerte del planeta.

Hasta la década de los sesenta, el mercado global de productos agrícolas, según la FAO, aseguraba excedentes comerciales cercanos a los 7000 millones de dólares anuales, en los países del sur del globo. Este excedente desaparece para fines de los ochenta, cuando todos estos países, fieles a las doctrinas de los organismos internacionales, abrazan las prerrogativas neoliberales: apertura de fronteras, ventajas comparativas y ajustes estructurales. Hoy, sin excepción, todos los países del sur son, irremediablemente, importadores de alimentos. Producto de las políticas neoliberales se mina la soberanía alimentaria y, en consecuencia, se produce la generación de miseria y hambruna a escala planetaria. Si la comercialización de las semillas se encontraba (aunque precariamente) democratizada, hoy, más del 80% del mercado de semillas, a nivel global, es propiedad de 10 empresas transnacionales (como Monsanto, Syngenta, Dupont, Bayer, etc.), que imponen al mundo qué se debe producir, qué y cómo se debe comer y dónde se debe de comprar.

El primer mundo moderno-occidental argüirá: ¿pero nunca la humanidad había producido tanta riqueza? Pero, preguntamos: ¿cuál es el precio de esa riqueza? ¿Es racional una riqueza que produce muerte y desolación? Si el fin de todos es ser feliz, ¿se puede ser feliz produciendo infelicidad en los demás? ¿Puede acaso el 20% rico del planeta vivir feliz produciendo la muerte acelerada del planeta entero? Desde que el norte rico impuso al sur pobre la fatalidad de su destino: abastecerle de recursos, esclavos, mercados, oportunidades financieras (robo legal), hasta basurero de sus desperdicios; minó toda posibilidad de convivencia racional. Para ello fueron los imperios modernos los causantes de la aparición de regímenes totalitarios en todo el planeta (por eso la colonialidad es consustancial a la modernidad). El sistema-mundo moderno, que reordena el globo produciendo una clasificación mundial es, por eso mismo, moderno-colonial. Por ello puede decirse que la clasificación social es posterior, porque previamente acontece una clasificación racial. Se puede decir que el racismo es el núcleo ético-mítico del mundo moderno. Todo su conocimiento posterior (y hasta el marco categorial de sus relaciones jurídicas) tiene como fundamento el prejuicio moderno por antonomasia: el racismo. La determinación inicial de este racismo (fenómeno exclusivamente moderno) es el eurocentrismo, núcleo ontológico y ordenador epistemológico de la filosofía y las ciencias modernas.

La hegemonía norteamericana, que se hace global gracias a la segunda guerra mundial, pues como país triunfante impone al mundo su orden financiero (a partir de su moneda), patrocina también su revolución cultural. Aquello imputable sólo a China es algo que siempre se hizo para construir hegemonía (algo que no desea reconocer Europa es que la inquisición, la quema de brujas, fue la revolución cultural de la cristiandad latino-europea; la “extirpación de las idolatrías”, en el Nuevo Mundo, fue la masacre civilizatoria que inaugura la revolución cultural de la modernidad, seguida por el racismo ilustrado francés y el romanticismo alemán –justificaciones ideológicas de la expansión europea en el mundo–, frente a los cuales, la revolución cultural en China fue un juego de niños). La revolución cultural gringa era Hollywood, pero ahora, con la mediocra-CIA, esta revolución radicaliza sus propósitos; ya no se trata de una expansión del mercado global sino de la invasión y ocupación de la subjetividad: control total y absoluto (pretensión idolátrica de quien se cree dios en la tierra). El totalitarismo se resignifica con las grandes cadenas mediáticas. Los ejércitos son precedidos ahora por las grandes cadenas de información. Pero este pretendido control total no es más que una ilusión. Por eso la infantería no desaparece y, ahora, con la privatización de las funciones militares, no hace más que demostrar que el control práctico es el que, en última instancia, define la potestad real. Por eso la “tormenta en el desierto” no se podía ganar desde las computadoras. En esa tormenta siguen atrapadas las potencias y, aunque presuman a diario de sus victorias, sólo evidencian su larga y sinuosa derrota (Irak y Afganistán han descubierto los límites del poder militar del Pentágono; quienes ahora, miran pálida y celosamente, la superioridad tecnológica militar que están alcanzando Rusia, India, China y hasta Corea del Norte).

En la lógica de la mafia, que fue la política que desplegó en el mundo la decadente potencia unipolar, desobedecer no era opción política. Pero, privando de opciones a los demás, los gringos se privaron, ellos mismos, de toda opción. En eso consistió la administración Bush; las bravuconadas últimas eran la antesala de una decrepitud que ya daba síntomas de insania. Pretendiendo controlar el petróleo del medio oriente, acabó minando su propia hegemonía energética mundial, al grado de haber posibilitado que Rusia (su enemiga histórica) sea quien conduzca, de ahora en adelante, el orden geoenergético global (posicionando también, de mejor modo, a Brasil, Venezuela e Irán). China (el otro adversario gringo), cuando se acelera el colapso del G-7, logra, de modo estratégico, llevar la batuta en el orden geoeconómico (junto al circuito étnico que le rodea: Hong Kong, Taiwán, Singapur, Macao); los antiguos aliados gringos se le escapan de las manos: Japón, Turquía y, ahora, Ucrania. Triunfos para Rusia y China, y grandes pérdidas geopolíticas para Estados Unidos.

Mientras más desbocado es el despliegue militar, más catastróficas las derrotas (sobre todo en lo económico: según el reporte Wegelin, la deuda gringa sobrepasa en 600% en relación a su PIB); las más de 900 bases militares gringas desparramadas en el mundo, suponen un gasto, sólo en mantención, de cerca a 300.000 millones de dólares anuales, sin contar el último desembolso que solicitó Obama al congreso de 900.000 millones. Es decir, todo esto no hace más que socavar la base financiera que soporta la musculatura militar gringa (la última que le queda). Además de reeditar, por su ceguera histórica, producto de la maldición que arrastra, los errores de los imperios: sobre extensión imperial y guerra perpetua, la cual, para llevarse a cabo, provoca la insolvencia y el colapso de su poderío militar. Esto es lo que originó, entre otras cosas (como la desregulación financiera, los paraísos fiscales, cuentas fantasmas, etc., artilugios neoliberales), el derrumbe financiero; perdido el control de los hidrocarburos, ¿sobre qué pretendían recomponer su orden global?, ¿acaso sobre el conocimiento y la información? Uno de los productos de este supuesto conocimiento “infalible” son los derechos especiales de giro; ¿acaso esto remediará la decrepitud del dólar? No sólo el rublo y el yuan amenazan la hegemonía global del dólar (también el euro desea salvarse presenciando de palco el declive del dólar) sino la moneda que propician las petro-monarquías árabes, el gulfo (hasta Ambrose Evans-Pritchard admite esto). La urgencia del sucre pasa por este reordenamiento financiero global. El 65% que todavía posee el dólar en los flujos financieros y comerciales globales tienen como único respaldo su fuerza militar. Por eso la fisonomía, que no se aclara todavía, del nuevo orden financiero global, arrastra este lastre: la insolvencia de un dólar que tiene, como única garantía, sus bombas nucleares.

