domingo, 27 de enero de 2019

Argentina: Lo que viene será peor | El duro editoral de Roberto Navarro


Venezuela: GUERRA ECONOMICA Y GOLPE DE ESTADO....La Editorial de Víctor Hugo Morales - 25/1/2019


Venezuela-El Imperio: Estados Unidos crea condiciones para ‎invadir Venezuela, por Thierry Meyssan

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Considerando el apoyo de Estados Unidos más importante que el voto de sus compatriotas, ‎Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela. ‎

Creación del conflicto


Durante los últimos meses, Estados Unidos ha logrado convencer a una cuarta parte de los países ‎miembros de la ONU –entre ellos 19 países de las Américas– para que no reconozcan el ‎resultado de la elección presidencial realizada en Venezuela en mayo de 2018. Por consiguiente, ‎esos países tampoco reconocen la legitimidad del segundo mandato del presidente Maduro. ‎
En una entrevista concedida al Sunday Telegraph y publicada el 21 de diciembre de 2018, el ‎ministro británico de Defensa, Gavin Wiliamson, declaraba que Londres está negociando la ‎instalación de una base militar permanente en Guyana para retomar la política imperial británica ‎anterior a la crisis de Suez. Aquel mismo día, un diputado guyanés hacía caer sorpresivamente el ‎gobierno de su país y, de inmediato, se refugiaba en Canadá. ‎
Al día siguiente, la transnacional petrolera estadounidense ExxonMobil afirma que un barco que ‎había alquilado para realizar trabajos de prospección dentro de la zona en litigio entre Guyana y ‎Venezuela había sido expulsado de aquellas aguas por la marina de guerra venezolana. ‎La expedición contaba con una autorización concedida por el gobierno guyanés saliente, que ‎administra de facto la zona en litigio. Inmediatamente, el Departamento de Estado, y después ‎el Grupo de Lima, denuncian el incidente como un peligro que Venezuela hace correr a la ‎seguridad regional. ‎
Pero el 9 de enero, el presidente Maduro revela grabaciones de audio y video que demuestran que ‎ExxonMobil y el Departamento de Estado mintieron deliberadamente para crear una situación de ‎conflicto y empujar los países latinoamericanos a entrar en guerra entre sí. Los países miembros ‎del Grupo de Lima reconocen entonces la manipulación, con excepción de Paraguay y Canadá. ‎
El 5 de enero, la Asamblea Nacional de Venezuela elige su nuevo presidente, Juan Guaidó, y ‎se niega a reconocer la legalidad del segundo mandato del presidente de la República, Nicolás ‎Maduro. Según la Asamblea Nacional, la situación es similar al caso previsto en el artículo 233 de ‎la Constitución. Según ese artículo, cuando un presidente de la República se ve impedido de ‎ejercer sus funciones –por enfermedad–, el presidente de la Asamblea Nacional lo reemplaza ‎automáticamente. Como puede verse, esto no tiene nada que ver con la situación actual. ‎
El 23 de enero, los opositores a la Revolución Bolivariana y sus partidarios realizan ‎simultáneamente una serie de marchas en Caracas. Juan Guaidó se autoproclama entonces ‎presidente interino del ejecutivo. Estados Unidos, Canadá, Reino Unido e Israel lo reconocen ‎de inmediato como nuevo presidente de Venezuela. España que ya participó antes en varias ‎intentonas golpista contra Hugo Chávez, empuja la Unión Europea a sumarse a la nueva ‎maniobra.‎
La lógica de los acontecimientos conduce Venezuela a romper las relaciones diplomáticas con ‎Estados Unidos y a cerrar su embajada en Washington. Afirmando que el presidente Nicolás ‎no tiene derecho a romper relaciones con Estados Unidos, Washington mantiene su embajada ‎en Caracas y sigue aportando leña al fuego. ‎
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El 24 de enero, el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, comparece ante la televisión ‎con su alto mando y confirma el compromiso de la Fuerza Armada Bolivariana al servicio de ‎la Nación y del presidente electo constitucionalmente, Nicolás Maduro. El ejército es la única ‎institución verdaderamente eficaz del país. ‎

La aplicación de un esquema ya utilizado


Contrariamente a lo que creen los venezolanos, el objetivo de Estados Unidos no es derrocar al ‎presidente Maduro sino aplicar en la Cuenca del Caribe la doctrina Rumsfeld-Cebrowski de ‎destrucción de las estructuras estatales en los países de la región. Eso exige, ciertamente, la ‎eliminación de Nicolás Maduro, pero también la de Juan Guaidó. ‎
Este esquema ya fue utilizado antes para convertir los incidentes internos que tenían lugar en Siria ‎en 2011 en una agresión externa perpetrada por todo un ejército de mercenarios, en 2014. En ‎el caso de Venezuela, la Organización de Estados Americanos (OEA) –cuyo secretario general ‎ya reconoció a Juan Guaidó como presidente– asume el papel que hizo la Liga Árabe‎ en el ‎caso de Siria. El papel de los Amigos de Siria lo asume el Grupo de Lima, que ‎se encarga de coordinar las posiciones diplomáticas de los aliados de Washington. Y Juan ‎Guaidó hace el papel del jefe de la oposición siria Burhan Ghalioun. ‎
En el caso de Siria, Burham Galioun, quien desde hace mucho tiempo colaboraba con la NED ‎estadounidense, fue reemplazado por otro personajillo, que a su vez fue reemplazado por otro, ‎luego por otro y por otro más, tantas veces que ya nadie recuerda su nombre. Juan Guaidó será ‎rápidamente desechado de la misma manera. ‎
Pero el esquema sirio funcionó sólo en parte, en primer lugar porque Rusia y China se opusieron ‎reiteradamente en el Consejo de Seguridad de la ONU. En segundo lugar, porque el pueblo sirio ‎apoyó a la República Árabe Siria y dio pruebas de excepcional resistencia. Y, finalmente, porque ‎Rusia logró respaldar y equipar al Ejército Árabe Sirio ante los mercenarios extranjeros y la OTAN. ‎Sabiendo que el Pentágono ya no podrá seguir utilizando a los yihadistas para debilitar el ‎Estado sirio, Washington va a poner ahora el caso sirio en manos del Departamento del Tesoro, ‎que hará todo lo posible por impedir la reconstrucción del país y del Estado. ‎
En los próximos meses, el autoproclamado presidente interino Guaidó tratará de crear una ‎administración paralela
- para apoderarse del dinero del petróleo en varios litigios;
- para “resolver” el diferendo territorial con Guyana;
- para negociar la cuestión de los refugiados;
- para cooperar con Washington y hacer encarcelar en Estados Unidos a los dirigentes ‎venezolanos con diversos pretextos.‎
Si tenemos en cuenta la experiencia adquirida durante los 8 últimos años en el Gran Medio ‎Oriente, no debemos comparar lo que sucede en Venezuela con lo sucedido en Chile en 1973. ‎El mundo postsoviético ya no es el de la guerra fría. ‎
En aquella época, Estados Unidos trataba de controlar todas las Américas y cerrar el paso a ‎toda forma de influencia soviética. Quería explotar las riquezas naturales de aquella parte del ‎mundo con el menor control posible de los gobiernos nacionales y con el menor costo posible. ‎
Pero hoy, por el contrario, Estados Unidos se obstina en ver el mundo como unipolar. Ya ‎no tiene amigos ni enemigos. Según la visión estadounidense una población está integrada a la ‎economía globalizada o vive en territorios que contienen recursos naturales, recursos que ‎Estados Unidos no explotará necesariamente pero que siempre quiere controlar. Y como esos ‎recursos no pueden estar simultáneamente bajo el control de los Estados-naciones donde ‎se encuentran y del Pentágono, Washington aspira a impedir el funcionamiento de las estructuras ‎estatales de esos países. ‎
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Este mapa proviene de un Powerpoint que Thomas P. M. Bennet, asistente del almirante ‎estadounidense Arthur Cebrowski, presentó en una conferencia realizada en el Pentágono, ‎en 2003. La parte rosada abarca todos los países cuyas estructuras estatales deben ser ‎destruidas. Este proyecto no tiene nada que ver con la guerra fría ni con la explotación de ‎los recursos naturales. Después de haber destruido el “Gran Medio Oriente”, los estrategas ‎estadounidenses se preparan para destruir la “Cuenca del Caribe”. ‎

