Mientras los medios
de prensa oficiales, pretenden adelantar la carrera presidencial, para
ver si consiguen lavar el rostro y las manos del gobierno pro-
empresarial, la población chilena, el ciudadano común se debate día a
día en ver la forma de estirar los sueldos.
Los alimentos de
primera necesidad como: pan, azúcar y té, han experimentado un alza
desmesurada en relación al promedio de los ingresos que una familia
común recibe. Un kilo de arroz, de mediana calidad supera los
ochocientos pesos a precio de oferta en los supermercados, un kilo de
limones cuesta más de mil pesos -y así suma y sigue- para quienes
cancelan con las famosas tarjetas, en la mayoría de los casos por falta
de liquidez.
Sin embargo, para los señores tecnócratas, la
macroeconomía, o sea, la única que pesa y vale, va viento en popa y
cualquier reclamo en relación al costo de la vida y el empleo no tienen
un fundamento técnico, así se lo han hecho ver a los ciudadanos de
Aysén, Calama, Talca, Concepción, Valparaíso y Dichato, en el transcurso
de los últimos meses.
Aysén grado 8.0 en la escala del desencanto
El
llamado segundo tiempo del gobierno, se inicia nuevamente con una
ciudadanía cada vez más empoderada, dispuesta a conseguir demandas que
por mucho tiempo se les negó.
Es ahí donde se producen las
lecturas distintas, porque para algunos se trata simplemente de
peticiones abordables dentro del propio sistema político, mientras para
otros, los cambios son sólo posibles provocando una alteración del
modelo vigente. Existen por supuesto las visiones intermedias, que
plantean la necesidad de los cambios de acuerdo al nivel de exigencias; y
en concordancia al termómetro político y su componente de
representación social. Mas allá de esa discusión de fondo, lo cierto y
palpable es el cansancio, el hastío y por tanto el despertar de una
ciudadanía dormida que lo hace por medio de estallidos, fruto de las
fallas o grietas sociales existentes.
Todo parece indicar, que el
emplazamiento social elaborado desde las regiones, busca obtener un
cambio en el sistema político, porque no existen las herramientas
legales suficientes en nuestro sistema político, para resolver los
problemas evidentes de participación, concentración y espíritu represivo
instalados en el ADN de nuestra escuálida democracia.
En ese
incómodo escenario, La Moneda y los partidos de la Alianza de derecha,
no han logrado acuerdos coherentes, están mareados tratando de
explicarse las razones del alto rechazo a la figura del Presidente y el
rápido desgaste del gobierno, se habla del problema comunicacional,
otros culpan a las dos almas de la coalición; una conservadora y otra
liberal, los comentaristas más especializados, perciben una especie de
depreciación del sillón presidencial, luego del paso de Piñera.
Son
tantos los tiras y afloja, los errores involuntarios de la
administración actual, en su afán por aplacar los movimientos sociales,
que resulta inoficioso descubrir la lógica de los mismos.
De
hecho el conflicto de Aysén, se estiró de manera innecesaria, desde el
momento en que se desata, hasta los visos de acercamiento y logro de un
acuerdo pasó más de un mes, donde primó la ausencia de diálogo y la
represión, llegando al punto de generar quiebres en el propio gabinete.
Sintomática resultó la negativa del Senador Horvath (R.N) de sumarse a
la tesis elaborada por Longueira, porque según él, no existían razones
para el movimiento -y por tanto- los dardos apuntaban a una estrategia
elaborada por el Partido Comunista, cuyo fin sería desestabilizar el
orden establecido. Esa lectura de los hechos pasó rápidamente a la
historia, cuando se comprobó en la práctica, la existencia de un
movimiento transversal con problemas reales.
Visto así el
panorama, el segundo tiempo de la Alianza derechista en el poder, tiene
indicios de mucha inseguridad, falta de tolerancia y en especial una
escasez de anticipo de los problemas.
El país está siendo
remecido desde sus cimientos por sismos grado 8.0 en la escala del
desencanto; y la única respuesta elaborada desde los pasillos del poder,
hasta la hora, es el uso de la arrogancia y represión, jugando al
límite de las posibilidades del sistema democrático.
¿Y dónde está la oposición?
Uno de los factores que juega a favor de la derecha, es la multiplicidad de rostros dispuestos a ser candidatos presidenciales.