El despliegue militar que emprende Estados Unidos es un despliegue que arrastra una serie de maldiciones; como lo es la arremetida contra el país de los talibán (donde Estados Unidos no ha hecho más que desarrollar la producción de opio: toda la tierra destinada al opio supera en tres veces la destinada en toda América a la producción de coca, esa es su famosa guerra declarada contra las drogas). Afganistán fue la tumba de los soviéticos y antes fue la tumba de Alejandro el Magno (la máxima expansión helénica; desde entonces los afanes expansionistas de lo que ahora se considera occidente –ignorancia histórica moderna–, nunca pudieron ir más allá del cercano oriente, como sucede con Roma; hasta que aparece el mundo moderno, pero, aun así, nunca, por ejemplo, llegaron a colonizar China). Perdida la guerra en Afganistán (cuando la última reunión de los invasores, en la conferencia sobre Afganistán llevada a cabo en Londres, ya discute el cómo salir sin el rabo entre las piernas), se pierde la posibilidad de controlar la distribución gasífera del Asia central (cuyo control pasaba por controlar la provincia de Kandahar y su conexión estratégica; similar a la desestabilización proyectada en Pakistán, para negarle un conducto geográfico a China del petróleo proveniente de Irán). El unilateralismo gringo les propinó esta suerte de derrota histórica, además de propinarse a sí mismo, el imperio gringo, otra derrota: confiados ciegamente en el éxito, pues para eso destruyeron las torres gemelas (con la hollywoodense puesta en escena de un atentado), abandonaron a su patio trasero; lo cual les costó un resurgir de procesos revolucionarios en América Latina.

Por eso el decadente imperio se encuentra en apuros y, en medio de estos, actúa por mero instinto de sobrevivencia. Su hundimiento es inminente, pero en ese hundimiento, la apuesta que realiza es suicida; como quienes conducen los aviones que se estrellan en las torres gemelas. Ante la crisis global, la repuesta es amenazante: si caigo, haré de mi caída una catástrofe, de tal magnitud, que produzca la caída de todos. Ni el mundo, ni el planeta tienen prioridad a la única prioridad que maneja la agenda gringa: su sobrevivencia. Por sobrevivir está dispuesta a acabar con la humanidad entera. Eso retrata la película 2012, cuyo único logro parece ser esta nota: el plan de los ricos del mundo es salvarse a sí mismos. El plan financiero pasa por la misma necedad: salvando a la banca privada no se salva nada, es más, es la mejor forma de perder todo. Sale más caro salvar a la banca que salvar del hambre a la humanidad entera, con el aditamento siguiente: salvando a la banca se acelera el derrumbe financiero, pues los banqueros son adictos a los juegos especulativos porque, además, los gobiernos les acostumbraron a garantizar sus pérdidas con dinero de los contribuyentes.

La banca financiera es insolvente; no en vano se pronostica (LEAP/Europe 2020) que para el 2010 los bancos se desplomarán nuevamente, cuando se descubra que la crisis no fue enfrentada sino, más bien, fueron los causantes socorridos con dinero público, haciendo de los problemas pasados verdaderas pesadillas futuras. Por eso se dice que, no sólo Obama o Gordon Brown, sino los otros jerarcas del decrépito G-7, en su perorata sobre las dimensiones de la crisis global, no hacen más que manifestar su ignorancia sobre la naturaleza de la crisis (si Bernanke, presidente de la Reserva Federal, andaba coreando que la economía gringa se recuperará –mientras USA declina a menos del 25% del PIB global y los países emergentes suben por encima del 35%–, Neil Barofsky, inspector general por parte del Congreso de los Estados Unidos para vigilar los rescates bancarios, en enero del 2010, señaló que la crisis no se ha resuelto y que probablemente será mucho peor). La ignorancia proviene precisamente de quienes producen la crisis. Las palabras de Lula (que omitieron las grandes cadenas de información, con excepción del Telesur) no podían ser más certeras, en abril del 2009, previas a la reunión del G-20, ante Gordon Brown, en Brasilia: “esta crisis no fue producida por ningún indio, ni ningún negro, ni ningún pobre. Fue causada por gente blanca de ojos azules, por los comportamientos irracionales de los ricos del primer mundo”.

Y las palabras, del cacique Guaicaipuro Cuatemoc, no podían ser más actuales: “… también yo puedo reclamar pagos e intereses. Consta en el Archivo de Indias, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América (…) deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios (…) prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización (…). ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados? (…). En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo (…). Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo”.

La irracionalidad provoca la ceguera, y ésta, la demencia en los actos. Hay una guerra desatada por los gringos, en el orden geoenergético, contra Rusia y China (a quien Estados Unidos, sin decirlo, ya le ha declarado una guerra fría). En el orden geopolítico, la guerra supone recapturar las áreas de influencia. En eso consiste la invasión a Haití. La triangulación actual le permite el control del Caribe (control extendido al sur del continente): Honduras (donde propicia el golpe del gorileti), Haití y Colombia (con la instalación de las 7 bases). El terremoto no es algo que le cae del cielo sino algo que provoca de modo anticipado (como lo fue el tsunami del 2008); por ello la hazaña logística de la invasión (con 10.000 efectivos ya el primer día) sólo puede tener una explicación: el pre-posicionamiento estratégico de divisiones militares ya dispuestas. Se trata de provocación y no de producción del evento (lo cual sugiere una serie de condicionantes para que la provocación sea efectivizada). La tecnología del proyecto denominado HAARP (High frequency Advance Aurora Research Project) contiene investigaciones que datan desde fines del siglo XVIII (si consideramos que este proyecto usa el pulso electromagnético tesla, cuyo inventor es Nikola Tesla), pasando por las investigaciones del proyecto “Seal”, en New Zeland, ya en la segunda guerra mundial, hasta las investigaciones soviéticas del Pamir o “máquina de hacer terremotos” que, desde el 1975, realizan experimentos sísmicos en la cordillera Pamir, hasta el 1995, cuando en plena decadencia soviética, son reclutados los investigadores y el laboratorio completo (de Niznhi, en Novgorod) por la US Air Force, llevados a Estados Unidos e integrados en el proyecto HAARP.

El objetivo del tsunami del 2008 (provocado por experimentos nucleares submarinos, como lo devela el propio Jerusalem Post) era debilitar a los tigres asiáticos. El objetivo actual, con el terremoto de Haití, es dislocar geopolíticamente el desarrollo de los países emergentes; no se trata sólo de Haití sino de restablecer el control geopolítico del Caribe y, en consecuencia, del sur del continente americano. Si la flota rusa realiza maniobras militares en el Caribe y China acuerdos energéticos en América del Sur, los gringos no tienen otra opción que la recaptura de su área inmediata de influencia. China emprendió acuerdos estratégicos con Venezuela, Brasil y Rusia, otorgándoles créditos, para exploración y explotación de petróleo, de 6 billones de dólares al primero, 10 al segundo y 25 al tercero, asegurando así la adquisición de petróleo por décadas. Mientras Estados Unidos le va cerrando a China los corredores de los golfos de Omán y Aden (por eso la invasión a Yemen, para cerrar las puertas de las riquezas hidrocarburíferas de la península arábiga, cerrando el estrecho de Bab al Mandab o Puerta de las Lágrimas, frenando el abastecimiento energético de China), del estrecho de Ormuz y el de Malaca, además de la reciente venta de 6.000 millones de dólares en armas a Taiwán y las crecientes relaciones de Washington con el Dalai Lama, declarando así la guerra fría con la potencia china; los chinos no sólo que se abren a otros mercados sino que abren geopolíticamente el mundo a nuevas perspectivas que, de aprovecharse de modo efectivo, el orden multipolar estaría dando la estocada final al derrumbe anglosajón.