Cegar a los actores


Es posible que Juan Guaidó crea realmente que puede resolver la crisis y servir a su país ‎autoproclamándose presidente interino. En realidad es lo contrario. Su autoproclamación creará ‎una situación que será asimilada a una guerra civil. Guiadó, o sus sucesores, pedirán ayuda a ‎Brasil, Guyana y Colombia, que desplegarán fuerzas “de paz” con apoyo de Israel, Reino Unido ‎y Estados Unidos. La violencia continuará hasta que ciudades enteras estén en ruinas. ‎
No importa que el gobierno de Venezuela sea bolivariano o liberal, que sus relaciones con ‎Estados Unidos sean buenas o no. El objetivo no es lograr un “cambio de régimen” sino debilitar ‎el Estado lo más posible. Ese proceso comienza en Venezuela pero se extenderá de inmediato ‎a otros países de la región, como Nicaragua, hasta que no quede verdadero poder político en el ‎conjunto de esa región. ‎
Esta situación es muy clara para numerosos árabes, cuyos países ya cayeron en esa trampa. ‎Pero, por el momento, los latinoamericanos no parecen verla con claridad. ‎
Por supuesto, también es posible que los venezolanos tomen conciencia de la manipulación, dejen ‎de lado sus divisiones y salven el país. ‎



 vía:https://www.voltairenet.org/article204856.html

Venezuela: Guaidó, fantoche del siglo XXI ..... Manuel Cabieses D.



Juan Guaidó, militante de Voluntad Popular, célula terrorista de extrema derecha en Venezuela, pasará a la historia como el primer fantoche del siglo XXI en América Latina.

Los gobernantes fantoches fueron criaturas que utilizó el Imperio Romano, y que imitaron los fascistas de Mussolini, los nazis de Hitler y los norteamericanos en América Latina, Iraq y Libia en los siglos XIX y XX.

La diferencia de los fantoches anteriores con el actual de Venezuela, es que aquellos -mal que mal- tenían un gobierno -medio cojo pero gobierno al fin- que se ufanaban de representar.

Un gobierno, aunque sea provisorio y elemental, tiene que disponer de un aparato administrativo, tribunales -corruptos pero tribunales al fin y al cabo-, policía y –lo más importante- fuerzas armadas dislocadas en el territorio nacional que obedecen –o fingen hacerlo- al gobernante fantoche.

Resumiendo: lo mínimo que exigen las reglas del artilugio imperial para someter a un pueblo es que el gobernante fantoche controle toda o buena parte del país.

En el caso de Venezuela, el Diocleciano yanqui invirtió las reglas del juego. En vez de crear primero las condiciones institucionales mínimas que permitieran designar al fantoche, comenzó construyendo la cúpula de la pirámide. El resultado es un desastre de la teoría y de la práctica política. En vez de un gobernante fantoche tenemos en Venezuela un mamarracho al cual ni el policía de la esquina hace caso. Guaidó es un gobernante sin gobierno. No controla aspecto alguno de la vida venezolana. El aparato administrativo, los servicios públicos, las comunicaciones, el presupuesto nacional, la policía, las fuerzas armadas, el espacio territorial, marítimo y aéreo, todo en suma, está bajo las órdenes del presidente constitucional de la república, Nicolás Maduro.

Esto hace aún más risible –o tristemente ridículo- el rol del “presidente” Guaidó. A pesar del reconocimiento instantáneo del imperio y sus gobiernos satélites, él no manda a nadie en Venezuela. Ni siquiera es el presidente fantoche de un verdadero gobierno fantoche. Lo ocurrido en Venezuela es un montaje del monstruo comunicacional que maneja EE.UU.

Peor aún es el papelón que está haciendo más una decena de países latinoamericanos, entre ellos Chile. Otorgaron su reconocimiento diplomático y político al fantoche de Caracas a los pocos minutos de hacerlo la Casa Blanca. Esos gobiernos –algunos de los cuales presumen de serios- confirman la confidencia que hizo el ex presidente peruano P.P. Kuczynski luego de entrevistarse con Trump. Para Washington, dijo el peruano depuesto por corrupto, América Latina y el Caribe es “un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita”.

Duele ver que entre esos perritos se encuentre el gobierno de Chile que en el pasado tuvo una política internacional honorable y apegada a los deberes de la hermandad latinoamericana y al respeto al principio de no intervención. Al gobierno del presidente Piñera -y de su amanuense en Relaciones Exteriores, el tránsfuga ampuero- le faltó la altura de miras del presidente conservador Jorge Alessandri Rodríguez que en 1962 hizo lo posible por impedir la expulsión de Cuba de la OEA. Chile fue uno de los pocos gobiernos que se abstuvo de secundar la maniobra de EE.UU.

¿En qué va a terminar esta astracanada que está viviendo América Latina?

Ojalá que el gobierno de Venezuela mantenga la calma y no convierta esta comedia en un drama. Hay que dejar que las payasadas las hagan los Trump, los Pompeos, los Bolsonaro, los Guaidó y los perritos amaestrados del Grupo de Lima.

Nosotros, seamos serios, por favor.

https://www.puntofinalblog.cl/blog/guaid%C3%B3-fantoche-del-siglo-xxi
vía:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251766&titular=guaid%F3-fantoche-del-siglo-xxi-

Venezuela: Las garras del Imperialismo....Editorial de Víctor Hugo Morales


El Imperio: Pompeo pide en la ONU sumarse al golpe contra gobierno de Maduro...David Brooks...Estados Unidos continúa su plan intervencionista en Venezuela invitando a otros países a participar en el golpe contra el gobierno de Nicolas Maduro resucitando retórica de la guerra fría y con cubano-estadunidenses conservadores anticastristas efectivamente retomando el control de la política exterior de Washington hacia America Latina.



Nueva York. Estados Unidos continúa su plan intervencionista en Venezuela invitando a otros países a participar en el golpe contra el gobierno de Nicolas Maduro resucitando retórica de la guerra fría y con cubano-estadunidenses conservadores anticastristas efectivamente retomando el control de la política exterior de Washington hacia America Latina.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, acompañado por el recién nombrado enviado especial para Venezuela, Elliott Abrams –condenado penalmente por mentir al Congreso sobre el escándalo Iran-contras y promotor de políticas intervencionistas en apoyo de gobiernos violadores de derechos humanos en Centroamérica– se presentaron en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas para instar a la comunidad internacional a reconocer al autoproclamado presidente interino de Venezuela Juan Guaidó.

En la reunión de emergencia convocada por Washington, Pompeo declaró que “ahora es el momento para que toda nación escoja un bando. No más demoras, no más juegos. O están del lado de las fuerzas de la libertad o están en liga con Maduro y su desorden”. Afirmó que era hora de poner fin a la pesadilla del país sudamericano y apoyar al pueblo para deshacerse del Estado mafioso e ilegítimo de Maduro.

Sin embargo, Pompeo no logró imponer su posición entre los cinco países con poder de veto en el Consejo, sobre todo Rusia y China, que repudiaron la maniobra estadunidense. A la salida, reporteros insistieron a Pompeo si podía responder a la pregunta de Rusia sobre si Washington estaba contemplando una acción militar en Venezuela, pero se limitó a declarar que no voy a especular y hacer hipótesis sobre qué hará Estados Unidos próximamente.

