La crisis económica, con la consecuente derogación del gobierno
español elegido en las urnas, y la imposición de facto de la UE, el FMI y
la alta burguesía española como gobierno del estado, ha hecho emerger,
una vez más, la verdadera cara del PSOE: Zapatero pretende vender, total
o parcialmente, todos los entes públicos mínimamente rentables o con
expectitivas de poder serlo sobre la base de una buena gestión, mediante
procesos de privatización. El expolio al patrimonio de todos los
ciudadanos y ciudadanas del estado español, tiene pinta de que va a ser
descomunal.
Por el momento, el Gobierno ya ha otorgado luz
verde a la venta del 49% de Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación
Aérea) y al 30% de Loterías y Apuestas del Estado (LAE, que incluye
Lotería Nacional, La Primitiva, La Quiniela, Bonoloto o Euromillones,
entre otras apuestas). Con ambas operaciones, el Gobierno prevé
ingresar cerca de 14.000 millones de euros.
Por otro lado, si
bien no son empresas públicas en sentido estricto, PSOE y PP alcanzaron
un acuerdo para acometer la privatización (total o parcial) de las cajas
de ahorro.
Sin embargo, tales medidas bien podrían no ser las
únicas. El Gobierno posee diversos informes internos sobre la posible
privatización de ferrocarriles, estaciones de tren y televisiones
públicas. El Ejecutivo socialista solicitó dichos estudios al Consejo
Consultivo de Privatizaciones (CCP) en 2009, según recoge su último Informe de Actividades. Es decir, el Gobierno baraja tales privatizaciones, ya que encargó informes concretos al respecto.
La función del CCP consiste, precisamente, en asesorar sobre la
"privatización de empresas públicas así como en aspectos relacionados
con su eficiencia", y sus recomendaciones se realizan por encargo del
Gobierno. Así, el CCP admite que los informes realizados "respondían a
consultas previas que se plantean en relación con procesos de
privatización que están en marcha o que se prevén en el futuro".
Entre los seis "informes sectoriales" elaborados el pasado ejercicio
destacan, sobre todo, cuatro: "sector aeroportuario español" (Aena),
cuya privatización parcial ya está en marcha; la "privatización y
competencia en el transporte de pasajeros por ferrocarril"; "desarrollo
de estaciones ferroviarias"; y "televisiones públicas".
De este
modo, el Gobierno amplía el abanico de entes públicos susceptible de
ser privatizados en el futuro. No va a quedar una sola empresa pública
rentable en manos del estado. Todo habrá quedado repartido en manos de
intereses privados, ajenos a los intereses de las clases trabajadoras, y
preocupados únicamente por maximizar sus beneficios.
Por otro
lado, el Estado aún conserva en su poder participaciones en empresas
cotizadas en bolsa por un valor superior a los 2.000 millones de euros.
El proceso de privatizaciones emprendidas desde 1992 ha aportado a las
arcas públicas unos ingresos de 42.164 millones de euros. El dinero ya
nadie sabe dónde ha ido a parar, pero, lo que es seguro, es que todas
esas empresas (véase Telefónica, Repsol, y similares) son ahora un
suculento negocio en manos de sus accionistas privados, y un lejano
recuerdo para los ciudadanos, acosados por el paro, los recortes de
derechos sociales y laborales, y, por supuesto, sin un sólo beneficio
que llevarse a la boca de todas aquellas privatizaciones, y las que
están por venir. Neoliberalismo a más no poder.
Fuente, vìa :
http://www.kaosenlared.net/noticia/gobierno-neoliberal-zapatero-baraja-privatizar-ferrocarriles-estacione

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