Estados Unidos intenta proteger, con la invasión a Haití, su vulnerabilidad en el Caribe (amenazando además al lado oriental de la isla de Cuba); y con la ofensiva contra Irán (mediante la invasión a Yemen) y el estrangulamiento energético a China, estaría apostando al amedrentamiento (cosa que ya no le sirvió con Corea del Norte; tampoco los últimos regateos de la flaqueza bélica gringa: si pretendió el trueque de Irán por Taiwán con China, o Ucrania por Irán con Rusia, el intento le costó empeorar su debilitamiento; pues Ucrania, con las últimas elecciones, se desmarca de la influencia anglosajona, y Taiwán observa, expectante, la desglobalización, pues si una de las mayores entidades financieras inglesas, como es el banco HSBC, muda sus oficinas centrales a Hong Kong, no hace más que anunciar a los cuatro vientos el ascenso de Asia en las finanzas mundiales). En América del Sur la injerencia gringa juega también sus últimas cartas, ansioso de un cambio de eje en las jefaturas políticas del continente; el triunfo de Piñeyra en Chile le provoca un respiro, con ello pretendería negarle el cobre a China, además de confabular, junto a Perú y Colombia, una suerte de rodeo estratégico a países como Bolivia y Ecuador; el panorama en Argentina le es alentador, gracias a la creciente campaña mediática antigubernamental (como parte de las guerras mediáticas patrocinadas por la CIA y el Pentágono), similar a la antesala del golpe en Honduras. Uruguay demuestra que las llamadas “izquierdas democráticas” son las menos democráticas y las más irresponsables, replicando situaciones históricas anteriores, donde Uruguay sirvió de punta de lanza para disminuir y socavar el posicionamiento de Argentina y Brasil, cosa que, hoy por hoy, estaría a punto de ser posible con la complicidad de las burguesías de ambos países, tan sujetas al dólar. Lo cual no haría más que demostrar que las grandes enemigas de un desarrollo económico independiente de estas economías son sus propias burguesías. Aliarse con el dólar habría sido como un pacto diabólico que las condena a no poder independizarse nunca.

En este contexto, quienes se duermen, acaban siendo atrapados por el sueño americano, convirtiendo en pesadilla la vida, ya no sólo de sus países, sino del mundo entero. La apuesta gringa no es apuesta para nadie. El suicidio no es alternativa. El desarrollismo euro-norteamericano-céntrico conduce a un solo fin: el fin de todos y de todo. Por eso se trata, no sólo de una crisis financiera sino de una crisis civilizatoria; no se trata de una crisis sistémica al interior del capitalismo. Lo que constata esta crisis es la imposibilidad de continuar una forma de vida que para desarrollarse, socava constantemente la vida del 80% de la humanidad y la vida del planeta entero. Hasta el magnate ruso del aluminio se da cuenta de algo tan evidente: esta crisis modificará el modelo anglosajón del consumo. Esto inevitablemente tiende a cambiar los valores fundamentales del mundo moderno-occidental. La insistencia en recuperar la hegemonía anglosajona no hace más que precipitar el desorden, hasta de modos dramáticos, del nuevo orden que empieza a gestarse. Por eso Estados Unidos aparece como un estorbo para un nuevo equilibrio político global. Ya no puede insistir su papel rector cuando las instituciones que aseguraban ese papel se hallan, no sólo en decadencia (como el FMI) sino que ya no poseen justificación alguna de su existencia.

El nuevo orden se configura ya en el este y, con ello, vuelve el pacífico a ser centro de la economía mundial (como lo fue por milenios), desplazando al atlántico y al occidente; cerrando así una de las épocas más oscuras e infames en la historia mundial (con más muertes y en tan poco tiempo, comparado a los 7 milenios de civilización humana, además de una crisis ecológica nunca antes sufrida): los cinco siglos de modernidad. China, Japón y Corea del Sur empujan un desarrollo tendiente a reducir su dependencia económica con occidente. También Rusia apunta a la creación de un nuevo orden regional en el lejano oriente y el Asia central; los programas de cooperación entre Pekín y Moscú, llegan ya a los 205 proyectos regionales conjuntos hasta el 2018, incluyendo a Kazajstan, Turmekistan y Uzbekistan. China asegura sus inversiones convirtiéndose en la administradora de la seguridad regional, con ello deja en nada la emergencia gringa de cerrar los estrechos de Ormuz y Malaca. Si el golfo pérsico se había convertido en la más explosiva zona de la geopolítica global, donde parecían estrellarse los intereses de Washington y Pekin; con la jugada estratégica china, los intentos de la Casa Blanca caen en saco roto, pues los chinos abren sus intereses por otros lados y los rusos se perfilan como los patrocinadores del nuevo reordenamiento geoenergético global (Francia y Alemania se rusifican, es decir, se alejan de Washington, conscientes de su dependencia gasífera, además del acoso agresivo que sufre el euro de parte de la libra esterlina); donde Rusia ya no brinda sus recursos gasíferos al despilfarro de occidente sino que empieza a usarlo estratégicamente (Turmekistan comprometió su entera exportación de gas a China, Rusia e Irán), teniendo Rusia el 75% de las reservas de gas en todo el Asia central, lo que le coloca en el primer lugar en reservas mundiales. Este reordenamiento geoenergético que patrocina tiene que ver con el hecho de que el mar Caspio posee las terceras reservas de petróleo mundiales, lo cual le posiciona como uno de los lugares geoestratégicos de mayor importancia.

Por eso, de hoy en adelante, aparece la prerrogativa de manejar los recursos energéticos con criterios estratégicos, porque la energía se ha vuelto vital para todo desarrollo, por eso no puede abandonarse los recursos energéticos a las irracionales leyes del libre mercado. De eso trata la nueva configuración global; ninguna de las potencias emergentes es autosuficiente (ya sea económica, financiera o energéticamente, todas son vulnerables en algún aspecto), lo cual les conduce a tomar conciencia de algo que empieza a tomar cuerpo: la competencia multipolar pasa por el desarrollo de una política exterior, en todos los ámbitos, que busque y asegure más la cooperación que la confrontación (en Bolivia aparece la cooperación con una especificación más sugerente: la complementariedad y la reciprocidad; el comercio debe reestructurarse a partir de la solidaridad, esto indica una transformación en los principios económicos y políticos de las relaciones internacionales). Los países emergentes ya no pueden perseguir un propio desarrollo desentendiéndose del desarrollo del resto. Por eso no se trata de salir sino de acoger. El mundo es nuestro único hogar.

Ningún desarrollo puede socavar aquello que es hogar de toda la humanidad y toda la naturaleza. En este contexto es que se destaca la creación, en China, de la Comisión Nacional de Energía, una especie de comisión supra-ministerial, que reúne a la Comisión de Desarrollo, de Reforma, Energía Nuclear y al Banco Central. El uso de la energía no sólo tiende a su uso combinado, diversificado, sino a su sostenibilidad; cuyo criterio ya no sea la rentabilidad (entendida en términos de ganancia) sino la racionalidad ecológica. El uso racional y responsable de la energía pasa por otorgar capacidad de decisión, en las políticas energéticas, a los afectados por dichas políticas. Si la afectada es la propia naturaleza, ¿cómo es que escuchamos su parecer? Esto, inevitablemente, ha de revolucionar el concepto mismo de política. Ampliar la esfera de las decisiones pasa por una radicalización de la democracia; ya no se trata de la discusión entre democracia representativa o participativa, sino de la recuperación comunitaria y ampliada del “demos” que constituye a la democracia misma. Consolidar el incipiente orden multipolar en el mundo, pasa por esa ampliación democrática, a nivel global. En momentos de crisis económica, el mejor administrador no es precisamente el rico (quien sólo sabe despilfarrar la riqueza) sino el pobre. No hay solución para la pobreza mundial sin la participación de los pobres del mundo. Los ricos también quieren una reforma, pero sin que ésta toque su dominio financiero; de su quiebra inminente no emana consejo que pueda atender la humanidad, es mejor que aprendan a escuchar. A su sentido empresarial debemos oponerle un sentido de responsabilidad, también su salvación depende de una salvación mundial.