Pompeo también atacó a Cuba en esta sesión, y acusó a la isla de ser el país que más ha hecho para sostener al gobierno ilegítimo de Venezuela, enviando hampones de seguridad e inteligencia para ello. También criticó a Rusia y China por su apoyo a Maduro, a quien llamó el ex presidente.

Abrams, quien participó en la sesión, llamó a Venezuela un satélite de Cuba y Rusia e insistió que esto no se trata de una intervención extranjera en Venezuela para imponer un resultado, sino de defender el derecho de los venezolanos de decidir el futuro del país democráticamente. Con su vocabulario nostálgico de la guerra fría, Abrams generó cierto déjà vu, ya que argumentaba esto mismo hace más de 30 años cuando manejó la política hacia America Latina en el gobierno de Ronald Reagan.

Mientras tanto, en Washington, el plan desarrollado durante semanas entre el gobierno estadunidense del presidente Donald Trump y la oposición venezolana continuó su puesta en marcha con el Departamento del Tesoro que, se informó, actuará sobre la base de que Guaidó es el presidente legítimo de Venezuela para todas las transacciones comerciales del país. El viernes, el Departamento de Estado envío a directivos a la Reserva Federal de Estados Unidos para cerrar el acceso del gobierno de Maduro a sus bienes depositados en el extranjero, incluyendo ingresos de Citgo, empresa petrolera venezolana en Estados Unidos.


Este sábado Pompeo instó a otros países tomar medidas parecidas y desconectar sus sistemas financieros del régimen de Maduro para que esos bienes sean entregados al nuevo gobierno.

Regreso al futuro

Al gobierno de Trump parece no importarle que Abrams es recordado por su apoyo a regímenes latinoamericanos represivos y la contra nicaragüense, además de, entre otras cosas, por su papel en encubrir la matanza de más de mil hombres, mujeres y niños en El Mozote, en El Salvador. Después, como funcionario en el gobierno de George W. Bush fue de los que promovieron la invasión de Irak, y también estuvo en la Casa Blanca donde, según algunas versiones, fue de los que dieron luz verde al fallido golpe militar contra Hugo Chávez en 2002.

En otra vuelta al pasado la política estadunidense hacia America Latina parece haber regresado a las manos de cubano-estadunidenses anticastristas con raíces en Florida.

El senador republicano Marco Rubio ha sido tal vez el protagonista más influyente en impulsar el plan estadunidense ahora en marcha contra Maduro y, a la vez, contra Cuba. El New York Times lo identifica como un virtual secretario de Estado para América Latina.

Desde inicio del gobierno de Trump, fue Rubio quien ha buscado convencer al mandatario de intervenir para derrocar a Maduro, y fue quien acompañó, junto con el vicepresidente Mike Pence, a Lilián Tintori, esposa del líder de oposición venezolano Leopoldo López, a una reunión en la Casa Blanca con el nuevo presidente (ella publicó éste sábado un articulo de opinión en el Washington Post en apoyo a nuestro presidente interino, Juan Guaidó). La comunicación entre Rubio y el presidente sobre el tema ha continuado desde entonces.

La posición de Rubio sobre Venezuela se vio fortalecida con la llegada de Pompeo a la cancillería, y de John Bolton como asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. El senador y ex candidato presidencial ayudó instalar a otro cubano-estadunidense, Mauricio Claver-Carone –opositor a la política de normalización con Cuba–, como el encargado del hemisferio occidental para el Consejo de Seguridad Nacional.

Miami, nuevo eje de la política de EU hacia AL

El pasado martes, un día antes de que Guaidó se proclamara presidente en Caracas, Trump aprobó el plan de reconocerlo de inmediato y más tarde, ese mismo día, el presidente se reunió con Rubio y su colega el diputado federal Mario Diaz-Balart. Con todo esto, se confirmó que Miami ha regresado como eje de la política estadunidense hacia América Latina.


vía:
https://www.jornada.com.mx/2019/01/27/politica/002n1pol#

Venezuela: ¡Qué carajos sucede en Venezuela! Las guerras contra Venezuela


Venezuela-Nuestra América: La dignidad de América Latina se juega en Venezuela ....Marcos Roitman Rosenmann .....La intentona de golpe de Estado excede la realidad de la República Bolivariana de Venezuela, está en juego la dignidad, la soberanía y la independencia de América latina. Pedir una invasión de fuerzas extranjeras, militares y gobiernos, no solo es una traición, demuestra el grado de odio, rencor hacia el pueblo venezolano, cuyo gobierno legítimo, le guste o no a la oposición y a los gobiernos cipayos ha ganado una elección con más de cinco millones de votos y 28 por ciento del electorado.




Quienes dieron por concluida la etapa de los golpes de Estado en América latina erraron en sus pronósticos. Ningún gobierno progresista en el siglo XXI ha estado exento de sufrir los envites de Estados Unidos y las plutocracias locales. En algunos casos han tenido éxito. Honduras, Paraguay y Brasil. Fracasaron en el magnicidio contra el presidente Correa en Ecuador, hoy su presidente Lenín Moreno habla el lenguaje de Trump. Las políticas de no intervención, soberanía e independencia nacional han quedado sin efecto. Algunos países se han levantado. México aplica la doctrina Estrada, gracias al cambio de gobierno. López Obrador rescata una tradición antimperialista abandonada por los gobiernos del PRI y el PAN. Bolivia y Cuba, entre otros muestran su rechazo. Eso sí, los hasta ahora considerados un peligro para la democracia encabezados por Jair Bolsonaro, son redimidos como defensores de los derechos humanos. Asimismo, Macri en Argentina, Piñera en Chile o Duque en Colombia son rescatados como valedores de la intentona golpista.

La declaración unilateral de un presidente espurio se ha producido. La estrategia desestabilizadora del orden constitucional en la República Bolivariana de Venezuela toma una deriva peligrosa. Sus instigadores internos sólo pueden contar con la fuerza de las potencias extranjeras. La traición se ha consumado. Solicitan en última instancia, el reconocimiento de los países y organismos internacionales cómplices, el aval para asesinar y romper el orden constitucional. Serán los amos de Venezuela. De allí la histeria y celeridad por conseguir apoyos a corto plazo. En América Latina lo tienen de gobiernos receptáculos de las políticas estadunidenses. Países intervenidos que han perdido la soberanía. La OEA y el Grupo de Lima, excepto México, se congratulan. El objetivo es sentar las bases de un poder dual desde el cual legitimar un gobierno espurio. Estados Unidos y los países aliados que participan de la trama golpista dan un salto cualitativo en la estrategia. Dado la falta de apoyo interno, más allá de la manipulación informativa y las mentiras en red, se refugian en una invasión. Las fuerzas armadas no están por seguir el ritmo y bailar al son que les proponen los partidos opositores y sus dirigentes.

La negativa de la MUD a firmar los acuerdos en República Dominicana, una vez pactados y conciliados los puntos para convocar elecciones, los mecanismos de verificación y dialogo les ha llevado al abismo político, han quedado en manos del gobierno republicano de Trump, quien marca la agenda. Allí se dejaron la dignidad y se auparon a las políticas beligerantes de Donald Trump y aliados regionales. Perdieron su capacidad de aglutinar el descontento político y social, terminaron divididos y sin un rumbo propio. La actitud de la MUD, en la mesa de negociaciones, fue desvelada por el ex presidente del gobierno de la monarquía española, Jose Luis Rodriguez Zapatero. Aun así, el presidente Nicolás Maduro puso en marcha algunos de los acuerdos, entre otros la petición de la MUD, de un adelanto electoral. Esta decisión les pilló por sorpresa. Sin respuesta y bajo presión de Estados Unidos llamaron al boicot y de paso fueron construyendo un relato anticipado de fraude; pidieron de sus amigos que las desconocieran. Todo encajaba en la política de seguridad hemisférica de los Estados Unidos, el plan del comando Sur, Freedom II para Venezuela se va desplegando. Un intento de asesinato del presidente con drones, el despliegue de medios económicos y financieros en el exterior para aislar y boicotear el gobierno legítimo. Estrangular la economía, fomentar el mercado negro, el desabastecimiento y la violencia callejera. Se trata de proyectar la visión de un país roto, sumido en el caos y la desesperación, al cual hay salvar de la dictadura. Liberales, socialdemócratas, conservadores y la ultraderecha se hacen eco. Pero la MUD sufre divisiones. Algunos de sus dirigentes son cuestionados y están desgastados. Es el ocaso de Leopoldo López. Un sector destacado de la vieja democracia cristiana (COPEI) y la socialdemocracia (AD) no quiere plegarse a la estrategia, pero están prisioneros de Justicia Primero y Voluntad, Popular, dos de las 64 organizaciones que la componen.