Esa
variedad, habla de una oposición atomizada, reducida a comparsa de un
gobierno ineficaz, ni siquiera vale la pena molestarse en comentar
algunos de los nombres que rondan, basta decir que las necesidades de la
población son muchas y para solucionarlas se necesitan ideas y un grupo
de gente capaz de ejecutar dichas reformas, en ese sentido, los egos,
como los grupos económicos que se esconden en la trastienda de algunos
candidatos, no son, ni serán la solución al problema de la desigualdad
Bajo
el matiz electoral entonces, La Concertación, no ha tenido la destreza
de instalar rostros capaces de hacerse escuchar, tampoco ha sido sabia a
la hora de las mediaciones, entre las demandas sociales y La Moneda,
así se expresó en el conflicto estudiantil y de un modo u otro, en los
conflictos de Aysén y Calama, donde los rostros independientes se han
tomado la agenda.
No se trata de aprovechamiento electoral, el
rol de la oposición pasa por buscar nuevos espacios donde potenciar sus
propuestas, pero los seguidores del arcoíris, cuando tuvieron la
oportunidad de estar en el poder, no se portaron muy distinto a sus
pares de la Alianza y eso todavía la gran mayoría no lo olvida.
En
el caso del Partido Comunista su principal motor, está radicado en la
negociación electoral, aunque no se puede desconocer, el aporte al
movimiento estudiantil y su labor de articulación para la expresión
ciudadana, de ahí la acusación de instrumentalización, aseveración sin
fundamento porque los militantes, adherentes y simpatizantes del PC lo
que han hecho es ejercer su labor de oposición y no se les puede culpar
por eso.
De hecho desde el propio Partido Comunista, se buscó una
salida a la crisis de la educación, donde participaron también
personeros de la Alianza de derecha, o sea, se reconoce en el PC, un
interlocutor válido.
Interlocución interrumpida por la derrota de los comunistas, en un número significativo de las urnas estudiantiles
En
el caso de las demás fuerzas de izquierda, han mostrado hasta ahora
poca eficacia y mucho desgaste, sin logros palpables para la población,
ese es uno de los principales problemas que tienen esos sectores,
anquilosados y perdidos en pugnas de arquitectura horizontal.
Una foto de Camila e Iván no las cambio, ni por un álbum de fotos del gobierno
Hay
quienes intentan comparar los liderazgos de Camila Vallejo e Iván
Fuentes, como si fuera comparable una demanda sectorial o regional, ante
una impetración de carácter nacional que implica un cambio profundo en
el modelo económico y político chileno.
La efectividad de los
aiseninos, se funda no solo en la unidad y transversalidad de su
movimiento, el sentido de sus pretensiones no afecta en lo profundo la
continuidad del modelo, en eso sin duda, la calidad de las
reivindicaciones no son necesariamente ideológicas, por lo demás, existe
un principio fundamental para todo Estado y es que las provincias
limítrofes, deben recibir ciertos beneficios en favor de sus habitantes,
para continuar con su labor estratégica, en la mantención y desarrollo
del territorio nacional.
El movimiento estudiantil en cambio, al
impulsar la idea de educación pública y gratuita, evidentemente apuntó
al corazón de la desigualdad imperante, diferencia amparada en la
colusión lograda entre la derecha golpista y La Concertación de los años
90, por tanto los enemigos de la educación pública y defensores del
negocio educativo, se atrincheraron, para defender sus ganancias, su
comodidad y estatus, cargar a los dirigentes estudiantiles con
acusaciones, como mantener la unidad o la ideologización del discurso,
me parece simplemente obtuso, como si la razón de ser de las tomas
hubiera sido, unas becas más o menos, un carnet de locomoción más o
menos.
Lo relevante de ambas instancias, es el surgimiento de
liderazgos sociales con distintas características, donde el uno y el
otro no se inhabilitan, Camila Vallejo sin duda es una de las voces más
frescas de la política nacional, ya no es únicamente la vice-presidenta
de la FECH, es potencialmente la instalación de un nuevo discurso,
representativo de un sector de la sociedad, con capacidad de extender su
mensaje.
En el caso de Iván Fuentes, asistimos a la irrupción de
una voz pura y clara de las bases, pero que en sí misma, no representa
ningún riesgo para gobierno alguno, en la medida que su tono, engloba un
movimiento sectorial que puede ser desmantelado a la hora de cumplir,
parte de sus exigencias. Sí, se puede transformar en un líder local de
importancia, dependiendo de las opciones que tome, sobre todo en
vísperas de una contienda electoral.
La importancia capital de ambas figuras, radica en
que cualquiera de ellas, valen en sí mismas, más que el gabinete del
gobierno en su conjunto, incluyendo a un número respetable de
parlamentarios de ambas cámaras. Ambas por diversas razones, pueden ser
acusadas, según la conveniencia del gobierno, de atentar contra la
seguridad interior del Estado.
Vìa,fuente :
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=147166&titular=entre-el-se%EDsmo-social-y-la-ley-de-seguridad-del-estado-