Un nuevo éxodo se levanta en la historia mundial. El imperio se resiste en su decadencia, “se endurece su corazón”; su boca origina sus propias desgracias. La maldición que arrastra es lo que le desmorona. Informes de inteligencia no sólo delatan la balcanización (producto de los Carteles del narcotráfico y de la excesiva injerencia gringa) de México, sino de la fenecida potencia unipolar. Resurgen en Norteamérica los odios del sur contra el norte; el partido del té es la clara manifestación de una regresión en la política gringa (el sector más racista de la extrema derecha fundamentalista genera el “Tea Party” y promueve a Sarah Palin; si la Unión Soviética colapsó definitivamente con un presidente borracho como era Yeltsin, no es raro que la nueva presidenciable en gringolandia, ante el fracaso anticipado de Obama –quien se volvió blanco más rápido que Michael Jackson–, sea la iletrada ex candidata republicana a la vicepresidencia). Si la opulencia fue el factor principal de estabilidad gringa, ¿qué pasará cuando esta opulencia sucumba? Egipto acabó cuando los esclavos (motor de la economía) abandonaron ese imperio y cruzaron el mar de los juncos, hundiendo al mayor ejército conocido hasta ese entonces; ¿será la repatriación de los inmigrantes lo que selle el fin del imperio gringo? Si el New York Times, en febrero del 2009, ya señalaba que el desempleo representaba una amenaza a la estabilidad mundial, ¿qué decir del desempleo creciente (en las naciones avanzadas) que, en el 2009, evidenciaban 500.000 despidos por mes, desalojos superiores a los 2 millones de viviendas, quiebras continuas de los sistemas bancarios, etc.? Por eso no es grato el futuro de los países sujetos al dólar. La supuesta economía exitosa de Chile registra, desde el 2008, considerables caídas (cerca al 2%) que destacan otro hecho: el supuesto éxito neoliberal no es tal, pues los índices de crecimiento económico de la dictadura, nunca fueron superiores a la media del crecimiento anterior; lo que sí creció, de modo alarmante, fue la concentración de la riqueza en el sector privado. La menor distribución genera la apariencia de mayor riqueza. Ese espejismo es la trampa del modelo capitalista. Su decadencia genera otra apariencia: parece más fuerte cuando es más débil.

La modernidad es la era de las apariencias. Produce Estados aparentes, democracias aparentes; por eso, lo más que puede prometer, en plena crisis, son reformas y maquillaje. Desde que empodera su presencia global, sólo puede desarrollar una política de dominación; lo que, a la larga, produce una ausencia de sentido histórico en el conocimiento que patrocina. Se hace conservadora. Por eso la política y la historia se le evaden y éstas aparecen, desde el sur, para imprecarle su falta de visión. La ceguera provoca esta desestabilización global. Hoy empieza la Cumbre de Río; terminar con la OEA debiera ser un imperativo. Sólo Venezuela y Bolivia levantan una voz que debiera ser unánime, no sólo por Honduras, sino por toda la amenaza regional que representa la última invasión a Haití. El 2001, desde Estados Unidos se lanzó otra santa cruzada contra el mundo entero, era la llamada guerra del bien contra el mal. Inventaron un monstruo: el terrorismo; para luchar contra éste se hicieron, ellos mismos, monstruos. Ahora creen que generando cataclismos saldrán ilesos. Pero no se asesina impunemente. Asesinato es, como dice Franz Hinkelammert, suicidio. La injusticia genera maldición y la maldición acaba con el que la origina. Esa es la maldición que arrastran los imperios.

Rafael Bautista es autor de “Pensar Bolivia: Del Estado colonial al Estado Plurinacional”.

fuente:
http://www.argenpress.info/2010/02/la-maldicion-que-arrastran-los-imperios.html

Las revoluciones que preludiaron la Independencia

Olmedo Beluche (especial para ARGENPRESS.info)

Las prolongadas y sangrientas luchas que culminaron en lo que se conoce como la Independencia hispanoamericana prueban el aserto marxista de que los cambios en la estructura económica y social preparan y anticipan los cambios de la superestructura política y cultural. Afirmamos esto, pese a que Carlos Marx no dedicó ningún estudio profundo a la revolución hispanoamericana y, por el contrario, son conocidos sus crasos e imperdonables errores sobre la personalidad de Simón Bolívar.

Lejos de lo que muchos creen, inducidos por las falacias de la historia oficial, la independencia no obedeció a ningún proyecto claramente trazado con antelación, ni a una concepción de nación particular. En la Independencia, los hechos objetivos se impusieron primero y luego la ideología trató de darles coherencia. Primero las clases sociales y sus fracciones actuaron en procura de sus propios intereses y luego sus ideólogos fueron acomodando el discurso para justificar sus actos y compactar a la sociedad tras su proyecto particular.

Aunque hubo desde la Conquista frecuentes choques entre los intereses de los conquistadores (luego convertidos en encomenderos, hacendados y comerciantes, los criollos), y la Corona española, drama anticipado y personificado por el propio Vasco Núñez de Balboa, lo cierto es que la idea o ideología de una unidad nacional con España no se rompió sino hasta bien avanzada la crisis del Imperio español forzada por los reiterados errores de la monarquía y factores internacionales.

Para una referencia de los hechos concretos, remito a la monumental obra del historiador colombiano Indalecio Liévano Aguirre Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra Historia.

Los gobiernos borbónicos y sus medidas socavaron el imperio:

Alejándonos de toda valoración subjetiva, hemos de empezar señalando que durante el siglo XVIII hubo un intento de la dinastía de los Borbones, en especial de Carlos III, por modernizar a España e industrializarla en una carrera que empezaba a perder frente a potencias como Holanda, Francia y principalmente Inglaterra. El problema es que las medidas económicas de los Borbones, lejos de lograr el objetivo que pretendían, terminaron fomentando las contradicciones que ya la realidad había incubado.

Como bien señala Nahuel Moreno: “Un imperio atrasado, semifeudal, que impulsa el desarrollo capitalista, provoca tendencias centrífugas, no centrípetas, que no tienden a consolidar el poder sino a debilitarlo, a destruirlo” (Método de interpretación de la historia argentina).

Se procuró proteger y estimular la producción industrial y el comercio de otros puertos de la península Ibérica hacia América, rompiendo el tradicional monopolio de Sevilla y Cádiz. Para financiar el estímulo económico que la tarea planteaba se requería extraer los recursos financieros de alguna parte, y no fue del enorme aparato burocrático feudal de medio millón de nobles (1 de cada 20 españoles, en 1789), y otros tantos curas. Además en un marco en que el comercio naval inglés ya era el primero del mundo y España se había estancado.

Se procedió aumentando la extracción de plusvalía de las colonias americanas, estimulando ciertas industrias allende el mar, pero arreciando las cargas fiscales y cerrando el monopolio comercial con otras potencias, en momento en que habían empezado a filtrarse las manufacturas inglesas a precios mucho más bajos. Incluso cuando el flujo comercial inglés era incontenible, se permitió su comercio, siempre y cuando pasaran las mercaderías previamente por la península.

En América el status social comprendía: en la cúspide, un funcionariado español que vigilaba los intereses de la Corona a través de instituciones como la Audiencia , los Virreyes, Capitanes generales, oidores, etc. La capa superior de la sociedad hispanoamericana estaba compuesta por una oligarquía (los criollos), organizada en torno a los Cabildos de las ciudades, compuesta de comerciantes y grande hacendados que se dedicaban a la producción extractiva de minerales (oro y plata) y algunos productos agrícolas de exportación (azúcar, cacao, etc.), a través de la explotación de mano de obra esclava de origen africano o simiesclava indígena, mediante el sistema denominado la mita. En el medio, la sociedad estaba compuesta por grupos de artesanos y productores agrícolas en pequeña escala para el mercado interior, mayormente mestizos.