La intentona de golpe de Estado excede la realidad de la República Bolivariana de Venezuela, está en juego la dignidad, la soberanía y la independencia de América latina. Pedir una invasión de fuerzas extranjeras, militares y gobiernos, no solo es una traición, demuestra el grado de odio, rencor hacia el pueblo venezolano, cuyo gobierno legítimo, le guste o no a la oposición y a los gobiernos cipayos ha ganado una elección con más de cinco millones de votos y 28 por ciento del electorado. Trump no puede decir lo mismo, obtuvo solo 24 por ciento. En medio de la lucha por la independencia de Cuba, José Martí sentenció: Es la hora de los hornos y no se puede ver más que la luz. La lucha por la dignidad de los pueblos de Nuestra América está en juego. La defensa el gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela es un imperativo ético y político, sumarse al golpe es apoyar la canalla.


vía:  https://www.jornada.com.mx/2019/01/27/opinion/004a1pol


Documentales: El Plan Condor "La Estrategia del Condor" El Norte sobre el Cono Sur de América.



La Operación Cóndor o Plan Cóndor es el nombre con que se conoce al plan de coordinación de acciones y mutuo apoyo entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América del Sur —Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Colombia, Venezuela, —​ con participación de los Estados Unidos,​ siendo Henry Kissinger señalado como su ideólogo, llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980. Esta coordinación implicó, oficial y directamente, «el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países y desaparición o muerte de personas" consideradas por dichos regímenes como "subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con el gobierno de los Estados Unidos y por tanto con las dictaduras militares de la región».​ El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la estrategia del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política. Los llamados «Archivos del Terror» hallados en Paraguay en 1992 dan la cifra de 50 000 personas asesinadas, 30 000 «desaparecidas» y 400 000 encarceladas. El Plan Cóndor fue establecido el 25 de noviembre de 1975 en una reunión realizada en Santiago de Chile entre Manuel Contreras, el jefe de la DINA (policía secreta chilena), y los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina (gobernada por Isabel Martínez de Perón), Bolivia, Paraguay y Uruguay (estos últimos con gobiernos militares o controlados por los militares). A partir de 1976, la DINA chilena y su par argentino, la SIDE, fueron la vanguardia del Plan Cóndor. Un antecedente directo de estas operaciones fue el Decreto Noche y Niebla de Adolf Hitler.​ Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA como parte defensiva de la Guerra Fría, para impedir la propagación del comunismo en América Latina, la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos y también su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños, "la triple A" de argentinos y uruguayos. Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros. La división de servicios técnicos de la CIA suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano puede resistir, señala también el mismo autor. En 2007, la profesora estadounidense Patrice McSherry, de la Long Island University, mediante un documento secreto de la CIA, fechado en junio de 1976, confirma el secuestro y tortura de refugiados chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Según ella, dichos planes emanaron en la década de 1960 en la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos , ​mediante las cuales Estados Unidos enseñó a los oficiales instruidos en ellas acciones "preventivas" (torturas) en la región. Un documento desclasificado de la CIA con fecha 23 de junio de 1976, explica que ya "a principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos". El 22 de diciembre de 1992, un volumen importante de información sobre la Operación Cóndor salió a la luz cuando José Fernández, un juez de Paraguay, visitó una comisaría en el Lambaré —conurbano de Asunción— para buscar archivos de un ex preso político. En su lugar se encontró con lo que se conoció como los Archivos del Terror,​ donde se detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.​ Algunos de estos países han utilizado desde entonces algunas partes de este archivo para procesar a ex oficiales del ejército. Un cable de ANSA, publicado en tapa del matutino ABC Color, de Asunción, dio cuenta el 3 de diciembre de 2012, que no fue una "casualidad" el descubrimiento de los "Archivos del Terror", sino consecuencia, tardía por las difíciles condiciones políticas de Paraguay, de las operaciones de contrainteligencia relatadas por Alberto Nadra en un libro publicado en noviembre de ese año. A pesar de que Perú no se encontraba en la reunión secreta de noviembre de 1975 en Santiago de Chile, hay pruebas de su colaboración con los regímenes del Cono Sur. Los "archivos del terror" también revelaron la cooperación, en mayor o menor grado, de los gobiernos de Colombia y de Venezuela (se supone que Luis Posada Carriles se encontraba en la reunión secreta que ordenó el asesinato de Orlando Letelier con un coche bomba). Similar en Italia en los 70, la Operación Gladio, en la que Licio Gelli fue miembro.

Venezuela: No necesitas ser fan de Maduro para oponerte al golpe de Estado en Venezuela...Por Diego Díaz / El Salto.....En Venezuela está en marcha un intento de golpe de Estado apoyado por el presidente norteamericano Donald Trump. El golpismo ha vuelto a América Latina y parece que viene para quedarse.









Llamemos a las cosas por su nombre. En Venezuela está en marcha un intento de golpe de Estado apoyado por el presidente norteamericano Donald Trump. El golpismo ha vuelto a América Latina y parece que viene para quedarse. El siglo XXI ya ha visto el éxito de tres “golpes blandos” en Paraguay, Honduras y Brasil dirigidos contra mandatarios progresistas, así como otros muchos fallidos en la mayoría de los países en los que en este siglo se han ido formado gobiernos con una clara voluntad de redistribuir la riqueza y afirmar su soberanía nacional frente a los EEUU.



El caso de Venezuela con la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de la República, invocando dos artículos de la misma Constitución bolivariana que la oposición siempre ha combatido con furia, se inscribe en esta nueva modalidad de “golpes constitucionales” o “golpes judiciales” apoyados por los EEUU y las élites locales. Un golpismo postmoderno más estético y presentable que las juntas militares de los años 70, al estilo de Pinochet o Videla, pero que igualmente puede terminar en un baño de sangre si la comunidad internacional no se moviliza activamente por una solución pacífica y negociada del conflicto.

No necesitas ser fan de Nicolás Maduro para oponerte al golpe de Estado. Puedes desconfiar del actual presidente de Venezuela e incluso aborrecer la revolución bolivariana iniciada en 1999 por Hugo Chávez y al mismo tiempo ser un demócrata y considerar que si Venezuela quiere cambiar de gobierno tendrá que decidirlo en las urnas. ¿Por qué no? Y es que a pesar de todas tus reservas políticas hacia el gobierno venezolano, pese a sus sombras y excesos, ni Venezuela es una dictadura ni Juan Guaidó el presidente legítimo de otra cosa que no sea la república independiente de su casa.

El apoyo de los Aznar Boy´s, Casado, Rivera y Abascal, al “autoproclamado” forma parte de lo previsible. Las evasivas y los silencios de nuestro ministro de exteriores, el mismo que no dudó en tirarse al monte para hablar de “golpe de Estado de un régimen neodictatorial” en Catalunya, forman parte de lo inquietante.

https://www.elsaltodiario.com/venezuela/no-necesitas-ser-fan-de-maduro-para-oponerte-al-golpe-de-estado-en-venezuela-


vía:  https://kaosenlared.net/no-necesitas-ser-fan-de-maduro-para-oponerte-al-golpe-de-estado-en-venezuela-2/

Venezuela: Trump tiene un objetivo...acabar con el chavismo ..... Alex Anfruns





Alex Anfruns
Investig'Action


La administración Trump volverá al hábito de sus predecesores en la política regional, en particular contando con el papel cada vez más activo de la Organización de Estados Americanos (OEA), pero también tratando de involucrar a los nuevos gobiernos de derecha de la región para que trabajen juntos en un ataque colectivo contra Venezuela, como lo demuestran las tres giras de Mike Pence por América Latina y la más reciente de Mike Pompeo.








Ocho meses después de las elecciones presidenciales de mayo de 2018, que designaron a Nicolás Maduro como el ganador con más de 6 millones de votos (67,8% y 46% de participación), los intentos de deslegitimar a su gobierno aumentaron este mes de enero. Aunque democráticamente elegido, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela está siendo desafiado por una parte de la oposición…. ¡que se negó a participar en las elecciones!



Enero, el mes de todas las resoluciones

Por mal que les pese a algunos, el 10 de enero, el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asumió oficialmente su cargo. Inmediatamente, la OEA (Organización de Estados Americanos) lo declaró “ilegítimo” en una declaración que fue incansablemente difundida por los medios de comunicación. No es banal observar que la OEA, con sede en Washington, esté presidida por un Luis Almagro repudiado por su propio partido en Uruguay, así como por todas las fuerzas progresistas del continente. Cabe destacar que el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador rechazó la injerencia y envió a un representante mexicano a la investidura, al tiempo que explicó que el respeto a la soberanía es un principio sagrado regido por la Constitución mexicana.

Al día siguiente, antes de hacer lo mismo con el gobierno nicaragüense (elegido con el 72% de los votos y el 68% de los votos), la OEA se reunió para declarar que el voto de más de 6 millones de venezolanos en las elecciones de 2018 no tendía el menor valor, contradiciendo a observadores tan improbables como el ex presidente Jimmy Carter, cuya fundación participó en los muchos procesos electorales de Venezuela y calificó a su sistema de “el mejor del mundo”.

El 15 de enero, el Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, inauguró su primera sesión destacándose como la figura principal de la oposición y proponiendo, en el primer punto de la sesión, declarar que el presidente Nicolás Maduro fuese considerado como un “usurpador”. ¿El segundo punto? Alentar a los militares a un golpe de Estado. Muy ordinario todo ello.

Después del fallido levantamiento de un grupo de soldados el lunes 21 de enero, que coincidió con el reciente llamado a deslegitimar al gobierno venezolano por parte del presidente de la oposición en la Asamblea Nacional y las amenazas recurrentes de Estados Unidos, el miércoles 23 de enero se llevaron a cabo sendas marchas de la oposición y de chavistas en Caracas. En los días anteriores, hubo episodios de violencia dirigidos, como los desperfectos al Centro Cultural Robert Serra, nombrado en homenaje al asesinato de un joven diputado chavista. En las redes sociales, los usuarios compartieron una foto de un busto de Chávez colgado de un alambre, otro símbolo del discurso de odio que tampoco perdona a los periodistas. Efectivamente, Madeleine Garcia, una reportera de TeleSUR que se ha dado a conocer por su numerosa cobertura de las crisis políticas sobre el terreno, es designada como objetivo por su supuesta complicidad con la “dictadura”. El día anterior a la marcha, se registraron 4 muertos en enfrentamientos y saqueos.

¿Y ahora qué? No se excluye que la oposición trate de aprovechar un nuevo ciclo de confrontación y violencia para intentar un nuevo golpe de Estado con el apoyo de medios de comunicación internacionales a través de noticias falsas, como fue el caso en abril de 2002. En ese caso, es probable que Estados Unidos esté dispuesto a “ayudar al pueblo de Venezuela a restaurar la democracia”.



La tradición golpista de la oposición

Desde la muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo de 2013, la oposición ha utilizado todos los métodos posibles para evitar la continuidad del chavismo. Ya durante las primeras elecciones de Nicolás Maduro contra Enrique Capriles, había pedido a sus votantes que salieran a la calle después de que se hicieran públicos los resultados que proclamaban la ventaja de Maduro sobre él. El resultado fueron 7 muertes. Esta reacción no sería aceptada en la mayoría de los países, y la oposición que actuara de esta manera sería culpable de una falta de ética en el proceso electoral y una actitud contraria a la separación de poderes. Pero sea lo que sea que haga, independientemente de la gravedad y las consecuencias, la oposición a Venezuela parece confiar en los favores de la opinión pública internacional.

Pocos meses después, a finales de 2013, Leopoldo López, líder de un partido clasificado en la extrema derecha del espectro político, lanzó abiertamente un llamamiento a la insurrección, “La Salida”. Siguiendo un patrón similar al de las revoluciones de color en Europa del Este, López inauguró un ciclo de manifestaciones presentadas como pacíficas, con una avalancha mediática de “falsas noticias” que escondieron su verdadero carácter violento. El resultado: 43 muertos y más de 800 heridos. Pocos meses después del fracaso de este intento de golpe de Estado, el presidente Barack Obama intervendrá a principios de 2015 para activar un decreto que considera a Venezuela como una “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos”. Esta afirmación forma parte de la tradicional injerencia estadounidense en lo que sus élites han considerado desde 1823 como su “patio trasero”, como fue claramente establecido por la doctrina Monroe.

En las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, la oposición venezolana obtuvo la mayoría de votos en la Asamblea Nacional por primera vez desde la elección de Hugo Chávez. Aunque la oposición anunció el riesgo de fraude electoral en las semanas anteriores a la votación, no impugnó el resultado de las elecciones cuando la designó como ganadora. Sin embargo, tras algunas denuncias de irregularidades, la Corte Suprema de Justicia invalidó la elección de tres diputados de la oposición que se habrían beneficiado de un sistema basado en la compra de votos. A pesar de que, según la Constitución, la Asamblea Nacional está sujeta a las decisiones judiciales de la Corte Suprema, su entonces presidente, Julio Borges, abrió la sesión con la juramentación de los diputados en cuestión. No contento con tomar posesión, la oposición declaró que no aplicaría las decisiones tomadas por el poder ejecutivo, considerando que el gobierno de Maduro era ilegítimo y que sus días estaban contados. Sin embargo, una vez más, el papel que la Constitución otorga a la Asamblea Nacional es asegurar el funcionamiento normal de las políticas públicas mediante la aprobación de las orientaciones generales del poder ejecutivo. Desde entonces, el gobierno ha acusado a la oposición de haberse establecido en una situación de “desacato”.

Sin tener un segundo de respiro, 2016 fue el año en el que la situación económica del país se deterioró de manera decisiva, principalmente debido a un modelo económico basado en la dependencia del precio internacional del petróleo para la exportación. Los intentos de estabilización en el seno de la OPEP tardarán en dar algunos resultados. Paralelamente, se observaron mecanismos de “guerra económica”, como el que se libró contra el Chile de Allende o la Nicaragua sandinista, pero fueron minimizados o incluso considerados como un argumento falaz por los críticos del chavismo.

Sin embargo, mientras tanto las sanciones financieras aumentaban en número, y la llegada de Donald Trump como presidente de Estados Unidos a finales de 2016 no iba a ser una excepción a la regla. La administración Trump volverá al hábito de sus predecesores en la política regional, en particular contando con el papel cada vez más activo de la Organización de Estados Americanos (OEA), pero también tratando de involucrar a los nuevos gobiernos de derecha de la región para que trabajen juntos en un ataque colectivo contra Venezuela, como lo demuestran las tres giras de Mike Pence por América Latina y la más reciente de Mike Pompeo.

En la primavera de 2017, la oposición volvió a las andadas repitiendo el plan de 2014, contando esta vez con el descontento popular que se esperaba que suscitara el deterioro económico. El número de víctimas fue aún mayor que en la última crisis, con 131 muertos esta vez.