A decir de Liévano Aguirre, equilibrio social se sostuvo por 200 años gracias a las Leyes de Indias, que intentaban defender algunos derechos (como los resguardos) indígenas frente a los abusos de los criollos. Aunque esta legislación nunca se cumplió a cabalidad, la Corona era vista por los más explotados como una especie de árbitro al que acudían frente a los intentos de empeorar las condiciones de vida y de trabajo por parte de los criollos.

Incluso este hecho limitó, hasta bien entrado el siglo XIX, las demandas por mayor poder político y económico de los criollos, dando al traste con el primer proyecto independentista, salvo en Buenos Aires, y mantuvo hasta la restauración de Fernando VII (1814) la ilusión de que las medidas que se tomaban eran en su nombre. Antes que la Independencia , el clamor creciente de las élites hispanoamericanas era el acceso a los cargos públicos y, por encima de todo, el “libre comercio”.

Regresando al siglo XVIII, para aumentar los recursos de la monarquía se recurrió a varias medidas, todas las cuales, afectaron al conjunto de las clases sociales hispanoamericanas:

Entrega del monopolio del comercio a compañías privadas (como la Cía. Real Francesa de Guinea, la Cía. Inglesa del Mar del Sur y una empresa de Guipuzcua). Por ejemplo, esta última terminó monopolizando el comercio de cacao venezolano, haciendo caer sus precios y llevando a la crisis tanto a productores como a comerciantes internos.

José Gálvez, asesor de Carlos III, culpó de la falta de dinamismo económico a las Leyes de Indias enfilando el ataque contra los resguardos indígenas y permitiendo a los hacendados apropiárselos para forzar a la población a emigrar y ofrecerse como mano de obra barata para las haciendas. Pero, según Liévano, “tal práctica plantearía, por primera vez en tierras americanas, una controversia revolucionaria no entre el estado español y los estamentos privilegiados, sino entre la metrópoli opresora y sus dominios, cuyas distintas zonas de opinión se sentirían víctimas, por igual, de un despotismo intolerable”.

El aumento abusivo de todos los impuestos, en especial el de la alcabala (implicó una inflación en los precios de los artículos de primera necesidad), el de la armada de Barlovento, el “graciosos donativo” (tributo personal de dos pesos para los blancos y un peso para las castas “de color”), el monopolio de los estancos, con el consiguiente aumento del licor y el tabaco, etc. “…desde el indio hasta el magnate, comenzaron a demostrar, con impresionante uniformidad, su descontento con las providencias de la Corona ”.

Pese a que el conjunto de las reformas borbónicas golpeaban a todos los sectores sociales de la vida colonial, las víctimas centrales fueron las poblaciones indígenas. La superexplotación del indio y la pérdida de sus derechos consagrados sería la base de la extracción de un excedente que debía drenar a los bolsillos de los explotadores criollos y de éstos a la metrópoli y a las arcas de la monarquía.

Por esta razón, las primeras sublevaciones populares tuvieron como actores centrales a los pueblos indígenas, pero también por eso, los criollos no sólo se abstuvieron de apoyarlas, sino que prefirieron aliarse al absolutismo español para aplastarlas.

Las revoluciones previas a la independencia:

Una de las primeras medidas de “modernización” borbónicas consistió en la expulsión de los jesuitas y la destrucción de sus misiones en Paraguay, a mediados del siglo XVIII. No vamos a profundizar la descripción de los logros económicos y culturales de las misiones guaraníes porque existe una amplia literatura que muestra cómo, respetando los derechos indígenas, los jesuitas lograron considerables éxitos en todos los órdenes.

Mediante el Tratado de Madrid se decidió la destrucción de las misiones entregando gran parte del territorio paraguayo al imperio portugués. Esto motivó la primera gran huelga general indígena, y la posterior organización de un ejército al mando del cacique Sepee, que asestó fuertes derrotas militares tanto a españoles como a portugueses, forzándoles a firmar un breve armisticio en 1754. Esta primera revolución victoriosa indígena causó gran impacto moral en el mundo, pero convenció a ambas coronas de organizar una gran expedición militar que terminó con un genocidio y la destrucción de las misiones.

Esta primera sublevación indígena no tenía por objetivo la independencia, sino la defensa de los derechos adquiridos, aunque ya llevaba la semilla que acabaría fructificando medio siglo después en la Independencia.

En palabras del cabildo indígena de Santa Rosa, citada por Liévano: “Cuando puesta la mano sobre los Santos Evangelios juramos fidelidad a Dios y al rey, sus sacerdotes y gobernadores nos prometieron, en nombre de él, paz y protección perpetua, y ahora quieren que abandonemos la patria. ¿Será creíble que tan poco estables sean las promesas, la fe y la amistad de los españoles?”. En palabras del cacique Sepee: “…Nosotros en nada hemos faltado al servicio de nuestro rey…”.

Las medidas borbónicas también golpearon el nivel de vida del pueblo en España, produciéndose una sublevación popular en Madrid el 26 de marzo de 1776 que obligó a Carlos III a refugiarse en Aranjuez, de la que se culpó a los jesuitas y sumó otro motivo para la disolución y encarcelamiento de los miembros de la orden.

Los jesuitas vienen a cuento porque, contrario a la que pueda suponerse, la primera proclama independentista, no salió de la pluma de un ilustrado libre pensador, sino de un cura jesuita de Arequipa exiliado en Italia, Juan Pablo Vizcardo, cuyo manifiesto fue traído por Francisco de Miranda. Liévano cita el texto:

“Bajo cualquier aspecto que se considere nuestra dependencia de España se verá que todos nuestros deberes nos obligan a terminarla… Semejante a un tutor perverso que se ha acostumbrado a vivir en el fasto y la opulencia, a expensas de su pupilo, la corte de España ve con el mayor pavor aproximarse el momento que la naturaleza, la razón y la justicia han prescrito para emanciparse de una tutela tan tiránica… El valor con que las colonias inglesas de América han combatido por la libertad, de que ahora gozan gloriosamente, cubre de vergüenza nuestra indolencia… que se ahora el estímulo de nuestro honor, provocado por los ultrajes que han durado trescientos años”.

En 1780-81, acontecieron dos poderosas revoluciones que estremecieron el imperio español en América, que constituyen el preludio de la Independencia : la insurrección indígena en Perú, liderada por Tupac Amaru y la revolución de los Comuneros en el Nuevo Reino de Granada (Colombia).

En ambos casos las élites criollas se espantaron ante la profundidad del levantamiento popular y, aunque los sublevados se levantaron contra las mismas medidas de la monarquía de las que ellos se quejaban lastimeramente, rápidamente comprendieron que sus intereses de clase estaban en peligro. Por ello, prefirieron aliarse a las autoridades españolas en la represión del movimiento, aunque fuera a costa de ver sacrificadas parcialmente sus ganancias.

La rebelión de Tupac Amaru estuvo precedida en 1742 por otra liderada por Juan Santos, en la zona de Tama y Jauja, que duró 14 años para ser derrotada. En 1780, en Tinta, los indígenas se sublevan y ejecutan al corregidor dirigidos por José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru. La rebelión se extiende por toda la sierra, y éste es proclamado rey del Perú, bajo el nombre de José I.

Pero a Tupac Amaru no pudo movilizar grandes ejércitos por la reticencia cultural de los indígenas a salir de sus territorios comarcales (ayllú) y por las expectativas infundadas que puso en los criollos. Liévano cita su proclama: “Ha sido mi ánimo que no se le siga a mis paisanos criollos algún perjuicio, sino que vivamos como hermanos, y congregados en un cuerpo, destruyendo a los europeos…”. Mismos criollos que celebraron su derrota, ejecución y desmembramiento.

Dice don Liévano que al llegar las noticias del Perú a los indígenas de la Nueva Granada , hubo proclamas como la del pueblo de Tocaima: “Viva el rey inca y mueran los chapetones, que si el rey de España tiene calzones, yo también los tengo; y si tiene vasallos con bocas de fuego, yo también los tengo, con hondas que es mejor”.