Pero esa estrategia demostró ser otro fracaso. Por un lado, gracias a la iniciativa gubernamental de los CLAPs (Comités Locales de Abastecimiento Popular) para enfrentar las dificultades de la población. Por otra parte, las medidas sociales continuaron, como lo demuestra la entrega de dos millones y medio de nuevas viviendas, como parte de la “Gran Misión Vivienda” iniciada en 2011. Sobre todo, Maduro tuvo la audacia de detener este nuevo ciclo de violencia solicitando la participación ciudadana a través de la convocatoria de un referéndum a favor de una Asamblea Constituyente. Logró movilizar a la población en favor de la paz y del retorno a la normalidad democrática.

Dividida, la oposición tuvo que replegarse en sí misma y fue sorprendida por aquel golpe maestro. A pesar de las rivalidades internas y de la indecisión sobre la necesidad de representar sus intereses, la oposición volvió a refugiarse en una posición de negación ante el anuncio de las nuevas elecciones presidenciales de 2018. Observando que aún existía el apoyo popular al chavismo, Trump afirmó entonces que Estados Unidos tenía una “opción militar” para Venezuela. El año pasado, funcionarios estadounidenses admitieron que “el gobierno de Trump mantuvo reuniones secretas con militares rebeldes venezolanos para discutir sus planes de derrocar al presidente Nicolás Maduro”.

La Estrategia del Caos para el Caribe

Después de la huida al extranjero de algunas figuras de la oposición, como Julio Borges y Antonio Ledezma, Venezuela se enfrenta constantemente a una campaña mediática destinada a establecer en la opinión pública internacional la idea de que este país es una dictadura.

El nuevo Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, por lo tanto, no improvisa cuando, el 15 de enero, inaugura la primera agenda de la Asamblea Nacional, con el objetivo de un “acuerdo sobre la declaración de usurpación de la Presidencia de la República y la aplicación de la Constitución para restituirla” en el primer punto, y un “decreto para otorgar amnistía y garantías constitucionales a los militares y civiles que contribuyan a defender la Constitución” en el segundo punto.

El martes 23, en un mensaje de flagrante injerencia, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, alentó a parte del pueblo venezolano a salir a las calles para “restaurar la democracia y la libertad”. En otras palabras, destruir a Venezuela, como a otros países del Sur. Después de tantas intervenciones, ¿la democracia perfecta que Estados Unidos quiere ver emerger sería similar a la de Ucrania, Honduras, Libia o Afganistán? En este momento, no es ningún secreto que el multilateralismo de la ONU no es del gusto de los Estados Unidos. La ilusión que algunas personas tenían en la gestión del presidente Obama se ha hecho añicos. Su promesa de cerrar Guantánamo fue una cortina de humo.

En muchos países europeos, Venezuela sirvió como espantapájaros para asustar a los votantes, haciendo creer a quienes estuvieran tentados por un candidato progresista que la experiencia bolivariana no había beneficiado a su pueblo de ninguna manera. Al actuar de esta manera caricaturesca, la derecha internacional y sus medios de comunicación han ocultado deliberadamente los hechos indiscutibles sobre la reducción de las desigualdades sociales que han caracterizado la política del gobierno venezolano, como el derecho a la vivienda o a la educación. Centrándose en la realidad de los problemas económicos y sus aspectos sensacionalistas, en lugar de tratar de explicar las complejas razones de esta situación, los medios de comunicación han creado la imagen de una Venezuela sumida en el caos con fines políticos.

La oposición política de Venezuela, ahora representada por Juan Guaidó, no sólo acoge con los brazos abiertos cualquier apoyo externo, es decir, lo que empieza a ser ya una tradición de injerencia, sino que ¡ depende de ella para sobrevivir! El hecho de que la UE, el Gobierno francés y otros adopten una postura tan clara contra el Derecho internacional y la soberanía, de la que dependen la paz y el pleno respeto de los derechos humanos, es algo que debería preocuparnos enormemente.

Cuando algunos medios de comunicación asumen por su cuenta la autoproclamación de un opositor de Venezuela que niega la separación de poderes y la Constitución, y justifica su petición de apoyo externo, eso no se llama información, sino propaganda de guerra.

La humanidad está pasando por tiempos difíciles. El derecho a una información justa y objetiva es asunto de todos. Después de tantas guerras y golpes de estado hechos posibles por nuestros gobiernos y cuyo balance nunca se ha hecho, la expresión de la solidaridad entre los indignados, rebeldes, chalecos rojos/amarillos, los luchadores y resistentes de nuestros países y los de los pueblos amenazados de América Latina es la menor de las posibilidades que nos quedan.

Fuente: http://www.investigaction.net/es/trump-tiene-un-objetivo-acabar-con-el-chavismo/

vía:
  http://rebelion.org/noticia.php?id=251774

Venezuela: necesario recuento de daños ....Giordana García Sojo*




En días recientes se ha hecho evidente el carácter central de Venezuela en la agenda geopolítica mundial. Las trazas que ha tomado el conflicto en tanto fermento de bloques de apoyo o de ataque muestran un escenario de enfrentamiento de dimensiones hemisféricas. EU ya no está en la cumbre de la globalización; Rusia y China y las potencias emergentes amplifican la posibilidad de multipolaridad.

Estratégicamente es la puerta caribeña de América del Sur, además de poseer grandes cantidades de agua, petróleo, oro y coltán. Hasta 1999 sus gobiernos entraron por el carril de la democracia vitrina, inauguradora de los desaparecidos políticos (y del plan Cóndor), pero en el marco civil de lo políticamente correcto y democrático.

Hugo Chávez se convirtió en un obstáculo radical. Desde que asumió la presidencia y planteó un proyecto autónomo y alternativo al neoliberalismo, la escalada de ataques trazó un hilo permanente de desestabilización.

Contra Venezuela se desató una guerra híbrida total. No han faltado los intentos de golpe de Estado, paros empresariales, formación de células paramilitares, ataques a la moneda y un bien financiado trabajo de creación de opinión pública y subjetividad: fake news, satanización de figuras del gobierno, continua mención negativa en programas mainstream y redes sociales, alusión en películas taquilleras, en suma, una deformación que recuerda a los tiempos de la guerra fría y la estigmatización del otro.

Con la muerte de Chávez se acrecentó la guerra contra el gobierno chavista, ahora dirigido por Nicolás Maduro. Desde el golpe de Estado de 2002 quedó claro el talante proestadunidense de la dirigencia opositora. Pero en 2015 se formalizó el conflicto: Barack Obama declaró a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EU y en 2018 Donald Trump afirmó su intención de intervenir militarmente para aportar ayuda humanitaria.

La tragedia de la oposición venezolana no ha sido la ausencia de gente que la apoye dadas las circunstancias de la guerra (vivir una coyuntura permanente), los privilegios de clase como bandera y el desgaste natural de 20 años de gobierno. Su problema estructural es la falta de proyecto de país. Mientras el chavismo elaboró un sistema de propuestas, planes, alianzas y símbolos, la oposición se estancó en actitudes reactivas negadoras del chavismo. En esta lid, ha fluctuado entre la vía violenta y la política, pero siempre con un único objetivo: acabar con el chavismo, sacar a Maduro.

El triunfo opositor en las elecciones legislativas de 2015 fue despilfarrado a causa de disputas internas. En medio de la crisis económica del país, los partidos de la oposición se enfrascaron en la discusión de cómo sacar a Maduro: si por referendo, enmienda constitucional o renuncia. Al no lograr un acuerdo, declararon que aplicarían las tres estrategias a la vez.

La vía de las protestas violentas falló en 2014, pero volvieron a ella en 2017. Ocurrió entonces el terrible saldo de decesos en las llamadas guarimbas, donde el odio contra el chavismo fue el motor principal de la convocatoria (la quema de personas vivas por parecer chavistas significó un duro golpe a la convivencia nacional).