El 21 de octubre de 1780 hubo motines en “Mogotes, Simacota, Barichará, Charalá, Onzaga y Tunja”. A inicios de 1781 hubo una sublevación en Pasto. Pero el gran movimiento, que pasó a llamarse en la historia la Rebelión de los Comuneros, estalló el 16 de marzo de 1781 en El Socorro, una zona más bien mestiza.

Ese día, con gran afluencia de gente en el mercado, las autoridades pegaron en las paredes el edicto con los nuevos impuestos. Una mujer humilde, Manuela Beltrán, con gesto enfurecido arrancó el edicto y lo rompió en pedazos, dando inicio a la sublevación que saqueó los estancos y persiguió a los funcionarios. Fueron derrocadas las autoridades, la revuelta llegó a comunidades vecinas y se convocó un mes después una Junta que pasó a gobernar. El grito de la revuelta resume la falta de claridad de los objetivos políticos: “¡Viva el rey y abajo el mal gobierno!”

Lejos de apaciguarse, la insurrección se radicalizó en las semanas siguientes y el pueblo empezó a exigir la marcha hasta la capital del Virreinato con la consigna: “¡A Santa Fe!” Para detenerles se envió desde Bogotá una pequeña expedición militar que sólo sirvió para enardecer los ánimos y catalizar un ejército popular de 5 mil personas a cargo de un mestizo llamado Berbeo, quien a la postre acabaría traicionando el movimiento.

“Comenzó entonces uno de los más espléndidos espectáculos de nuestra historia. De las villas, las aldeas y las campiñas brotaron millares de personas, armadas de palos, viejos fusiles o instrumentos de labranza… Lo que en un principio fue delgada fila de insurgentes se convirtió pronto en inmensa avalancha humana, sobre la cual flotaba, como una bandera, el sordo rumor de las quejas nunca oídas, de los sufrimientos no comprendidos de los desheredados, de las viejas frustraciones de un pueblo que marchaba, en apretadas montoneras, en busca de su destino”. (Indalecio Liévano Aguirre).

La marea humana llegó hasta las puertas de Bogotá, pero una conspiración urdida entre algunos dirigentes del movimiento, los criollos de la ciudad y el obispo, les hizo detenerse en Zipaquirá, donde acamparon en espera de sus demandas fueran escuchadas y se firmara un acuerdo que las recogiera.

Del grueso de la rebelión comunera salió el ala más radical, encabezada por José Antonio Galán, quien con una pequeña tropa se dedicó a esparcir la insurrección por el centro del país, por el valle del Magdalena hasta llegar a la zona minera de Mariquita y Antioquia. El movimiento de Galán fue más allá de la rebelión contra las medidas fiscales y tocó la médula de la sociedad de clases, la propiedad privada, la repartición de la tierra y la abolición del trabajo esclavo. Las consignas que movieron a Galán y su gente, sembrando el terror entre los hacendados fueron: “¡Unión de los oprimidos contra los opresores!” y “¡Se acabó la esclavitud!”

Más tarde, derrotado el movimiento, la oligarquía criolla y las autoridades coloniales se ensañarían contra él, siendo no sólo ejecutado, sino que su cuerpo fue, como el de Tupac Amaru, descuartizado y enviados sus miembros a diversos pueblos para que sirviera de escarnio.

En junio de 1781, en Zipaquirá, se firmó un acta, entre los líderes de los insurrectos y representantes de la oligarquía de Bogotá, por la cual se congelaban las medidas fiscales. Pero como bien demuestra don Indalecio, las autoridades y los oligarcas criollos jamás pensaron cumplir lo pactado, sino ganar tiempo para que se desmontara el movimiento, retornara el Virrey de Cartagena y trajera tropas suficientes para garantizar la represión y el orden público. Tal cual sucedió con posterioridad.

Queda para otra ocasión el análisis de las reacciones frente a las medidas borbónicas en otras zonas con alta población indígena, como Guatemala y México. Pero en 1810, al momento del estallido popular liderado por el cura Miguel Hidalgo demandas semejantes quedaron expresadas en el Grito de Dolores y, posteriormente en la proclama del Congreso de Chipalcingo (1813), convocado por Morelos, que decreta la abolición de la esclavitud y del tributo indígena. Ellos, igual que Galán y Amaru, son traicionados y asesinados por la oligarquía criolla.

Indalecio Liévano Aguirre cierra el interesante capítulo sobre la rebelión de los Comuneros señalando un hecho que no es casual, sino que marca la misma esencia de la oligarquía criolla hispanoamericana: el líder popular José Galán es apresado y entregado a las autoridades por Salvador Plata, prominente criollo del Socorro, familiar directo de Vicente Azuero Plata, quien años más tarde sería el brazo derecho de Francisco de Paula Santander en las intrigas contra Nariño y Simón Bolívar, que llevarían al hundimiento de la Gran Colombia.

Bibliografía:
- Liévano Aguirre, Indalecio. Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia. Intermedio Editores – Círculo de Lectores, S. A. Bogotá, 2002.
- Luna, Félix. La independencia argentina y americana (1802-1824). La Nación , S.A. Buenos Aires, 2003.
- Moreno, Nahuel. Método de interpretación de la historia argentina. Ediciones Antídoto. Buenos Aires, 1989.
 
fuente:
 
http://www.argenpress.info/2010/02/las-revoluciones-que-preludiaron-la.html

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martes, 23 de febrero de 2010