En 2018 se extinguió la fragil unidad opositora alentando la abstención en las elecciones presidenciales. Los partidos que decidieron participar en la contienda no lograron acercarse a los 6.190.612 de votos obtenidos por Nicolás Maduro. El Consejo Nacional Electoral ejerció las mismas funciones que en 2015, cuando la oposición ganó la Asamblea Nacional (AN). Esta vez los resultados no fueron aceptados por los líderes opositores.

Comenzó 2019 con fuertes amenazas por parte del Grupo de Lima de no reconocer a Maduro. El 23 de enero, Juan Guaidó, diputado por el partido Voluntad Popular de la AN se autoproclamó presidente interino, sin ningún acompañamiento formal de otros poderes ni de otros miembros de la AN que lo avalaran. No hizo falta, de inmediato la Casa Blanca emitió su aval vía Twitter.

Asistimos a una mutación del derecho internacional, la diplomacia devino en instrumento de la guerra híbrida contra Venezuela, en consonancia con la retórica transmedia aceitada para lograr el mismo objetivo: eliminar al chavismo, sacar a Maduro.

La impericia política y, sobre todo, moral de la dirigencia opositora venezolana los ha llevado al límite de resguardarse en un golpe de Estado ejecutado directamente por el gobierno de EU. La entrega del país y sus recursos pareciera ser el único proyecto detentado. A lo interno, tanto el chavismo como la oposición movilizan gente. Afuera, la pulseada geopolítica se agudiza.

¿Qué pasará si logran consumar el golpe de Estado?

*Investigadora cultural, analista política y docente venezolana

vía:
 https://www.jornada.com.mx/2019/01/26/opinion/023a1mun

Venezuela-El Imperio: Golpe se fraguó secretamente en Washington...Cerebro de Irán-contras, encargado de "restaurar" democracia en Venezuela....David Books

Corresponsal
 
 
Periódico La Jornada


Nueva York. El régimen de Donald Trump, entrampado en su propia crisis política provocada por múltiples investigaciones por corrupción, colusión con intereses extranjeros y obstrucción de justicia que podría poner en duda su legitimidad, intervino en la crisis en Venezuela mediante un plan desarrollado en semanas recientes con gobiernos aliados y la oposición venezolana, coordinado a los más altos niveles en Washington.

Para continuar con ese plan, el secretario de Estado Mike Pompeo nombró como emisario para restaurar la democracia a un veterano del intervencionismo: Elliot Abrams, quien fue una de las figuras centrales del escándalo conocido como Irán-contra durante la presidencia de Ronald Reagan, y acusado de ocultar información al Congreso de esa iniciativa ilegal para trasladar fondos de ventas secretas de armas a los contra en Nicaragua (recibió un indulto presidencia).

Abrams también fue clave en la política intervencionista de apoyo a los regímenes de El Salvador y Guatemala y sus escuadrones de muerte, justificando o negando las graves violaciones de derechos humanos. Años después ocupó altos puestos de relaciones exteriores como asesor de George W. Bush. Durante ese periodo él sabía y envió mensajes de apoyo al intento del golpe contra Hugo Chávez en 2002, reportó ese año The Observer.

Pompeo solicitó una reunión especial del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas este sábado, donde, según lo programado, pedirá a los países integrantes que reconozcan al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó.

Hoy en una conferencia de prensa Pompeo afirmó que esta semana el pueblo venezolano ha rechazado el gobierno ilegítimo del ex presidente Maduro y que bajo la constitución de ese país y “el apoyo del pueblo venezolano… Juan Guaidó se ha declarado el presidente interino de Venezuela”. Señaló que estos son los primeros pasos del camino de Venezuela a la libertad y que la pasión de Abrams por los derechos y libertades de todos los pueblos hacen que sea perfecto para su misión.

Cuestionado por las posiciones de México y Uruguay, que no coinciden con la de Washington, Pompeo afirmó que “todo país debería de reconocer al líder constitucional de Venezuela, y Estados Unidos ha concluido que ese es Juan Guaidó… todo país debería de reconocer la Constitución venezolana, las demandas del pueblo venezolano”.

Mientras tanto, se reveló que cuando el vicepresidente Mike Pence envió el video-mensaje al pueblo venezolano expresando el apoyo de Estados Unidos al legislador venezolano Guaidó el pasado martes, 24 horas antes de que se declarara presidente interino, eso aparentemente marcó la activación del plan que el propio Pence puso en juego.

La noche antes de que Guaidó se proclamara presidente de Venezuela recibió una llamada telefónica de Pence, quien le aseguró que Washington lo respaldaría si lograba tomar el poder de las manos del presidente Nicolás Maduro, reportó este viernes el Wall Street Journal.

Esa llamada, según el rotativo, puso en marcha un plan que se había elaborado en secreto durante semanas, cuando también se realizaron múltiples pláticas entre funcionarios estadunidenses y otros gobiernos aliados, figuras de la oposición y legisladores venezolanos, incluyendo Guaidó.

Según otras fuentes, la coalición de gobiernos que apoyó al opositor venezolano fue fruto de semanas de diplomacia secreta que incluyó un viaje secreto de Guaidó a Washington (donde por cierto hizo estudios de posgrado en la Universidad George Washington) a mediados de diciembre (también viajó a Brasil y Colombia) para consultar sobre la estrategia, reveló hoy la agencia Ap.

El secretario de Estado Pompeo habló con Guaidó el mismo día que Maduro fue juramentado para su segundo periodo, comprometiéndose a trabajar conjuntamente hacia un futuro democrático en ese país. Aparentemente la decisión de proceder se finalizó en pláticas entre funcionarios estadunidenses y líderes de la oposición a finales de diciembre e inicios de enero, reporta el Journal.

Y tal como se había prometido, cuando el opositor venezolano anunció que él era el líder legítimo del país sudamericano, casi de inmediato el propio Trump emitió un comunicado reconociendo su presidencia.

Según varias fuentes y versiones en los medios esta semana, la decisión de intervenir fue un triunfo de figuras influyentes dentro de la Casa Blanca como el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y su subordinado encargado de las Ámericas, el cubano-estadunidense Mauricio Claver-Carone –-uno de los críticos más severos de la normalización de relaciones con Cuba– junto con legisladores anticastristas y antichavistas en Estados Unidos, incluyendo al senador republicano Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart y el senador demócrata Bob Menéndez, quienes han abogado por una política más intervencionista contra el chavismo.

Mientras tanto, hoy el régimen de Trump ordenó a que todos menos los trabajadores esenciales de su embajada en Caracas salir del país, aunque sigue insistiendo en que no respetará la orden del gobierno de Maduro de sacar a todo su cuerpo diplomático del país ya que no es el presidente.

Funcionarios del régimen de Trump están en comunicación con empresarios en Venezuela y con instituciones financieras, y el Journal reporta que según una fuente oficial, el Departamento de Estado notificó a la Reserva Federal de Estados Unidos que Guaidó es el agente reconocido para tener acceso a bienes venezolanos en bancos estadunidenses.