Dimelo al oido. Emilio Tuero

La Bionanotecnología y sus conceptos

El vertiginoso desarrollo de la ciencia ha logrado avances impresionantes que necesitan ser divulgados entre la sociedad. Entre las nuevas fascinaciones de las mujeres y hombres de ciencia se encuentra la Bionanotecnología o también llamada Ingeniería Biomolecular que destaca tanto por sus aportaciones a la ciencia e incidencia en el desarrollo tecnológico así como por su carácter altamente interdisciplinario y polifacético donde convergen diferentes enfoques provenientes de la biología, química, física e ingeniería.
Que es la bionanotecnología?
La bionanotecnología se origina de la fusión entre la nanotecnología y biotecnología. Por un lado la nanotecnología es la construcción y modelaje de la materia manipulando átomo por átomo aplicada en la ingeniería y manufactura a escala nanométrica. Por el otro, la biotecnología aprovecha diversas funcionalidades derivadas de procesos biológicos para aplicaciones específicas sin que importen los detalles moleculares y atómicos de las biomoléculas que llevan a cabo dichos procesos. Con base en ello la bionanotecnología se define como la ingeniería y manufactura aplicada al diseño y modificación de los detalles atómicos de maquinarias y dispositivos moleculares basados en biomoléculas (ácido desoxirribonucleico -ADN-, proteínas, lípidos y carbohidratos) para que lleven a cabo funciones especificas a nivel nanométrico construidos mediante ensambladores biomoleculares. El rápido avance científico hace que el ámbito de influencia de la bionanotecnología aun se esté definiendo.
Para tener idea de las dimensiones de dichas maquinas es necesario decir que un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro, o bien en nuestro mundo macroscópico equivaldría a comparar una moneda con el ¡diámetro de la tierra! La capacidad de visualización y manipulación de diminutos átomos y moléculas se logra con instrumentos y técnicas sofisticadas y refinadas de microscopia, cristalografía, espectroscopia y modelaje en computadora.
Las biomoléculas son las protagonistas
Las biomoléculas son los componentes de la célula desarrollados y optimizados a través de millones de años de evolución natural que mantienen la vida celular llevando a cabo todas las funciones necesarias para su crecimiento, sobrevivencia y reproducción.
A pesar de que la célula es un sistema altamente complejo base de la vida se puede hacer una analogía (muy pobre, pero muy efectiva) con una máquina o un sistema compuesto de varias máquinas. Por ejemplo, el flagelo bacteriano y el complejo ATP sintasa funcionan esencialmente como motores generando movimiento mecánico alrededor de un eje y bombeando protones, mientras que la miosina realiza la contracción muscular; los anticuerpos y receptores de membrana detectan diversas moléculas por lo que son sensores; la actina y los microtúbulos son vigas y soportes, las enzimas son herramientas reparadoras y constructoras, los ribosomas son los ensambladores que construyen nuevas máquinas proteínicas en líneas de producción, el ADN es el control numérico, los lípidos forman vesículas contenedoras y la membrana lipídica que rodea la célula tal como si fuera una carcasa, etcétera. Todas estas entidades biológicas son delicadas moléculas de tamaño nanométrico con propiedades basadas principalmente en la química y debido a que en esencia realizan funciones de máquinas con precisión atómica también pueden ser caracterizadas y optimizadas con enfoques de la física y la ingeniería.
La célula crea las biomoléculas
Debido a que las biomoléculas son productos exclusivos del metabolismo celular, el desarrollo de la biología molecular en las últimas décadas ha sido de gran ayuda para la bionanotecnología permitiendo conocer los detalles de los mecanismos de muchas de estas “nanomáquinas”.
De inmensa importancia ha sido el desarrollo de la tecnología del ADN recombinante en la expansión de  la bionanotecnología ya que ha permitido modificar y producir en gran escala de forma barata y rápida las “bionanomáquinas” y biomateriales necesarios para la bionanotecnología. Como el ADN posee toda la información necesaria para generar una proteína funcional (la gran mayoría de las “bionanomáquinas” están compuestas de proteína), es decir contiene secuencias de ácidos nucleicos que codifican para los aminoácidos de una proteína, solo basta alterar y editar las secuencias del ADN para modificar una proteína particular con precisión atómica y así optimizar su funcionamiento y propiedades o generar nuevas y novedosas maquinas de proteína las cuales son producidas en gran cantidad a partir de substratos baratos al crecer la célula con el gen en particular. La capacidad de manipular la célula es sin duda un cambio de paradigma que ha revolucionado tanto la ciencia como la forma en que vemos al mundo.
La Bionanotecnología trabaja interdisciplinariamente
Además de optimizar y modificar las biomoléculas a escala nanométrica para aplicaciones específicas, la bionanotecnología se ha adentrado en nuevos caminos y consolidado como un área altamente interdisciplinaria. Fusionándose con la ciencia de materiales ha desarrollado novedosos materiales híbridos entre compuestos inorgánicos y bioorgánicos, superando así la tradicional separación entre estos dos tipos de materia y borrando las fronteras entre la materia viva e inanimada.
Esta área usa proteínas y ácidos nucleicos como unidades programables de reconocimiento molecular las cuales son acopladas (ligadas químicamente) a nanopartículas inorgánicas con propiedades ópticas, electrónicas y catalíticas diversas e interesantes útiles para elaborar materiales y dispositivos inteligentes basados en compuestos híbridos que se auto-ensamblan en complejos supramoleculares nanométricos usados en aplicaciones bioanalíticas y biomédicas para diagnóstico, visualización y tratamiento de enfermedades y también para computación, electrónica, óptica y manufactura molecular.
Borrando Fronteras entre la Materia
El punto cardinal en la Bionanotecnología es la materia y la disolución de la frontera bioorgánica/inorgánica. Objetos vivos e inanimados están hechos por átomos. Las propiedades de la materia cambian de acuerdo con el patrón en que estén ordenados y enlazados los diferentes átomos que la componen: carbón y diamante, arena y chips de computadora, cáncer y tejido sano, tienen cierta disposición que hace la diferencia entre lo enfermo de lo sano y lo barato de lo valioso, tal como dice el apóstol de la nanotecnología, Erik Drexler en su famoso libro Máquinas de creación.
Hemos entrado en la era conjunta de la manipulación atómica y genética, hay muchos riesgos pero también mucho potencial que bien balanceado y en un ambiente democrático puede ser aprovechado para atender problemáticas específicas dentro del contexto mexicano.
Así, los bionanotecnólogos han creado nuevos horizontes en la ciencia, han descubierto excitantes áreas de desarrollo tecnológico y científico, novedosas e inéditas aplicaciones de las biomoléculas y han generado hitos de interdisciplinariedad al asociar disciplinas comúnmente separadas. La pregunta es, parafraseando al Nobel Richard Feynman en su discurso inaugural de la nanotecnología, ¿habrá suficiente espacio en el fondo de nuestra mente para apoyar la bionanotecnología en México?

*Químico de Alimentos por la UNAM y estudiante de Maestría en Biotecnología en la Universidad de Lund, Suecia.
fuente:

http://ciencias.jornada.com.mx/ciencias/investigacion/ciencias-quimicas-y-de-la-vida/investigacion/la-bionanotecnologia-y-sus-conceptos

Cuando Voy al Trabajo. Víctor Jara

Cuando voy al trabajo

(Vìctor Jara)
Cuando voy al trabajo
pienso en ti,
por las calles del barrio
pienso en ti,
cuando miro los rostros
tras el vidrio empañado
sin saber quienes son, donde van.
Pienso en ti,
mi vida, pienso en ti.
En ti, compañera de mis días
y del porvenir
de las horas amargas
y la dicha de poder vivir,
laborando el comienzo de una historia
sin saber el fin.

Cuando el turno termina
y la tarde va
estirando su sombra
por el tijeral
y al volver de la obra
discutiendo entre amigos
razonando cuestiones
de este tiempo y destino,
pienso en ti
mi vida, pienso en ti.
En ti, compañera de mis días
y del porvenir
de las horas amargas
y la dicha de poder vivir,
laborando el comienzo de una historia
sin saber el fin.

Cuando llego a la casa
estas ahí,
y amarramos los sueños...
Laborando el comienzo de una historia
sin saber el fin.
(1973)

El 40 por ciento de los cánceres podrían prevenirse con un cambio en el estilo de vida

AGENCIA CYTA – INSTITUTO LELOIR

Evitar el consumo de cigarrillos y la exposición al humo de tabaco, no exponerse en forma excesiva al sol y mantener un peso saludable a través de una dieta sana, entre otras medidas, reduciría la prevalencia de distintos tipos de cáncer en forma significativa, informó la Unión Internacional contra el Cáncer. Sobre estos temas la Agencia CyTA consultó a la doctora Berta Roth, directora general del Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo” de la Universidad de Buenos Aires.

En el marco del “Día Mundial contra el Cáncer” (se conmemoró el 4 de febrero), la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) informó que alrededor del 40 por ciento de los cánceres son potencialmente prevenibles si se llevan adelante cinco simples acciones: evitar el consumo de cigarrillos y la exposición al humo de tabaco; limitar el consumo de alcohol; evitar la exposición excesiva al sol; mantener un peso saludable, a través de una dieta sana y hacer ejercicio regularmente; y protegerse contra las infecciones que causan cáncer.

Esta información es significativa y adquiere una dimensión de gran magnitud si considera que la Organización Mundial de la Salud, junto con la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS)-Argentina y la UICC advirtieron que más de 12 millones de personas son diagnosticadas con cáncer cada año en el mundo y 7,6 millones mueren como consecuencia de la enfermedad.

Medidas de prevención

Al ser consultada por la Agencia CyTA, la doctora Berta Roth, directora general del Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo” de la Universidad de Buenos Aires, afirmó que algunos tipos de cáncer podrían evitarse si las personas tomaran determinadas medidas en su vida cotidiana.