vía:
 https://www.jornada.com.mx/2019/01/26/mundo/021n1mun

Venezuela: Canciller de Venezuela: EU está dirigiendo el golpe de Estado





Durante su participación en la sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el canciller orge Arreaza denunció que el gobierno de Estados Unidos está dirigiendo un golpe de Estado contra la República Bolivariana de Venezuela, plan que debería ser condenado por el organismo multilateral. Arreaza hizo un repaso de los hechos del pasado 23 de enero, cuando el diputado opositor Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado y criticó que la comunidad internacional no haya cuestionado dicha acción, lo cual podría sentar un precedente de violación del derecho internacional. El canciller reiteró sus denuncias de amenazas hechas por el entonces secretario Rex Tillerson y el presidente estadounidense Donald Trump con intervenir militarmente a Venezuela, al tiempo que su gobierno dicta las órdenes a la oposición venezolana y a los Gobiernos de la Región. Jorge Arreaza además hizo un breve repaso por la historia de América Latina en el siglo XX, marcada por el constante intervencionismo norteamericano. Para ahondar más sobre la realidad política de Venezuela, el canciller Jorge Arreaza explicó también cómo la oposición integrada por sectores de la derecha y ultraderecha construyó una estrategia de acciones para desestabilizar a la nación suramericana e imponer la tesis de que una dictadura gobierna. Arreaza también denunció que hay una guerra económica para sabotear a Venezuela. El canciller reiteró la intención del presidente constitucional Nicolás Maduro a conversar con Donald Trump: "nuestra intención de dialogar con el presidente Trump siempre está abierta. Siempre nos han respondido con bloqueos, sanciones, insultos, intervenciones. Sin embargo sigue abierta para dialogar y tratarnos civilizadamente". teleSUR

viernes, 25 de enero de 2019

Nuestra América: Plan Cóndor 2.0






El Plan Cóndor fue un acuerdo suscitado en la década de los 70 y 80 entre los regímenes dictatoriales de América del Sur (Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador) y Estados Unidos. El plan fue preparado por la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés), para exterminar a la izquierda, erradicar los gobiernos populares y evitar así la repetición de experiencias como la del derrocado Gobierno de Salvador Allende en Chile o la exitosa de Cuba. Desde la irrupción de los gobiernos revolucionarios y progresistas en varios países de Centro y Sur América, EE.UU. vuelve a desempolvar sus viejos planes adaptándolas a nuevas técnicas no convencionales, pero que en definitiva persigue el mismo propósito: acabar con los gobiernos y la dirigencia de izquierda en todo el continente para retomar el espacio que siempre consideró como ‘patio trasero’. Las dictaduras acordaron con EE.UU. el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, la desaparición y muerte de personas consideradas subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico de la burguesía dominante. El Plan Cóndor resultó una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado. EE.UU. fue el primer gran responsable ya que sin su consentimiento y apoyo en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sería imposible para las dictaduras llegar a esos extremos. Otros Archivos del Terror, revelados en Uruguay, citan al connotado terrorista de origen cubano, Luis Posada Carriles, involucrado en el asesinato del excanciller chileno, Orlando Letelier. Mientras que el agente de la CIA, Michael Townlev, es el autor material del atentado y muerte del general Carlos Prats y su esposa. Resulta demasiado tiempo que, 41 años después de concebido el Plan Cóndor, aún no se haya hecho justicia y con muchos de los implicados en tan siniestro engendro de muertes y torturas y desapariciones aún se encuentren libres y disfrutando de los pagos recibidos por sus crímenes. En la Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur) celebrada el 17 de julio de 2015 en Brasilia (la capital de Brasil), la entonces presidenta de Argentina, Cristina Fernández, prendió las alarmas de los pueblos de la región cuando dijo que se está gestando una nueva Operación Cóndor en contra de los gobiernos populares y las democracias en la región. El triunfo electoral del presidente venezolano, Hugo Chávez y su prédica revolucionaria de justicia abrió los caminos de los cambios y los procesos de integración que se han vivido en toda la región. La Operación Cóndor II, resulta en una acción más sutil que la brutalidad de los tanques y las metralletas que ya usaron en los años 70 y 80. Los medios de comunicación, el poder judicial y legislativo y el sicariato de dirigentes achacado al hampa común tal como ha ocurrido en Paraguay, Honduras, Brasil y Venezuela, dan luces de lo que se trata esta nueva operación. El proceso de restauración neoliberal que se adelanta en algunos países de la región viene acompañado con el deseo de venganza de las élites desplazadas ¿Cómo podrán mantenerse en el poder las élites cuándo los pueblos de la región recobraron la dignidad y probaron una parte de los beneficios con los gobiernos revolucionarios y progresista? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar EE.UU. y sus esbirros políticos con estas políticas criminales en el espacio que sigue considerando como ‘su patio trasero’?

Documentales: Plan Cóndor. Dictaduras latinoamericanas




La Operación Cóndor o Plan Cóndor es el nombre con que se conoce al plan de coordinación de acciones y mutuo apoyo entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América del Sur —Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, — con participación de los Estados Unidos,​ siendo Henry Kissinger señalado como su ideólogo. Fue llevado a cabo entre las décadas de 1970 y 1980, con el fin de instalar en la región un plan económico neoliberal, con el desmantelamiento de los Estados como articuladores de la vida pública y el desarrollo económico, más un fuerte endeudamiento externo.

Venezuela-Argentina: Criticar un golpe de Estado no te hace un defensor de Maduro | El comentario de Juan Amorín


Venezuela-Argentina: Si se cargan a Maduro, se cargan a todo el peronismo | El editorial de Roberto Navarro


Venezuela: Cómo se armó el golpe en Venezuela | #AltaData, todo lo que pasa en un toque


Venezuela: golpismo declarado..Editorial la Jornada




La autoproclamación del opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela y su inmediato reconocimiento por el gobierno de Estados Unidos y de otros países alineados con las políticas hemisféricas de Washington constituye el inicio de una injerencia mayor, orientada a provocar una confrontación de gran escala entre venezolanos.

Cabe recordar que hasta antes de ese episodio, los grupos opositores de la nación caribeña carecían de un liderazgo reconocible; esta ausencia no pudo ser subsanada con el atrincheramiento en la Asamblea Nacional, instancia que fue desautorizada por el Tribunal Supremo de Justicia. El presidente de ese órgano legislativo carece, en consecuencia, de facultad institucional alguna y su determinación de proclamarse jefe de Estado debe entenderse como resultado de una maniobra ilegítima carente de sustento legal y orientada a inducir un quiebre irremediable en el panorama político venezolano.

Más aún, la amenaza expresada ayer por el presidente estadunidense, Donald Trump, en el sentido de que la Casa Blanca considera todas las opciones en caso de que el gobierno de Nicolás Maduro responda con violencia a la autoproclamación de Guaidó exhibe que éste se encuentra bajo la protección de Washington, lo cual lo descalifica como actor legítimo en el escenario de Venezuela y lo define como instrumento de una intervención declarada y abierta. Ante semejante postura, resultaba inevitable la ruptura de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, anunciada por el Palacio de Miraflores unas horas después de las declaraciones de Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo.

Es lamentable que en esta circunstancia gobiernos como el de Brasil y el de Colombia –países vecinos de Venezuela, para mayor gravedad– hayan decidido acompañar a la Casa Blanca en esta aventura injerencista que podría ser el inicio de una nueva agresión histórica de la superpotencia en América Latina y cuyas consecuencias para la región serían desastrosas de necesidad.

Ante los impresentables posicionamientos de Washington y de varios de sus aliados en el área que se apresuraron a reconocer como presidente de Venezuela a Juan Guaidó, contrastan las posturas de la Unión Europea y de México y Uruguay.

La primera, si bien llamó a realizar elecciones libres a la brevedad en la nación sudamericana, se abstuvo de otorgar cobertura diplomática al golpismo; por lo que hace a nuestro país, cabe felicitarse por el hecho de que haya retomado uno de los principios tradicionales de la política exterior nacional y se haya deslindado de los afanes por desconocer al gobierno de Nicolás Maduro. En cambio, la cancillería mexicana, en una acción conjunta con Uruguay, exhortó a las partes en disputa y a la comunidad internacional a reducir las tensiones, a evitar una escalda de violencia que pudiera agravar la situación y a encontrar una solución pacífica y democrática frente al complejo panorama venezolano y a emprender un nuevo proceso de negociación incluyente y creíble, con pleno respeto al estado de derecho y los derechos humanos.

Cabe esperar, por último, que las voces de la razón y de la legalidad internacional prevalezcan por sobre quienes pretenden impulsar en Venezuela un conflicto que llevaría destrucción, muerte y sufrimientos mayúsculos a los habitantes de esa nación.

vía:
 https://www.jornada.com.mx/2019/01/24/edito

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