“Los tumores más prevalentes están relacionados con el consumo de cigarrillo, la obesidad, el alcohol y la dieta. La actividad física y un peso saludable disminuyen el riesgo de padecer cáncer. La obesidad y las dietas ricas en grasas saturadas favorecen la carcinogénesis a partir de la metabolización de hormonas estimulantes –por ejemplo estrógenos en cáncer de mama y de endometrio- y a través de la producción de agentes oxidantes que dañan el ADN como es el caso del cáncer de colon y de estómago”, señaló la doctora Roth.

De acuerdo con la especialista, seguir una dieta rica en frutas y verduras, con alto valor en vitamina E y C y antioxidantes, así como evitar los conservantes y las grasas saturadas son acciones recomendables. “Por otra parte, es conocida además la relación de la exposición solar con tumores de piel, especialmente en los primeros años de vida”, destacó Roth.

Dado que determinadas infecciones pueden aumentar el riesgo de contraer algún tipo de cáncer, se recomienda tomar medidas al respecto. De hecho los organizadores del “Día Mundial contra el Cáncer” hicieron hincapié en la prevención de cánceres de origen infeccioso. Según la OMS-OPS, un quinto de los casos de cáncer a nivel mundial se debe a las infecciones crónicas, especialmente las causadas por los virus de la hepatitis (hígado), los virus del papiloma humano (cuello uterino), las bacterias Helicobacter pilori (estómago), los esquistosomas que son un tipo de parásito (vejiga), la Fasciola hepática, otro tipo de parásito (vía biliar), y el virus de la inmunodeficiencia humana (sarcoma de Kaposi y linfoma).

“El origen de los tumores no es único sino que son varias las causas que los producen. La mayoría de los tumores prevalentes, exceptuando un subgrupo de tumores hereditarios (del 5 al 10 por ciento), son el producto de la interacción de factores del huésped y del ambiente. Estos factores ambientales son divididos en químicos, físicos y biológicos. Algunos de las estirpes tumorales prevalentes presentan dentro de su etiología participación de agentes biológicos infectocontagiosos que aumentan la probabilidad de padecerlas. Los agentes infecciosos mencionados son factores necesarios pero no suficientes y deben existir otros condicionantes como inmunodepresión, desnutrición y tabaquismo, entre otros factores”, puntualizó la Directora General del Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”. Y agregó que el virus del papiloma humano, el virus de la hepatitis B y C y el HIV comparten mecanismos de transmisión sexual y sanguínea que son evitables con medidas de prevención.

Políticas de salud

Todavía en Argentina las políticas preventivas contra el cáncer son débiles, pese a que constituye una de las causas de muerte y morbilidad más importante en nuestro medio, afirma Roth. “Los esfuerzos hasta el momento siguen enfocados en el tratamiento y no en la prevención y el diagnóstico precoz, lo que verdaderamente impactaría en la salud de la población. Los tumores prevalentes en la Argentina tienen relación con la pobreza y la falta de educación. Hay que entender a la educación como un todo, no como una información aislada sobre una patología o norma de conducta. De hecho, los países con mayor desarrollo económico y social han logrado disminuir la incidencia de estos tumores prevenibles”, subrayó la especialista.

Para Roth, los recursos humanos y económicos deberían dirigirse al desarrollo de políticas integrales de salud, priorizando programas de vacunación (hepatitis B, HPV), saneamiento ambiental (el agua potable evitaría la presencia de Helicobater Pylori), educación (educación sexual, tabaquismo, alcoholismo, exposición solar), accesibilidad de los métodos de screening y de atención primaria.

Finalmente, apoyar la investigación básica es apoyar el conocimiento de la etiología y fisiopatología del cáncer, permitiendo estrategias de diagnóstico y tratamiento más efectivas, afirmó la doctora Roth. Y concluyó: “Todavía resta mucho en nuestra lucha contra el cáncer, son múltiples los mecanismos involucrados en la génesis y desarrollo de esta patología, pero el conocimiento actual debe ser utilizado para disminuir el enorme impacto personal, familiar y social que esta enfermedad produce. Desde esta mirada, urge la necesidad de generar políticas comunitarias tendientes a reducir la carga de enfermedad en nuestra sociedad”.

fuente:
http://www.argenpress.info/2010/02/el-40-por-ciento-de-los-canceres.html

Irrespirable

Silvana Melo (APE)

El mundo suele volverse irrespirable. Walter lo sabe. Lo siente. Lo decide desde sus pulmones enfermos que lo retienen internado desde hace más de un año en el Hospital Gutiérrez. A su casa no puede volver. Vive en Tigre, donde una tía les alquila un refugio al fondo. Un espacio de asfixia cuatro por cinco, paredes frágiles, techo de chapa, con la hostil vecindad de un arroyo contaminado. Las compañías suelen ser menos amables. Las hormigas se devoran el techo y las ratas se empeñan en compartir vida y alimento.

Tiene apenas trece años, se agita si habla, los fuellecitos fatigados ya casi no le permiten caminar y ni siquiera puede entrar en la lista de transplantes porque no tiene dónde volver cuando le den el alta.

Tigre respira fútbol y jadea en cámaras de seguridad cada movimiento de su gente en las calles. Pero niega una casita sin humedad, con calor en invierno y frescura en verano –tan sencillo como debería ser la vida- para un pibe que resiste, ya en posición de último hombre, el gol final que quiere propinarle una perversidad sistémica.

A la Justicia tuvo que recurrir su madre. No hay una casa en todo el Municipio a la que Walter pueda volver si la vida le da resto. No hay. En septiembre de 2009 su madre presentó ante el Juzgado Correccional Nº 5 de La Plata un amparo por una vivienda digna. Algo que constitucionalmente el Estado debe garantizar pero como tantas otras se vuelve letra muerta que borran con sus codos maestros los dirigentes que se arrogan la representatividad de los pueblos y de las gentes.

La Justicia ordenó al Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia y al Municipio de Tigre que se le entregue a Susana, madre de Walter, una vivienda digna en un plazo no mayor de 120 días. Pero los dos niveles del Estado contrariaron una obligación nacida desde la génesis de la república y apelaron la resolución. Casi agredidos, se sintieron. Pero la Cámara en lo Contencioso Administrativo rechazó los recursos.

Walter no sabe de amparos ni de maquinarias judiciales. Sólo siente que día tras día el aire le cuesta más. Y sospecha, por puro azularse tantas veces, que la pelea político – judicial se le está llevando la vida.

“La amplitud de la condena excede las posibilidades del municipio en el marco de los planes de ejecución”, dice el Municipio. La sentencia “es de imposible cumplimiento” porque no posee un plan de viviendas a desarrollarse en el partido de Tigre, dice la Provincia.

No se les pide una torre que rasca los cielos. No se les pide un barrio cerrado de muros suntuarios. Apenas una casita. Un resguardo para pulmones ya hilachas. Apenas lo que les corresponde.

Ahora el Municipio, después de apelar hasta el cansancio lo que considera una profunda injusticia, sintió en la espalda el cosquilleo del rebote mediático. Y concedió un subsidio para alquiler por gracia del señor que exhibe su generosidad prepeada.

Mientras los catamaranes pasean turistas por las isletas, mientras las tribunas resoplan tiros libres sobre las barreras, mientras que el panóptico tigrense vigila pasos y gestos la infancia quedó definitivamente afuera del vagonerío privilegiado. El tren que conducen los que conducen tiene definitivamente en claro cuáles son las prioridades de estos tiempos. Una casa digna y seca es ociosa cuando el destino de los recursos está perfectamente planificado. Invertir en un niño es improductivo cuando es imprescindible vigilar a los niños. Cuidarse de los niños. Cerrar las puertas en sus narices especialmente cuando viven en casas frágiles de cuatro por cinco con vecindades de arroyos contaminados, ratas y hormigas famélicas de techos.

Las casas dignas son para otros. La vida digna, decididamente, está pensada para otros.

fuente:
http://www.argenpress.info/2010/02/irrespirable.html

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